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jueves, 21 de julio de 2011

La profeta sudafricana que quiso liberar a su pueblo y casi lo acaba exterminando

Un día de abril en 1856, los espíritus de tres de sus antepasados se le aparecieron a la joven Nongqawuse. Los espectros le pidieron que dijera a su pueblo, los xhosa, que tenían que arrasar sus cosechas y exterminar su ganado porque había sido criado por las manos contaminadas de los que había estando practicando brujería. A cambio, los que habían muerto regresarían de sus tumbas y barrerían a los ingleses hasta el mar. La profecía no tardó en llegar a oídos del Gran Jefe xhosa, Sarhili, que se convenció y sacrificó sus animales.

La joven Nongqawuse con su compañera de movimiento Nonkosi | Wikipedia

Desde la llegada de los colonos blancos a las tierras de los xhosa, los enfrentamientos con ellos habían sido casi constantes. En 1850 ya se contabilizaban 8 guerras, la última había concluido en 1853 y, como en todas las anteriores, lo había hecho con la derrota y pérdida de tierras para los xhosa. Todas estas derrotas habían acabando dividiendo al pueblo xhosa y minando su moral colectiva. La situación de incertidumbre en la que vivían, siempre con el temor de verse obligados a abandonar las tierras en las que habían nacido, sólo agravaba esta situación.

Los primeros colonos blancos habían llegado a la región durante la segunda mitad del siglo XVIII. En su mayoría eran bóers provenientes de la colonia de la Ciudad del Cabo. Los xhosa y los bóers tenían una economía muy similar, basada en la agricultura y la ganadería, y no tardó en desatarse entre ellos una feroz competencia por las tierras de cultivo y los pastos. Los robos de ganado de unos a otros eran muy comunes y las acciones de represalia se convirtieron en una práctica habitual que, en muchos casos acabó en guerra. Sólo durante la siembra o la cosecha, cuando unos y otros tenían que encargarse de las tareas del campo, la intensidad de los conflictos parecía bajar.

En esta lucha, los colonos contaban con sus caballos, que les proporcionaban una mayor movilidad, y la superioridad tecnológica de sus armas. Los xhosa, por su parte, tenían a su favor la experiencia de sus guerreros que se habían enfrentado antes a los zulú y a otros pueblos vecinos y su mejor movilidad en terrenos accidentados. Cuando los xhosa se hicieron con armas de fuego y caballos, las cosas se igualaron un poco más, pero no fue suficiente para equilibrar la situación.

En 1814, cuando la Colonia del Cabo pasó a manos británicas, la situación no hizo sino empeorar para los xhosa. Hasta entonces la población de la colonia era sólo de unas 60.000 personas, 27.000 de las cuales eran blancos, pero con el cambio de poder llegó también la primera gran oleada de colonos británicos y la llegada de un ejército profesional a la región, mejor equipado y preparado que las milicias bóer y cuyos soldados no tenían granjas a su cargo que limitaran el alcance y duración de sus acciones de castigo.

Visión idealizada de la llegada de los holandeses a Sudáfrica en 1652 | Wikipedia


Pero con el cambio de manos de la colonia, el clima social se fue enrareciendo. El aumento de población produjo que las tierras disponibles comenzaran a escasear. Tampoco fueron fáciles las relaciones entre el nuevo gobierno colonial inglés y los antiguos colonos de origen holandés. Muchas veces, los bóers se sentían abandonados por el nuevo gobierno, que mostraba una cierta indiferencia hacia sus problemas con los nativos.

Finalmente, la abolición de la esclavitud y las escasas compensaciones económicas que recibieron los que poseían esclavos acabaron acentuando el resentimiento de los bóer. Un resentimiento que sería uno de los motivos del Gran Trek, la marcha de unos 7.000 bóers que en 1835 decidieron abandonar sus tierras en la Colonia del Cabo y aventurarse más allá de lo conocido en búsqueda de nuevas tierras en las que poder asentarse fuera del control colonial británico.

Aunque otros historiadores consideran que el Trek fue también una huida de la conflictiva frontera oriental de la colonia y de los continuos enfrentamientos con los xhosa. De hecho, para los que se quedaron, la situación en la frontera no mejoró demasiado, continuando las disputas entre colonos y nativos, con un gobierno colonial que, o bien era incapaz, o continuaba sin mostrar demasiado interés por poner orden en la región.

Sin embargo, estos enfrentamientos armados no eran el único problema al que tenían que hacer frente los xhosa en tiempos de la profecía de Nongqawuse. Desde hacía un par de años, una enfermedad pulmonar, la perineumonía contagiosa bovina, había comenzado a cebarse con su ganado. Una enfermedad que además provocaba una muerte bastante angustiosa a los animales. Se trataba de enfermedad que habían traído los animales de los colonos blancos, pero muchos xhosa creían que las muertes eran producto de la brujería.

La muerte de los animales representaba un drama en una sociedad en el que uno de los pilares en los que basaba su supervivencia era la ganadería. Así que los xhosa desesperados probaban lo que fuera con tal de intentar proteger sus rebaños: llevarlos a zonas más aisladas, quemar los pastos alrededor de sus corrales,… pero todas estas medidas parecían servir de poco, lo que acrecentaba el sentimiento de desesperanza, de que poco podían hacer para evitar la muerte de sus animales, de que tarde o temprano la enfermedad acabaría con todos ellos.

Escena de la Octava Guerra Xhosa | Wikipedia

Fue, precisamente, en medio de este clima de desesperación cuando los antepasados hablaron a Nongqawuse. Un clima que los estudiosos coinciden en señalar como un factor necesario, aunque no suficiente, para todo lo que sucedería después.

En un principio, fueron pocos los que creyeron a Nongqawuse, así que los espíritus, pasado un tiempo, le pidieron que la próxima vez acudiera acompañada de su tío Mhalakaza, que con el tiempo se acabaría convirtiendo en el mensajero “oficial” del movimiento. Cuando este acudió, los espíritus le pidieron que transmitiera la profecía al Gran Jefe Sarhili.

Sarhili era un rey justo, respetado y amado por su pueblo. Aunque, al parecer, desde pequeño había estado bajo la influencia de hechiceros y adivinos, quizás, por eso, fue más fácil para Mhalakaza convencerlo. Cuando el Gran Jefe decidió sacrificar sus reses (aunque parece que no tocó sus campos de cultivo), fueron muchos los que siguieron su ejemplo.

Pasado un tiempo, Nongqawuse volvió a regresar al río donde los espíritus le habían hablado la primera vez y volvió a escuchar escuchó uno ruidos que parecían venir del más allá. La joven los interpretó como una señal de que las matanzas debían continuar y así fue.

Según la visión de Nongqawuse, los antepasados muertos, entre los que había grandes líderes xhosa, volverían el 16 de agosto de 1856. Ese día no sólo ayudarían a sus descendientes a expulsar a los blancos, sino que además traerían consigo nuevos y mejores rebaños de ganado para reemplazar a los que habían sido sacrificados. De repente, del suelo aparecerían nuevos campos de maíz listos para ser cosechados, los viejos se volverían jóvenes y, los problemas y enfermedades desaparecerían, así como también lo harían los que no habían creído.

Los antepasados traerían consigo animales sanos, más y mejores, por eso era necesario matar los que habían sido criados por manos impuras, por manos que habían practicado la brujería, para evitar que los contaminaran. Por eso era también necesario arrasar los campos, para evitar que los nuevos animales se contaminaran comiendo piensos y forrajes contaminados. Pero todo esto no sería posible si no se abandonaba la brujería. Es decir, las matanzas de animales serían más un ritual de purificación que un sacrificio en honor de los antepasados.

Pero Nongqawuse no estaba sola, según el historiador J. B. Peires, autor del libro “The Dead Will Arise: Nongqawuse and the Great Xhosa Cattle-Killing Movement of 1856-7”, había, por lo menos, otros cinco profetas en activo en los tiempos de la perineumonía bovina en el territorio xhosa. Algunos de ellos defendiendo que los rusos estaban ganando a los ingleses en la Guerra de Crimea con la ayuda de los espíritus de los guerreros xhosa muertos en las guerras pasadas. De hecho, algunos afirmaban que Rusia era una nación negra y que, una vez acabaran con los ingleses en Crimea, expulsarían a los ingleses de Sudáfrica para devolver a los Xhosa las tierras de sus antepasados.

Mapa de la Colonia del Cabo en 1809 | Wikipedia 

La muerte en la Guerra de Crimea en 1854 de George Cathcart, que había sido gobernador de la Colonia del Cabo entre 1852 y 1853, fue interpretada como una obra de los espíritus de los guerreros. Con el tiempo, parece algunos acabaron identificado aquellos espíritus que habían hablado con Nongqawuse con los fantasmas de los “rusos negros” que luchaban contra los ingleses muy lejos de Sudáfrica. Muchos creían que la guerra parecía inminente.

No obstante, Nongqawuse y los demás profetas tampoco eran los primeros en hacer extrañas profecías sobre una expulsión sobrenatural de los ingleses. Durante la Quinta Guerra Xhosa, un profeta llamado Makana aconsejó al jefe Ndlambe atacar a la guarnición inglesa acuartelada en Grahamstown sin miedo, porque los dioses estaban de su parte y las balas inglesas se convertirían en agua.

Fueron muchos los que creyeron a Makana y finalmente el jefe Ndlambe decidió atacar la ciudad a plena luz del día. Los xhosa eran unos 6.000 y los ingleses apenas unos 350. Sin embargo, y pese a su inferioridad numérica, los ingleses consiguieron resistir hasta la llegada de más refuerzos. Pese a que la victoria estuvo cerca para los xhosa, el asalto acabó en fracaso y acabaron perdiendo un número muy grande de hombres. Después de la derrota Makana se entregó a los ingleses, que lo encerraron en la prisión de Robben Island. Como resultado de la derrota, los ingleses volvieron a mover la frontera de la colonia un poco más hacía el este y las nuevas tierras fueron ocupadas por 5.000 colonos traídos desde las Islas Británicas.

Durante la octava guerra (1850-1853), volvió a repetirse una historia casi idéntica. Esta vez fue un profeta llamado Mlanjeni el que aseguró que los xhosa serían invulnerables a las balas británicas. Estas profecías causaron una cierta agitación entre el pueblo y acabaron desembocando en una nueva guerra. Después de unas primeras victorias, la llegada de refuerzos desde Ciudad del Cabo acabó decantando la situación en favor de los ingleses. Los xhosa, una vez más, acabaron derrotados.

En el caso de Nongqawuse, no todos llegaron a creer su profecía, aunque fueron muchos los que acabaron sacrificando su ganado por una mera cuestión de obediencia. Para otros, los que no tenían ganado, fue mucho más fácil creer y además se convertían en grupo de presión sobre los que no la querían seguir y sí que tenían animales. También hubo los que se opusieron e intentaron poner fin a las matanzas, algunos de los cuales aún tenían muy presente anteriores profecías, pero su éxito fue escaso. Las zonas donde hubo menos seguimiento, fueron a las que la perineumonía llegó más tarde.

Mientras, los meses pasaban y la excitación iba creciendo a medida que se acercaba el 16 de agosto, el día de la “resurrección” en el que tantas cosas tenían que pasar,… pero, ese día, el Sol salió del mismo color que siempre, no rojo como Nongqawuse había dicho. Fue un día de tensa espera durante el cual cualquier ruido se asociaba como una posible señal de la llegada de los “rusos negros” o de la de los espíritus de los antepasados, pero nada sucedió.

Después de la decepción inicial, se comenzaron a proponer nuevas fechas. Se culpó a los que habían vendido sus animales, en vez de matarlos. Era necesario que los sacrificaran para que la profecía se cumpliera. Así que, las matanzas de ganado tenían que continuar. Pero volvió a llegar el nuevo día “señalado”, el 18 de febrero del 1857, y otra vez nada pasó. Para entonces, el mal ya estaba hecho y, aunque el jefe Sarhili definitivamente perdió la fe en la profecía y ordenó al resto de jefes que prohibieran las matanzas de ganado, ya era demasiado tarde.

Las consecuencias habían sido terribles. El 85% de los xhosa había matado sus animales, unas 400.000 cabezas de ganado. La población en la región de Kaffraria había pasado de unas 105.000 personas a tan sólo unos 25.000. Según el historiador J. B. Peires, de los 80.000 que faltaban, la mitad habían muerto víctimas de la hambruna y la otra mitad había decidido emigrar a la Colonia del Cabo en busca de alimentos y ayuda. Testimonios de la época dejaron constancia de aquellos “esqueletos andantes” que deambulaban por la colonia. Según parece, en algunos casos, la situación llegó a ser tan crítica que se recurrió al canibalismo. Aunque el gobernador prohibió a los colonos que los ayudaran no ser que los xhosa aceptaran contratos laborales con ellos.

Sir George Gray (14 de Abril 1812 – 19 de Setiembre 1898), cuando era gobernador de la Colonia del Cabo | Wikipedia

Las tierras que quedaron abandonadas después del conflicto acabaron siendo ocupadas por los legionarios alemanes que habían combatido al lado de los británicos en Crimea y otros 2.000 más provenientes del norte de Alemania.

Si bien, en un principio, los seguidores de Nongqawuse culparon a los que no habían seguido sus mandatos, con el tiempo, se acabaron volviendo contra ella. Nongqawuse sobrevivió, pero acabó siendo arrestada por los ingleses que la encerraron en la prisión de Robben Island. Con el tiempo, fue liberada y vivió hasta su muerte en 1898 en una granja en lo que hoy es la Provincia Oriental del Cabo. Su tío, Mhalakaza, parece que murió de hambre.

El Gobernador Grey culpó del desastre al Gran Jefe xhosa Sarhili. Grey defendía que todo había sido una treta de este para llevar a su pueblo a un nivel de desesperación tal que fuera más fácil levantarlo contra los ingleses. Muchos estudiosos defienden esta teoría y aseguran que muchos jefes xhosa estaban preparándose para la guerra con los europeos y tenían planeado lanzar a toda la nación xhosa en armas contra la colonia. Aunque son menos, otros estudiosos, y la mayoría de xhosa actuales, defienden precisamente lo contrario y acusan a Grey de ser haber utilizado a Nongqawuse en su propio beneficio para debilitar a la nación Xhosa, como acabó, de hecho, acabó sucediendo.

Mhalakaza, el tío de Nongqawuse, también es un personaje muy cuestionado, al que algunos consideran el auténtico instigador del movimiento. Un manipulador que con sus tretas consiguió convencer a Sarhili y a otros muchos jefes xhosa que acudieron a “ver los espíritus” que se le aparecían a su sobrina. Aunque los más afortunados, como mucho, llegaron a ver unas sombras negras sobre el agua, porque Mhalakaza nunca permitió a los visitantes acercarse, y otros se tuvieron que conformar con ver a Nongqawuse conversando con los espíritus.

J. B. Peires sostiene que el movimiento se basó principalmente en creencias ancestrales xhosa pero con influencias cristianas que habían sido introducidas por los misioneros. Para los xhosa los antepasados nunca acababan de “irse” del mundo de los vivos, más bien pasaban a una posición “superior” de él, donde se convertían en los responsables de la buena salud y la prosperidad de los vivos. O de castigar a los que tenían un comportamiento incorrecto.

Del Cristianismo, parece que tomaron prestada la idea de la resurrección. El regreso de los muertos a la vida parece que ya era una idea presente entre los xhosa, pero los misioneros ayudaron a darle más credibilidad y consistencia. No en vano, la resurrección había sido una de las ideas cristianas que había despertado más interés entres los xhosa.

También, resulta evidente el carácter milenarista del movimiento: el anuncio de la intervención de una gran fuerza que corregirá todos los males de una sociedad en crisis. Una sociedad que tenía que hacer frente a una catástrofe natural, como fue la perineumonía bovina, a la que sus élites eran incapaces de dar una solución. Un pueblo derrotado una y otra vez por los ingleses.

La profecía de Nongqawuse ofrecía una solución religiosa después de que la militar hubiera fracasado una y otra vez. De hecho, los xhosa aún volverían a ir a la guerra con los británicos una última vez en 1877. Pero esta vez, el resultado era aún más predecible, si cabe, que en anteriores ocasiones. Después de las hambrunas que habían seguido a las matanzas de ganado, la nación xhosa se encontraba más debilitada y dividida que nunca. La guerra acabó en derrota para los xhosa, como las ocho anteriores y, como consecuencia de ella, finalmente, todas las tierras de los xhosa pasaron a formar parte de la colonia.

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+info:
- Nongqawuse in en.wikipedia.org
- Xhosa cattle-killing movement and famine in en.wikipedia.org
- Xhosa Wars in en.wikipedia.org
- The Central Beliefs of the Xhosa Cattle-Killing (PDF) by J. B. Peires
- The National Suicide of the Xhosa in Christian Action Magazine
- New Country, New Race, New Men: War, Gender and Millenarism in Xhosaland, 1855-1857 (PDF) by Helen Bradford
- The Dead Will Arise: Nongqawuse and the Great Xhosa Cattle-Killing Movement of 1856-7 in Google Books
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miércoles, 5 de enero de 2011

De cómo el Edifício São Vito se convirtió en una favela vertical

“Tiembla, pero no cae”, así acabó siendo conocido en los 80 el Edifício São Vito, cuando, después de años de degradación, acabó convertido en un foco de delincuencia, prostitución y narcotráfico en pleno centro de São Paulo. Algunas de las familias modestas que vivían en él acabaron marchando, pero otras, sin otro lugar mejor donde ir, tuvieron que quedarse y convivir con los nuevos “vecinos”. Lejos quedaban los años en los que en el auditorio de la azotea se celebraban fiestas y conciertos.

El São Vito en 2006 | Wikipedia

La construcción de este gigantesco edificio concluyó en el 1959, cinco años después de haber comenzado. Su arquitecto, Aron Kogan, escogió el estilo moderno predominante de los 50 para este edificio de 112 metros de altura y 27 plantas. La estructura era de hormigón armado y su fachada estaba dotada de parasoles para proteger los apartamentos del sol.

Construido sobre un solar de 784 metros cuadrados, el São Vito tenía 624 apartamentos, 24 por planta. Se trataba de apartamentos muy pequeños, que en sólo 28 metros cuadrados incluían un salón con cocina-americana, un dormitorio y un pequeño baño. Un tipo de apartamento que en Brasil es conocido como quitinete.

Los pasillos de las plantas que permitían el acceso a los estudios tenían una amplitud de 80cm. El acceso a las plantas se podía hacer a través de unas escaleras o de tres ascensores que paraban entre ellas, de manera que una única parada daba servicio a dos plantas, con lo que se minimizaba el número de paradas. Tanto los pasillos como las escaleras no contaban con ventilación ni luz natural. La planta baja y la del entresuelo estaban reservadas para locales comerciales y en la azotea había un auditorio que se había usado en la década de los 60 para la organización de eventos y en los últimos años de ocupación del edificio como iglesia evangélica.

Pegado al São Vito se encuentra el Mercúrio, aunque desde fuera parecen una única unidad constructiva, se trata de un condominio diferente. La construcción del Mercúrio concluyó el mismo año en el que comenzó la del São Vito. El Mercúrio también tenía quitinetes pequeños, un total de 48 de 32 metros cuadrados, pero, además, contaba con 96 apartamentos de dos habitaciones y 48 metros cuadrados.

Las maravillosas vistas desde el São Vito | Revista Época SP

Cuando fueron edificados los dos edificios, la ciudad de São Paulo estaba inmersa en un período de expansión demográfica y económica. En ese contexto, los dos edificios se construyeron con la intención de ofrecer viviendas populares a una parte de toda esa gente que acudía a la ciudad proveniente de otras regiones del país. La esperanza era que en ambos edificios conviviera un grupo de gente heterogéneo, personas no sólo de clase baja, sino también de clase media. En un principio, parece que la idea funcionó y en el São Vito vivía gente muy dispar, no sólo inmigrantes recién venidos del campo, sino también profesionales liberales o vendedores ambulantes del cercano mercado municipal.

Aunque el centro de São Paulo fue poco a poco perdiendo brillo, en los 70, el São Vito aún era una sitio chic para vivir, aunque fuera en un quitinete pequeño, según recordaba Norvina Honorata dos Santos, una de sus vecinas, en una entrevista para la revista Época de São Paulo. En aquella época, los tres ascensores del edificio aún funcionaban y el edificio tenía un conserje y unos vecinos respetuosos y cívicos. Así que en 1978, Norvina decidió invertir sus ahorros y, por el equivalente a unos 700 euros, compró un apartamento en el condominio.

Pero, al poco de la compra, la cosa comenzó a cambiar. Como sucedió con otros muchos edificios del centro de São Paulo, el mantenimiento del São Vito fue bastante escaso y a comienzos de los 80 el edificio comenzó a deteriorarse. Una de las causas de su decadencia fue la homogeneidad de sus moradores, en su mayoría gente con bajos sueldos, situación que no se daba en otros condominios paulistas similares al São Vito, como el Edifício Copan o el vecino Mercúrio.
Edíficio Copan | Wikipedia

La diferente evolución del Edifício Copan ayuda, en parte, a entender la decadencia del São Vito. El Copan es otro edificio enorme del centro de São Paulo compuesto por varios bloques que suman un total de 1.160 apartamentos y en el que hoy en día conviven más de 2.000 residentes de diferentes estratos sociales y con profesiones muy diversas.

Sin embargo, a finales de esta década, la decadencia del centro de São Paulo también afectó al Copan y el edificio comenzó a deteriorarse y a ganarse una reputación de bloque conflictivo, hasta el punto que alguno de sus bloques comenzaron a ser considerados “cortiços”  (algo así como un “bloque favela”) y llegaron a dar mala fama a todo el condominio.

Uno los motivos que evitó la decadencia total y definitiva del Copan, y que permitió su recuperación, fue que en el condominio, aparte de quitinetes, había otros apartamentos más grandes. De hecho, fue en el bloque de apartamentos de una sola habitación, los ocupados por la gente más humilde, en los que la degradación se acentuó. Siendo notorias en los 80 las diferencias de conservación entre ese bloque y el bloque de apartamentos de tres habitaciones, que estaba ocupado por personas de un poder adquisitivo mucho mayor.

Afortunadamente para el Copan, a comienzos de los 90 comenzó su recuperación al mismo tiempo que el centro de São Paulo también se recuperaba y las familias de clase media comenzaban a regresar a él aprovechando la oferta de vivienda de calidad y bien situada. En el caso del Copan, también ayudó que la administración del edificio pasase de las manos de una inmobiliaria a las de los propios vecinos, que tuvieron más cautela a la hora de aceptar vecinos de “comportamiento dudoso”.

El São Vito y el Mercúrio | São Paulo Antiga

 
Planta tipo | São Paulo Antiga

Sin embargo, en el São Vito no se daba la diversidad de apartamentos y clases sociales del Copan, y, por si fuera poco, la situación aún se agravaría más en los 80 cuando algunos quitinetes se comenzaron a dividir en dos y algunos de sus vecinos que trabajaban de día comenzaron a alquilar sus pisos a gente que trabajan de noche para que durmieran cuando ellos no estaban. Al mismo tiempo, muchos vecinos comienzan a obtener la electricidad mediante “gatos” (nombre con el que se conocen en Brasil a las conexiones eléctricas ilegales). Un proceder que, poco a poco, se irá generalizando hasta alcanzar al 80% de los apartamentos en 2002. Los “gatos” constituyen una práctica peligrosa por el riesgo de incendios que suponen. De hecho, se recuerda algún que otro incendio en esta época en el São Vito que de haber llegado a mayores podría haber causado una autentica tragedia al tratarse de un edificio alto, sin escalera de incendios y con todos sus sistemas antiincendios en un estado de mantenimiento pésimo.

Otro factor que acentuó la degradación del edificio fue la supresión del servicio de recogida de basuras en las plantas, lo que provocó que sus habitantes comenzaran a deshacerse de ella arrojándola por las ventanas. Especialmente, cuando aparecía la policía, algunos vecinos arrojaban no sólo bolsas de basura, sino cualquier otra cosa que tuvieran a mano, desde sanitarios hasta bombonas de gas, para dificultar que los agentes pudieran acceder al edificio. Llegó a ser tan habitual ver caer cosas desde las ventanas que la gente se acostumbró a acelerar el paso cuando pasaba por del São Vito.

Mientras, la imagen del edificio comienza asociarse con las drogas y la prostitución. Comienzan a instalarse fugitivos de la justicia, ex-presidiarios o criminales que se refugian de la policía justo después de haber cometido algún delito. Pero, pese a la llegada de estos nuevos vecinos, el São Vito sigue siendo el hogar de muchas personas y de trabajadores de escasos recursos que se continúan instalándose en el edificio, a pesar de su fama, atraídos por el precio.

Interior de un quitinete | Revista Época SP

Vistas de los pasillos y escaleras en 2009 | Revista Época SP

Algunos de los vecinos del São Vito, recuerdan como con el tiempo se iban acostumbrando a vivir allí y la convivencia entre los nuevos y los antiguos vecinos parece ser que no es del todo mala, algunos recuerdan como dejaban a sus hijos jugar y correr por los pasillos de su planta sin ningún problema, o incluso dejar sus hijos al cuidado de algún vecino que se acabaría convirtiendo en un criminal famoso. Recuerdan que veían a gente pelearse o incluso matar por un teléfono móvil, pero como no se metían con ellos, no les pasaba nada.

Otros como Dona no tuvieron tanta suerte. Esta mujer aún recuerda el día que un traficante la agredió y la amenazó de muerte en las escaleras del inmueble. A partir de aquel día, “entraba y salía deprisa, no conversaba con nadie, me cerraba y dormía un sueño intranquilo”.

Pero la de Dona no es la única agresión. Sino que los robos, los tiroteos y los ajustes de cuentas entre bandas se convirtieron en algo bastante habitual. Aún se recuerda la muerte de un niño que fue asesinado en el ascensor o cuando una niña de 9 años fue violada y después arrojada por una ventana desde el piso 23. La existencia de estos crímenes y las dificultades que tiene la policía para entrar en el edificio hacen que en 1983 se baraje por primera vez la posibilidad de demolerlo.

A la degradación del vecindario se suma la del propio edificio, acentuada por su mala administración y escaso mantenimiento. En 2002, ya sólo funcionaba uno de los tres ascensores, y el que lo hacía sólo llegaba hasta la planta 15, lo que producía colas de hasta hora y media en hora punta y verdaderos dramas para la gente mayor que vivía en apartamentos altos. La iluminación de las escaleras había sido cortada y un niño, conocido como el “ángel guardián”, se dedicaba a guiar a las personas con una linterna por los pasillos hasta que fue asesinado por los traficantes.

Muchos propietarios acabaron huyendo a causa de la violencia, por lo que unos 150 apartamentos estaban abandonados. En otros casos, podría haber influido que el único ascensor que funcionaba sólo lo hiciera hasta la planta 15, ya que la mayoría de quitinetes abandonados se encontraban en pisos superiores. Además, un 65% de los quitinetes presenta pagos pendientes. Al año siguiente, en 2003, cuando se comenzaron a correr rumores de una posible demolición, aún más propietarios dejaron de pagar los recibos.

El colorido proyecto de reforma de Roberto Loeb | Revista Época SP

Finalmente, en 2004 el ayuntamiento de São Paulo decide actuar y expropia el edificio, aunque no para demolerlo, sino para reformarlo. A mediados de ese mismo año los vecinos comenzaron a abandonarlo y las últimas 140 familias marcharon el día 25 de junio. El objetivo en aquel entonces era reformar el edificio y después ofrecer a las familias que se habían marchado la posibilidad de recomprar su antiguo apartamento. Como compensación, se ofreció a estas personas una paga mensual de unos 120 euros durante los próximos 3 años, el tiempo que debía durar la reforma. Sin embargo, no todos ellos pudieron optar a estas ayudas. Unos por carecer de una escritura o de cualquier otro tipo de documento que permitiera probar que eran los propietarios de los apartamentos en los que vivían y otros simplemente porque eran “ocupas”.

Mientras, el vecino Edifício Mercúrio continuó siendo habitado al presentar un estado de conservación mejor y se pensó que podría reformarse, con o sin aporte de dinero público, sin necesidad de desalojar a sus vecinos.

Para evitar los problemas del pasado, los nuevos apartamentos del São Vito serían más grandes que los originales, con superficies que iban desde los 30 hasta los 60 metros cuadrados. De la misma manera, se reduciría el número de apartamentos por planta, que pasaría de 24 a tan sólo 15. Para reducir los problemas de administración, el edificio se dividiría en 2 condominios independientes, cada uno con sus propios accesos, escalera y dos ascensores, que pararían en todas las plantas. También se propuso la puesta en práctica de programas de reinserción laboral y social de los antiguos moradores.

Sin embargo, en 2005, después del estudio de la viabilidad económica de la recuperación, se decidió abandonar la reforma ya que el precio de los apartamentos resultantes, unos 36.000 euros, excedería el del precio máximo estipulado para una vivienda de interés social. Se barajaron otras opciones, como la de convertir el São Vito en sede de varias oficinas municipales o en un hotel, pero finalmente todas fueron descartadas y en 2006 se vuelve al plan inicial, su demolición, aunque en vez de utilizar explosivos, para no afectar al tráfico se decidió hacerlo manualmente de arriba hacia abajo.

El edificio a día 18/11/2010 | São Paulo Antiga

Además, los administradores de la ciudad deciden expropiar también el Mercúrio para demolerlo, pese a ser un edificio bastante bien administrado y a presentar un estado de conservación y convivencia mucho mejor que el del São Vito. Sus vecinos, además, tenían un nivel de renta superior, como atestigua un estudio del 2003, según el cual un 61.5% de las familillas del São Vito contaba como máximo con una renta de 3 veces el salario mínimo, mientras que en el Mercúrio un 73.9% de sus vecinos tenía unos ingresos de más de 3 veces ese salario. Las diferencias también se notan en el precio de los alquileres medios, muy distintos, situándose los del Mercúrio un 50% por encima de los del São Vito.

Sin embargo, la demolición se encontró con la oposición de 59 de los antiguos propietarios que interpusieron un recurso ante la justicia. Estos propietarios se quejaban de que fueron desalojados del São Vito con la esperanza de volver a él una vez la reforma estuviera acabada y ahora se encontraban que no iba a ser así. Además, para muchos de ellos, aunque en un estado lamentablemente, el São Vito era su única casa. “Todo el mundo decía que el São Vito era una favela, un lugar pésimo, pero era mucho mejor que vivir en la calle”, en palabras de una antigua moradora en una entrevista en el O Globo  en 2006.

La decisión de la demolición también fue criticada por parte de la ciudadanía que consideraba el derribo un derroche que una ciudad con los problemas de vivienda que tenía São Paulo no se podía permitir.

Por su parte, el Mercúrio comenzó a ser desalojado en diciembre de 2008 y quedó completamente vacío en febrero del año siguiente cuando fueron desalojadas las últimas 32 familias que resistían, siendo sus entradas tapiadas para evitar que los sin techo no lo volvieran a ocupar.

Finalmente, pese a todos estos contratiempos y recursos legales, el 8 de septiembre del 2010 comenzó la definitiva demolición del São Vito y del Mercúrio , que se prevé que finalice en marzo del 2011. Una vez concluida, el plan es construir una plaza de 5.400 metros cuadrados donde hoy se encuentra el edificio. Aunque también, aprovechando la proximidad del Mercado Municipal, se baraja la opción de construir un aparcamiento. Con la evacuación de las personas que vivían en él su fachada se ha llenado de grafitis y cristales rotos.

PS: Dona Norvina, hoy retirada, aprovechó la ayuda dada por la Prefectura para mudarse a una habitación en un edificio donde poder vivir más tranquila.

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+info:
- Edifício São Vito in en.wikipedia.org
- Os edifícios São Vito e Mercúrio: uma história que nao se conta (PDF) por Clara Passaro
- Edifício São Vito (1959-2009) en Época – São Paulo
- Marlene, Maria da Paixao, Nadier e Angélica – quatro destinos com o fim do São Vito en O Globo
- Moradores de rua invadem os edificios São Vio e Mercúrio en Folha.com
- Operacao São Vito: uma demolicao que é um crime contra São Paulo en Uniao.org
- Processo de intervencao urbanística: rqualifacaçao do edificio São Vito por Maria Cecília Levy Piza Fontes en vitruvius
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miércoles, 18 de junio de 2008

Sati, ¿amor eterno o suicidio a la fuerza?

El sati o la inmolación voluntaria de la viuda de un difunto en su misma pira funeraria, es una práctica hindú que tiene más de 700 años de historia. Prohibida por los ingleses durante su dominación del país en el siglo XIX, aun persiste en nuestros días, aunque en un número mucho menor, pues si bien a principios del 1800 era responsable de unas 500 muertes al año, en los últimos tiempos ronda afortunadamente apenas llega a una o dos por década.

El ritual del sati se cree que surgió en tiempos prehistóricos. Según cuenta la leyenda, Sati era la mujer del dios hindú Shiva, que se mató a si misma, porque su padre había insultado a su marido. El primer registro histórico de estos actos de inmolación proviene de los invasores griegos hace unos 2.300 años. En la antigüedad la mujer era una posesión más del marido y aceptando la teoría que el difunto podía llevarse consigo sus posesiones terrenales si estas eran quemadas, la mujer como una posesión más corría la misma suerte.

Los historiadores sostienen que esta práctica se popularizó en la India cuando comenzaron los ataques de los invasores musulmanes hace 700 años. En esa época Rajasthan, una de las regiones de la India donde el sati ha sido históricamente más popular, era una sociedad feudal. En esta época no era raro que los hombres de familias enteras perdieran su vida en una batalla. En vez de someterse o ser masacradas por los conquistadores, las mujeres optaban por suicidarse. De esta manera el sati estaba entonces asociado con las clases altas feudales.

Los historiadores afirman que durante esta época también se tiene constancia de casos de mujeres que fueron drogadas o atadas a la pira funeraria contra su voluntad, forzadas a cometer actos de sati. Estos casos van en contra de la visión un tanto romántica o de auto-sacrificio del ritual. En cualquier caso existe un debate que intenta determinar hasta que punto influía en esta decisión voluntaria, la presión social y las escasas expectativas de la viuda después de la muerte de su marido.

Es sabido que la viuda podía esperar poco de la vida sobre todo si no tenía hijos, era considerada una figura impura mientras que si cometía el sati se convertía en una figura digna de veneración. De hecho aunque en la actualidad el sati está prácticamente erradicado, la viudas continúan siendo cruelmente estigmatizadas. Mientras que los viudos pueden volver a casarse, a las mujeres les resulta casi imposible, de hecho fueron también los ingleses quienes tras abolir el sati abolieron la prohibición de las segundas nupcias para las mujeres.

Ante este panorama no les queda más remedio muchas veces que llevar una vida de reclusión convertidas en criadas de los suegros o peor aun forzadas a mantener relaciones sexuales con miembros de su familia política Otras se tienen que ganar la vida cantando en templos donde reciben a cambio una pequeña paga y comida, o comerciar con su cuerpo, en su tiempo la palabra "randi", viuda, llegó a ser sinónimo de prostituta.

El ritual solía enfatizar el matrimonio entre la viuda y el difunto, por lo cual era bastante común que la viuda luciera su vestido de boda. Los distintos testimonios dan diferentes versiones del ritual, pero la mayoría de ellos describen a la mujer sentada o echada en la pira funeraria al lado de su marido, incluso algunas veces siendo ella misma la que encendía la pira, otros por el contrario describen a la mujer caminando o saltando sobre las llamas una vez la pira había sido encendida.

El último acto de sati del que se tiene constancia ocurrió en el 2006, cuando Janakrani, una viuda de 40 años, se dice que saltó sobre el cuerpo de su marido mientras estaba siendo quemado siguiendo el ritual hindú. Las investigaciones posteriores llegaron a la conclusión que había sido una decisión voluntaria, por lo que se trataría de un suicidio, tampoco habría habido testigos ni cómplices, pues la mujer habría aprovechado un momento en que se encontraba sola.

Con anterioridad a este caso, en el 2002, también en el estado de Madhya Pradesh, sucedió otro suceso similar en el que esta vez perdió la vido una viuda de 65 años llamada Kuttu Bai, entre los procesados por su muerte figuraban sus dos hijos, que aparentemente no hicieron nada para impedírselo, como tampoco lo hicieron los más de 4000 vecinos de su pueblo que según algunas versiones la animaron con sus gritos y atacaron a la policía que había acudido a impedir el suicidio. Si la policía hubiera tenido éxito, Kuttu Bai, podría haberse convertido en una "sati viviente" como fue el caso de Jaswant Kanwat Chandrawat en el 1985 y vivir el resto de su vida en su "propio" templo.

Pero el caso reciente más famoso y que despertó la indignación dentro y fuera del país sucedió en 1987, cuando Roop Kanwar, una chica de 18 años fue víctima del sati, existen diferentes versiones sobre si lo hizo voluntaria o involuntariamente. Pero la policía acusó a 45 personas de su asesinato, aunque más tarde en 1996 un tribunal absolvió a todos ellos. Más tarde serían otras 11 personas las acusadas de glorificación del sati, incluyendo políticos del estado, aunque también fueron absueltas ante la imposibilidad de probarlo.

Fue el caso de Roop Kanwar el que produjo este endurecimiento de la ley al respecto. La cual pasó a no hacer distinción entre los incitadores y los observadores pasivos, siendo todos igual de culpables. Otras medidas de esa ley intentaron evitar la "glorificación" de las mujeres muertas. Esta glorificación a veces pasa por la construcción de templos a las mujeres fallecidas, así como la conversión del lugar de la pira en sitio de peregrinación. La inmolación de la nueva "diosa" coloca el pueblo en el mapa y provoca un aluvión de peregrinos lo cual reporta pingües beneficios al pueblo.

PS: En "La vuelta al mundo en ochenta días" se describe tal vez uno de los sati famosos, cuando Phileas Fogg y Passepartout rescatan a la princesa Aouda de ser quemada viva.

*foto 1: Grabado del 1851, en el que se puede ver como la viuda es acompañada a la pira de su esposo
*foto 2: Janakrani, una de las últimas mujeres que ha practicado el sati

*foto 3: Restos de la pira donde Janakrani se inmoló


+ posts:
- Burakumin, los "intocables" del Japón
- El milenario ritual de las Torres del Silencio

+info:
- Sati en es.wikipedia.org
- Sati (practice) in en.wikipedia.org
- India Widow's Death at Pyre Creates a Shrine in NewYork Times
- India wife dies on husband´s pyre In BBC
- Viudas y despreciadas en indiga.org
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lunes, 19 de mayo de 2008

Aktion T4, el plan de Hitler para higienizar la raza

"60,000 marcos es lo que esta persona que sufre un defecto hereditario cuesta a la comunidad durante su vida. Alemán, ese es también tu dinero", con este lema un cartel de la Oficina de Políticas Raciales apelaba al bolsillo de los alemanes para justificar un programa nazi que pretendía eliminar a aquellos que Hitler definía como los que "no merecían vivir", el programa que oficialmente duró desde el 1939 al 1941, serviría de ensayo para el posterior Holocausto de los judíos en Europa.

La idea de higiene racial, había formado parte de la ideología de Hitler desde el principio. Si los judíos eran considerados un bacilo que debía eliminarse del "cuerpo racial alemán" los discapacitados eran vistos como una parte enferma de este y no merecerían tampoco un final mejor.

En Julio del 1933, al poco de llegar al poder los Nazis, estos promulgaron la "Ley de prevención de la descendencia de de personas con enfermedades hereditarias". Esta ley imponía la esterilización obligatoria para personas que sufrían las que se suponía que eran enfermedades hereditarias como la esquizofrenia, epilepsia, enfermedad de Huntington o "imbecilidad". También debían ser esterilizados los alcohólicos crónicos y los que presentaban otras "desviaciones" sociales como prostitutas. Los tribunales de Salud Hereditaria (Erbgesundheitsgerichte) se encargaban de inspeccionar los asilos, casas de acogida, prisiones y las escuelas especiales para seleccionar los que debían ser esterilizados.

Un total de unas 360,000 personas fueron esterilizadas como consecuencia de la aplicación de la Ley entre 1933 y 1939. Aunque algunos sugirieron que la aplicación de la ley se extendiera también a las personas con defectos físicos, finalmente no fue así, tal vez porque algunos mandamases nazis hubieran tenido que sufrir su propia medicina como Goebels o Bouhler. La falta de mano de obra que sufrió Alemania a partir del 1937 cuando el país se encontraba en pleno rearme, hizo que el ritmo de las esterilizaciones decayera.

Contrario a lo que uno pueda imaginar este tipo de teorías de "darwinismo social" no eran únicas de los Nazis. A principios del siglo XX, la Eugenesia, mejora de los rasgos hereditarios mediante selección "artificial", contaba con muchos seguidores especialmente en Estados Unidos. La idea de esterilización de personas anti-sociales y con este tipo de enfermedades también llegó a tomar forma de ley en Estados Unidos, Suecia y Suiza entre otros. En Suecia por ejemplo 63,000 fueron esterilizadas entre 1935 y 1975.

En la Alemania de antes de Hitler este tipo de políticas ya habían empezado a arraigar, los que apoyaban las políticas de eugenesia, creían que la medicina moderna y los costosos programas de ayuda social interferían con la selección natural de "supervivencia del más fuerte". Los que apoyaban estas medidas solían ser gente educada tanto de la derecha como de la izquierda. Estas ideas serían absorbidas por el Partido Nazi durante los años 20.

Pero los planes de Hitler irían un poco más allá, y haría un aplicación más extrema e intensiva, y pasaría de la esterilización al asesinato. Hitler se había mostrado siempre favorable a eliminar las personas que no "merecían vivir", sin embargo era consciente que la opinión pública no aceptaría este tipo de medidas en tiempos de paz, pero con una guerra todo sería más fácil.

De hecho el estallido de la guerra hizo que este tipo de personas fuera visto como más costoso aún, pues a parte de los recursos que necesitaban, ocupaban sitio en hospitales e instituciones que eran necesarios para atender a los soldados heridos o gente evacuada de las ciudades bombardeadas. El Doctor Hermann Pfannmüller dijo "La idea insoportable que lo mejor, la flor y nata de nuestra juventud, tenga que perder su vida en el frente para que los imbéciles y elementos asociales e irresponsables tengan una existencia cómoda en un asilo".

En Mayo del 1939, cuando Hitler ya tenía decidido atacar Polonia. Hitler decidió crear el Comité para el Registro Científico de las Enfermedades Hereditarias y Congénitas Serias, que sería dirigido por su médico personal Karl Brandt. Al poco empezarían los asesinatos de niños. Los médicos eran obligados a informar de todos los casos de recién nacidos con enfermedades graves. El objetivo del plan eran todos los niños menores de 3 años de los que se pudiera sospechar que sufrieran alguna de las enfermedades hereditarias, a las que se le añadía mongolismo, microcefalia, hidrocefalia, malformaciones, ceguera, sordera o parálisis. Un tribunal de expertos médicos daba su aprobación para que el niño fuera asesinado.

Como era de esperar los padres no eran partidarios de aplicar este tipo de medidas con sus hijos, particularmente los padres de áreas católicas. Por lo que se recurría al engaño, haciéndoles creer que sus hijos iban a ir a centros especiales donde recibirían los mejores cuidados o incluso disfrutarían de unas vacaciones. En realidad su estancia en estos centros se limitaba a escasas semanas donde era "evaluados" y posteriormente asesinados por inyección letal, sus muertes eran registradas como "neumonía".

Posteriormente se aprovechaba el cadáver para realizar una autopsia y se procedía tomar muestras del cerebro para ser usada en posteriores investigaciones médicas. Curiosamente este último paso, dentro de la brutalidad, lejos de remover la consciencia de los médicos y demás personas implicados, les hacía sentirse mejor, pues la muerte no había sido en vano, sino que servía a la ciencia.

Con el estallido de la guerra en 1939, el proceso de selección y evaluación se relajó y se extendió a niños mayores y adolescentes, delincuentes juveniles y por supuesto niños judíos. A su vez muchos padres empezaron a sospechar lo que estaba ocurriendo, pues se hizo muy evidente cuando se estaba procediendo a eliminar las instituciones que se encargaban del cuidado de estos niños. En estos casos se pasaba a las amenazas de quitarles la custodia o trabajos forzados. En 1941 el número de niños asesinados ya se elevaba a más de 5,000.

La guerra también fue aprovechada para extender el programa a adultos con discapacidades, los primeros serían pacientes de instituciones de la recién invadida Polonia, en total unos 17,000 entre fusilados y gaseados. Esta práctica se adoptaría también en Alemania, donde llegaría se llegaría a aplicar de manera sistemática. Así se ordenó que los hospitales y los centros de cuidado de niños y mayores debían informar del estado de los pacientes que llevaran más de 5 años internados, muchos doctores exageraban la gravedad del estado de estos enfermos pues pensaban que la intención era emplearlos en trabajos forzados. Los pacientes judíos fueron asesinados durante el 1940. Para entonces el programa T4 ya contaba con seis instalaciones de gaseamiento.

Como pasaba con los niños una tribunal médico examinaba cada caso y al igual que ocurrió con ellos a medida que la guerra avanzaba el rigor de estos tribunales era menor, muchas veces los médicos que decidían ni si quiera veían el paciente. También los métodos de eliminación evolucionaron pasando de la inyección letal a las cámaras de gas.

Con la finalidad de confundir a las familias primero se enviaba a los enfermos a hospitales de tránsito y finalmente llegaban los centros de "tratamiento especial", con la excusa de la guerra se decía a las familias que las visitas estaban restringidas, aunque realmente los enfermos eran asesinados a las 24 horas de su llegada a estos centros. Posteriormente las familias recibían un certificado de defunción con una causa y fecha ficticia y una urna funeraria con cenizas que se suponía que eran de su familiar, pero rara vez lo eran porque las ejecuciones se realizaban en masa. A veces incluso se pedía a las familias que sufragaran los costes funerarios.

Conscientes que el programa T4 despertaría el rechazo de la opinión pública las autoridades nazis lo intentaron mantener en secreto, aunque fue del todo imposible debido al gran número de doctores, enfermeras y funcionarios implicados, algunos llegaron a explicar más que lo que debían, algunos cuando estaban borrachos. Aunque el programa fue ampliamente aceptado por los médicos.

El programa T4 finalmente se convirtió en un secreto a voces. Unas veces las causas de muerte de aparecían en los certificados eran imposibles, apendicitis en un enfermo sin apéndice. Otras veces, casualidades difíciles de creer como que todos los niños "especiales" de un mismo pueblo que habían ido de colonias y murieran por neumonía el mismo día. También despertaban sospechas los autobuses cargados de enfermos de los que nunca más se sabía nada más, excepto los inquietantes humos que salían de las chimeneas de estos centros. Otros casos son aún más siniestros como la aparición de cenizas con pelo humano en las calles de Handamar, pueblo que albergaba uno de los centros de "cuidados especiales".

Un rumor, en este caso falso, que afirmaba que los soldados mutilados provenientes del frente ruso corrían la misma suerte, incrementó los temores y alentó las voces críticas incluso dentro del partido. Finalmente fue en 1940, cuando las protestas y presión populares aumentaron, especialmente en círculos católicos. Varios obispos pero en especial el de Munster, Clemens August von Galen el León de Munster, denunció el programa en varias pastorales y escritos. Sus sermones no fueron publicado por la prensa alemana pero circularon en panfletos ilegales. Galen no fue arrestado por el temor a una revuelta popular, aunque se tiene constancia de que había planes de eliminarlo "después de la victoria final". Otros sacerdotes católicos que se opusieron, eran menos conocidos y acabaron en la cárcel o en campos de concentración.

Las protestas se acabaron extendiendo a Baviera, donde una multitud increpó a Hitler en persona, la única vez durante sus 12 años de mandato. Finalmente Hitler consciente que no se podía permitir una confrontación con la iglesia en tiempos de guerra decidió cancelar el programa el 24 de Agosto de 1941. Por otra parte la invasión de la Unión Soviética posibilitaba nuevas oportunidades al personal del T4 para aplicar sus conocimientos en la "solución final del problema judío". En 1942 se reemprendió aunque de manera local y a menor escala, las victimas ya no eran asesinadas en instalaciones de gaseamiento centrales, sino por inyección letal o sobredosis de drogas en varias clínicas dispersas por toda Alemania y Austria, si bien otras veces se optaba por dejarlos morir de hambre, sin duda más barato y cruel.

Se estima que hasta 1941 habrían sido ejecutados entre 75,000 y 100,000 personas, aunque el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg se calculó que el número total de víctimas fue de 275,000.

PS: El nombre en clave T4 era una abreviación de Tiergartenstrasse 4, la dirección del cuartel general de la Fundación General para el Bienestar y Cuidado Institucional

*foto 1: "60,000 marcos es lo que esta persona que sufre un defecto hereditario cuesta a la comunidad durante su vida. Alemán, ese es también tu dinero, lee" póster publicado en la revista "Nuevo Pueblo" de la Oficina de Politicas Raciales del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP)
* foto 2: "
vidas sin esperanza" apelando esta vez a la compasión. Fotograma de una película del Ministerio de Propaganda Nazi. Foto Original de el United States Holocaust Memorial Museum (USHMM )
* foto 3: El castillo de Hartheim, un centro de matanza de eutanasia
Foto Original de el USHMM
* foto 4: Autobuses usados para transportar los pacientes al centro de eutanasia de Handamar, tomada entre Mayo y Setiembre del 1941
Foto Original de el
USHMM

posts relacionados:
- El trágico destino de los niños noruegos de Hitler
- La radio del pueblo, la radio de Hitler

+fotos:
- En el United States Holocaust Memorial Museum

+info:
- Aktion T4 en es.wikipedia.org
- Action T4 in en.wikipedia.org
- El Programa de Eutanasia en el United States Holocaust Memorial Museum
- Estremecedor relato sobre "Mi Primo Karl" un niño más víctima del T4. En inglés, pero de muy recomendable lectura.
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jueves, 17 de abril de 2008

Burakumin, los "intocables" del Japón

Los burakumin son una de las minorías más numerosa del Japón, formada por entre dos y tres millones de individuos. Pese a tratarse de un país moderno, los miembros de esta minoría han sido y siguen siendo discriminados. No por motivos de raza, lengua, pues en estos aspectos son del todo indistinguibles del resto de japoneses. Sino por los oficios de sus antepasados en el Japón feudal, oficios que eran considerados "impuros".

El término burakumin (en japonés, "habitantes de los buraku") es usado para hablar de los descendientes de los marginados del Japón feudal, que recibían el nombre de "eta", la mayoría de ellos trabajaban en oficios relacionados con la muerte, como sepultureros, verdugos o curtidores de pieles. Estos oficios eran mal vistos debido a la prohibición de matar del budismo y a la noción de "impureza" que la religión sintoísta aplicaba a estos oficios que trataban con cadáveres o sangre. Otro grupo marginal era el formado por lo hinin, compuesto por ex-convictos, vagabundos, barrenderos o gente del mundo del entretenimiento (bailarinas, músicos, actores,...).

Existe la duda si los eta era un grupo marginal que se vio forzado a ocupar los oficios "contaminados" o fue a causa de los oficios que ocupaban que fueron progresivamente discriminados.

Al principio del período Edo (1603-1867) el sistema de castas fue establecido de manera oficial. Dividiendo a la población en cuatro clases, la superior sería la compuesta por los samurais (sólo el 5% de la población), a la que seguirían los granjeros y campesinos, los artesanos y finalmente los comerciantes y mercaderes. Los matrimonios entre miembros de castas diferentes estaban restringidos. Las funciones de los cuatro grupos eran simbióticas de manera que constituían una sociedad estable y virtuosa de acuerdo con las principios orden social de Confucio.

Fuera de este sistema de castas estaban los eta, en el último peldaño de la escala social. Obligados a vivir recluidos en asentamientos separados a modo de ghettos y evitados por el resto de los japoneses. Esta segregación al igual que la discriminación era fomentada por la autoridades como un medio de control. Eran obligados a descubrirse ante los miembros de las otras castas y como muestra de la escasa consideración que recibían un magistrado afirmó en 1859 que un burakumin valía 1/7 que una personal normal.

El único privilegio que tenían era que estaban exentos de pagar impuestos, ya que el sistema fiscal estaba basado en los beneficios que producía el arroz, pero a los burakumin no les era permitido poseerlo. Otro paradoja que la discriminación que sufrieron era que su estatus de indeseables creó un monopolio de facto sobre los negocios que ocupaban. Lo que permitió a algunos triunfar económicamente y llegar a formar parte de la casta de los samurai, ya fuera por medio del matrimonio o la compra de derechos.

En 1866 se produjo la Restauración Meiji, un proceso que "occidentalizó" el país y que supondría el fin del sistema feudal japonés y con él la abolición del sistema de castas y los privilegios de los samurai. Curiosamente esta abolición trajo más problemas que ventajas a los eta, que vieron como perdían ciertos monopolios, mientras que la discriminación continuaba. La desaparición de la prohibición que impedía comer carne de ganado hizo que muchos de estos eta se dedicaran a carniceros o trabajaran en mataderos. Pero estos nuevos oficios también sufrieron el rechazo del resto de japoneses.

Durante el siglo XX los movimiento para resolver el problema se dividen entre los que animaban las mejoras en el nivel de vida de los habitantes de los buraku (nombre que se usaba para referirse a las antiguos aldeas eta) y su integración en la sociedad japonesa y aquellos que han concentrado sus esfuerzos en combatir la discriminación.

Muchos de los antiguos pueblos/ghetto eta, dejaron de existir en los años 60, ya fuera por el crecimiento de las ciudades o su integración en el resto de la sociedad, aunque en algunas regiones en especial en el oeste del país, en Osaka, Kyoto, Hyogo e Hiroshima, siguen siendo objeto de discriminación y prejuicios, sobre todo entre la gente mayor. Donde se les sigue asociando con desempleo y criminalidad.

Según un estudio hecho por investigadores norte-americanos, en algunas yakuzas (mafias japonesas) la concentración de burakumin llega el 70% y un 60% en general. A veces los japoneses del oeste de Japón desconocen estos casos de discriminación que aún existen debido a la escasa cobertura que dan de ellos los medios, al tratarse aún hoy en día en un tema tabú, razón por la cual la mayoría de estos estudios son realizados por extranjeros.

Pero los prejuicios se manifiestan especialmente a la hora de los matrimonios y en menor medida a la hora de acceder a un empleo. Es común que las familias tradicionales comprueben el pasado de los futuros yernos o nueras para asegurarse que no tienen un origen buraku (o algún antepasado koreano). Estas investigaciones son relativamente fáciles de hacer, gracias al koseki, que es el registro familiar del gobierno, que se remonta cientos de años atrás, y que registra los nacimientos, adopciones, muertes, matrimonios o divorcios dentro de las familias

El uso del koseki para este tipo de prácticas es ilegal. Pero existen largas listas de burakumin recopiladas durante años que son usadas aún por prestigiosas empresas del Japón. Aún cuando se descubre que una empresa ha practicado este tipo de comprobaciones del pasado familiar sobre los candidatos reciben castigos muy suaves por lo que muchas continúan con este tipo de prácticas. Es común que ocupen los peores puestos dentro de las empresas y a veces incluso tengan sueldos inferiores a los de sus compañeros.

Pese a todo la situación parece que mejora, como muestra, en los años 60 sólo un 10% de los burakumin se casaba con un no-burakumin, en la actualidad esa cifra oscila entre el 60 y el 80%. De la misma manera cada vez son más los burrakumin que abandonan sus comunidades y se integran con el resto de japoneses, convirtiéndose así en indistinguibles. Pese a todo sigue siendo común entre los que han conseguido un cierto estatus social o incluso entre los políticos intentar esconder su origen buraku, pues son muchos los que creen que reconocer que uno es un Burakumin lo complica todo un poco más.

Son muchos japoneses que creen que la situación de los buraku ha mejorado no porque se hayan superado los antiguos prejuicios sino porque los burakumin se han convertido en indistinguibles, hace ya tiempo que los burakumim no son identificables por los trabajos que ocupan, sino que el método más fácil era por su dirección postal, afortunadamente con los movimientos de burakumin que han pasado a vivir fuera de los burakus y de no-Burakumin que han ido a vivir en los burakus, este método ya no es tan efectivo. Prueba de esta teoría es que la minoría koreana, más fácil de distinguir sigue sufriendo una enorme discriminación en Japón.

*foto 1: Calle comercial en el buraku de Osaka
*foto 2: Samurai seguido de sirviente, los samurais eran la casta superior


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- Pachinko, las tragaperras japonesas
- Sati, ¿amor eterno o suicidio a la fuerza?
- Los agotes, la raza maldita de Navarra

+info:
- Burakumin en es.wikipedia.org
- Burakumin in en.wikipedia.org
- Burakumin at the end of history by Ian Neary
- The Burakumin, Japan's Invisible Outcast by Richard Werly
- Japan´s Invisible Minority: Better Off Than in Past but Still Outcasts in New York Times
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viernes, 22 de febrero de 2008

Los agotes, la raza maldita de Navarra

Los agotes eran unos pobladores de los valles navarros de Baztán y Roncal, de un origen obscuro que alentaría todo tipo de leyendas negras. Para unos eran sarracenos convertidos, para otros antiguos godos. Sea como fuere, este origen mal conocido les hizo objeto de discriminaciones y acusaciones tales como ser transmisores de la lepra o ser considerados una raza inferior. Las discriminación no cesó hasta bien entrado el siglo XIX cuando se derogaron algunas de las leyes que los discriminaban.

La primera mención que tenemos de ellos es en 1288, cuando eran llamados "christianos". Algunos teorías sugieren que podrían ser descendientes de los visigodos, ya que en Francia, que también contaba con varias comunidades de agotes, eran llamados Cagots (que podría significar "perros godos"). Algunos estudiosos como Bascle de la Grece, creen improbable esta teoría, puesto que los godos eran un raza noble que tenía la misma religión, la misma lengua, los mismos enemigos que los pueblos que los discriminaban. Otro factor que echa por tierra esta teoría sería que su aspecto no los diferenciaba del resto.

Otra teoría también originada por la etimología de su nombre, se basaría en la traducción de Cagots como "cazadores de los Godos", es decir sarracenos. Así según esta teoría provendrían de los ejércitos sarracenos derrotados por Carlos Martel, a los cuales se les habría perdonado la vida por convertirse al cristianismo. Pese a ello el pueblo siguió conservando su odio hacía ellos a su llegada a España. La condición de leprosos provendría de su origen Sirio, país en el que esta enfermedad era habitual. Al igual que los sarracenos "olerían mal" razón por la cual practicaban tanto el baño. Esto justificaría que hubieran sido obligados a llevar una marca roja en forma de pie de pato en sus ropas, en recuerdo de este animal que siempre está sobre el agua.

La teoría sarracena no parece tampoco muy fundada, pues la convivencia entre musulmanes y cristianos no fue un problema en Navarra. Donde nada más pedir el bautismo dejaban de ser mal vistos. Por otra parte si hubieran sido sirios, hubieran sido llamados así, pero nadie lo hacía.

Otra tercera teoría los considera Albigenses. Pío Baroja consideraba esta teoría con fundamento, ya que consideraba que sólo el fanatismo religioso podría ser tan violento. Los mismos agotes enviaron una carta al Papa León X, reconociéndose como tales. Sin embargo otros estudiosos rechazan esta teoría pues afirman que había constancia de los Agotes antes de la aparición de los Albigenses.

Existen aún más teorías pero ni siquiera los expertos se ponen de acuerdo en su origen. María del Carmen Aguire Delclaux, estudiosa de los agotes, afirma sin descartar ninguna de las otras, que muy probablemente fueran personas a los cuáles se había identificado como leprosos al parecer alguna enfermedad cutánea, y que habrían sido recluidos en leproserías.
Sin embargo, al cabo de un tiempo al ver que no sufrían ninguno de los síntomas de la lepra les era permitido volver a sus casas. La lepra era una enfermedad muy temida en la Edad Media, hasta el punto de descubrirse padres a hijos, esto haría que a su vuelta no fueran bien recibidos y la gente temerosa aplicara un cordón sanitario y social, que fue propiciando su exclusión. Otra teoría similar más reciente, situaría su origen en un grupo de delincuentes fugitivos franceses que se habrían refugiado en las leproserías galas para escapar de la justicia.

Los agotes fueron acusados de mantener prácticas religiosas paganas fueron segregados en barrios alejados de los pueblos y se les impidió contraer matrimonio con gentes de otras poblaciones, lo cual les forzó a una cierta endogamia, hecho que reforzó el rechazo hacia ellos. A parte de ser obligados a llevar marcas en sus vestidos como hemos dicho, lo agotes eran discriminados con el prejuicio que les creía "portadores de enfermedades", en especial la lepra y en muchos lugares estaban obligados a hacer sonar una campanilla a su paso. No podían pisar el suelo descalzos bajo pena de abrasarles las plantas de los pies.

En un juicio el testimonio de 7 "hombres libres" equivalía al de 30 agotes. El algunos pueblos de Francia se reservaba una zona no consagrada en los cementerios para excomulgados, hechiceros, suicidas y... agotes. Los agotes eran enterrados al caer la tarde y sin campanas. No podían ser sacerdotes.

La leyenda les atribuía también rasgos físicos distintivos, como no tener lóbulo en la oreja. Idea que ganó fuerza incluso después de que despareciera la marginación, cuando cundió la idea de que eran de origen étnico diferente a la población autóctona de los valles.

En las iglesias navarras solían tener su propio espacio para oír misa separado del resto por una raya en el suelo o incluso una verja, y con frecuencia tenían una entrada propia, así como su propia pila bautismal. La eucaristía les era entregada con un bastón o similar. Su oficio más habitual era el de carpintero, debido a la creencia popular que la madera no transmitía las enfermedades. Entre muchas otras prohibiciones, no se les permitía criar ganado, beber en las fuentes públicas o participar en bailes y fiestas.

Finalmente obtuvieron del Papa una bula que obligaba a tratarles igual, sin embargo la discriminación duraría hasta el 1819, cuando se promulgaron las leyes que acabarían con ella y se abrogaron leyes medievales discriminatorias. Más tarde se intentaría la deportación a una población cercana a Madrid que se llamaría Nuevo Baztán, si bien las mayoría de los agotes permaneció en sus valles o volvió más tarde.

La discriminación y consciencia de la existencia de los agotes se fue diluyendo a lo largo del tiempo. El último sitio donde se mantuvo un cierto grado de prejuicio hasta bien entrado el siglo XX, fue la localidad navarra de Arizkun, en la que existe un barrio llamado Bozate que originariamente era el gueto reservado a los agotes. Era tal el desprecio que en este pueblo era popular el dicho: "Al agote garrotazo en el cogote".

Aragón también contó con población agote, aunque no sufrieron la misma discriminación que en Navarra o Francia.

PS: Por si alguien se ha podido sentir ofendido al ver el título del artículo, creemos que basta con leerlo para ver que esa no es la intención de este blog. El objetivo era reflejar en palabras crudas el trato injusto y discriminatorio que recibieron los agotes.

*foto 1: Agotes de Bozate
*foto 2: Barrio de Bozate (foto de Jaime Viguria
http://www.valledebaztan.com)


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+info:
http://es.wikipedia.org/wiki/Agote (En castellano)
http://www.agotes.es.mn/ (En castellano)
http://www.valledebaztan.com/agotes/agotes.htm (En castellano)
http://en.wikipedia.org/wiki/Agote (In English) Leer más »