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lunes, 7 de mayo de 2012

La torre de cápsulas Nakagin, el edificio del futuro que el presente quiere derribar

A finales de los años 50, un grupo de jóvenes arquitectos japoneses se mostraba convencido que las ciudades del futuro estarían compuestas por estructuras “vivas”, estructuras grandiosas pero capaces de evolucionar y adaptarse a las necesidades cambiantes de la ciudad y de sus ocupantes. Los edificios fijos y estáticos habían quedado obsoletos. Nació de esta manera el “Metabolismo”, un movimiento arquitectónico del que la Torre Nakagin sería una de sus más conocidas y sorprendentes obras. Un edificio que tenía que tener una vida útil de más de 200 años, pero que, apenas 40 años después, sus ocupantes desean derribar.

Vista exterior | ArchDaily

Según Kisho Kurokawa, autor de la Torre Nakagin y uno de los fundadores del Metabolismo, la impermanencia llevaba marcando el aspecto de las ciudades de Japón desde hacía muchos siglos. Durante la Segunda Guerra Mundial la mayoría de ellas, a excepción de Kioto y Kanazawa, habían sido arrasadas. Pero no había sido la primera vez que esto sucedía. Anteriormente, durante los siglos XV y XVI, en la época de los Reinos Combatientes, muchas otras, Tokio y Kioto incluidas, habían sido destruidas. Pero no habían sido siempre las guerras las que estaban detrás de toda esta destrucción. Otras veces habían sido los tifones, tsunamis, terremotos y erupciones volcanes los causantes de la destrucción.

Esta “incertidumbre sobre su existencia”, esta “suspicacia de lo eterno” que Kurokawa observaba, fue una de sus aportaciones al movimiento metabolista. El propio arquitecto se centraría en la construcción edificios desprendibles, permutables y adaptables, como tendría que haber sido el caso de la Torre Nakagin.

Como si de un ser vivo se tratara, la torre estaba compuesta por 140 células prefabricadas, distribuidas en dos torres interconectadas de 13 y 11 plantas. Las cápsulas tenían una superficie muy pequeña, de 2.3 metros por 3.8 metros y 2.1 metros de altura. Su estructura era de acero ligero y su exterior estaba recubierto por placas galvanizadas del mismo material. Para protegerlas de la corrosión, se recubría su exterior con una pintura especial y, para darlas un mejor aspecto, se aplicaba una capa de un espray brillante.

Diferentes etapas de las tareas de colocación de las cápsulas | moreAEdesign

Kurokawa creía que en el futuro las personas adoptarían una forma de vida más nómada, viviendo en diferentes lugares durante sus vidas. Su torre encajaba a la perfección con esa visión y no dejaba de ser un lugar de paso, para los hombres de negocios solteros que pasaban la semana laboral en Tokio. Pudiendo usar sus cápsulas como apartamento ultra-compacto o como un pequeño estudio.

Las celdas estaban sujetas a la estructura central del edificio de hormigón únicamente mediante 4 pernos de alta resistencia, de manera que fueran fácilmente reemplazables en el futuro o, si se deseaba, se pudieran distribuir de manera diferente permitiendo la formación de apartamentos más grandes, más adecuados para familias. Todo esto, de manera independiente, es decir, se pretendía que fuera posible substituir cualquiera de las cápsulas sin necesidad de desmontar el resto.

El ensamblaje de las cápsulas se realizaba en una fábrica, de manera que ya llegaban acabadas a la obra. Sólo hacía falta colocarlas en su posición final y realizar las conexiones necesarias con las instalaciones del edificio.

Ensamblaje y soldadura de una de las cápsulas | moreAEdesign

El objetivo de Kurokawa era aprovechar al máximo el espacio mínimo de cada cápsula, de manera que, a pesar de su reducidísimo tamaño, sus ocupantes dispusieran de un espacio vital y privado en el que pudieran llevar a cabo su vida diaria. Los electrodomésticos (una nevera, una pequeña cocina, un televisor y un grabador-reproductor de cintas de audio) estaban empotrados en una de las paredes. El baño era muy similar a los de los aviones. En el extremo exterior sobre la cama, una ventana circular, que le daba un cierto toque “voyeur” a la celda. De hecho, en las plantas inferiores, las situadas al mismo nivel que la autopista que pasa junto a la torre, el desproporcionado tamaño de la ventana expone a sus ocupantes a los ojos de los conductores que pasan o quedan atascados en ella.

El edificio fue acabado en 1972 y Kurokawa esperaba que cada 25 años se substituyeran todas las cápsulas, dando así una vida útil al edificio de unos 200 años. Sin embargo, este futuro que Kurokawa imaginó no ha llegado nunca. Las cápsulas no han sido renovadas. Los motivos son muchos, pero no ayuda que sólo sea posible desmontarlas desde arriba, no desde abajo, desde donde hubiera sido mucho más fácil y económico hacerlo. Tampoco se ha llevado a cabo un mantenimiento adecuado del edificio, que se encuentra en un estado de conservación no demasiado bueno y el agua se filtra por los pasillos, impregnando de humedad todo el edificio.

Distribución de la torre | moreAEdesign

Además, ni tan siquiera sus ocupantes responden al perfil para el que Kurokawa diseñó el edificio. Hoy en día, algunas de ellas son ocupadas por familias que tratan de vivir en un espacio demasiado reducido. Esto no debería de ser un problema para un edificio diseñado para evolucionar y adaptarse. Sin embargo, nadie tampoco ha reorganizado o conectado varias cápsulas para crear espacios mayores. Por no cambiar, ni tan siquiera se han renovado sus televisores, son los mismos que cuando se inauguró el edificio hace 40 años.

Si se puede considerar así, la única transformación que ha visto el edificio es la de sus pasillos. En los que resulta habitual encontrar pequeños armarios situados en las puertas de las cápsulas o lavadoras y maletas como manera de liberar parte del preciado espacio interior.

Vista isométrica de una cápsula | moreAEdesign


No es de extrañar que los ocupantes de la torre no estén demasiado satisfechos con sus cápsulas y, en 2007, decidieran en votación demoler el edificio y la construcción de uno más moderno. Aunque los vecinos se quejaban del mal estado de conservación, dudaban de su resistencia a los terremotos o del peligro que podían suponer los asbestos empleados durante su construcción, parece que la verdadera razón era el desaprovechamiento del espacio que, en su opinión, suponía la Torre Nakagin, más si cabe en un solar situado junto a uno de los barrios más cotizados de la capital japonesa.

Por eso, no es de extrañar que el contraataque de Kurokava proponiendo la modernización del edificio substituyendo las obsoletas cápsulas por unas modernas, fuera rápidamente descartado. Los vecinos hartos de vivir hacinados, defendían la construcción de un nuevo edificio más espacioso y confortable. De esta manera, la nueva torre proyectada, aunque mantiene prácticamente igual el número de plantas, 14, tendría un 60 % más de superficie construida.

En la actualidad, puerta de uno de los apartamentos | TokyoTimes

La muerte de Kisho Kurokawa el 12 de octubre de 2007, dejó a su obra aún más indefensa y, pese a la oposición del Instituto Japonés de Arquitectos, los planes de demolición continúan y, si la torre aún sigue en pie, es porque debido a la crisis mundial los propietarios aún no han podido encontrar un promotor para la construcción de la nueva Torre Nakagin.

PS: Kisho Kurokawa sería el diseñado del Capsule Inn de Osaka, el primer hotel de cápsulas de Japón, que abriría las puertas de sus cápsulas el 1 de febrero de 1979.

Visto en ArchDaily

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- Narkomfin, la utopía de la vida colectiva
- La casa Malin, un OVNI sobre Mulholland Drive
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- Burakumin, los “intocables” del Japón
- Pachinko, las tragaperras japonesas

+info:
- Nakagin Capsule Tower in en.wikipedia.org
- Japanese Metabolism in en.wikipedia.org
- Kisho Kurokawa en es.wikipedia.org y en.wikipedia.org
- Kisho Kurokawa: Nakagin Capsule Tower Building in designboom
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martes, 20 de abril de 2010

El periplo de un contáiner por el mundo seguido por la BBC

En septiembre de 2008, de la mano de la BBC comenzó un curioso proyecto para “contar las historias individuales que se esconden detrás de la economía global”. Durante un año, sus corresponsables pretendían seguir el deambular de un contenedor de mercancías alrededor del mundo y ofrecer una visión única del comercio mundial. El proyecto estaría abierto a la colaboración de los telespectadores, que a través de su página web podrían seguir en todo momento la posición del contáiner, saber donde había estado y a donde se dirigía.

Descargando la Box. Original BBC

El proyecto recibió el nombre de “The Box” en honor del libro del mismo nombre de Marc Levinson sobre la revolución que supuso para el comercio mundial la aparición del contenedor de mercancías.

Para llevar a cabo el proyecto la BBC contó con la inestimable colaboración de la naviera japonesa NYK, una de las mayores compañías de transporte del mundo, que forma parte del consorcio Mitsubishi. La NYK “prestó” un contenedor cualquiera a la BBC para que lo pintara con sus colores y colocará en sus laterales el logo de la cadena. La BBC lo equipó, además, con un transceptor GPS para poder saber su posición en todo momento. La pintura y el GPS fueron los únicos costes que tuvo que afrontar la BBC, el resto le salió gratis.

Existen diferentes tamaños estándar de contenedores, el de la BBC era de uno de los más habituales: 12.1 metros de largo, 2.4 de ancho y 2.59 de alto. En total, un capacidad de 73 metros cúbicos. Aparte de por su aspecto exterior, era como cualquier otro de su tamaño y, por lo tanto, podía ser cargado y descargado con las mismas grúas, transportado por los mismos camiones y apilado sobre cualquier contenedor similar. Esta estandarización en una de las claves del éxito de los contenedores.

Todos los contenedores tienen un número y un prefijo que los identifica a ellos y a su propietario. El de la BBC era el NYKU8210506. En ocasiones, los contenedores se pierden, ya sea para siempre, cayendo al mar por la boda, u olvidados en alguna de las pilas de contenedores de algún puerto, aunque en este último caso, la NYK suele encontrarlos bastante rápidamente gracias a su sistema informático llamado OSCAR (One System Covers All Regions).

Las rutas más importantes de portacontenedores en 2008. Original BBC

La aventura para el NYKU8210506 comenzó el 8 de septiembre en Southampton . La primera parada fue en una planta embotelladora de Chivas Regal en Paisley, donde cargó 15.120 botellas de whisky de 12 años. El del whisky era un sector que había resistido bien el impacto de la crisis mundial. La demanda había seguido creciendo en la mayoría de los mercados y, en particular, en el chino, al que se dirigía el cargamento. El 11 de septiembre el contenedor partió desde el puerto de Greenock cerca de Glasgow rumbo al gigante asiático.

Después de recorrer más de 18.500 kilómetros, pasando por el Canal de Suez y el puerto de Singapur , donde fue descargado y cargado en otro barco diferente, el 22 de octubre llegó a su destino, el puerto de Yangshan, cerca de Shanghai. China es el país por el que pasan la mayor cantidad de contenedores. Los seis puertos con mayor tránsito de contenedores del 2006 estaban en Asia y de ellos tres, en China

Después de descargar su etílica carga, partió rumbo al puerto de Los Angeles cargado con cintas métricas, básculas de baño digitales, envases de plástico para cosméticos y productos de jardinería para la cadena de almacenes Big Lots de Estados Unidos. Las cintas habían sido fabricadas en Ningbo, una ciudad situada a tres horas en coche desde Shanghai y que contaba, en aquel entonces, con más de veinte fábricas dedicadas a este negocio, pero a las que la crisis había golpeado fuertemente, al caer la demanda entre un 70 y 80%.

Esta ruta de contenedores, la transpacífica, es la más importante del mundo, seguida por la que une el sudeste asiático con los puertos europeos del Mediterráneo. Para esta última es vital el Canal de Suez, un trayecto de 162 kilómetros que ahorra a los 16.000 barcos, que de media lo cruzan cada año, recorrer 9.654 alrededor de África. De media, se pasa de 20 días a tan sólo 16 horas.

El contáiner. Original en BBC News

Desde el puerto de Los Angeles, el contenedor cruzo el país en tren hasta Nueva Jersey, desde donde sería transportado por carretera hasta un centro de distribución de la cadena Big Lots en Tremont (Pensilvania). Desde allí, la mercancía hizo su último viaje, esta vez por carretera, hasta una de las tiendas de Big Lots en Long Island. Por su parte, el contáiner volvió a ser embarcado, esta vez, rumbo a Brasil con una carga muy variada que incluía desde tinta para bolígrafos, aromatizante de menta y otros aditivos similares hasta fibra de poliéster.

El 10 de febrero de 2009, después de una travesía de 21 días desde Nueva York, la BBC Box llegó al puerto de Santos, el más importante puerto de contenedores de todo Sudamérica y desde el que salen un cuarto de las exportaciones brasileñas, pero que a pesar de esta importancia, y en opinión del corresponsal de la BBC, presentaba algunas carencias que podrían comprometer el futuro crecimiento de la economía del país.

El GPS chivato. Original Chrishams

En Brasil, el contáiner fue cargado con productos alimentarios con destino a Japón. Un trayecto largo, en el que el contáiner cruzó el Atlántico, dobló el Cabo de Buena Esperanza y navegó por el océano Índico hasta llegar a Hong Kong, donde fue reembarcado en otro barco y siguió rumbo a Japón. El destinatario de la carga era una de las mayores compañías alimentarias japonesas.

Envíos como este son de vital importancia para un país montañoso como Japón, pero que cuenta con una gran población. Sin embargo, históricamente, esta ruta no ha sido únicamente usada para el transporte de mercancías, sino que durante los últimos 20 años es la que han seguido muchos brasileños que han emigrado a Japón en busca de una vida mejor. En muchos casos, se trata de hijos de emigrantes japoneses que hace un siglo huyeron a Brasil escapando de la pobreza y buscando una vida mejor.

Hace 20 años, cuando comenzaron a llegar a Japón, las cosas eran muy diferentes, ya que el país necesitaba mano de obra para sus fábricas. Ahora, sin embargo, la situación ha cambiado y el paro se ceba con estos trabajadores a los que el gobierno japonés ofrece 3.000 dólares si deciden volver a Brasil. Una decisión que supone una pérdida de población que algunos japoneses piensan que el país, algún día, acabará lamentando.

En el puerto de Yokohama la BBC Box pasó casi cuatro meses esperando. Fue un parón inesperado, propiciado por varios factores y que causó inquietud entre los seguidores del proyecto, que temieron que la BBC pudiera abandonar el proyecto. El primero de los problemas fue legal. Los agentes de aduanas japoneses llevaron a cabo una inspección del contenedor más concienzuda de lo esperado y, al localizar en su interior el transceptor vía satélite que la BBC usaba para seguirlo, exigieron un pago mayor en concepto de aranceles.

Las terminales de contenedores con más tráfico en 2006. Original BBC

El segundo problema fueron los daños que el contenedor había sufrido entre la carga en Brasil y la descarga en Japón. Una vez reparadas las abolladuras, sólo quedaba buscar el siguiente barco para que el contáiner continuara su viaje. Sin embargo, una tarea que en otros tiempos hubiera resultado bastante fácil, no lo resultó esta vez.

La carga que se había previsto originalmente, a causa de la crisis, no existía. Además, las voluminosas baterías del localizador GPS hacían imposible usarlo para, por ejemplo, transportar recambios de automóvil (a Rusia), una de las mercancías que se había pensado inicialmente, ya que las compañías especializadas dedicadas a ello suelen optimizar sus embalajes para llenar por completo un contenedor.

Ante estas dificultades y para no demorar más su partida, se optó por llenar el contáiner con varios envíos diferentes que no eran lo suficiente voluminosos como para llenar por si solos un contáiner. Finalmente, el 15 de agosto, la BBC Box volvió a ponerse en movimiento y partió hacia el mayor puerto de Tailandia, Laem Chabang. Esta vez fue una parada corta, sólo dos días y el día 25 volvió a partir rumbo a Southampton con un cargamento de 95.940 latas de comida para gatos.

Después de un largo viaje, el 22 de octubre el contenedor fue descargado por la grúa L, que era manejada aquel día por Lee Harfield, el mismo gruista que lo cargó al comienzo de su aventura, 421 días atrás. Había recorrido poco más de 83.000 kilómetros; de los cuales, unos 75.760 fueron en barco, 5.196 en tren y unos 2.170 en camión. En total, era como si hubiera dado 2.08 veces la vuelta a la Tierra.

Sobre ruedas. Original BBC

Cuando comenzó el proyecto nadie sabía cuánto iba a caer el comercio mundial. Lo que tenía que ser un año rutinario para un contenedor se acabó convirtiendo en un año excepcional para la industria del transporte marítimo. El volumen de carga transportada cayó fuertemente y esta caída arrastró consigo los precios del sector. Por ejemplo, enviar un contenedor desde Asia a Europa, que podía costar unos 2.500 dólares sólo hace unos años, cuando acabó el proyecto, podía no llegar a los 1.000. Obligadas a bajar precios, las navieras no han tenido otra opción que reducir costes, por ejemplo, disminuyendo la velocidad de sus barcos en algunos casos, lo que, a su vez, ha alargado la duración de muchas de sus rutas.

El descenso de demanda, además, pilló a toda la industria a contrapié, con un exceso de capacidad. Habituada a unos crecimientos anuales de 20% a comienzos de la década, la industria creyó que este ritmo se mantendría, así que las empresas se apresuraron a pedir barcos y más barcos a los astilleros asiáticos para mejorar o ampliar sus flotas. Hoy, sin embargo, no queda claro que pasará con esos pedidos y los astilleros no saben si los podrán cobrar o si habrá más pedidos una vez los completen.

En cualquier caso, el número actual de barcos portacontenedores ronda los 4.000. La crisis obligó a que algunos de ellos tuvieran que quedarse anclados y amarrados en grupos en bahías o estuarios de aguas profundas. En los que una tripulación mínima realiza sólo tareas de mantenimiento, pero que resulta mucho más barato para las navieras que tenerlos surcando los mares esperando pedidos que no acaban de llegar. No todo el mundo ve esta idea con buenos ojos y son muchos los turistas y lugareños que acusan a las navieras y a los puertos de estropear paisajes encantadores con sus aburridos y enormes barcos.

El trayecto de la Box. Original interactivo en BBC

Como era de esperar, el descenso de la actividad también ha afectado a los puertos. Puertos que hace unos años rebosaban de actividad y recibían barcos a diario, ahora pasan días sin ver ninguno y sus grúas permanecen inmóviles a la espera de tiempos mejores.

Por su parte, el mediático contenedor debería estar ya en África, puesto que al finalizar el proyecto, la NYK accedió a donar y transportar el contenedor hasta ese continente para que alguna ONG lo transformara en cocina móvil para preparar y repartir comida entre los más necesitados.

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+posts:
- Emma Maersk, el gigante de los mares
- Las grúas gigantes de Belfast
- El Arsenal de Venecia, la primera fábrica de la historia
- Una cabina en medio del desierto

+info:
- Homepage of The Box con vídeos y más artículos
- BBC Box in en.wikipedia.org
- Seguimiento de la BBC Box in international shipping news
- Containers from shore to ship in BBC (video)
- On board ships moored during slump in BBC (video)
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martes, 6 de octubre de 2009

Los globos de fuego con los que Japón golpeó el corazón de América

A finales del 1944 comenzaron a registrarse una serie de incendios y extrañas explosiones a lo largo de la costa oeste norteamericana. Los avistamientos de unos extraños globos habían despertado las alarmas del ejército americano. Supuestamente, eran japoneses, pero nadie sabía desde donde eran lanzados. Unos creían que los soltaban desde submarinos y otros que eran la obra de algún norteamericano de origen japonés renegado.

Globo derribado y reinflado por los americanos

Los americanos encontraron el primer globo el 4 de noviembre de 1944, en el mar, cerca de San Pedro, California. Al día siguiente algo parecido a un paracaídas fue visto descender en Themopolis, Wyoming, más de 1.000km tierra adentro. Días después, otro globo fue derribado por un caza en Santa Rosa, California, y otro más, visto en Santa Mónica.

Para comienzos de 1945 no había duda, algo raro estaba sucediendo. Los avistamientos de globos se extendían ya por toda la costa oeste norteamericana, desde la frontera mejicana hasta Alaska, y lo peor es que su amenaza no sólo se limitaba a la costa, sino que algunos de ellos se habían adentrado tierra adentro. Uno de ellos se quedó a tan sólo 15km de Detroit.

La primera reacción de las autoridades fue silenciar los ataques. Primero, para no extender el pánico entre la población y, segundo, para no dar ningún tipo de pista al enemigo sobre la efectividad de los globos y animarlo a enviar más. En un principio, nadie creía que los globos pudieran venir directamente desde el Japón. Se creía que lo más probable era que los globos fueran lanzados desde playas americanas, por agentes transportados en submarinos. Algunos incluso especulaban sobre la posibilidad de que hubiera podido ser algún alemán prisionero en Estados Unidos, o que se hubieran lanzado desde algún centro de internamiento para los americanos de origen japonés.

Fue después de analizar la arena que había dentro de los sacos de lastre de los globos que los militares norteamericanos empezaron a tener las cosas claras. La mayoría de los sacos se perdían durante el trayecto por el Pacífico, pero varios globos se estrellaron sin explotar y se pudieron recuperar algunos de sus sacos. En todos los sacos recuperados se encontró la misma arena obscura. La Unidad de Geología del ejército la analizó y descubrió que contenía un centenar de especies diferentes, entre fósiles y vivientes, de diatomeas, un tipo de alga unicelular . Inmediatamente, quedó claro que la arena de los sacos procedía de alguna playa, pero ¿de cuál?

Lugares atacados por los globos

En la década de 1920, los japoneses habían descubierto la existencia de una fuerte corriente de aire que circulaba a gran velocidad y altitud sobre su país. La corriente soplaba a 9.150m de altura y era capaz de transportar grandes globos a través del Pacífico, unos 8.000km en tan sólo 3 días. Posteriormente, se descubrió que existían otras corrientes de este tipo y se usaría el término corriente en chorro para referirse a ellas. Sin embargo, en un primer momento, el descubrimiento japonés pasó inadvertido en el extranjero.

Varias décadas después, el general Sueyoshi Kusaba llevaba tiempo trabajando con sus colegas del Laboratorio Técnico del Noveno Ejército Japonés en unas bombas globo (fusen bakudan, en japonés). Su idea era construir unos globos capaces de aprovechar esa corriente en chorro para llevar bombas incendiarias y explosivas hasta los Estados Unidos. Una vez en territorio norteamericano, las bombas podrían destruir edificios, causar muertes y provocar incendios. Por un lado, se pretendía crear un clima de psicosis y pánico entre la población civil y, por otro, obligar a los americanos a traer tropas y recursos desde el frente para luchar contra los grandes incendios forestales que los globos pudieran provocar.

El plan era, en cierta manera, la respuesta japonesa a los bombardeos americanos sobre Japón de la Operación Doolittle. Los ataques no causaron daños graves, pero encendieron los ánimos de venganza entre los nipones.

Antes de poner en marcha el plan, sin embargo, quedaban muchos problemas técnicos por resolver. Un globo de hidrógeno se expande a causa de la luz y calor solar, y se contrae cuando se enfría durante la noche. Los ingenieros idearon un sistema de control que en función de un altímetro dejaba ir lastre. Cuando el globo descendía por debajo de los 9km, el sistema dejaba caer mediante una señal eléctrica un par de sacos de las tres docenas que llevaba. De manera similar, cuando el globo se elevaba por encima de los 11.6km, el altímetro accionaba una válvula que dejaba escapar hidrógeno.

Lastres y mecanismo del globo

El sistema de control dirigía el globo durante los tres días de vuelo. Para entonces, era muy probable que ya hubiera llegado a Estados Unidos. Una pequeña explosión soltaba las bombas y, al mismo tiempo, encendía una mecha de 19.5 metros. Pasados 84 minutos, la mecha encendía un pequeño explosivo que destruía el globo.

Los globos eran de 10 metros de diámetro y tenían capacidad para unos 540 metros cúbicos de hidrógeno. Aunque podían levantar hasta 450kg de peso, llevaban una carga destructiva no demasiado grande. Unas veces, eran 12kg de material incendiario y otras, una bomba antipersonal de 15kg con cuatro bombas incendiarias de cinco.

Al principio, los globos se fabricaban usando seda engomada, pero con el tiempo los ingenieros se dieron cuenta que había un material mejor y que perdía menos hidrógeno: el washi, un papel hecho a partir de pasta de arbustos de una especie de moras que era impermeable y muy resistente. Se hizo un pedido de 10.000 globos de washi. Como este material sólo estaba disponible en trozos rectangulares no muy grandes, se tenían que enganchar unas cuantas piezas de él usando una pasta comestible llamada konnyaku. Algunos trabajadores hambrientos robaban esta pasta para comérsela. En cualquier caso, los trabajadores no tenían ni idea de para que servía su trabajo.

Las primeras pruebas se llevaron a cabo en septiembre de 1944 y fueron todo un éxito. El primer globo fue soltado a comienzos de noviembre, en sólo unos minutos el globo se convirtió en un pequeño punto en el horizonte. Los japoneses escogieron el comienzo del otoño porque es la época del año en que la corriente en chorro es mayor. Sin embargo, esta decisión limitaba mucho la posibilidad de que las bombas incendiarias causaran incendios forestales, ya que en otoño los bosques están demasiado húmedos para prender.

Después del primer lanzamiento, los globos continuaron llegando a Oregón, Kansas, Iowa, British Columbia, Alberta… La aviación norteamericana intentaba interceptarlos, pero con escaso éxito. Los globos volaban a gran altitud y, sorprendentemente, muy rápido. Apenas consiguieron derribar unos veinte.

Pero a pesar de que los globos eran difíciles de abatir, causaban muy pocos daños. Sólo uno de sus ataques podría haber tenido alguna consecuencia en el desenlace de la guerra. Ocurrió el 10 de marzo de 1945 y fue por casualidad. Ese día uno de los globos cayó cerca de una de las instalaciones del Proyecto Manhattan. El globo provocó un cortocircuito en las líneas de alta tensión que proporcionaban electricidad al sistema de refrigeración del reactor. Afortunadamente, el incidente no tuvo mayores consecuencias y los sistemas de emergencia recuperaron la tensión enseguida.

Secuencia en la que se puede ver un globo de fuego mientras es derribado

Más trágico fue lo sucedido con un globo que llegó hasta los bosques de Oregón. Durante un picnic parroquial, el Reverendo Archie Mitchell contempló horrorizado como su mujer y cinco niños que los habían acompañado murieron cuando una de las niñas intentaba recoger de un árbol lo que pensaba que era sólo un globo. Fue el único ataque que causó víctimas e hizo que las autoridades levantaran el apagón mediático. Era mejor que la gente estuviera informada para que no se volviera a repetir un accidente así.

A pesar de su limitada efectividad, las autoridades norteamericanas estaban preocupadas. Los americanos sabían que los japoneses intentaban desarrollar armas biológicas, y temían que pudieran usar los globos para hacerlas llegar hasta los Estados Unidos. Un globo cargado de agentes biológicos hubiera sido una amenaza seria y muy grave. Otra temor, aunque menos real, era que los japoneses decidieran usar los globos para infiltrar agentes en Norteamérica.

En total, los japoneses soltaron unos 9.000 globos esperando que al menos un 10% de ellos llegara a América. Si bien los Estados unidos registraron sólo 285, los expertos creen factible que fuera cierta esa cifra, y que unos 1.000 consiguieran atravesar el Pacífico. En su propaganda, Japón hablaba de los grandes incendios y de las 10.000 bajas que sus globos estaban provocando. También sostenía que los incendios estaban arrasando los bosques y el pánico se había desatado entre la población.

Sin embargo, los japoneses intuían que la situación real era muy distinta. La única noticia que habían tenido de sus globos fue la del incidente de Oregón. Tal vez por ello, el ejército japonés empezó a dudar de la efectividad del plan y el General Kusaba recibió la orden de cesar las operaciones en abril de 1945. Casi al mismo tiempo que los americanos habían conseguido identificar y destruir dos de los tres puntos de lanzamiento de los globos.

El mérito fue de la Unidad de Geología del ejército norteamericano que llevó a cabo un trabajo detectivesco para reducir el número de puntos posibles de lanzamiento. En los primeros análisis, los investigadores de la unidad comprobaron que no había ningún tipo de coral en la arena de los sacos de lastre. En Japón, el coral crece a lo largo de la costa de Honshu, la isla principal de Japón, hasta la bahía de Tokio, pero no más al norte.

En la arena también encontraron foraminíferas, pequeños esqueletos de organismos microscopios provenientes del fondo del océano. Algunas de las especies de foraminífera identificadas sólo habían sido descritas en estudios científicos sobre las playas al norte de Tokio, en la costa este de Honshu.

La presencia de hiperstena, de augita de origen volcánico y de varios minerales pesados permitió reducir la posible zona de origen a una banda de costa de 1.600km en la parte norte de Japón. Posteriormente, mediante el estudio de informes geológicos japoneses de antes de la guerra, se limitó a sólo dos posibles localizaciones: una gran playa cerca de Shiogama, y otra playa en Ichinomiya, ambas en el norte de Japón.

Esquema de un globo de fuego, el cable colgando a la derecha es la mecha para la autodestrucción

Una vez la Unidad de Geología había identificado la costa norte de Japón como el origen de la arena y, muy probablemente, el punto de lanzamiento, se sometió la zona a un detallado reconocimiento fotográfico. Los intérpretes fotográficos consiguieron identificar dos de las tres plantas en las que se producía el hidrógeno de los globos en las afueras de Ichinomiya. Y en abril de 1945 fueron destruidas por los bombarderos B-29.

Después de la guerra, se continuó encontrando restos de los “globos de fuego”. Ocho durante los siguientes cinco años, tres en la década de los 50 y dos en la de los 60. El último globo operativo se encontró en 1955, su carga todavía estaba lista para explotar después de diez años de corrosión. En 1978, en Oregón, se encontró parte de la estructura de otro de estos globos, fusibles y barómetros. Y en 1992, se encontró en Alaska otro más, pero no letal. Hoy en día, no se descarta que pueda haber más globos sin explotar ocultos en los bosques, lagos y montañas de Norteamérica.

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+posts:
- Las palomas que espiaron para Churchill
- El Ekranoplano, el monstruo del Mar Caspio
- La radio del pueblo, la radio de Hitler

+info:
- Bomba globo en es.wikipedia.org
- Fire Balloon in en.wikipedia.org
- How Geologists Unraveled the Mystery of Japanese Vengeance Balloon Bombs in WWII by J. David Rogers et al.
- The Fire Balloons by Greg Goebel
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miércoles, 4 de febrero de 2009

Pachinko, las tragaperras japonesas

Aunque es prácticamente desconocido fuera de Japón, los 250.000 millones de dólares que facturan los aproximadamente 15.000 salones de pachinko de todo el país dan una idea de su popularidad allí. Considerado por algunos como un vicio de vagos y ludópatas, por otros como un pasatiempo y por algunos hasta como un modo más de ganarse la vida, sus salones con decoración estridente, llenos de humo y ruido atraen cada año a unos 15 millones de jugadores dispuestos a probar fortuna con una máquina que funciona con bolas de acero, no con monedas, y que reparte como premio más bolas, jamás dinero, la ley lo prohíbe, al menos teóricamente.

Interior de un salón de pachinko, foto original de Andrés Monroy Hernández

El pachinko es una invención relativamente reciente. La primera máquina fue construida en 1920 como un juguete para niños llamado “juego de Corinto”, basado en el juego americano similar. Años más tarde, en 1930, se convirtió en un pasatiempo para mayores y aparecieron los primeros salones. Durante la Segunda Guerra Mundial todos estos salones fueron cerrados, pero al acabar la guerra se volvieron a abrir y fue entonces cuando la popularidad de este juego despegó. Lo hizo a la par que la economía japonesa que crecía y la gente empezaba a tener más dinero para gastar. Fue una época en que había salones de pachinko en todos los sitios. Incluso a veces en las grandes ciudades era más fácil encontrar un salón de pachinko que un supermercado.

Inicialmente las máquinas de pachinko eran mecánicas, en la actualidad, sin embargo, son un híbrido entre “milloncete” y máquina tragaperras electrónica. Una de las peculiaridades de estas máquinas es que se hacen funcionar con bolas de acero, no con monedas, y el premio de las máquinas no es dinero, sino bolas. Por 1000 yenes, unos 10 euros, se pueden comprar entre 250 y 1000 bolas.

Para jugar, los jugadores colocan las bolas en una bandeja que tienen las máquinas, mediante un pomo el jugador controla el ángulo en que cada una de las bolas es lanzada dentro de la máquina. Una vez lanzada, la bola comienza a bajar por un laberinto de clavos. La mayoría cae a la parte inferior de la máquina sin hacer nada, pero algunas consiguen caer en la obertura central y hacen girar la máquina tragaperras electrónica que hay en el centro de la máquina, si se hacen coincidir tres símbolos iguales en ella se gana premio.

Máquina de pachinko

Cuando la máquina tragaperras ya tiene dos símbolos iguales, sólo le falta otro para el premio, la máquina comienza a mostrar animaciones o trozos populares de películas para aumentar la excitación del jugador. Si el jugador consigue finalmente los tres símbolos iguales (las posibilidades son de 1 entre 330), la máquina entra en el modo “pago”, en el que aparte de mostrarse más animaciones y películas, se abre una abertura la parte inferior de la máquina. El objetivo del jugador es ahora introducir bolas por esta abertura, por cada bola que entra por ella se entregan 12 en la bandeja inferior de la máquina.

Después de salir del modo pago, si la máquina sigue el modo “kakuhen”, si la combinación de números que muestra el LCD es impar (111, 333, 555,… en el caso que muestre números) puede entrar en el modo “fiebre”. En este modo las probabilidades de obtener otro “premio gordo” se multiplican por 10, es decir, si antes eran de 1 entre 330, ahora pueden pasar a ser de 1 entre 33. Si la combinación no es una “kakuhen” otra puertecita más grande que la central (la que hace girar la máquina tragaperras) se abre, haciendo más fácil producir giros de la tragaperras. Después de 100 giros, sino se vuelve a producir un “premio gordo” la máquina vuelve al modo normal.

Las máquinas de pachinko son muy variadas, tanto en lo que respecta a su decoración exterior como su funcionamiento interior. La duración de los modos, el tamaño y colocación de las puertas varían, lo que hace que en unas máquinas den premios con mayor frecuencia que otras.

Si la sesión de juego ha sido propicia, el jugador de pachinko acabará cargado con un montón de bolas, que puede utilizar para seguir jugando o intercambiarlas en el salón por algún premio, ya sea un bolígrafo, un encendedor, algún aparato electrónico o incluso bicicletas. Pero jamás por dinero, las leyes japonesas y de Taiwán (donde el juego también es popular) no lo permiten.

Bolas de pachinko

La ley se respeta a rajatabla dentro del salón, pero suele ser habitual, que en las proximidades del salón haya un lugar de cambio de bolas por dinero. La cual cosa es tolerada por la policía porque, al menos teóricamente, el salón de pachinko es independiente de los locales de cambio.

Existen otras dos maneras con las que el jugador puede acabar obteniendo dinero. La primera es mediante la obtención de vales descuento para supermercados y la segunda, un tanto más rebuscada, es revendiendo los premios obtenidos en el salón en una tienda asociada al salón de pachinko que hace las veces de casa de empeños y recompra los premios de los jugadores, aunque siempre con descuento respecto a su precio de calle, entre el 10 y 30%, lo cual siempre supone una pérdida al jugador.

Un lugar como un salón de pachinko no podía carecer de su código, no escrito, de conducta y etiqueta. La primera de las normas de este código, es que los empleados del salón no pueden decir a los jugadores como intercambiar sus regalos por dinero por motivos legales, así que se espera que los jugadores descubran esta información por su cuenta. La segunda regla es un tabú: un jugador jamás puede tocar las bolas de otro.

Las estrategias para ganar son variadas, en Japón hay muchos libros y revistas que enseñan cómo sacarse un sueldo jugando al pachinko, pero la más efectiva es tener un “informador” de entre los empleados del salón, que informe de cuáles son las máquinas que han sido configuradas para dar más premios. En algunos casos, esto tampoco garantiza el premio, pues hay algunos salones que comparten esa información con los miembros de su club, por lo que no es tarea fácil hacerse con una de las máquinas “buenas” dado que es habitual que haya colas de jugadores a la entrada de los pachinkos antes de que abran.

Otra manera de intentar ganar es deduciendo el patrón que sigue el salón para repartir las máquinas que dan más premios, aunque ocurre lo mismo que con el anterior, no siempre es fácil hacerse con esos sitios. Los propietarios de los salones suelen poner las mejores máquinas en las partes más visibles del salón, más próximas a la calle, para atraer a más jugadores. La picaresca llega hasta tal punto, que algunos de los jugadores que se sientan en las mejores máquinas, y que acumulan de manera ostentosa bolas y bolas, no son jugadores reales sino que están realmente a sueldo del salón.




Starwars pachinko, ver vídeo en youtube.com

La manera más segura de intentar ganar, o tal vez sería mejor decir no perder demasiado, es no cambiar de máquina. Si se ha acertado con la máquina que se ha elegido, se ganará dinero, pero sino, se minimizaran las pérdidas, puesto que incluso las máquinas “malas” tarde o temprano acaban dando algún premio que permite compensar, aunque sólo sea en parte, las pérdidas. Muchas máquinas han sido manipuladas para que si el jugador ya ha perdido una buena cantidad de dinero, repartan algunos premios, el objetivo es sacar el máximo dinero posible del jugador, pero sin desanimarle para que vuelva otro día.

Otra estrategia es escoger las máquinas en las que parece más fácil introducir bolas por su puerta central, en principio esto maximiza el número de giros de la tragaperras, pero los premios siguen dependiendo de cómo haya sido configurada la tragaperras.

El sector del pachinko comparte la mala fama y estigmatización que en otros países sufren los casinos o las tragaperras. Por un lado, está muy extendida la creencia de que existen conexiones entre los pachinkos y la mafia japonesa, o incluso con el gobierno norcoreano, no en vano, casi el 40% de los pachinkos son regentados por ciudadanos de ese país, el otro 50% por surcoreanos.

Otro aspecto que no ayuda a mejorar la imagen de los salones de pachinko es que al tratarse de una actividad que bordea lo ilegal, en Japón las apuestas están prohibidas por ley, muchos salones pagan un “impuesto de juego” a la policía. Así la policía, en general, los tolera y las veces que actúa contra ellos, lo hace contra salones que han alterado la probabilidad de dar premios de manera demasiado descarada, o los que cambian el funcionamiento de las máquinas cuando están en uso, cosa totalmente prohibida.

Entrada de un salón de un salón en Tokyo, foto de Stefan Le Du

Aunque hoy en día sigue siendo una industria potente, la época dorada del pachinko fue años atrás, a mediados de los 90, cuando más de 44 millones de japoneses jugaba habitualmente, un tercio de la población total, y el sector llegó a facturar unos 300.000 millones de dólares. A partir de entonces el negocio empezó a decaer, aunque lentamente. La crisis, la preferencia de los más jóvenes por los videojuegos o su sempiterna mala imagen empezaron a pasar factura y en 2006 los ingresos habían bajado a “sólo” 257.000 millones.

Ante esta situación el sector se dio cuenta que era necesario lavar su mala imagen y atraer otro tipo de público si quería cambiar esta tendencia. Para empezar se mejoró la apariencia de sus locales, dejando atrás la imagen de antro lleno de humo e intentado adoptar una apariencia mucho más elegante y familiar, donde se pueda, por ejemplo, ir con los niños. También se adoptaron medidas para mejorar la imagen corporativa del sector, adoptando una mayor transparencia financiera, en un intento de callar esos rumores de conexión con la Yakuza o evasión de impuestos a Corea del Norte.

Gracias a estas medidas, y aunque la industria del pachinko aún le queda un largo camino por recorrer, su imagen va mejorando. Los jugadores que se gastaban grandes cantidades de dinero con la esperanza de llevarse un premio gordo van disminuyendo, y van dejando lugar a otro tipo de clientes, por ejemplo el número de mujeres que frecuentan los salones ha subido, y ya representan un 35% del total de jugadores, cuando hace una década era de tan sólo el 20%. Esta nueva situación también ha producido una concentración del sector, apareciendo grupos mayores que incluso intentan salir a bolsa, algo impensable hace una década.

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+info:
- Pachinko in en.wikipedia.org
- Pachinko en es.wikipedia.org
- As Japan Struggles, Pachinko Evolves in TheNewYorkTimes
- New Image for Japan’s Pachinko Parlors in BusinessWeek
- Pinball wizards in Japan tilt toward a shake-up in International Herald Tribune
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lunes, 12 de mayo de 2008

El carro que apunta hacia el Sur, el antecedente mecánico de la brújula

Cuenta la leyenda que el Emperador Huang Di, un personaje mezcla de realidad y tradición que habría reinado en China entre el 2698 y 2598 A.C, estaba en guerra con otro líder rival, llamado Chi You. En una de las batallas de esta guerra, Chi You mediante un conjuro hizo caer una espesa niebla sobre los hombres de Huang Di para confundirlos, sin embargo, estos contaban con un arma secreta, un carro que tenía la el poder de apuntar al sur, siguiendo su rumbo no sólo fueron capaces de escapar de la niebla, sino que además consiguieron la victoria. Esta leyenda podría ser verdad, pero la historia retrasa la invención de este carro bastantes siglos después, en concreto al siglo III y habría sido obra de un ingeniero llamado Ma Jun.

Después de Ma Jun y de que los detalles del funcionamiento hubieran caído en el olvido el carro que apunta hacia el Sur fue reinventando por Zu Chongzhi en el 478. Esta invención también llegó al Japón, y se tiene constancia que Zhi Yu y Zhi You, dos monjes budistas, construyeron varios de estos carros para el Emperador Tenji en el siglo VII. Pero al contrario que la brújula magnética, inventada en el siglo IX, esta brújula mecánica jamás llegó a Occidente.

Más tarde durante las dinastías Song y Tang, este carro se combinaría como otra invención, el odómetro, es decir un aparato para medir distancias. El odómetro fue inventado de manera independiente en la Grecia Clásica y China, por Arquímedes y por el científico Zhang Heng, respectivamente.

El carro es una especie de brújula mecánica que transporta una dirección a lo largo del camino por el que avanza. Su secreto es el diferencial en el sistema de engranajes que integra la diferente rotación entre las ruedas, detectando de esta manera la rotación en la base del carro. El mecanismo compensa esta rotación haciendo girar la figura que hace de apuntador en dirección contraria.

Cómo era de preciso? Pues en una superficie plana lo era bastante, sin embargo, en una superficie no tan plana, bastante menos, si una de las ruedas perdía el contacto o patinaba se iba añadiendo error. A menor distancia entre las ruedas la aproximación sería mejor. En cualquier caso al contrario que lo que ocurre en un brújula magnética la aproximación es relativa y va acumulando errores, por lo cuál hubiera sido necesario irlo reajustando periódicamente.

Otra pregunta que surge, es por que el Sur? Muy sencillo, porque el Sur era la dirección favorita para la cultura china, de manera similar a lo que hoy es para nosotros el Norte.

Existen leyendas que cuentan historias de viajeros que fueron capaces de encontrar su ruta viajando largas distancias o en entornos de escasa visibilidad (niebla), o con escasas referencias (desiertos) gracias a este tipo de carros. Pero puede ser que no se tratara más que de una mera máquina "milagro" que fuera usada por el Emperador sólo en ciertas ceremonias y procesiones.

En cualquier caso se trataría de uno de los dispositivos mecánicos más complejos de la antigüedad, sólo comparable al Mecanismo de Anticitera, (ver post) si hacemos caso a la leyenda el carro que apunta hacia el Sur, sería en primer mecanismo del que se tiene constancia que usara un engranaje diferencial, si nos atenemos a lo que la historia puede verificar hubiera sido el segundo, entre 200 o 300 años posterior.

PS: Unos meses después de la publicación de este post, recibimos un mail de unos amigos que habían constuido una réplica de este carro. Si quieres leer la entrevista de su "aventura" y ver unas fotos de su réplica, puedes leer el post "Construcción de una réplica del carro que apunta hacia el Sur".

*foto 1: Posible reconstrucción, que muestra como podría haber sido el carro
*foto 2: Esquema de su funcionamiento


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- South Pointing Chariot in en.wikipedia.org
- South Pointing Chariot in drgears.com
- South Pointing Things by odts.de Leer más »

jueves, 17 de abril de 2008

Burakumin, los "intocables" del Japón

Los burakumin son una de las minorías más numerosa del Japón, formada por entre dos y tres millones de individuos. Pese a tratarse de un país moderno, los miembros de esta minoría han sido y siguen siendo discriminados. No por motivos de raza, lengua, pues en estos aspectos son del todo indistinguibles del resto de japoneses. Sino por los oficios de sus antepasados en el Japón feudal, oficios que eran considerados "impuros".

El término burakumin (en japonés, "habitantes de los buraku") es usado para hablar de los descendientes de los marginados del Japón feudal, que recibían el nombre de "eta", la mayoría de ellos trabajaban en oficios relacionados con la muerte, como sepultureros, verdugos o curtidores de pieles. Estos oficios eran mal vistos debido a la prohibición de matar del budismo y a la noción de "impureza" que la religión sintoísta aplicaba a estos oficios que trataban con cadáveres o sangre. Otro grupo marginal era el formado por lo hinin, compuesto por ex-convictos, vagabundos, barrenderos o gente del mundo del entretenimiento (bailarinas, músicos, actores,...).

Existe la duda si los eta era un grupo marginal que se vio forzado a ocupar los oficios "contaminados" o fue a causa de los oficios que ocupaban que fueron progresivamente discriminados.

Al principio del período Edo (1603-1867) el sistema de castas fue establecido de manera oficial. Dividiendo a la población en cuatro clases, la superior sería la compuesta por los samurais (sólo el 5% de la población), a la que seguirían los granjeros y campesinos, los artesanos y finalmente los comerciantes y mercaderes. Los matrimonios entre miembros de castas diferentes estaban restringidos. Las funciones de los cuatro grupos eran simbióticas de manera que constituían una sociedad estable y virtuosa de acuerdo con las principios orden social de Confucio.

Fuera de este sistema de castas estaban los eta, en el último peldaño de la escala social. Obligados a vivir recluidos en asentamientos separados a modo de ghettos y evitados por el resto de los japoneses. Esta segregación al igual que la discriminación era fomentada por la autoridades como un medio de control. Eran obligados a descubrirse ante los miembros de las otras castas y como muestra de la escasa consideración que recibían un magistrado afirmó en 1859 que un burakumin valía 1/7 que una personal normal.

El único privilegio que tenían era que estaban exentos de pagar impuestos, ya que el sistema fiscal estaba basado en los beneficios que producía el arroz, pero a los burakumin no les era permitido poseerlo. Otro paradoja que la discriminación que sufrieron era que su estatus de indeseables creó un monopolio de facto sobre los negocios que ocupaban. Lo que permitió a algunos triunfar económicamente y llegar a formar parte de la casta de los samurai, ya fuera por medio del matrimonio o la compra de derechos.

En 1866 se produjo la Restauración Meiji, un proceso que "occidentalizó" el país y que supondría el fin del sistema feudal japonés y con él la abolición del sistema de castas y los privilegios de los samurai. Curiosamente esta abolición trajo más problemas que ventajas a los eta, que vieron como perdían ciertos monopolios, mientras que la discriminación continuaba. La desaparición de la prohibición que impedía comer carne de ganado hizo que muchos de estos eta se dedicaran a carniceros o trabajaran en mataderos. Pero estos nuevos oficios también sufrieron el rechazo del resto de japoneses.

Durante el siglo XX los movimiento para resolver el problema se dividen entre los que animaban las mejoras en el nivel de vida de los habitantes de los buraku (nombre que se usaba para referirse a las antiguos aldeas eta) y su integración en la sociedad japonesa y aquellos que han concentrado sus esfuerzos en combatir la discriminación.

Muchos de los antiguos pueblos/ghetto eta, dejaron de existir en los años 60, ya fuera por el crecimiento de las ciudades o su integración en el resto de la sociedad, aunque en algunas regiones en especial en el oeste del país, en Osaka, Kyoto, Hyogo e Hiroshima, siguen siendo objeto de discriminación y prejuicios, sobre todo entre la gente mayor. Donde se les sigue asociando con desempleo y criminalidad.

Según un estudio hecho por investigadores norte-americanos, en algunas yakuzas (mafias japonesas) la concentración de burakumin llega el 70% y un 60% en general. A veces los japoneses del oeste de Japón desconocen estos casos de discriminación que aún existen debido a la escasa cobertura que dan de ellos los medios, al tratarse aún hoy en día en un tema tabú, razón por la cual la mayoría de estos estudios son realizados por extranjeros.

Pero los prejuicios se manifiestan especialmente a la hora de los matrimonios y en menor medida a la hora de acceder a un empleo. Es común que las familias tradicionales comprueben el pasado de los futuros yernos o nueras para asegurarse que no tienen un origen buraku (o algún antepasado koreano). Estas investigaciones son relativamente fáciles de hacer, gracias al koseki, que es el registro familiar del gobierno, que se remonta cientos de años atrás, y que registra los nacimientos, adopciones, muertes, matrimonios o divorcios dentro de las familias

El uso del koseki para este tipo de prácticas es ilegal. Pero existen largas listas de burakumin recopiladas durante años que son usadas aún por prestigiosas empresas del Japón. Aún cuando se descubre que una empresa ha practicado este tipo de comprobaciones del pasado familiar sobre los candidatos reciben castigos muy suaves por lo que muchas continúan con este tipo de prácticas. Es común que ocupen los peores puestos dentro de las empresas y a veces incluso tengan sueldos inferiores a los de sus compañeros.

Pese a todo la situación parece que mejora, como muestra, en los años 60 sólo un 10% de los burakumin se casaba con un no-burakumin, en la actualidad esa cifra oscila entre el 60 y el 80%. De la misma manera cada vez son más los burrakumin que abandonan sus comunidades y se integran con el resto de japoneses, convirtiéndose así en indistinguibles. Pese a todo sigue siendo común entre los que han conseguido un cierto estatus social o incluso entre los políticos intentar esconder su origen buraku, pues son muchos los que creen que reconocer que uno es un Burakumin lo complica todo un poco más.

Son muchos japoneses que creen que la situación de los buraku ha mejorado no porque se hayan superado los antiguos prejuicios sino porque los burakumin se han convertido en indistinguibles, hace ya tiempo que los burakumim no son identificables por los trabajos que ocupan, sino que el método más fácil era por su dirección postal, afortunadamente con los movimientos de burakumin que han pasado a vivir fuera de los burakus y de no-Burakumin que han ido a vivir en los burakus, este método ya no es tan efectivo. Prueba de esta teoría es que la minoría koreana, más fácil de distinguir sigue sufriendo una enorme discriminación en Japón.

*foto 1: Calle comercial en el buraku de Osaka
*foto 2: Samurai seguido de sirviente, los samurais eran la casta superior


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- Burakumin en es.wikipedia.org
- Burakumin in en.wikipedia.org
- Burakumin at the end of history by Ian Neary
- The Burakumin, Japan's Invisible Outcast by Richard Werly
- Japan´s Invisible Minority: Better Off Than in Past but Still Outcasts in New York Times
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lunes, 10 de marzo de 2008

Rayos globulares, ¿mito o realidad?

El rayo globular, rayo en bola o centella, es un misterioso fenómeno de la naturaleza cuya existencia ha sido considerada durante mucho tiempo sólo un mito. Hoy en día, por el contrario, se acepta su existencia, pero su naturaleza continúa siendo materia de debate.

Según los testimonios que lo han podido observar, estos rayos tendrían la apariencia de unas bolas luminosas de un tamaño variable que va desde un centímetro hasta varios metros de diámetro. Estas bolas, además, serían capaces de flotar en el aire. Habitualmente estarían asociadas con las tormentas, pero al contrario que los rayos normales, que duran escasas fracciones de segundo, los globulares podrían tener una vida media de hasta 10 segundos.

Al tratarse de un fenómeno muy poco frecuente y además del todo impredecible, los datos científicos que tenemos de él son escasos. La presunción de su existencia se basa en los testimonios de la gente que dice haberlos visto. Hasta hace poco los testimonios del fenómeno eran descartados y recibían la misma credibilidad que los avistamientos de OVNIs. Sin embargo, en la actualidad debido al número tan alto de observaciones, hay alrededor de 10,000 testimonios escritos, ha renovado el interés por el fenómeno y su estudio. En la actualidad existen varias fotos e incluso vídeos de lo que la gente afirma es un rayo globular.

Uno de los primeros testimonios registrados de lo que podría tratarse de un rayo globular es del 1638 en Inglaterra, durante la conocida como la Gran Tormenta de Widecombe. Cuando tras una extraña obscuridad y un sonoro trueno, una bola de fuego de unos 20 centímetros entró en una iglesia arrancando el techo. Se dice que esta bola rebotó a lo largo de la iglesia y mató a 4 personas y 60 más resultaron heridas. Los testigos afirmaron que la bola dejó un olor a azufre y un humo denso y negro dentro de la iglesia.

En el 1877 una bola de fuego entró en el Templo Dorado en Amritsar India y salió por una puerta lateral. El incidente fue observado por un gran número de personas y se inscribió en el muro frontal de una de las entradas del templo.

Los submarinos durante la Segunda Guerra Mundial fueron la fuente más frecuente y consistente de ocurrencias de este fenómeno. En concreto, eran pequeños rayos globulares que se producían de manera involuntaria en la atmósfera confinada de los submarinos, normalmente, cuando las baterías de los submarinos eran encendidas o apagadas, o cuando los motores eléctricos de inducción eran conectados o desconectados. Desgraciadamente, los intentos posteriores de reproducir el fenómeno acabaron en fracaso y una explosión.

Fue también durante la Segunda Guerra Mundial que los aviadores aliados informaron de unas bolas luminosas de apariencia metálica, que aparecían individualmente o en grupos. Aunque muchas veces perseguían o escoltaban a los aviones, no existe constancia de ninguna interacción con ellas. Estas luces recibieron el nombre Foo Fighters (que combate la rutina). De las muchas teorías para explicar este fenómeno a parte obviamente de la OVNI, la más aceptada afirmaría que estas luces eran descargas de rayos globulares.

En 1994, se tiene noticia que un rayo globular entró a través de una ventana cerrada en una casa de la ciudad de Uppsala en Suecia, dejando un orificio circular de 5 centímetros. El incidente fue visto por los residentes de la zona y registrado por una estación de seguimiento de rayos de la universidad de dicha ciudad.

Dependiendo de la fuente los rayos en bola, pueden moverse hacía adelante, atrás, a los lados, siguiendo extrañas trayectorias o incluso permanecer estáticos en el cielo. Pueden ser atraídos por casas, coches, personas o por el contrario ser repelidos por los objetos. Algunos testimonios afirman que pueden traspasar libremente sólidos, mientras que otros afirman haberlos dañado.

Según algunos testimonios pueden ser de diferentes colores o transparentes. Tampoco hay consenso respecto a su forma, unas veces ovalada, esférica, en forma de lágrima. Algunas veces se han reportado durante tormentas, mientras que otras veces se han visto con tiempo calmado. En cuanto a su dispersión, unas veces se han desvanecido de manera repentina, mientras que otras veces lo han hecho de manera gradual, absorbidos por un objeto, explotando de manera violenta. Según unos son letales, y según otros inofensivos.

Esta discrepancia entre los testimonios podría indicar que no se trata de un único tipo de fenómeno, sino que bajo el nombre de rayo globular podría estar englobando fenómenos similares pero diferentes.

Los científicos han intentado producir estos rayos en experimentos de laboratorio. Se cree que uno de los primeros que consiguió producirlos de manera accidental fue Nikola Tesla en 1904. Pero él estaba más interesado en la transmisión de la electricidad y el alto voltaje, así que no les prestó más atención y simplemente se convirtieron en una curiosidad.

Posteriormente ha habido más intentos exitosos de crear rayos en laboratorio. Y si bien han conseguido producir efectos similares a los observados en la naturaleza no se puede asegurar que sean una reproducción del fenómeno natural. Incluso existen métodos caseros de crear lo que algunos llaman "bolas de plasma" introduciendo por ejemplo una cerilla encendida en un horno microondas. HAY QUE ADVERTIR QUE SON EXPERIMENTOS PELIGROSOS.

En la actualidad se supone que el plasma podría estar detrás del fenómeno. Existen varias teorías que intentan explicar el fenómeno, en orden de credibilidad serían:

  • Teoría del silicio vaporizado. Cuando un rayo cae sobre suelos ricos en silicio, el silicio se vaporizaría de manera instantánea, y este vapor posteriormente se condesaría y podría formar una esfera que ardería lentamente gracias al oxígeno del aire. Esta esfera podría llegar a explotar en los casos que superara una cierta temperatura. Existe un experimento que intentaría probar esta teoría.
  • Teoría de la nano-batería. Afirmaría que los rayos globulares están formados por nano-partículas, cada una de ellas se comportaría como una mini-batería. Una descarga superficial cortocircuitaría estas baterías y generaría una corriente.
  • Teoría del agujero negro. Sostendría que los rayos globulares serían el paso de agujeros negros microscópicos a través de la atmósfera de la tierra.
Desde el punto de vista esotérico o mitológico, unos afirman que podría tratarse de fantasmas o algún tipo de efecto poltergeists. Curiosamente el fenómeno es utilizado a favor y en contra del fenómeno OVNI. Así los escépticos afirmarían que mucho de los avistamientos OVNI serían meros rayos globulares, pero los entusiastas OVNI justamente afirman que el hecho que se hayan visto muchos de estos rayos en lugares donde han aparecidos círculos en las cosechas sugeriría que estos rayos son enviados por alguna forma de inteligencia o son en si mismo una forma de inteligencia.

La mitología también se ha hecho eco del fenómeno y propone explicaciones más románticas. Así en la japonesa hay un mito que un rayo globular es la ira del dios del trueno Raijin. La mitología vasca creería que serían la gran diosa vasca Mari, que habita en todas las cumbres de las montañas vascas y su consorte Sugaar, dios asociado con las tormentas y el trueno, viajando de una montaña a otra.

*foto 1: Una supuesta foto de un rayo globular tomada en 1987 en Nagano, Japón
*foto 2: Un dibujo de G. Hartwig del 1886, que se cree es una descripción de una rayo globular


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- Ball lightning in Wikipedia
- Rayo globular en Wikipedia
- Ball Lightning: A Shocking Scienfitic Mystery in National Geographic
- New Lead for Fireball Riddle in BBC news Traducción libre al castellano
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