viernes, 2 de julio de 2010

La casa Malin, un OVNI sobre Mulholland Drive

Muchos no habrían sabido que hacer con una parcela como la que Leonard Malin recibió de su suegro cerca de Mulholland Drive. Parecía imposible edificar una casa en una pendiente de 45 grados, más aun, con los modestos medios con los que contaba Malin, un joven ingeniero aeroespacial. Su suerte fue conocer al arquitecto John Lautner, que le proporcionó una solución totalmente inesperada a su problema.

Una vista nocturna. Original en Los Angeles Times

Mi filosofía en aquel tiempo era: la mayoría de la gente trabaja toda su vida para construir la casa de sus sueños”, explicaba Malin a un periodista de Los Angeles Times. “¿Por qué no construirla ahora, y pagarla durante el resto de mi vida?”. En aquel tiempo la ciudad de Los Angeles estaba inmersa en un período de expansión durante el cual una familia de clase media podía construirse una casa en las colinas de Hollywood con un presupuesto bastante modesto.

Pese a su determinación, la parcela hubiera continuado sin edificar de no ser porque Malin contactó con Lautner, un arquitecto discípulo de Frank Lloyd Wright con fama de enojadizo al que conocía por haber construido otra casa en otra pendiente similar bastante cerca, la casa Harpel .

Curiosamente, no serían las dos únicas casas que Lautner construiría a lo largo de su carrera en lugares “complicados como pendientes y cumbres de montañas o la orilla del mar. Emplazamientos en los que sus diseños intentarían sacar el mayor partido de las vistas que ofrecían.

En el caso de la parcela de los Malin, la manera convencional de resolver el problema de la empinada pendiente hubiera sido excavar el terreno y construir unos muros de contención de como mínimo 10 metros de alto para tratar de contener la montaña. Sin embargo, cuando Lautner vio el solar, dibujó una línea recta vertical, una cruz y una curva sobre ella. “Dibújala aquí arriba” dijo a su ayudante.

Proyecto y sección de la casa. Original en The New York Times

Sobre el terreno, aquella línea se convertiría en una robusta columna de hormigón de 6 metros de diámetro y 8.7 de altura sobre la que Lautner proyectó una casa octogonal de 205 metros cuadrados. La estructura de la casa estaría formada por vigas de madera laminada sujetas al centro mediante un anillo de compresión hecho de acero. Podría parecer una estructura frágil, pero la experiencia demostraría que no era así, al ser capaz de resistir sin problemas lluvias torrenciales y varios terremotos. El acceso a la casa sería desde el lado de la montaña a través de una pasarela a la que se llega mediante un funicular.

La casa proyectada, sin duda, tenía una apariencia de platillo volante, pero Lautner no lo veía así, para él era sólo una solución práctica que permitía construir en aquella ladera. Mucho más conveniente que la otra opción, la de excavar la montaña, que Lautner consideró una locura.

Lautner tenía una personalidad fuerte, pero se esforzaba en satisfacer las necesidades y deseos de sus clientes. Hablaba con ellos y buscaba la solución que mejor se adaptaba a su personalidad.

Decidido a hacer realidad la casa que mejor “encajaba“con su manera ser, Malin dejó su trabajo y se dedicó a construirla él mismo con la ayuda de tres obreros. Fueron 18 meses de trabajo, pero en 1961 la casa ya estaba terminada. Había costado unos 140.000 dólares, la mayoría de ellos aportados por los patrocinadores de la obra, la compañía de gas Southern California Gas y la Chem Seal Corporation (que inspiró el nombre de la casa, Chemosphere), una corporación química que aprovechó para experimentar con diferentes tipos de resinas, colas y de revestimientos. De esta manera, Malin sólo tuvo que pagar 80.000 dólares.

Distribución interior de la casa. Original The John Lautner Foundation

Malin aún recuerda la primera vez que encendieron las luces de debajo de la casa, cuando hubo gente que vino desde el cercano valle de San Fernando a ver aquello que parecía un OVNI. Aunque es cierto que por fuera la casa tiene un aspecto frío de nave espacial inaccesible, por dentro resulta tremendamente acogedora y cálida. “Quizás sea porque cuando estás dentro de ella, en verdad, estás en el aire flotando sobre la ciudad y la realidad, desconectado del planeta y completamente libre y feliz”, afirma Angelika Taschen, su actual propietaria.

Otro aspecto que destacan sus actuales propietarios es la magnífica situación de la casa, situada entre el campo y la ciudad. Lo que permite tener sensaciones muy diferentes desde ambos lados de ella. Desde la cara que da al valle de San Fernando, se ve la gran ciudad, las casas, los rascacielos, la autopista 101,… Mientras que en la parte que da hacia la montaña se siente la naturaleza y sus animales.

La casa, que llegaría a ser considerada por la Enciclopedia Británica como el “hogar más moderno del mundo”, es todo un ejemplo de la arquitectura de Los Angeles de su época, en la que una casa no tenía porque parecer una casa, sino que podía adoptar la forma que quisiera. Aunque la fascinación de Lautner por las nuevas formas y estructuras no tenía nada que ver con el futurismo de la era espacial, sino con su determinación por humanizar los espacios construidos.

Lautner era un entusiasta seguidor de la arquitectura orgánica, como su maestro Wright, una arquitectura preocupada por mejorar la vida del hombre atendiendo sus problemas vitales y psicológicos, y que buscaba crear espacios interiores más envolventes, huyendo para ello de las líneas rectas y de las formas cúbicas. El resultado eran formas más complicadas, no repetidas, más costosas y menos industrializables, y estructuras que muy a menudo imitaban formas de la naturaleza como una flor, un árbol o una cueva.

La Chemosphere desde el nivel de calle

La obra de Lautner muestra, además, una gran preocupación por integrar las casas en su entorno y crear un flujo “orgánico” entre el espacio interior y el exterior. En sus casas es también habitual el empleo de formas geométricas básicas como el círculo y el triangulo, que suelen ser los motivos dominantes en muchos de sus diseños.

Los Malin y sus cuatro hijos vivieron en la casa durante más de diez años, pero 1972, problemas económicos les obligaron a venderla al doctor Richard Kuhn. Unos años más tarde, en 1976, dos ladrones entraron en la casa y apuñalaron a Kuhn hasta matarlo. La policía no tardó en detenerles y fueron sentenciados a cadena perpetua. Uno de ellos era un chico de 19 años.

Después de este episodio trágico, la casa pasaría por las manos de otros dos propietarios, aunque estaría en venta la mayor parte del tiempo. No existía un mercado para una casa así, la gente prefería otros tipos de vivienda más convencionales. Mientras, la Chemosphere fue sufriendo modificaciones y acabó convirtiéndose en una casa que se alquilaba para organizar fiestas.

La decadencia de la casa continuaría hasta 1997, cuando el editor alemán especializado en libros de arte y arquitectura Benedikt Taschen y su mujer, la visitaron. Los Taschen, unos apasionados del Modernismo de Los Angeles y buenos conocedores de la obra de Lautner, se enamoraron de la casa nada más verla y a pesar de que se encontraba en un estado de conservación bastante pobre la compraron por un millón de dólares.

La Chemosphere, con su suelo enmoquetado, sus ventanas viejas y las siete capas de pintura que cubrían lo que antes eran austeras paredes de ladrillo, tenía un aspecto más propio de un motel viejo y cutre que de una joya de la arquitectura moderna. Con el objetivo de recuperar su aspecto y espíritu inicial, Los Taschen encargaron la restauración de la casa al arquitecto Frank Escher. Sin embargo, no siguieron exactamente el diseño original, sino que, respetando lo que ellos consideran la visión inicial, introdujeron algunos detalles o acabados que Lautner diseñó o consideró, pero que en su tiempo resultaban prohibitivos por precio o simplemente la tecnología no los permitía.

Aspecto del interior de la casa en la actualidad. Original en Los Angeles Times

En cualquier caso, todas las modificaciones fueron consultadas con Malin. El constructor de la casa, que reconoce haber estado preocupado por el estado de decadencia en el que estaba cayendo la que aún considera “su casa”, afirma que, con la compra por parte de los Taschen, esa preocupación desapareció del todo y está más que satisfecho con el resultado de la restauración y las modificaciones introducidas, algunas de las cuales reconoce haber barajado él en su tiempo, pero había tenido que descartar por la falta de dinero.

Los Taschen, con intereses repartidos por todo el mundo, continúan manteniendo su residencia habitual en Colonia y utilizan la Chemosphere cuando visitan Los Angeles.

PS: Esta vez me adelanto a los comentarios de los seguidores de los Simpson ;-) La casa aparece en el capítulo “Un pez llamado Selma

Enlace permanente a La casa Malin, un OVNI sobre Mulholland Drive

+posts:
- El utópico edificio del Narkomfin
- La casa en las nubes de Thorpeness
- La casa encantada de los Winchester
- El Faro de Bell Rock, una maravilla en medio del mar

+info:
- Lautner’s Chemosphere gets a new life (PDF) in Taliesin Fellows Newsletter
- Eight sides to this story in Los Angeles Times
- The Flying Saucer House Soars Again in The New York Times
- Chemosphere in en.wikipedia.org

33 comentarios:

KilFer dijo...

Podría decir muchas cosas pero sólo diré 2:
1.- Quiero vivir en una casa como esa. No entiendo como estuvo tanto tiempo en decadencia.
2.- Genial entrada del maestro, como todas las demás ;)

Anónimo dijo...

Esta es la casa que sale en la película de los Angeles de Charlie

rodericus2009 dijo...

Como siempre, una entrada la már de interesante. La verdád es que nada más vér la fotografia del arranque, he recordado ese episodio de los Simpson. Los dibujantes de Groening reflejaron el aspecto decadente anteriór a la restauración, en consonancia con el personaje de ficción que la habitaba.

Saludos

Bovolo dijo...

Muchas gracias, KilFer. Me alegro de que te haya gustado la entrada.

A mí la verdad también me gustaría vivir en una casa así, sobre todo, por las vistas, que parecen espectaculares.

Sí, salió en los Angeles de Charlie y ha salido en otra pelis. Más info en la wiki.

Lo mismo para ti, Rodericus, un placer que te hay gustado. No sé cómo no he visto ese capítulo si seguro que Antena3 lo ha repetido 20 veces, como mínimo.

Saludos a todos!

SaiGon dijo...

Genial
Visito esto siempre, pero nunca he comentado, pero la verdad me ha encantado. Menuda casa y menudas vistas.
Simplemente genial

Anónimo dijo...

Pudo ser, pero no fue...

Hace 12 años, curiosamente el mismo problema, solución similar, todos los permisos y al final un puto "chalette" mierda.

Rabia

http://maps.google.com/maps?f=q&source=s_q&hl=es&geocode=&q=fresnedillas,+madrid&sll=37.0625,-95.677068&sspn=34.122306,56.513672&ie=UTF8&hq=&hnear=Fresnedillas+de+la+Oliva,+Madrid,+Comunidad+de+Madrid,+Espa%C3%B1a&ll=40.487989,-4.177473&spn=0.001,0.002747&t=h&z=19

R.I.P

rodericus2009 dijo...

Para ponerte al corriente de aquél episodio de los Simpson, en la casa habita un galán de Hollywood en plena decadencia personál y profesionál, sobre el que corren maledicencias sobre una supuesta tendencia a la zoofilia. Una de las "estupendas" cuñadas de Hoomer se lia con él, ella absolutamente enamorada, él la vé como un medio para zanjár los rumores y relanzár su carrera. La cosa, como no podia sér de otra manera, acaba como el rosario de la aurora.
Nunca he entendido como una serie así, claramente orientada para el público adulto y un poco inteligente, ha acabado en el horario infantíl.

Saludos

Bovolo dijo...

Bienvenido, SaiGon, y gracias por tu primer comentario.

Anónimo, pues es una pena. Hubiera sido chulo tener un "Chemosphere" en Madrid. ¿Tienes algún detalle más del proyecto?

Interesante capítulo. Sí, creo que Selma es el nombre de una de las cuñadas de Hommer. Yo, además de eso, lo que no entiendo es como la repiten tanto.... Supongo que es porque la gente los ve ;-)

Bruno, Nacho y Cappe dijo...

Me parece genial el post. A mi no deja de recordarme a la casa Dymaxion del gran Buckminster fuller, un arquitecto de oficio que propuso unas cosas muy locas.
Les comparto un sitio donde pueden ver la casa dymaxión.

http://www.trumanlibrary.org/education/nhd/innovation.html

Bovolo dijo...

Bruno, Nacho y Cappe, muy interesante lo de esa otra casa, y lo de su inventor. Creo que había leído algo sobre él antes.

Realmente intentaban solucionar un problema parecido aunque con ideas diferentes. Externamente, desde luego que se parecen.

Bienvenidos!

Indira dijo...

Impresionante casa y genial post!

Aunque mi sueño sería tener una casa de estilo victoriano, con su porche octogonal, sus complicados tejados y todos esos acogedores detalles que tienen estas viviendas, la casa Malin es verdaderamente espectacular y debe tener una luminosidad y unas vistas maravillosas.

Estupendo post!

Un saludo!

Bovolo dijo...

Gracias, Indira!

No me parece tampoco mala opción la tuya. Creo que lo que más me gustaría de la casa Malin serían sus vistas y la espaciosidad de su interior.

La verdad, no se si me hubiera hecho una casa así, aunque una vez construida no me importaría pasar unos días para ver que tal es.

La actual propietaria sólo se quejaba de que era un poco engorroso el tema del funicular (funicular del que no he podido conseguir ninguna foto), para salir y entrar. Por lo demás, encantada.

Saludos!

Carlos dijo...

Alucinante vivir ahí!
La vista al Valle de San Fernando es una maravilla, ya me la imagino sentado desde esa casa con una buena botella de vino.
También se me cruzó por la cabeza que lo del funicular debe ser algo complicado. Con un ascensor panorámico sería perfecto.

Excelente como siempre y bienvenido de tu viaje :)

Bovolo dijo...

Carlos, tendrías que cambiar el nombre de tu blog a Sentando frente al valle de San Fernando jajaja!

La verdad que las vistas deben de ser estupendas, especialmente durante la noche.

Saludos!!!

Alexandre dijo...

Soy un fan absoluto de John Lautner, tanto de sus concepciones téoricas como de sus soluciones prácticas. Un maestro que paradójicamente ha padecido en más de una de sus construcciones el olvido y hasta el derribo (caso de una cafetería de carretera). La lástima es que, cómo arquitecto eminentemente privado, muy pocas de sus casas pueden visitarse (hay un motel de carretera que es la excepción).
Esta muy bien precisamente el libro de Taschen sobre Lautner, y además puede comprarse de saldo en librerías de lance.
Lo que no me queda claro es si en este viaje te pudiste acercar a la chremosphere o no...
En todo caso, otra gran entrada divulgativa más al zurrón (aunque como en tantas de las mias, nos pueda el afán de explicar muchas cosas y acaben saliendo muy "completitatas")

Bovolo dijo...

Vaya que casualidad, Alexandre, que seas fan de John Lautner.

Yo no lo conocía (y eso que de arquitectos conozco unos cuantos) hasta que vi la Chemosphere en la guía de California que nos guió por esa megalopolis que es Los Angeles.

Las tentaciones de ir fueron grandes, pero hubiera resultado imposible por el poco tiempo que estuvimos en Los Angeles. Además creo que tampoco se puede visitar. La única opción hubiera sido haber ido unos años antes y alquilarla para alguna fiesta :-(

Aunque me supo mal estar tan cerca y no poder pasar. Cuando escribo la mayoría de posts tengo la sensación que son cosas lejanas, pero cuando estuve en LA o NYC, de golpe, muchos estaban tan cerquita...

Entre la visitas obligadas, y factibles, estuvo la estación City Hall. Del metro secreto de NYC. Aunque no había mucho que ver, me hizo gracia.

Saludos, y como siempre, un placer verte por aquí!!!

Galois dijo...

A pesar de ser un "conocedor" de Los Simpson, al ver la foto me acordé enseguida de Body Double, esa magnífica película de De Palma.

Cuando la vi, pensé: tengo que vivir en esa casa, tengo que vivir en esa casa, tengo que...

Aunque puede que el protagonista no haya estado tan a gusto después de todo.

Salutes y felicitaciones por el post en particular y el blog en general.

Bovolo dijo...

Galois, cuando he visto tu nick, he pensado: "mira el protagonista de otro post, que visita este" ;-)

Creo que el primer propietario sí que lo estuvo, lo del segundo fue una tragedia y los de ahora están más que encantados. Aunque es cierto que no viven todo el tiempo.

A mí las vistas seguro que me encastarían, lo demás, habría que verlo. Está claro que es una casa con personalidad propia ;-)

Buena memoria la tuya, en la wiki dice que salí en esa película.

Encantado de que te guste el blog y bienvenido!!

Galois dijo...

Haber sido protagonista de ese post me honra. ;-)

Y por cierto, con lo de "no haya estado tan a gusto" me refería al protagonista del film de De Palma, no a los propietarios de la casa. Si ves la película te darás cuenta de a qué me refiero.

Aunque supongo que De Palma seguramente conoce la historia real de la casa y los siniestros detalles le sirvieron de macabra inspiración para escribir el guión (spoiler!).

Salutes.

P.S.: no he podido encontra nada sobre el maldito funicular, como no sean vagas referencias. Pero complementadas con un "testimonio gráfico" hasta ahora, niente.

Bovolo dijo...

Umm... testimonio gráfico del funicular?

Suena interesante, a ver... a ver...

Saludos!

Motta dijo...

Jo que suerte algunos. Yo no suelo llegar a fin de mes. Aunque a mi no me importa; vivo el Palma de Mallorca una de las islas más bonitas en el mundo.

Un saludo desde Palma de Mallorca.
Enhorabuena por el blog

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Bovolo dijo...

Bueno, Malin, tampoco iba demasiado sobrado ;-)

Si hubiera ido mejor de fondos, quizás se hubiera construido una casa más en una aburrida parcela plana.

Saludos!

Vida Dospuntocero dijo...

Si me sobrase el dinero reconozco que antes que una mansión de hiperlujo me gustaría hacerme una casita así (eso y un refugio atómico =P )

Miguel Vivas dijo...

ME HA ENCANTADO TU BLOG, TE AGREGO COMO FAVORITO A MI PALABRAFERNALIA, UN SALUDO!!

Bovolo dijo...

Muchas gracias, Miguel!!

Encantado de que te guste el blog.

Bienvenido!!

Bovolo dijo...

Vida2.0 y esa obsesión por los refugios? Jajaja!

Me has recordado que en Nueva York me di cuenta que había signos de refugios nucleares en las fachadas de algunos edificios. La verdad que me sorprendió bastante.

Ya subiré alguna foto, pero mientras tanto, si te interesa, he encontrado un blog con fotos de los carteles en cuestión.

Si son comunitarios, quizás te salga más barato ;-)

Un abrazo!

Vida Dospuntocero dijo...

El primero lo querría como evasión del mundo cotidiano. Un sitio así es el ideal para escribir ;) El atómico, por si acaso. Ya sabes, un mecanismo del hombre muerto que no funcione, un error de windows en los sistemas de defensa de alguna superpotencia, una plaga zombie...

Vida Dospuntocero dijo...

Gracias por el enlace, las fotos son tremendas. Me acuerdo que un amigo que vive desde hace unos años en Suiza me comentaba que tenian un refugio comunitario en el bloque donde vivía, y que al menos en Laussane era bastante común. Aunque prefiero el refugio personal sólo para mi y los colegas, porque en caso de apocalipsis paso de quedarme el resto de mis días encerrado con el presidente de la escalera y la vecina alcahueta del quinto ;)

Bovolo dijo...

Desde luego que un sitio así, con esas vistas, debe de ser ideal para relajarse y ponerse a escribir.

Lo del refugio, pues es cierto, siempre puede venir bien, tal como están las cosas en el mundo. Lo de comunitario no lo había pensado... buff! Según con quien te quedes encerrado... no sé que puede ser peor.

Pero quedarte con los colegas y una buena reserva de cervezas... puede ser otra cosa. Aunque eso sí, hay que elegir bien las amistades, que la convivencia puede cambiar las cosas jajaja!

Saludos!

Manuel dijo...

@Rodericus2009, no es por ser quisquilloso, pero me hace daño a la vista lo que haces con las tildes.
http://es.wikipedia.org/wiki/Acentuaci%C3%B3n_del_idioma_espa%C3%B1ol

Bovolo dijo...

A veces, uno escribe rápido... pero, en cualquier caso, siempre es mejor comentar rápido que no comentar ;-)

Bienvenido, Manuel!

Tripiyon dijo...

Hola de nuevo,

Aunque hace ya mucho tiempo que no dejo ningún comentario, sigo tu blog religiosamente.

Como de costumbre un gran artículo.
Saludos

Tripiyon

Bovolo dijo...

Un placer verte por aquí otra vez, Tripiyon, y gracias por tus comentarios.

No te preocupes, unas veces uno tiene más tiempo que otras, yo, el primero ;-)

Un abrazo!