Mostrando entradas con la etiqueta cristianismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cristianismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de mayo de 2009

Los arbereshe italianos, vestigio de una Albania que ya no existe

La conquista de Albania por los turcos inició el gran éxodo albanés hacia el sur de Italia. Muchos cristianos prefirieron dejar su tierra y escapar de la represión otomana. Más de 500 años después, los pueblos en los que se asentaron aún conservan su idioma, una versión arcaica del albanes, sus costumbres, su identidad y sus ritos religiosos. En total, son unos 80.000 arbereshe y su relación con los “primos” de Albania no siempre es fácil, demasiadas diferencias y demasiado tiempo los separan.

Bandera de los Arbereshe, el águila del sello de Skanderbeg sobre la bandera italiana

Con anterioridad a la invasión otomana de Albania, arberesh era la palabra utilizada para referirse a todos los albaneses. Fue entre los siglos XI y XIV cuando algunos clanes albaneses empezaron a establecerse en pequeños grupos formando colonias en el sur de Grecia (Corinto, Peloponeso y Ática). Sus habilidades militares en seguida los convirtieron en los mercenarios favoritos de francos, serbios, catalanes, italianos y bizantinos.

En 1448, el rey de Aragón, Alfonso el Magnánimo, que también era rey de Nápoles, pidió la ayuda de su aliado, Gjergj Kastrioti i Krujes, conocido como “Skanderbeg”, jefe de la Alianza Albana, para reprimir la rebelión de sus señores italianos. Varios clanes arberesh acudieron a la llamada del rey Alfonso y este consiguió aplacar la rebelión. En agradecimiento por su ayuda, Alfonso les recompensó con tierras en la provincia de Catanzaro, cerca de Calabria. Otro segundo contingente de llegaría en torno al 1450, se trataba de otra fuerza arberesh que intervino en Sicilia y que acabó estableciéndose cerca de Palermo.

Con la invasión de Grecia por parte de los otomanos en el siglo XV, muchos arbereshe se vieron forzados a emigrar al sur de Italia y a las islas bajo control veneciano. Además cuando estalló la Guerra de Sucesión de Nápoles, Fernando de Aragón volvió a pedir su colaboración, esta vez para combatir los ejércitos franco-italianos, esta vez Skanderbeg desembarcó en Brindisi. Tras conseguir la victoria, los arbereshe aceptaron tierras en Puglia, mientras Skanderbeg regresaba a Albania para organizar la resistencia contra los turcos.

Skanderbeg que todavía hoy en día es considerado el héroe nacional de Albania. Se había convertido en el defensor de la causa cristiana en los Balcanes, recibiendo del Papa el título de Athleta Christi. Sus éxitos militares contra los otomanos, habían despertado la admiración no sólo entre el Papado, sino también entre Venecia y el reino de Nápoles, que también se sentían amenazados por el creciente poderío turco en el Adriático. Alfonso V, fuen uno de los máximos partidarios de Skanderbeg y lo tomó bajo su protección como vasallo.

Estatua ecuestre de Skanderbeg en Tirana

La resistencia de 25 años de Skanderbeg contra el imperio otomano en Albania, se considera que proporcionó un tiempo vital a las ciudades-estado italianas para preparar su defensa ante los turcos. Uno de los aliados de Skanderbeg fue Vlad III Dracuela , personaje real en el que se basó Bram Stoker para crear el Conde Drácula. Vlad y Skanderbeg mantuvieron una alianza que proveía de ayuda mutua en su lucha contra los invasores turcos.

Skanderbeg murió de malaria en 1468 y su muerte trajo consigo la pérdida de la unidad y de las alianzas que él había ayudado a construir. Aunque sus seguidores consiguieron resistir diez años más la presión turca, ya no hubo más grandes victorias ante estos y su muerte marcó el que sería el gran éxodo arberesh. Se trataba que de albaneses que se resistían a la ocupación turca y a su conversión forzosa al Islam. Aunque algunos de estos emigrantes se dirigieron hacia el norte y el sur siguiendo la costa adriática, hacia Dalmacia y Grecia respectivamente, o Venecia, la mayor parte cruzó el mar rumbo al sur de Italia, donde se asentaron en una docena de pequeñas comunidades dispersas en Calabria, Sicilia y otras regiones.

Una segunda ola de arbereshe llegó a Italia más tarde, entre 1500 y 1534, una vez más huían de los turcos, pero esta vez no provenían de Albania sino de Grecia central. Empleados como mercenarios por Venecia, los arbereshe tuvieron que evacuar las colonias del Peloponeso con la asistencia de las tropas de Carlos V, mientras los turcos invadían la región. Carlos V estableció estas tropas en el sur de Italia para reforzar la defensa ante una posible invasión turca.

Mapa etnográfico de Italia en 1859, en verde las "islas" arberesh

Estos arbereshe se establecieron en pueblos aislados, lo cual les ha permitido mantener su cultura, lengua y tradiciones hasta nuestros tiempos. Se trataba principalmente guerreros y campesinos, por lo que una vez en Italia muchos tradicionalmente fueron soldados, del Reino de Nápoles o de la República de Venecia, desde las Guerras de Religión hasta la invasión napoleónica. Algunos estudiosos, consideran que la emigración de los arbereshe, a finales de la Edad Media, supuso para Albania la pérdida de una gran parte de su élite política e intelectual, lo que trajo como consecuencia el empobrecimiento cultural y económico del país.

El siglo XVIII vería la última llegada de arbereshe, se trataba de un grupo proveniente de Himare, un pueblo en el sur de Albania, que huyó a causa de una masacre instigada por Ali Pasha, que había matado 6000 albaneses cristianos por haber rechazado convertirse al Islam. Estos últimos arbereshe se asentaron en Hora e Arbereshevet (Piana degli Albanesi) y más tarde fundaron el pueblo de Sendahstina (Santa Cristina Gela).

A principios del siglo XVIII, se estima que había unos 100.000 arbereshe en Italia. Esa cifra ascendería a 200.000 en los primeros censos italianos de principios del siglo XIX, sumando la población de la cincuentena de pueblos arberesh.

Mujeres de Piana degli Albanesi vestidas con el traje tradicional arberesh, foto del 1902

Los arbereshe jugaron un papel destacado en la recuperación de la consciencia nacional de Albania a finales del siglo XIX. Pero también jugaron un papel importante en la unificación italiana, Francesco Crispi, uno de los personajes considerado determinante en dicho proceso era de origen arberesh.

Al igual que resto de pueblos del sur de Italia, los pueblos arbereshe también sufrieron los efectos de la ola de emigración masiva a América entre el 1880 y 1910. La mitad de los pueblos arberesh desaparecieron, y pese al revival cultura del siglo XIX apareció un cierto riesgo de desaparición cultural.

En la actualidad, se estima que en total los arbereshe son unos 80.000 distribuidos en varios “islas” dentro de Italia. Tras la caída del comunismo en Albania, llegaron nuevos inmigrantes albaneses a los pueblos arbereshe, tanto de Kosovo como de Albania. El encuentro generó sentimiento encontrados hacia los “nuevos albaneses”. Por un lado, y pese a las diferencias entre las dos comunidades, aún se aprecia un sentimiento de cierta familiaridad entre ellas, que queda reflejada en un dicho que usan ambos grupos: “Todos somos primos y nuestra sangre está dispersa, pero nosotros somos los arbereshe y ellos los shqiptare”.

Pero por otro lado también se generó una serie de sentimientos encontrados, como es la desconfianza entre la “vieja” y la “nueva” diáspora. Pese a tener orígenes comunes la evolución de ambas comunidades ha sido demasiado diferente, lo que tal vez provoque que no haya un sentimiento de unión étnica entre ellos. El dialecto arberesh es el albanes de la Edad Media, la lengua que se hablaba en Albania antes de la invasión otomana, substancialmente diferente del albanes moderno.

Bendición de la Epifania 2007, autor Bernhard J. Scheuven

Además los nuevos inmigrantes, que son en su mayoría musulmanes, muestran escaso interés por otro de los signos de identidad de los arbereshe, los ritos cristianos que han preservado fielmente. Hoy en día, la mayoría de arbereshe pertenece a la Iglesia Católica Bizantina Ítalo-Albanesa (católica pero con rito oriental) y una minoría que es católica.

Un estudio del 2003 analizó el encuentro entre los arbereshe de Piana degli Albanesi, una ciudad de unos 7.000 habitantes en Sicilia, con unos 70 inmigrantes recién llegados de Albania. El estudio reveló algunas tensiones entre la mayoría, que se veían a sí mismos como los aristócratas” de la cultura tradicional albanesa, y los nuevos inmigrantes que viven pisos baratos y se encargan de los empleos más precarios. Eda Derhemi, el autor del estudio, dijo haber encontrado escasas muestras de solidaridad entre los dos grupos, que están en realidad demasiado separados en el tiempo para tener mucho en común.

De hecho, los arbereshe tendían a replicar los típicos estereotipos del resto de italianos hacía los albaneses, que los consideran inmigrantes de clase baja, con una tendencia hacia la prostitución y la delincuencia, incluso cuando no existe evidencia alguna que esa tendencia se haya manifestado en la Piana degli Albanesi.

Como recuerdo de su origen y su pasado, la calle principal de muchos pueblos arberesh acostumbra a llamarse Via Giorgio Castriota, en honor de Skanderbeg. Curiosamente, las plazas principales de Tirana y Pristina (Kosovo) también llevan su nombre y en ambas hay dos estatuas ecuestres que honran su memoria. Gjergj Kastriot, Skanderbeg, el último líder que aunó a unos y a otros.

Iconostasio de San Giorgio Megalomartyr, Piana degli Albanesi (una iglesia Católico Bizantina en Sicilia)

Gracias a mi amigo Francesc, conocedor de primera mano de Italia, por descubrirme esta historia hace ya muchos años.

PS: D’una Albània somniada, lectura más que recomendable, una crónica sentimental del encuentro de los arbereshe y su Albania “soñada”, a Rastres, vestigis, derelictes

posts relacionados:
- Griko, el griego italiano en peligro de extinción
- Los agotes, la raza maldita de Navarra
- Los últimos Shaker

+info:
- Arbereshe en en.wikipedia.org y es.wikipedia.org
- Albanian in Italy in EuroMosaic
- The new Albanian migration by Rusell King et al. in googlebooks
- Out of Albania by Rusell King and Nicola Mai in googlebooks
- Albanian leadership in the Unification of Italy (1860-1871) in Tirana Magazine
- Arberesh language in en.wikipedia.org
Leer más »

lunes, 13 de abril de 2009

El monasterio imposible de la isla de Skellig Michael

La isla de Skellig Michael en Irlanda es un lugar en el que parece imposible vivir. Sin apenas un palmo de tierra llano, sus inclinadas pendientes y acantilados convierten un simple paseo en una peligrosa aventura los días en los que las tormentas y vientos azotan la roca. Pese a todas estas dificultades, o tal vez por ellas, en el siglo VI una comunidad de monjes ascetas escogieron sus salientes sobre el océano para huir del mundo y construir un austero monasterio.

Vista de la vecina Little Skellig desde el monasterio. Danny O’Brien

La vida monástica cristiana tiene su origen en la creencia que la unión con Dios es más fácil de alcanzar escapando de la civilización a áreas aisladas, donde la supervivencia es difícil. En el siglo III los cristianos egipcios huían de las tentaciones y distracciones que abundaban en las ciudades al desierto para llevar una vida solitaria de oración, meditación y ayuno. En el siglo IV, sin embargo, estos grupos de de ascetas empezaron organizarse en comunidades en las que aún seguían viviendo separados, pero en proximidad unos de los otros, reuniéndose los sábados y domingos para las celebraciones religiosas.

Con el tiempo aparecieron las primeras comunidades de monjes que llevaban una vida en común, aunque la vida monástica aislada en zonas desoladas, inaccesibles y duras siguió siendo considerada la forma más pura. En toda Europa se admiraba a los primeros anacoretas del desierto, pero en ningún otro lugar se les imitó tan fielmente durante tanto tiempo ni a tan gran escala, como en Irlanda. El primer paso para imitar a los eremitas del desierto era encontrar un equivalente irlandés del desierto egipcio. Algunos lo buscaron en tierra firme en los desiertos de árboles, los bosques, pero los más decididos lo buscaron en las islas del “mar sin caminos”.

La segunda mitad del siglo VI vio el comienzo de otra forma de vida monástica irlandesa, comunidades de monjes dispersas geográficamente, pero unidas bajo el abad del monasterio principal. Con el tiempo algunas de estas comunidades pasaron a depender de las familias aristocráticas y empezaron a alejarse de sus valores. Durante el siglo VII las confederaciones monásticas se hicieron aún más importantes y habituales en Irlanda. Pero los ideales de simplicidad ascética y austeridad no se habían olvidado, y los monasterios seguían animando y apoyando a los que se decidían a seguirlos.

La isla en un día de niebla. HighTower3

Vista desde el pico sur, próximos a la cresta se pueden distinguir los clocháns del monasterio. Christopher Earls Brennen

Vista aérea del monasterio

Es el algún momento del siglo VI cuando la isla de Skellig Michael un grupo de monjes ascetas desembarcó en la isla y tras escalar sus acantilados la convierte en su refugio. Skellig Michael es un islote rocoso y abrupto, y aún hoy es un lugar de difícil acceso y bastante inhóspito a 15 kilómetros de la costa de Kerry. Al ser la cima de una montaña submarina, ofrecía pocas zonas llanas, excepto pequeños y peligrosos salientes. La isla cuenta con dos picos, uno a cada lado de “el valle de Cristo”, una pequeña depresión con forma de U. El pico del noreste es de 185 y otro en el sudoeste de 218 metros.

El nombre de la isla viene del irlandés “Sceilig Mhichil”, la roca de Miguel, refiriéndose al Arcángel Miguel, que según cuenta la leyenda acudió a Irlanda en ayuda de San Patricio en su lucha contra las serpientes y demonios. El eremitorio se construyó en un saliente de la cara sur de la cumbre del noreste, buscando así la protección de los vientos. El conjunto se encuentra dividido entre dos terrazas situadas a 168 y 183 metros sobre el nivel del mar, la inferior está delimitada por un muro de contención. Era un monasterio muy sencillo, compuesto sólo por seis clocháns (barracas de piedra típicas de Irlanda) con forma de colmena y dos oratorios.

Los dos oratorios parecen la aplicación de la arquitectura típica de los clochán sobre una planta rectangular. Son estructuras pequeñas con una puerta en la parte oeste y una pequeña ventana en la este. Uno de los oratorios está situado entre las celdas, mientras que el otro un poco más al noreste. Bastante cerca del primer oratorio se encuentran las ruinas de la iglesia de Saint Michael, aunque tradicionalmente se cree que esta construcción es posterior a los demás edificios del monasterio, las pruebas del carbono-14 han permitido datarlo en el siglo VIII.

Para la construcción de los edificios y muros de contención del monasterio se utilizó el único material que abundaba en la isla, las piedras, que fueron encajadas cuidadosamente unas con otras mediante el uso de la técnica de la piedra seca, sin cemento o mortero. El único edificio en el que se usó con mortero de la isla fue el de la Iglesia de Saint Michael.

El conjunto no es muy grande, probablemente jamás vivieran en él más de doces monjes y el abad simultáneamente. El monasterio lo completaban cruces de piedra, lápidas y unas cuantas estructuras con forma de “leacht”, la mayor de las cuales es conocida como el “Cementerio de los Monjes” y dos cisternas para recoger y purificar el agua de la lluvia. Los leacht son estructuras de forma cuadrada o rectangular construidas habitualmente también en piedra seca y muy habituales en las islas monasterio de Irlanda. Aunque su función exacta aún se desconoce, se cree que podían servir para señalar los lugares de entierro de santos o para guardar sus reliquias. También sería posible que hubieran sido usados como altares o tal vez para ambas cosas.

Plano del monasterio. The Archaeology of Early Medieval Ireland by Nancy Edwards

Posible reconstrucción del oratorio. Por Grellan Rourke

Los clocháns del monasterio fueron construidos en al menos dos fases. El primer núcleo está compuesto por cuatro clocháns circulares en su planta exterior pero cuadrangulares internamente. Posteriormente se construyeron otros dos, que además podían haber estado cubiertos por un manto de césped para mejorar su aislamiento térmico.

Los monjes también construyeron una serie de peldaños y tramos de escaleras, para subir al monasterio se dice que hay que subir 600, que partían de los tres puntos de desembarco, lo cual y debido a la pendiente del terreno fue toda una proeza. Más alta que el monasterio, en el pico sur, se encontraba una ermita que se agarraba a los salientes de la roca para no caerse. Al no existir una superficie llana donde construir, esta se tuvo que crear construyendo muros en el borde los salientes naturales. Como en la construcción del resto de terrazas, manipular piedras pesadas al borde de un precipicio era una tarea arriesgada y habría requerido del uso de sogas para asegurar a los monjes mientras las construían.

El pico sur cuenta también con tres terrazas, una de ellas con una pequeña iglesia, una cruz de piedra y otro leacht. La inferior de todas ellas es conocida como la “del jardín” y hubiera sido desde luego el mejor sitio de este pico para esa función. Eran tres trozos de tierra nivelados gracias a muros de contención, ninguno de ellos muy grande. La del jardín tenía una longitud de 13 metros de largo por una anchura que iba de entre los 2 a los 4 metros.

Clocháns y cruz celta. Rene Kolmer

Diagrama del pico sur

Las condiciones de vida en Skellig debieron ser siempre muy difíciles hasta el punto de que algunos historiadores sostienen que los monjes abandonaban el lugar en invierno. El acceso debió de ser también un problema y la comunidad podría haber permanecido aislada durante largos periodos, incluso en verano. La dieta de los monjes, adaptada al entorno, habría estado compuesta de pescado, huevos y aves marinas. Según algunos historiadores los monjes llevaron vacas y ovejas a la isla, aunque estas acabaron cayendo por sus laderas. En cualquier caso, es probable que los monjes intentaron complementar su dieta con verduras mediante el cultivo de la terraza “del jardín”. El resto de alimentos, tales como el trigo, les tenía que ser traído desde tierra firme, aunque se desconoce hasta qué punto los monjes eran dependientes del suministro externo de provisiones.

Por si el duro entorno no fuera suficiente, los monjes de la isla fueron visitados por los vikingos. El primer saqueo del que se tiene constancia es del año 824, durante el cual los vikingos se llevaron consigo al abad Etgal, que, según se cuenta en el “Annals of Inisfallen”, acabó muriendo de hambre. Era una creencia habitual entre los vikingos que todos los monasterios poseían valiosos objetos de oro y plana, o hombres importantes, como el abad, por los que se podía obtener un buen rescate.

Los vikingos repetirían, al menos, la visita en el 850. Los monjes del monasterio tenían motivos para temerlos, los accesos al monasterio no eran fáciles de defender. El monasterio, de hecho, era accesible a través de tres tramos de escaleras diferentes situados en los diferentes lados de la isla, que aparte de su inclinación, no ofrecían ningún otro obstáculo. Sin embargo, la situación era muy diferente en el pico sur, su único acceso era un pasaje obscuro, una chimenea estrecha y fácil de defender, el “Needle’s Eye”, en el que un único monje arrojando piedras podía detener el ascenso de los saqueadores.

La ermita situada en el pico sur, y que además era invisible desde los niveles inferiores de la isla, habría podido constituir así un refugio seguro durante períodos de tiempo cortos, siempre y cuando lo monjes hubieran tenido suficiente tiempo para prepararse y esconder sus tesoros. Como en otros monasterios costeros irlandeses la protección más efectiva la ofrecía el mar y sus tormentas, como cuenta un poema irlandés del siglo IX: “El viento es violento esta noche – agitando el rizado blanco océano. – No tengo que temer que los fieros vikingos – crucen el Mar de Irlanda.”.

En el siglo XIII, las ya duras condiciones de vida de las islas atlánticas de Irlanda empeoraron de tal manera que muy probablemente pasar todo el año en Skellig Michael, entonces sí, se convirtió del todo en imposible. Un deterioro general de clima producido por un desplazamiento hacia el sur del vórtice circumpolar, había comenzado en torno al 1200 y trajo como resultado una expansión del casquete polar. Un tiempo más frío y unas tormentas marinas más frecuentes y severas parece que podían haber obligado a los monjes a abandonar el lugar y mudarse a tierra firme, al monasterio agustino de la bahía de Ballinskelligs, en el Condado de Kerry.

Skellig Michael views. HighTower3

Skllig Michael Stairway by kcmac

Leacht en la isla monasterio de Inishmurray

Existen también otras razones históricas para que el monasterio dejara de ser ocupado permanentemente. Por un lado la búsqueda del “desierto marino”, llevó a los imitadores de los primeros ascetas a fundar monasterios en sitios cada vez más alejados de Irlanda. Los monjes irlandeses fundaron monasterios en las islas de la vecina Escocia, Inglaterra, las Feroe o incluso Islandia. El ideal monástico de ir al exilio por el amor a Dios prendió entre la iglesia irlandesa. Al mismo tiempo, se empezaron a implantar en Irlanda nuevas órdenes monacales provenientes de Europa que nada tenían que ver con la tradición de las islas monásticas. La gran época de las colonias eremíticas de Irlanda tocaba a su fin.

A partir del siglo XVI la peregrinación a Skellig se convirtió en habitual, y la isla atraía numerosos penitentes que acudían de toda Irlanda y Europa para buscar la reparación por sus pecados. Por si lo remoto del monasterio no fuera suficiente, los peregrinos ascendían aún más alto, hasta los 218 metros del pico sur. En este pico, conocido como el “nido del águila” había una losa de piedra (desaparecida en torno al 1977) que tenía que ser besada como culminación de la peregrinación. Muchos sólo se atrevían a llegar a la losa gateando y aún así los fuertes vientos y la altura lo convertían en todo un desafío a la muerte. Además la cresta del pico, que es conocida como “the spit”, es de unos 3 metros de longitud y su anchura es variable, siendo en su punto más estrecha de tan sólo 20 centímetros.

Durante este tiempo, los monjes del vecino monasterio de Ballinskelligs, seguían cuidando y usando el monasterio, aunque sólo de manera intermitente, tal vez como retiro estival. El Skellig Michael permanecería en mano de los monjes de Ballinskelligs hasta el 1578, cuando la reina Elizabeth I disolvió algunos monasterios y la isla pasó a manos privadas, en las que permaneció hasta que en 1820 fue comprada por una corporación del puerto de Dublín con objeto de construir dos faros en ella. De este manera la isla volvió a estar habitada de manera permanente, esta vez por turnos de guardafaros.


Video de la BBC sobre la roca, ver video en youtube.com

En la actualidad el segundo faro aún sigue operativo, aunque fue reconstruido en los 60 y automatizado en los 80. En 1986 se llevaron a cabo una serie de trabajos de restauración de los restos del monasterio y sus terrazas, y se estableció una oficina de turismo para promocionar la isla. Sin embargo, recientemente se han establecido restricciones al acceso de turistas, al constatar que este estaba dañando los restos arqueológicos, en especial las piedras de las antiguas escaleras. El monasterio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996.

posts relacionados:
- Chovoziotissa, el monasterio de una sola pared
- El misterio de las Islas Flannan
- Rockall, la roca en medio del mar
- El faro de Bell Rock, una maravilla en medio del mar

+info:
- The Forgotten Hermitage of Skellig Michael by Walter Horn et al. University of California Press
- The Archaeology of Early Medieval Ireland by Nancy Edwards in googlebooks
- Skellig Michael in Diocese of Kerry
- To Skellig Michael, Monastery in the Sky by Daniel Taylor in ChristianityToday.com
- Skellig Michael in en.wikipedia.org
Leer más »

martes, 10 de febrero de 2009

El mítico reino de Preste Juan

La leyenda de Preste Juan y su reino capturó la imaginación de Occidente desde el siglo XII hasta el XVII. Durante ese tiempo los europeos lo buscaron con gran ahínco y dedicación en los confines de Asia, India y más tarde, Etiopía. Era un reino perdido, de devotos cristianos, que había quedado aislado del resto de la cristiandad rodeado de paganos y sarracenos. Era un reino lleno de maravillas y riquezas, casi un paraíso en la tierra, dirigido por un hombre sabio, presbítero y rey a la vez, descendiente de uno de los Reyes Magos.

Togrul, en “Le Livre des Merveilles” S. XV. Vestido de de Cardenal en vez de Rey, en relación con su identificación como Preste Juan

La leyenda de Preste Juan aparece a principios del siglo XII con los rumores de dos visitas, una, del Arzobispo de India a Constantinopla y otra, del Patriarca de India a Roma en tiempos del Papa Calixto II. No hay evidencias fiables de estas visitas, pues los testimonios de los que se dispone son de fuentes indirectas, pero aparentemente se trataría de Cristianos de Santo Tomás de la India.

La siguiente referencia sería la del cronista alemán Otto de Freising, quien comenta en su “Chronica sive Historia de duabus civitatibus” (Crónica o historia de la dos ciudades) del 1145 que al año anterior se ha reunido con un tal Hugo, obispo de Jabala en Siria, en la corte del Papa Eugenio II en Viterbo. Este Hugo había sido enviado por el príncipe Raimundo de Antioquía en busca de apoyo de Occidente en su lucha contra los sarracenos tras la caída de Edesa. Se dice que el consejo de este Hugo incitó a Papa Eugenio a llamar a la Segunda Cruzada.

Hugo también explicó a Otto en presencia del Papa que Preste Juan, un cristiano nestoriano que era a la vez presbítero y rey de un territorio más allá de Armenia y Persia, había recuperado la ciudad de Ecbatana de manos de los reyes persas en una gran batalla no hacía demasiados años. Tras esta primera victoria Preste Juan, decidido a recuperar Tierra Santa, había puesto rumbo hacia Jerusalén, aunque finalmente las aguas del Tigris le habían obligado a desistir y volver a su reino. Preste Juan era un rey rico, como muestra de ello, la gran esmeralda de su cetro, y santo, descendiente de uno de los Reyes Magos.

Parece ser que esta crónica de Otto, que es la primera mención escrita de Preste Juan, es un embrollo de eventos reales. En 1141, el Kanato de Kara-Kitai, había derrotado a los turcos selyúcidas cerca de Samarcanda. En aquel tiempo los selyúcidas gobernaban sobre Persia y eran la mayor potencia del mundo musulmán, aunque esa derrota los debilitó de manera significativa. Si bien, los Kara-Kitai no eran cristianos, ni su líder, Yelu Dashi, era llamado Preste Juan, varios de sus vasallos sí que eran nestorianos, lo cual podría haber contribuido a la creación de la leyenda.

Otto de Freising, pintura de Hans Part

Sea cierta o no esta confusión, lo cierto es que la derrota de los selyúcidas animó a los cruzados al creer que disponían de un aliado en Oriente que les podría ayudar en caso de necesidad. Aunque Otto intentando evitar este peligroso sentimiento de complacencia en los promotores de la cruzada afirmaba que no podían contar con la ayuda de ese rey poderoso de Oriente. Por otro lado, el ascenso del imperio mongol permitió a los europeos visitar tierras que no habían visto antes y fueron muchos los que se aventuraron por las carreteras seguras del imperio. La creencia que la supervivencia de los estados cruzados dependía de la alianza con un monarca oriental, explica los numerosos misioneros y embajadores que se enviaron a los mongoles.

No se vuelve a saber nada de Preste Juan hasta 20 años después, cuando en 1165 empiezan a circular por Europa copias de la Carta de Preste Juan, una carta que se decía escrita por Preste Juan, “el más grande monarca bajo el cielo y un cristiano devoto” e iba dirigida al emperador bizantino Emanuel I Comneno y a otros principes. En realidad, la carta parece más bien un cuento lleno de maravillas con muchísimas similitudes con el “Román de d’Alexandre” (una colección de leyendas sobre las hazañas de Alejando Magno) y las “Actas de Tomás”, lo cual nos indica que es más que probable que el autor conociera esos dos relatos.

En la carta se hablaba de Preste Juan, un monarca que reinaba sobre 72 reinos y que cuando iba a la guerra era seguido por 10.000 caballeros y 100.000 soldados. Su tierra era rica en plata y oro, y muchas criaturas maravillosas vivían en ella, desde bestias desconocidas a hombres con cuernos y tres ojos, también había mujeres que luchaban montadas a caballo u hombres que vivían más de 200 años, tampoco faltaban unicornios, caníbales o elefantes. Todo era perfecto en su reino, no había pobres, no había ladrones, tampoco había avaros, mentiras ni vicios. En su palacio, Preste Juan disponía de un espejo mágico con el que podía ver de todo lo que pasaba en sus provincias y descubrir cualquier conspiración.

El imperio de este rey llegaba a la India, donde había sido enterrado el cuerpo de Santo Tomás, comprendía las ruinas de Babilonia o la Torre de Babel, sin olvidar la Fuente de la Eterna Juventud. La carta contenía dos peticiones al Papa, la cesión de una iglesia en Roma y la concesión de ciertos derechos sobre la iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén.

No es de extrañar que las maravillas y riquezas de las que hablaba la carta capturaran la imaginación de los europeos, y enseguida la carta fue traducida a varios idiomas. Y como suele pasar, muchas de las copias eran aún más exageradas y fantásticas que la original, en la actualidad se conservan aún unas cien copias manuscritas. La aparición de la imprenta perpetuó la carta que aún era popular durante la Era de los Descubrimientos.

La creencia en la existencia era tan extendida que el Papa Alejandro III, parece ser, envió una carta a Preste Juan a través de su emisario Felipe, su médico, datada el 27 de setiembre de 1177 en Venecia. Del emisario jamás se volvió a saber, pero lo más probable es que no regresara con noticias del Preste. De esta carta se conserva alguna copia, en ella el Papa se dirige a su destinatario como “carissimo in Christo filio Johanni”, aunque parece factible que el Papa se esté dirigiendo a Preste Juan, la carta no permite afirmarlo con certeza.

Barcos frisones de la Quinta Cruzada (1217-1221) atacando la Torre de Damietta (Egipto)

En 1221 Jacobo de Vitry, obispo de Acre, regresó de la desastrosa Quinta Cruzada pese a todo con buenas noticias: El rey David de India, hijo o nieto de Preste Juan, había movilizado sus ejércitos contra los sarracenos y había conseguido conquistar Persia a los Jorezmitas y seguía avanzando hacia Bagdad. Este descendiente del rey que había derrotado a los Selyúcidas en 1141 se proponía reconquistar Jerusalén.

Las informaciones del obispo eran en parte ciertas, en efecto, un gran rey había conquistado Persia, sin embargo no se trataba de ningún monarca nestoriano, sino de Gengis Kan. La posterior confirmación de este error y la certificación de que no los mongoles no eran precisamente unos píos peregrinos, hizo necesaria una readaptación de la leyenda. Los mongoles pasaron ahora a convertirse en las hordas salvajes que Preste Juan mencionaba en su carta al emperador bizantino. Estas hordas se habrían levantado contra su rey, el Rey David, matándolo a él y a su padre. Se pasó entonces a identificar a Preste Juan con el padre adoptivo de Gengis Kan, Togrul.

Togrul era rey de los Keraitas y como gran parte de este pueblo mongol muy probablemente era cristiano nestoriano. Tras la muerte del padre de Gengis Kan, del cual Togrul era “hermano de sangre”, acogió a Gengis Kan bajo su protección. Gengis y Togrul fueron en sus inicios fieles aliados, pero acabaron enfrentándose cuando Togrul rechazó la propuesta de matrimonio entre los hijos de ambos. Togrul consideraba a Gengis un vasallo y encontró la propuesta un atrevimiento. El enfrentamiento acabó desembocando en una guerra abierta, de la cual Togrul saldría derrotado.

En los relatos de esta época, los cronistas como Marco Polo, el historiador Jan de Joinville o franciscano Odorico de Pordenone rebajaron la imagen de este Preste Juan keraita, describiéndolo de una manera más realista y creíble. Preste Juan dejaba de ser un héroe invencible para ser una víctima más del imperio mongol. Odorico afirmaba haber visitado en torno al 1326 el país gobernado por un descendiente de Preste Juan, aunque afirma que sólo es cierta una de cada cien partes de lo que se dice sobre él.

Preste Juan en la “Crónica de Núremberg” de 1493

El colapso del imperio mongol volvería a cambiar la imagen de Preste Juan. Para empezar, se empezó a cuestionar que hubiera sido realmente un rey de Asia Central. Las maravillas y los toques fantásticos vuelven a abundar en los relatos sobre el Preste y su posible localización se traslada de las estepas asiáticas a alguna área indefinida de la India o a las montañas del Cáucaso. De esta época se conserva un mapa catalán publicado en 1375, en el que se sitúan varios reinos cristianos en India. En otro mapa, este de 1447, se pueden ver torres a los pies del Caucaso, y debajo escrito “El Preste, Rey Juan construyó estas torres para impedir que [tártaros] le atacaran”, alguna obra del siglo XII ya había considerado la posibilidad que el presbítero fuera armenio.

Al cabo de unos años se vuelve a cambiar el lugar donde buscar el reino de Preste Juan y se empieza a considerar Abisinia, en Etiopía, como la opción más probable. Algunos eruditos opinan que la enigmática carta del Papa Alejando habría sido realmente enviada al Negus (rey) de Etiopía. Si bien es cierto que desde la aparición de la leyenda siempre se habló de un rey de India, India era un término vago para los europeos de la época. Los escritores de la época llegan a hablar de “Tres Indias” y Etiopia era a menudo considerada una de ellas. Marco Polo había descrito Etiopia como una tierra magnífica y los cristianos ortodoxos tienen una leyenda según la cual un día Etiopia se levantará e invadirá Arabia.

Pese a estos hechos nadie situó a Preste Juan allí, hasta que en 1306 el emperador etíope Wedem Arad envió a 30 embajadores a Europa, y Preste Juan fue mencionado como el patriarca de su iglesia. La primera referencia clara de un Preste Juan africano es en la “Mirabilia Descripta” del misionero dominicano Jordanus. Cuando Jordanus describe la “Tercera India”, enumera un gran número de historias fantásticas acerca de esa tierra y de su rey, a quien los europeos llaman Preste Juan. A partir de este punto, la posible localización africana del mítico reino empieza a ganar popularidad.

La exploración de la costa africana por parte de los portugueses se ve influida por esta leyenda, considerándolo un posible aliado y colaborador. Los portugueses, allá donde van, esperan una y otra vez encontrar a Preste Juan, Vasco de Gama incluso llevaba cartas de presentación para él. Así no es de extrañar que cuando los portugueses establecen relaciones diplomáticas con el emperador etíope en 1520, se refieran a él como Preste Juan, pese a que los etíopes jamás lo habían llamado así.

“Una descripción del Imperio de Preste Juan o de los Abisinios”

Muchos expertos modernos consideran que la leyenda fue adaptada para encajar con Etiopía de la misma manera que durante el siglo XIII se había hecho para encajarla con los keraitas. Si bien es cierto que el reino cristiano de Abisinia había resistido con éxito durante siglos la presión del Islam, o que el Negus combinaba en una misma persona una cierta autoridad espiritual y terrenal. Los eruditos modernos no han encontrado nada en Etiopía que permita identificarla con el mítico reino y han comprobado que jamás llamaron así a ninguno de sus monarcas. De hecho, la primera noticia que tuvieron de Preste Juan les llegó a través de los primeros contactos con los europeos.

El reino de Preste Juan acabó desapareciendo de los mapas, cuando el orientalista alemán del siglo XVII, Leutholf, demostró que no había ninguna prueba que permitiera mantener la conexión entre el mítico monarca y los reyes etíopes. Pero para entonces la leyenda llevaba varios cientos de años influyendo el devenir de la historia de Europa y del resto del mundo, estimulando a los descubridores portugueses como antes lo había hecho con los viajeros medievales, o animando la actividad misionera de franciscanos y dominicos en Asia Central y China, que tenían la conversión del Kan mongol como su objetivo final. También estimuló a los estudiosos, en los que despertó un cierto interés científico en la resolución del enigma.

Pese a que las posibilidades reales de encontrar el reino hace tiempo desaparecieron, las referencias a Preste Juan han llegado hasta nuestros días. Se siguen escribiendo libros basados en él y son numerosas las referencias al personaje de Preste Juan en muchas otros. Se han escrito desde comics, “Prester John” de Marvel, a libros, como el de John Buchan. El reino de Preste Juan ocupa un lugar central en la novela Baduolino de Umberto Eco.

PS: En la actualidad aún existen 170.000 nestorianos, la mayoría de los cuales viven en Siria, Iraq e Irán.

posts relacionados:
- La secta de los Asesinos
- Makuria, el reino cristiano perdido de Egipto
- Las iglesias excavadas del Jerusalem etíope
- La Cruzada de los Niños
- La legión romana perdida en China

+info:
- Prester John in en.wikipedia.org
- Preste Juan en es.wikipedia.org
- The Letter of Prester John (Abridged) in FLOG
- Prester John in The Catholic Encyclopedia
- Prester John in Encyclopedia Britannica 1911
Leer más »

jueves, 30 de octubre de 2008

Las carreteras de los cadáveres

Aún hoy en día se pueden encontrar en Gran Bretaña vestigios de unos caminos creados en la Edad Media para llevar los difuntos desde las aldeas más alejadas hasta los camposantos. Era un tiempo en el que el miedo a “aparecidos” y fantasmas era generalizado, así que no es de extrañar que estos caminos se convirtieran en una fuente inagotable de leyendas y supersticiones.


A finales de la Edad Media se produjo un aumento de población en Gran Bretaña y con él una ola de construcción de nuevas aldeas e iglesias dentro del territorio de las ya existentes. Con el tiempo estos nuevos asentamientos empezaron a exigir más autonomía, lo cual despertó la alarma entre las Minster (título honorífico que recibían en la Edad Media las catedrales y otras iglesias “importantes” del Reino Unido) ante la posible pérdida de poder y sobre todo de diezmos.

En estos asentamientos se construyeron pequeñas capillas que estaban autorizadas para hacer misas los domingos pero las Minster retuvieron el monopolio de los funerales, lo que significaba que muchos parroquianos que vivían en los núcleos alejados tenían que transportar sus difuntos largas distancias, algunas veces a través de terrenos difíciles. Se crearon así las carreteras o caminos de los cadáveres, féretros, ataúdes o de las procesiones.

Muy habitualmente estos caminos solían ser estrechos y empinados debido a la dificultad del terreno. Unas veces esta dificultad y otras el mal tiempo hacían que en muchos tramos los cuerpos tuvieran que ser llevados en andas por personas al ser imposible utilizar carros. En cualquier caso el carro era un lujo que no todas las familias se podían permitir, al igual que los ataúdes, razón por la cual la mayoría de difuntos se enterraban envueltos en sudarios o sábanas.


Uno de estos caminos es el que va de Rydal a Ambleside en el Lake District donde aún se puede ver una piedra para ataúdes, es decir una piedra donde se dejaba el ataúd mientras los parroquianos descansaban antes de continuar el camino.

La parada en estas piedras tenía también una parte ritual. En algunos casos si el difunto había sido una persona especialmente querida por la comunidad se grababan sus iniciales sobre la piedra y se solía aprovechar para tomar un trago en su honor y de paso entrar en calor. Las cruces de los caminos, los bancos de piedra situados antes de los puentes o algunos árboles señalados eran otros sitios que se utilizaban para estas paradas.

Otro de estos caminos es el de la iglesia de Saint Peter and Paul en Blockley (Gloucestershire), que retenía del derecho de entierro de los habitantes de las aldeas de Stretton-on-Fosse en Warwickshire, y Aston Magna, ambas aldeas sólo contaban con capillas. De esta manera, los diezmos y los derechos mortuorios (derechos percibidos por las ceremonias fúnebres) iban a la iglesia parroquial de Blockley, a cuya iglesia tenían que llevar sus difuntos para ser enterrados los habitantes de Stretton y Aston.

La carretera de los difuntos de Aston a la iglesia de Blockley es de unos 3km y cruza tres pequeños riachuelos. La que va de Stretton a Blockley es aún más larga, 6 km, y cruza otros dos riachuelos. En 1351 las gentes de Stretton solicitaron el derecho para enterrar a sus muertos en su iglesia, con lo que se evitaban pagar los derechos mortuorios en Blockley, pero el obispo de Worcester se lo denegó. No sería hasta la llegada de la Reforma cuando Stretton obtendría la licencia para oficiar sus propios funerales.

Como hemos dicho, estos caminos estaban, y están, rodeados de numerosas supersticiones y leyendas. Una de las más antiguas es la que afirma que cualquier terreno por el que se transportaba un difunto pasaba a ser de libre paso para todo el mundo. Esta creencia generaba disputas entre las familias de difuntos y propietarios de terrenos, cuando las familias se disponían a atravesar sus campos. Los propietarios temían que parte de su terreno se convirtiera en camino público. También había casos que se hacía con toda la intención, y de esta manera ganar un paso. Aunque ambos comportamientos eran casos aislados, pues la mayoría de propietarios no ponían objeción alguna.

Otra superstición advertía que era muy importante no abandonar el camino marcado, incluso aunque hubiera nieve o inundaciones, de no ser así la mala suerte caería sobre los que se habían apartado de la ruta y el difunto jamás podría descansar en paz. Era considerado de mala educación o causante de mala suerte obstruir la procesión funeraria. También se decía que era nefasto que un féretro cruzara dos veces un puente. En cualquier caso que un cadáver pasara por un puente o carretera de peaje, siempre podía suponer un problema a su propietario, ya que de convertirse en paso público jamás podría volver a cobrar.


También se creía que si un cuerpo era transportado a través de un campo arado, el campo jamás volvería a producir una buena cosecha. Incluso hoy en día algunos piensan que un difunto siempre debe ser sacado de su casa por la puerta principal y además con los pies por delante, de hecho es aconsejable evitar que durante el recorrido hacia la iglesia apunte con los pies en la dirección de su casa.


Estos rituales y supersticiones pretendían evitar a toda costa que el difunto volviera de la tumba convirtiéndose en un “aparecido”. En la Edad Media el miedo a los aparecidos era generalizado en toda Europa y especialmente en Gran Bretaña. Los aparecidos eran espíritus o almas en pena que se manifiestan entre los vivos, principalmente en los lugares que habían frecuentado en vida, con el único motivo de acosar a sus familiares y vecinos. Pasada la Edad Media se empezaría a creer que esta “vuelta” era debida a algún motivo en particular, como por ejemplo que el difunto hubiera dejado algún asunto o venganza pendiente en vida.

Habitualmente los “aparecidos” habían sido gente malvada, vanidosa, poco creyentes o incluso malhechores. Los aparecidos eran culpados de la propagación de enfermedades entre los vivos o incluso de chupar sangre. La solución para estos casos era desenterrar los cuerpos y decapitarlos.

En tiempos antiguos los cruces de caminos eran considerados lugares peligrosos, ocupados por espíritus guardianes al ser lugares de transición donde el mundo de los vivos y el inframundo se encontraban. Posteriormente en los cruces se erigieron cruces cristianas. Se creía que los cruces de caminos inmovilizaban los espíritus de los muertos, en especial los de suicidas, ahorcados pero también brujas o fugitivos. Si las rutas rectas facilitaban el viaje de los espíritus, los cruces, los laberintos de piedras o césped, o los puentes y corrientes de agua lo entorpecían. Cruzarlos por tanto significaba entorpecer la vuelta del difunto como aparecido.

En Irlanda, el “féar gortach” (hierba del hambre) se dice que crece en los lugares donde se dejo un cadáver sin ataúd en su camino al cementerio. A aquel que pisa esa hierba le posee un apetito insaciable. Uno de estos lugares está en Ballinamore y era conocido que la mujer que vivía en la casa cercana, previsora ella, siempre tenía su despensa repleta no fuera necesario alimentar a alguna víctima.

La existencia de las piedras para ataúdes, cruces o lych gates (puerta para cadáveres cubiertas que se encontraban a la entrada de los camposantos) en estos caminos, sugiere la idea que fueron situados y santificados para permitir que los féretros fueran colocados allí de manera temporal sin el riesgo que el suelo fuera mancillado. Se consideraba que las lych gates formaban parte de la iglesia y era en ellas donde el sacerdote salía a esperar el féretro. Después este se colocaba sobre unas andas o unas piedras bajo el cobijo del tejado de la puerta y el sacerdote oficiaba la primera parte del sepelio.


A parte de estas leyendas abundan las historias locales de casos particulares. En Devon una procesión que llevaba el cuerpo de un viejo malvado , decidió descansar al llegar a una de las piedras para ataúdes, dejando el cuerpo sobre ella. De repente un rayo cayó de los cielos el ataúd reduciendo su contenido a cenizas y partiendo en dos la piedra. Según la leyenda Dios no quería que un hombre como aquel fuera enterrado en un Su santo cementerio.

Como ya hemos dicho las procesiones portando un difunto podían ser largas y cansadas, así que es de entender que los potadores del féretro descansaran y tomaran un refrigerio de vez en cuando. Esto es lo que, según cuenta una leyenda local, hizo una de estas procesiones a su paso por Hamblenton Hills, dejando el cuerpo al lado de la carretera, pero la sorpresa fue mayúscula cuando a su vuelta comprobaron que el cuerpo había desaparecido, el lugar sería a partir de entonces conocido como el Lost Corpse End.

A medida que las nuevas iglesias fueron obteniendo la licencia para oficiar funerales y estos caminos fueron perdiendo su uso inicial y algunos empezaron a desaparecer, aunque en algunos lugares fueron usados hasta finales del siglo XIX. Los que sobreviven en la actualidad, lo hacen como caminos rurales pero su propósito original se ha olvidado. Esto ocurre especialmente si las cruces y piedras para ataúdes ya han desparecido. Los campos que eran cruzados por estos caminos a menudo son llamados aún con nombres como “Church-way” o “Kirk-way field”, y hoy en día es a veces posible trazar la línea que seguían estos caminos por la secuencia de los nombres antiguos de los campos, las leyendas locales o las cruces marcadas en viejos mapas.

PS(i): Caminos similares a estos existen en Holanda, donde son llamados “doodweggen”, caminos de los muertos.
PS(ii): También hay los que sugieren una conexión de estas carreteras y las
Líneas Ley. Otro día hablaremos de ellas.

*foto 1: St Materiana Church en Tingatel
*foto 2: Coffin Stone, piedra para ataúdes en Dartmoor foto original en Legendary Dartmoor
*foto 3: Un aparecido, en este caso pirata en vida.
*foto 4: Mizmaze en Breamore (Hampshire) Inglaterra,
*foto 5: Lych gate de la iglesia de Santa Florida, Ceredigion, Wales


posts relacionados:
- Fariy Flag, la bandera de las hadas
- La Bestia de Gévaudan
- El milenario ritual de las Torres del Silencio
- La burbuja de las carreteras de madera

+info:
- Corpse Road in en.wikipedia.org
- Corpse Roads by Nicholas Rhea
- Coffin Roads and Corpse Ways in bygonederbyshire.co.uk
- Corpse Road and Burial Right in The Society of Ley Hunters
Leer más »

martes, 19 de agosto de 2008

La Cruzada de los Niños

Un día de Mayo de 1212 un joven pastor de 12 años apareció en la corte del rey Felipe II de Francia, venía de la pequeña ciudad de Cloyes con una carta para el rey, que según él decía se la había dado Cristo en persona exhortando al rey para que organizara una cruzada. El rey no le hizo demasiado caso, pero el joven Esteban se convertiría en un líder capaz de arrastrar miles de niños para conseguir lo que los mayores no habían conseguido recuperar Jerusalén para Cristiandad.

Durante los quince años anteriores los sermones habían recorrido el campo exigiendo una cruzada contra los musulmanes en Oriente, en España o contra los herejes de Languedoc. En este entorno no era difícil que un niño saliera con la idea de liderar su propia cruzada, de este manera nada más abandonar la corte del rey empezó a anunciar que el lideraría un ejército de niños que rescatarían la ciudad santa. Los mares se abrirían a su paso, tal como lo había hecho antes con Moisés, para que llegara a Tierra Santa.

Esteban de Cloyes, como sería conocido el niño estaba dotado de una gran elocuencia que impresionaba a los mayores y atraía a los niños. Recorrió Francia dando sermones en los que hablaba de su carta y de su misión divina de recuperar Jerusalén. Multitud de niños se convirtieron en sus seguidores y estos a su vez convirtieron a otros.

A finales de Junio los niños se concentraron en Vendome tal como estaba planeado. Sus sorprendidos contemporáneos fijan el número en unos 30.000 niños, ninguno mayor de 12 años. Unos eran humildes campesinos que habían acudido con el consentimiento de sus padres para que participaran en la “gran misión” a la que habían sido llamados, pero había otros de noble cuna que se habían escapado de sus casas. No sólo había niños, también había niñas, algunos sacerdotes jóvenes y algún peregrino anciano.

El camino hacia el sur empezó, casi todos a pie, excepto Esteban, que iba subido a un carro ornamentado protegido del sol, a su lado los niños nobles le acompañaban a lomos de su caballo. Estas diferencias no generaban ningún recelo entre su tropa, muy al contrario, el niño era considerado un santo y los mechones de su pelo así como los trozos de su ropaje eran preciadas reliquias. Los adultos los jaleaban en su ruta como si su inocencia fuera la garantía de su éxito.

El camino hacía Marsella se hacía largo y duro en un verano especialmente caluroso. Algunos se dieron la vuelta y otros poco acostumbrados a unas caminatas tan largas murieron, pero un grupo considerable por fin consiguió llegar a su destino. Por fin había llegado el día en que el joven Moisés abriera las aguas del Mediterráneo para dejar pasar a sus seguidores. Cosa que como es obvio no ocurrió, el desanimo y el enfado cundieron entre sus seguidores, muchos abandonaron pero otros decidieron esperar a ver si al día siguiente y después al siguiente... había más suerte.

La espera surtió su efecto, si bien no podrían caminar por el Mediterráneo, si que podrían cruzarlo en barco, según la leyenda dos mercaderes de Marsella pusieron a disposición de los jóvenes cruzados siete barcos. Tendrían que esperar dieciocho años para volver a saber de ellos.

Mientras tanto, la historia de Esteban había llegado a la región del Rhin, los niños de Alemania no podían ser menos. Semanas después que Esteban hubiera empezado su misión, un niño llamado Nicolás, de un pueblo del Rhin, empezó a predicar el mismo mensaje. Aunque si bien el niño francés pretendía conquistar Tierra Santa por la fuerza, los alemanes lo harían mediante la conversión de los infieles. De manera similar a Esteban en cuestión de semanas ya contaba con unos 20.000 seguidores dispuestos a empezar su camino hacia Italia y el mar.

El ejército de Nicolás estaba compuesto por niños igual que el de Esteban, aunque ligeramente mayores a los franceses, también había un proporción mayor de niñas y nobles, así como un buen número de vagabundos y prostitutas. Al igual que sus colegas franceses el camino también resulto muy duro y muchos decidieron abandonar su peregrinación o perecieron por el camino. Tampoco tuvieron suerte a su llegada a Génova, el mar tampoco se abrió y muchos de los peregrinos aceptaron la oferta de convertirse en ciudadanos genoveses. Años después algunas familias importantes de la ciudad se proclamarían descendientes de estos niños.

Nicolás que todavía esperaba el milagro decidió finalmente ir a Roma, donde fueron recibidos por el Papa Inocencio. Admirado por su piedad pero avergonzado por su locura les urgió a que volvieran a casa y cuando crecieran cumplieran sus votos como cruzados.

Poco se sabe de su viaje de vuelta. Muchos niños murieron y otros, especialmente niñas, viéndose incapaces de soportar un tan largo camino de vuelta parece ser que se quedaron en Italia. Otro reducido grupo parece ser que a su paso por Pisa aprovechó para embarcarse hacia Palestina, aunque jamás se supo más de ellos.

Entre los que jamás volvieron a Alemania parece ser que se encontraba el pequeño Nicolás. Muchos padres de la región al ver que sus hijos no volvieron exigieron que arrestaran a su padre, que parece que ser que le podría haber inducido a llevar a cabo su cruzada, y finalmente este fue colgado.

Pese a sus miserias, parecer ser que los alemanes fueron más afortunados que los franceses. En 1230 un sacerdote llegó a Francia desde Oriente con una curiosa historia que contar: afirmaba que él era uno de los sacerdotes jóvenes que se habían embarcado con Esteban. Según este sacerdote dos de los siete barcos se hundieron cerca de la isla de San Pietro, al sudoeste de Cerdeña, los otros cinco serían capturado por piratas sarracenos y llevados a Argelia. De los capturados un grupo fue vendido como esclavos en Argel y pasaron el resto de sus días en cautividad, otro segundo grupo fue vendido en Egipto y Bagdad. Parece ser que los más afortunados fueron los que sabían leer y escribir, entre ellos este sacerdote puesto que el gobernador de Egipto que estaba interesado en los idiomas occidentales los utilizó de intérpretes, traductores, profesores y secretarios y no les obligó jamás a renunciar a su fe y viviendo en una relativamente confortable cautividad.

La existencia real de esta cruzada ha sido y es objeto de polémica entre los historiadores, llegando algunos de ellos incluso a cuestionar que llegase a existir. La versión más ampliamente aceptada sostiene que hay un cierto trasfondo histórico pero fueron los cronistas posteriores magnificaron los acontecimientos reales sucedidos.

Las investigaciones recientes sugieren que los participantes no eran niños, o al menos no tan jóvenes. A principios del siglo XIII, grupos de vagabundos empezaron a vagar por Europa. Eran gente desplazada por los cambios económicos, que forzaron a muchos campesinos pobres del norte de Francia y Alemania a vender sus tierras. Estos grupos eran denominados pueri (del latín “chicos, niños”) de forma condescendiente.

De acuerdo con las investigaciones modernas parece que en efecto hubo dos movimientos en 1212 tanto en Francia como en Alemania. Las similitudes de ambos permitieron a los cronistas agruparlos en una sola leyenda. Se tiene constancia de un hombre joven llamado Nicolás que lideró un movimiento popular que barrió toda la región del Rhin, después de que presuntamente hubiera recibido instrucciones divinas. Este movimiento había sido precedido por otro similar en Francia liderado por Esteban.

Muy probablemente tanto Esteban como Nicolás habrían tenido visiones de Jesús, dando como resultado que estas bandas de pobres se les unieran en una protesta religiosa que transformaría su penosa existencia en una misión religiosa. Estos grupos de pueri marcharon, siguiendo a la Cruz Cristiana y asociándose con el viaje bíblico de Jesús. Aunque es muy dudoso que este vagar fuera el preludio de una guerra santa y parece que todos los estudios modernos descartan la posibilidad de que ni siquiera algún grupo llegara nunca a iniciar el viaje a Tierra Santa, descartándose también que hubieran sido vendidos como esclavos a su llegada.

Treinta años más tarde, los cronistas leyeron los testimonios de estar procesiones y tradujeron pueri por “niños” sin entender este otro empleo de la palabra. Así nació la Cruzada de los Niños. La historia resultante ilustra lo fuerte que estaba arraigado el concepto de cruzada en aquel tiempo y lo importante que resultaba Jerusalén para la Cristiandad.

PS: Se dice que esta cruzada sirvió de inspiración para el cuento de El flautista de Hamelín

Gracias por el tema a Jeshua Morbus de Morbitorio

*foto 1: La Cruzada de los Niños, por Gustave Doré
*foto 2: Captura de Jerusalen durante la Primera Cruzada en 1099
*foto 3: Barcos cruzados


posts relacionados:
- La Gran Hambruna del 1315-1317, la más terrible de la Edad Media
- La secta de los Asesinos
- El mítico reino de Preste Juan
- Los últimos días de Constantinopla

+info:
- Cruzada de los niños en es.wikipedia.org
- Croada dels nens a ca.wikipedia.org
- Children´s Crusade in en.wikipedia.org
- The Children´s Crusades (1212) in The History Guide
- La Iglesia quiso silenciar la cruzada de los niños entrevista a Esteban Perelló en El Norte de Castilla
- Is the Children´s Crusade fact or fable? by Cecil Adams in The Straight Dope Leer más »