Pirámides financieras ha habido muchas y en muchos lugares del mundo, pero hay una serie de aspectos que hacen especial la que sufrió Albania durante los años 1996 y 1997. El primero de ellos fue su tamaño relativo al de la economía del país, ya que en su pico el valor nominal de la pirámide llegaba a equivaler casi a la mitad del producto interior bruto del país. Otro su alcance, pues se calcula que dos tercios de la población habían "invertido" en ellas. Y por último violencia que acompañó a su colapso, que provocó la caída del gobierno y dejó prácticamente al país en un estado de anarquía muy próximo al de la guerra civil, que costó la vida a unas 2,000 personas.
Albania había sido durante el régimen comunista de Enver Hoxha el país más aislado de Europa. La propiedad privada había sido abolida y la información del exterior que llegaba a la población era muy escasa. Cuando el país inició su transición de un sistema de mercado centralizado al libre mercado, la población era una total desconocedora del funcionamiento de los mercados y los mecanismos de inversión. Además las instituciones financieras del país todavía eran un tanto rudimentarias y existían pocos bancos privados. Los tres bancos estatales seguían siendo los depositarios del 90% de los ahorros. El dinero empezaba a circular debido a las nuevas empresas y a las remesas enviadas por los albaneses que trabajaban fuera.
Los bancos ofrecían unos intereses reales positivos, pero empezaban a tener problemas con los créditos concedidos. Ante su imposibilidad de hacer frente a las demandas crediticias de las empresas y particulares, empezaron a aparecer compañías crediticias sin demasiado control. Junto a estas aparecieron también otras compañías que recurrieron a los pequeños ahorradores para conseguir dinero con el que financiar su actividad, fueron este tipo de compañías las que más tarde se convertirían en pirámides. Aunque no fueron sólo empresas las que se aprovecharon de esta locura inversora, sino que hay casos de particulares realmente sorprendentes, como el de una mujer que fue capaz de reunir más de 50 millones de dólares de ahorradores incautos y montar su propia pirámide, sin molestarse en hacer ninguna inversión real.
Las nuevas empresas que aparecieron con la complicidad de altos funcionarios del gobierno se aprovecharon de un marco regulador confuso, en el que no estaba claro quien era el responsable de controlar que. Hasta el punto que el mismo Banco Central de Albania no tenía la autoridad suficiente para clausurar las compañías de crédito ilegal.
El modelo de inversión piramidal es sencillo, los primeros inversores que acuden reciben unos altos rendimientos por sus ahorros, que muchas no retiran, sino que reinvierten. Es el boca a boca de estos clientes "satisfechos" el que atrae a nuevos inversores. El sistema está condenado a ser insostenible, ya que los rendimientos pagados a los primeros inversores provienen de los ingresos de los últimos y con el tiempo las responsabilidades financieras de la institución superan los bienes depositados. Si la pirámide no es descubierta antes, se descubre cuando los depositarios deciden retirar su inversión.
En el caso de Albania existían pirámides puras, es decir sin ningún tipo de bien detrás. Otras eran algo más ambiguas, pues si que tenían inversiones reales, muchas de ellas incluso ilegales, como era el contrabando con la antigua Yugoslavia que estaba bajo bloqueo de la ONU. Este contrabando era un negocio que reportaba grandes beneficios. Pero incluso estas últimas, que podríamos llamar "empresas", cuando la crisis estalló eran ya únicamente pirámides financieras.
El fin se precipitó cuando a finales de 1995 la ONU suspendió la sanciones sobre Yugoslavia, lo que dejó sin "plan de negocio" a las empresas que se dedicaban al contrabando. Ante la pérdida de estos ingresos la única opción que quedó a muchas de estas empresas "honradas" fue convertirse en pirámides financieras. Los altos intereses que permitían un rendimiento de hasta el 100% anual, contrastaban con una inflación no excesivamente alta, en 1995 rondaría el 5% y llegaría a alcanzar el 17% en el 1996. Además nuevas pirámides entraban en el mercado. Muchas veces con intereses aún más atractivos, lo cuál obligaba a las ya existentes a mejorar los que ellas ya ofrecían llegando ya al 8% mensual.
La proliferación de pirámides tuvo unos efectos desastrosos. Cada vez menos ahorradores eran capaces de resistirse a sus atractivas rendimientos. Ya se llegaba a ofrecer hasta el 30% al mes, otros aún ofrecían más, triplicar el dinero en 3 meses. En Noviembre el dinero invertido llegaba a los 1,200 millones de dolares. Los albaneses vendían sus casas, los granjeros sus animales. Tal era la actividad comercial en el otoño del 1996, que Tirana parecía un matadero, lleno de granjeros que acudían con sus animales para venderlos, ansiosos por invertir el dinero obtenido en las pirámides.
Mientras, el gobierno se limitaba a contemplar la situación pese a las advertencias del Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional. Prensa y opinión pública creía ver en esas advertencias una conspiración de los extranjeros para dañar la imagen de las "triunfantes" nuevas empresas de Albania.
Pero la realidad es tozuda y el colapso del sistema financiero empezó cuando una de estas firmas, llamada Sude, no pudo hacer frente a sus pagos. Lo cual dañó la confianza en todas las empresas del sector. Más tarde, Sude y una segunda empresa, Gjallica, declararon la bancarrota. Las protestas en la calle no hicieron más que empezar. Las demás firmas siguieron su camino dejando de pagar los intereses. Ahora sí, el gobierno reaccionó, primero rechazando compensar a los inversores por sus pérdidas y congelando los depósitos de estas firmas, para evitar que el dinero que tenían desapareciera.
Pero la situación ya era un caos en Marzo de 1997, el gobierno había perdido el control del sur del país, en la calle más de un millón de armas circulaban provenientes de saqueos a cuarteles y comisarias, armas que podían verse en las protestas que se extendían por todo el país. Tiendas y almacenes también eran saqueados, la misma suerte corrían edificios estatales y bancos. La situación de descontrol se agravaba con los numerosos policías y militares que habían desertado, en parte por simpatía con los manifestantes y en parte por sus salarios miserables.
El odio de la población hacia el gobierno era total, la gente lo culpaba de la situación, por lo que el presidente Berisha tuvo que dimitir, haciéndose cargo de las riendas del país un gobierno interino. Los ingresos del gobierno caían en picado, las aduanas y agencias de recaudación de impuestos fueron asaltadas. Muchas fábricas se vieron obligadas a parar su producción, el lek, la moneda albanesa, se depreció un 40% frente al dólar y la inflación, ahora sí se disparó, sólo en la primera mitad del 1997 llegó a subir un 28%.
¿Por qué la gente culpaba al gobierno? Si bien el gobierno jamás aconsejo invertir en las pirámides, si que las toleró e incluso legitimó, según los críticos. Los gestores de estas empresas eran vistos en las recepciones oficiales e incluso eran entrevistados en las televisiones públicas casi a diario. Las conexiones con el partido del presidente Berisha eran más que obvias y más tarde reconocidas. Pero la pirámides también llegaron a tener conexiones en otros partidos o grupos de interés.
Tras la dimisión del presidente Berisha y el envío de 7,000 soldados por parte de la ONU, la situación en las calles empezó a calmarse. Por su parte, el nuevo gobierno asesorado por el FMI y el Banco Mundial, nombró administradores externos para las liquidar las entidades financieras implicadas en la pirámide. También se impusieron restricciones a la retirada de grandes sumas de los bancos, en parte para proteger los inversores de las pirámides a la vez que para proteger el sistema bancario que no hubiera podido resistir una retirada en masa de depósitos.
Pese a las dificultades puestas por los anteriores gestores, al final los nuevos administradores consiguieron hacerse con la gestión de las empresas y se encargaron de liquidar el negocio, pagando las deudas y vendiendo los bienes con los que aún contaban y que pudieron localizar, afortunadamente muchos de estos fondos no habían colocado su dinero fuera del sistema bancario, por lo que los inversores fueron al menos capaces de recuperar el 50% de su inversión. Los propietarios de estas firmas que aún no habían huido del país fueron encarcelados.
Tras la intervención se pudo comprobar como muchas de estas empresas jamás habían tenido un negocio real detrás, sino que habían sido un mero cebo para atraer incautos, otras sí que tenían un plan de negocio, participando en la modernización del país, construyendo hoteles, gasolineras, .... pero el estallido de violencia en las calles arruinó también sus planes. Otras pirámides se habían convertido en verdaderos colosos, a partir de una inversión de 500 millones de dólares afirmaban contar con unos bienes valorados en 6,000 millones como resultado de sus inversiones en propiedades inmobiliarias, agencias de viajes, supermercados o incluso su propia televisión.
Los efectos de la pirámide sobre la economía albanesa no fueron muy duraderos, tal vez los más importante fueron el malestar social y el caos que causó la explosión de rabia de los habitantes del país más pobre de Europa, que un día soñaron con volverse ricos de la noche a la mañana, los primeros rendimientos sólo fueron la falsa ilusión de una economía en auge, que contrastaba con una realidad muy distinta, pues incluso la escasa industria de los tiempos comunistas estaba prácticamente parada.
PS: Todavía recuerdo el primer artículo sobre este tema que leí hace años en Newsweek, en el que un anciano entrevistado afirmaba resignado después del estallido: "ya me parecía a mí que ganar tanto dinero sin trabajar no podía durar mucho tiempo".
*foto 1: El presidente Sali Berisha, paradójicamente en el 2005 volvió a ser elegido Primer Ministro
*foto 2,3: Protestas en las calles de Tirana en 1997
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+info:
- The Rise and Fall of Albania's Pyramid Schemes by Christopher Jarvis, International Monetary Fund
- Albania under the Shadow of the Pyramids by Carlos Elbirt, The World Bank Group
- Albanian National Investment Fraud Ponzi Scheme
- Albania Calls An Emergencya As Chaos Rises in New York Times
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martes, 10 de junio de 2008
Las pirámides de Albania, cuando los pobres quisieron ser ricos
sábado, 26 de enero de 2008
Barings Bank, antes que Société Générale
El Barings Bank era el banco mercantil más antiguo del Reino Unido, fundado el 1762, había financiado las guerras napoleónicas, la compra de Louisiana o la construcción del canal Erie. Era el banco de la Reina Isabel, sin embargo en el curso de unos días pasó de una posición de solvencia a la bancarrota. Pero lo que realmente sorprendió al mundo fue que el causante de todo era un único empleado, que lo hundió desde una pequeña oficina de Singapur.
El empleado en cuestión era Nick Leeson, que tras pasar por diferentes trabajos en varios bancos había acabado en el Barings. Tras una breve temporada en la oficina Jakarta, donde tuvo actuación brillante, fue nombrado General Manager de la nueva oficina en Singapur para operar en el mercado de futuros de la bolsa de Singapur.
En esta oficina se encargó de seleccionar sus propios subordinados y no respondía anteaningún superior local. En un principio las cosas le fueron bien, consiguiendo grandes beneficios para el banco. Sus gestiones llegaron a reportar el 10% del total de los beneficios del banco, lo cual le reportó un gran prestigio dentro del banco.
Sin embargo la suerte cambió y empezó a usar una cuenta que usaba el banco para corregir errores internos para esconder sus propias pérdidas. Aunque lo normal hubiera sido que el jefe de inversión (que debería actuar como supervisor) no fuera a su vez un corredor, los gestores del banco permitieron que Nick ocupara ambos cargos a la vez, por lo que actuaba sin ninguna supervisión local.
Para finales del 1992 las perdidas de Leeson excedían los 2 millones de libras, sin embargo para intentar cubrirlas cada vez aumentaba más su apuesta, pero con escasa fortuna, por lo que las pérdidas llegaron a ser de 208 millones a finales del 1994, pero los gestores del banco aún las desconocían.
El principio del fin ocurriría el 16 de Enero del 1995, cuando Leeson puso una orden de futuros en los mercados de Singapur y Tokyo, básicamente apostando que la bolsa japonesa no se movería de manera repentina en los próximos días. Sin embargo la mañana del día 17 sucedió el terremoto de Kobe, lo cual hundió los mercados asiáticos y con ellos la apuesta de Leeson. En un intento un tanto desesperado Leeson siguió con su estrategia de asumir más riesgo, y realizó una serie de inversiones apostando que el índice Nikkei de Tokyo se recuperaría de manera rápida, lo cual no ocurrió y aún agravó más su situación.
Consciente que la situación ya no tenía solución, Leeson dejó un nota diciendo "Lo siento" y huyó el 23 de febrero. Las pérdidas alcanzaron los 827 millones de libras, dos veces la cantidad de dinero que el banco tenía disponible para inversión bursátil, y el banco fue declarado en quiebra el 26 de febrero.
Como corredor de bolsa Leeson tuvo muy mala suerte sin embargo su actuación no es del todo extraña, especular sin conocimiento de los superiores para recuperar pérdidas es una cosa que pasa de tanto en tanto en este tipo de bancos. Cuando el empleado que lo hace es descubierto normalmente es despedido, pero ni él ni el banco están interesados en airear el asunto, sin embargo en su caso era inevitable ya que la bancarrota del banco no se podía ocultar y esto es lo que hizo su caso especial.
Leeson fue detenido el 2 de Marzo y siendo acusado de fraude por engañar a sus superiores ocultándoles el riesgo de sus actividades así como el volumen de sus pérdidas. Aunque muchos expertos responsabilizan igualmente al deficiente sistema de auditoría interna y de gestión de riesgo del banco. Así las autoridades de Singapur afirmaron que el management del banco debería haber conocido el volumen de las pérdidas escondidas en la cuenta de errores.
Otro hecho al que se puede achacar esta falta de control fue que el banco se encontraba en un proceso de reorganización interna tras haber fusionado varias de sus divisiones. Este entorno fue aprovechado por Leeson que además de ser un mentiroso muy bueno, según el mismo reconoce en su biografía, era experto en explotar las inseguridades de las personas. De esta manera consiguió que la gente en la sede de Londres no se atrevieran a hacerle según que preguntas ante el riesgo de quedar como estúpidos, y más ante él que era toda una celebridad en el banco.
Leeson fue sentenciado a 6 años y medio de cárcel en Singapur aunque salió antes tras diagnosticársele un cáncer de colón que finalmente superó. Durante su estancia en prisión escribió su biografía "Rogue Trader" en la que posteriormente se basó la película del mismo nombre. Por lo que respecta al Barings, fue comprado por 1 libra por el banco holandés ING que a cambio se hizo cargo de todas su responsabilidades.
*foto 1: logotipo del Barings Bank
*foto 2: Nick Leeson durante su extradición a Singapur
PS: A veces la historia está condenada a repetirse el pasado jueves 24 saltó una noticia similar aunque de menor alcance, esta vez afectando al banco francés Société Générale. Es curioso pero este post lo empecé a preparar el día de antes, cuando aún no se conocía la noticia.
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http://en.wikipedia.org/wiki/Barings_Bank (In English)
http://www.riskglossary.com/link/barings_debacle.htm (In English)
http://en.wikipedia.org/wiki/Nick_Leeson (In English)
info sobre la película:
http://www.imdb.com/title/tt0131566/
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