miércoles, 18 de marzo de 2009

La radio del pueblo, la radio de Hitler

Hitler y su ministro de propaganda, Goebbels, en seguida se dieron cuenta de las posibilidades que la radio ofrecía como arma de propaganda masiva. El primer paso fue controlar su programación, pero aun así había un problema, los receptores eran demasiado caros para la mayoría de la población. La solución fue la “radio del pueblo” un aparato simple y barato, además su escasa sensibilidad impedía sintonizar emisoras extranjeras. Alemania se convirtió en el país con más radios de Europa.

“Toda Alemania escucha al Fuhrer con la Volksempfanger”

La Alemania nazi no tardaría en convertirse en el primer estado totalitario en usar la radio como medio de propaganda y adoctrinamiento. Si bien, en los años 30, la situación en Alemania no era muy diferente del resto de países europeos, en los que el medio estaba controlado por los gobiernos, el intervencionismo subiría de nivel con la creación de la Corporación de Radiodifusión del Reich, constituida en 1933 a partir de unas cuantas emisoras regionales semi-comerciales que fueron nacionalizadas. La creación de esta corporación vino acompañada de la prohibición de la publicidad y de la sustitución de la programación convencional por programas de alto contenido político más acordes con las consignas del partido.

Erich Scholz, un ambicioso funcionario del ministerio del interior con simpatías crecientes hacia el Nazismo, declaró que “la radio alemana sirve al pueblo alemán. Así que todo lo que degrada al pueblo alemán debe ser excluido de ella”. Alemania era todavía un país democrático, aunque la democracia tenía los días contados.

Con el monopolio de la radio bajo el control de su corporación, y la programación estrictamente censurada y de tono aún más nacionalista que el de los últimos días de la República Weimar, la radio podía convertirse en el medio más efectivo para extender la ideología nazi. El cine también era un medio válido, películas como por ejemplo la famosa “Triumph des Willens” (El triunfo de la voluntad) eran un buen medio de propaganda, pero costaba meses producirlas, mientras que la radio permitía una propaganda instantánea de la que además era a veces casi imposible escapar. Los discursos del Reich se retransmitían a través de su monopolio radiofónico, se podía considerar políticamente incorrecto y probablemente temerario apagar la radio durante esos discursos. Así que no había escapatoria a la sesión de lavado de cerebro.

El principal problema para convertir la radio en una herramienta de propaganda masiva era que los receptores eran demasiado caros. Esto había propiciado la aparición de clubes informales y asociaciones en los que sus miembros se reunían para escuchar un mismo aparato. Desde el principio estas asociaciones se convirtieron en objetivo de los nazis que habían comenzado a infiltrar a sus partidarios en ellas, incluso antes de 1933. Pero después del 1933, los nazis siguieron fomentado estos clubs, pues eran un lugar ideal para comprobar si su mensaje llegaba a la gente. Después de las emisiones se hacían debates en los que los nazis podían identificar a los que expresaban opiniones disidentes.

Exterior de una VE301

Sin embargo, la gente también quería escuchar la radio a solas en su casa. Para estos los nazis también idearon una solución: crear su propio aparato de radio, un receptor barato, la “radio del pueblo” la Volksempfanger. El diseño de los aparatos corrió a cargo de Otto Griessing. Los primeros receptores, los VE301 (el número 301 venía de 30 del 1, Enero, el día que Hitler llegó al poder en Alemania) fueron producidos en 1933 y se vendían por 76 marcos, más o menos la mitad de lo que costaba un aparato normal. Los VE301 eran aparatos simples con sólo dos bandas, pocos VE podían captar las emisiones de onda corta y tenían una sensibilidad bastante limitada, de manera que sólo pudieran captar las emisoras locales. Hubiera sido de poca utilidad para los nazis si los aparatos hubieran sido capaces de captar las emisoras británicas o soviéticas. En los diales, contrario a lo que era habitual en la época, sólo figuraban cadenas alemanas.

Una vez resuelto el problema de los aparatos, empezaron a re-estructurar la programación para asegurarse que los oyentes recibían información correcta política y culturalmente. Todos los discursos públicos de Hitler y del resto de líderes del partido eran emitidos. Había charlas sobre el nacional socialismo, algunas dirigidas al público en general y otras a grupos específicos, como por ejemplo las amas de casas o los obreros. Las emisiones de música extranjera se fueron reduciendo en favor de la música alemana, clásica o popular, hasta llegar a la prohibición de la música “negroide” y decadente, como el jazz, y también las obras de compositores judíos.

Pero la radio no sería sólo utilizada para ganar voluntades en el territorio alemán. Una de las demostraciones de su poder ocurrió a finales del 1934 en Saar, un pequeño territorio que después de la Primera Guerra Mundial había quedado bajo jurisdicción francesa y en el que a principios de 1935 tocaba celebrar un referéndum que permitiera a sus habitantes decidir si querían seguir como franceses, volver a ser alemanes u optar por la independencia. Aunque era bastante previsible que el resultado sería favorable para el partido, los nazis saturaron Saar y Alemania con programas, más de 1000 en 3 meses, en los que publicitaban las ventajas de volver a Alemania. La campaña fue un éxito, el resultado del plebiscito fue abrumadoramente a favor de la reincorporación a Alemania.

El éxito en Saar pareció convencer a los agitadores nazis que mediante el uso propagandístico de la radio se podía permitir conseguir cualquier objetivo político. Además este primer éxito les mostró el camino que seguirían años más tarde con Austria y Checoslovaquia, aunque en estos casos la radio no se limitó a convencer mediante el uso de propaganda positiva sino que usó una mezcla de propaganda y amenazas.

El gobierno de Hitler también mostró interés por la televisión. En 1935 anunciaron el primer servicio regular de televisión, “regular” porque emitía 3 días por semana con horario fijo. Inicialmente la mayoría de los aparatos de televisión estaban en sitios públicos, ya que no se vendían a particulares, y además costaban muy caros. Más tarde se pondrían a la venta al público general, aunque a un precio excesivamente elevado, 650 marcos. El estallido de la guerra paró la producción de estos aparatos, para entonces sólo había unos 600 hogares con televisión, aunque el servicio de emisiones regulares continuó hasta el 1944.

Una de las concentraciones del partido nazi en Núremberg

La radio, por el contrario, sí que fue todo un éxito, de hecho fue el “producto del pueblo” más exitoso. Comparado con el Volkswagen, que fue introducido un año antes de la guerra y del que se produjeron pocas unidades, entre 1933 y 1939 se fabricaron en torno a los 7 millones de aparatos de radio, un 40% de toda la producción alemana de radios. Alemania llegó a ser a finales de los 30, el país de Europa con más receptores de radio, el 70% de los hogares contaba con uno.

El precio fue siempre una barrera para el éxito de la radio, así que durante los años de su producción buscaron maneras para reducir su coste, por ejemplo, algunos modelos de la VE301 en vez de la madera original fueron montados con la carcasa de baquelita. También aparecieron nuevos modelos más baratos, como el DKE1938, introducido en 1938. El nuevo modelo era un aparato más pequeño y de sólo dos válvulas, una menos que la VE301, y su precio bajaba a sólo 35 marcos. Los nazis decidieron también subvencionar la producción de los aparatos de radio y ordenaron a los fabricantes, como Siemens o Telefunken, dar prioridad a su producción frente a los aparatos más caros.

Mientras que en circunstancias normales las radios se vendían en función de su diseño, precio y calidad de sonido, la más bien básica “radio del pueblo” era sólo un medio de propaganda. En un popular anuncio de la radio, podía verse una multitud desfilando al estilo de Núremberg en torno a una de estas radios, en el anuncio se leía el eslogan “Toda Alemania escucha al Fuhrer con la Volksempfanger”.

El diseño de la “radio del pueblo” tampoco escondía cuáles eran sus intenciones, todas las radios tenían un águila y una esvástica en la parte frontal. Los aparatos más grandes podían conectarse a altavoces para bombardear a las masas, los altavoces estaban presentes en casi todos los lugares públicos, como plazas o fábricas, y era prácticamente imposible no escuchar a Hitler los días de grandes discursos.

Al acercarse la guerra, los volúmenes de producción de la Volksempfanger se mantuvieron y su producción pasó a tener una prioridad aún mayor respecto a los receptores más potentes. Los nazis animaban a la gente a cambiar sus radios con onda corta por los mucho menos potentes Volksempfanger.

Cuando se iniciaron las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial en 1939, el papel propagandístico pasó a ser aún más crítico, más y más tiempo dedicado a la música patriótica y al anuncio de las victorias militares. A medida que avanzaba la guerra, el contenido político llegó a ser tan abrumador, que empezó a saturar a la audiencia, que harta empezó a dejar de escucharla. Goebbels, entonces, ordenó que al menos el 70% del tiempo de emisión fuera dedicado a música ligera.

El comienzo de la guerra también trajo la prohibición de escuchar emisoras del enemigo, que pasó a ser considerado un delito. A partir de entonces todas las radios vendidas llevaban una advertencia: “Piense en esto: escuchar emisiones extranjeras es un crimen contra la seguridad nacional y contra nuestro pueblo. Es una orden del Fuhrer castigada con prisión y trabajos forzados”. Las cosas empeorarían cuando la Gestapo recibió órdenes de ejecutar a cualquiera que fuera descubierto escuchando emisiones enemigas.

Sello conmemorativo del referéndum de Saar


Las órdenes eran claras y los únicos autorizados para escuchar las radios extranjeras eran las SS y la Abwehr (inteligencia militar) por motivos militares y los miembros del Partido Nazi con permisos especiales para escuchar y renegar de la propaganda aliada. En la Polonia ocupada, la situación fue aún peor, escuchar cualquier radio fue prohibido para todos los ciudadanos no alemanes, más tarde esta prohibición se extendió a todos los países ocupados, acompañada de una incautación masiva de receptores.

Pese a los esfuerzos, algunos alemanes se arriesgaban y escuchaban la radio extranjera, especialmente aquellos que tenían radios más potentes de antes de la guerra. A medida que la guerra avanzaba, la radio nazi estaba cada vez más censurada y no daba ninguna noticia que pudiera dar la más mínima pista de que la guerra se estaba perdiendo, incluso en 1944 cuando los ataques aéreos aliados arrasaban Alemania. Pero incluso las más humildes Kleine Volksempfanger tenían más capacidad de amplificación de la que los nazis hubieran deseado. Todas ellas podían captar las emisiones de onda larga y muchos alemanes mejoraban su capacidad de recepción con antenas extras. Con lo cual podían escuchar las emisiones en inglés de la BBC o en ruso de Radio Moscú, especialmente cuando durante la guerra aumentaron la potencia con la que emitían. Más tarde los aliados también solucionaron el problema del idioma, con emisiones propagandísticas en alemán.

Sin embargo, ya sea por lealtad al régimen o miedo a ser descubierto muchos alemanes evitaron escuchar radios extranjeras. Siempre existía el riesgo que alguien informara a la Gestapo si se comentaba en público alguna noticia que se desviara de la línea oficial. Incluso en abril de 1945, cuando los aliados rodeaban Berlín y Hitler se escondía en su bunker, Radio Berlín, emitiendo desde las ruinas de la ciudad, informaba que Alemania estaba a punto de ganar la histórica batalla contra los Aliados, y el mismo Goebbels decía a la audiencia en tono desafiante que el curso de la guerra estaba girando a favor de Alemania el día del cumpleaños del Fuhrer, el 20 de Abril.

Interior de una VE301

Incluso en los meses finales de la guerra, aún había alemanes que desconocían que Alemania la estaba perdiendo, algunos se enteraban cuando veían como los soldados aliados entraban en sus pueblos y ciudades. No fue hasta que Radio Berlín anunció la muerte de Hitler que los alemanes más fanatizados se convencieron definitivamente de la derrota. La Volksempfanger, en combinación con el resto de propaganda, había ayudado a mantener la visión cerrada y manipulada de la realidad hasta el final, engañando y atemorizando a millones de alemanes durante toda la guerra.

Al igual que el régimen nazi, la producción de la Volksempfanger murió con Hitler. Aunque en la Alemania arrasada de post-guerra hubo quien supo sacar partido de los montones de radios que los nazis habían fabricado. Ese fue el caso de Max Grundig, un ingeniero eléctrico sin dinero que decidió probar suerte arreglando y vendiendo radios “del pueblo”. La fabricación de nuevos aparatos estaba paralizada y, en cualquier caso, la población hubiera sido demasiado pobre para comprarlos. Dos años más tarde con la progresiva restauración de la industria no-militar alemana, el dinero que Grundig había conseguido hacer le permitió desarrollar su propia radio y su propia marca, Grundig.

PS: Al estallar la guerra, el Reino Unido también creó su “radio del pueblo”, la utility radio, que era fabricada usando componentes estándar siguiendo un diseño estándar promovido por el gobierno y aprobado por un consorcio de. Aunque a diferencia de la radio nazi, el objetivo de su diseño no era impedir que la gente escuchara radios extranjeras (aunque obviamente el gobierno tampoco promovía que se escucharan, jamás lo prohibió), sino economizar los componentes electrónicos, que eran escasos debido a la guerra, y hacer más fácil su reparación.

posts relacionados: - Aktion T4, el plan de Hitler para higienizar la raza
- El trágico destino de los niños noruegos de Hitler
- Las palomas que espiaron para Churchill

+info: - Hitler´s Radio by Glenn Aylett in RadioMusications
- Electronic Media and Industrialized Nations by Donald R. Browne in googlebooks
- Volksempfanger in en.wikipedia.org
- The Third Reich by David Welch in googlebooks

26 comentarios:

Daniel dijo...

Me ha encantado la entrada.
¿Max Grundig es el creador de la marca de aparatos eléctricos Grundig que todos conocemos hoy en día?

maty dijo...

plas plas plas

- Un saludo -

Bovolo dijo...

Muchas gracias, Daniel y Maty!

Sí, Daniel, Max Grundig era el de la Grundig.

Aunque eso no quiere decir que fuera un colaboracionista, ni nada por el estilo. Simplemente que vio la necesidad de radios, los materiales que tenía a su disposición y le sacó partido.

Un saludo!

danieson dijo...

espectacular entrada la que has realizado, me ha encantado tanto el tema, como su tratamiento y los datos que ofreces y te lo dice un fanático del mundo de la radio, de hecho tengo hasta una sección en mi blog dedicado a este medio de comunicación. Un saludo.

Bovolo dijo...

Gracias Danieson!

A mí, personalmente, lo que más gracia me hizo de la historia de esta radio, es que al final como la gente se saturaba de tanta consigna y doctrina, tuvieron que limitar el volumen de propaganda.

Creo que algo parecido les ocurrió con el cine. Y en ambos casos tuvieron que acabar poniendo un límite a la propaganda, en el caso del cine, se vieron obligados a combinar películas "ideológicas" con las normales para no aburrir.

Saludos!

Luis dijo...

Fantastica la entrada, como siempre.

La historia de Grundig me ha recordado a la de Sony. Son practicamente iguales.

Bovolo dijo...

Bienvenido Luis!

Muy interesante la historia de Sony también, no la conocía. Y es verdad que son prácticamente iguales, los dos empezaron como taller de reparación.

Supongo que en ambos casos con Japón y Alemania hechos trizas, había más mercado de reparación que de nuevos aparatos.

En cualquier caso, curiosa coincidencia, un saludo!

Jeshua_Morbus dijo...

Acerca de estas historias de la radio en la Segunda Guerra Mundial, recuerdo la historia de "el joven demasiado listo para su edad". No me pidáis nombre (como de costumbre) pero la historia circula por ahí, de un chaval de menos de 18 que, junto a unos amigos, escuchaban emisoras británicas y que sabían de los desmanes bélicos alemanes en esa época. Al final lo pillaron a él y a sus amigos y fue sentenciado a muerte, precisamente, por "ser más listo de lo que debía".

Pobre comentario a una entrada tan bien documentada ^_^UUU

Bovolo dijo...

Jeshua, interesante tu comentario, como siempre, creo que merece la pena ser investigado.... porque tal vez pueda salir un buen post de él.

La verdad que la historia es sobrecogedora, les salió lo de escuchar la radio. Pobres chicos!

Muchas gracias! Y a ver si encuentro algo!

Jeshua_Morbus dijo...

http://matiascallone.blogspot.com/2008/12/tres-jvenes-contra-hitler.html <- encontrado. Ya tienes material ^_^

J3SU2 dijo...

Muy buen artículo. Enhorabuena.

Bovolo dijo...

Muchas gracias Jeshua por la info.

Veo que en VisionBeta ya han escrito un buen post sobre el tema... pero bueno siempre se puede volver a él. En cualquier caso interesante historia.

Un placer que te haya gustado J3SU2!

Leon1Rey dijo...

Vivo en Venezuela, y veo escalofriantes paralelismos entre lo que pasó en Alemania en esa epoca y lo que esta pasando aquí. Y no me refiero a la evidente y desvergonzada judeofobia de los que mandan, sino a la manera peculiar de "resolver", de una misma manera, el problema propagandistico y de censura y control de la información.

Bovolo dijo...

Ánimos, Leon1Rey!

Sí, sin duda ha habido muchos otros después de los nazis que han imitado sus técnicas.

Aunque yo creo que esa misma imitación deja más que retratados a los que las aplican.

Además el propio post tenía una parte esperanzadora: la gente se saturaba de tanta propaganda y esta dejaba de ser efectiva. A mí esta parte fue la parte que más me gustó.

Saludos!

Patricia dijo...

Me ha encantado el artículo. También me parece intersante la importancia que los servicios de inteligencia aliados dieron a la radio en la época, creando multitud de emisoras que fingían ser alemanas, emitían desde el canal de la Mancha, e introducían poco a poco el desánimo y el sentimiento de derrota al pueblo germano.

Franco dijo...

Excelente post.

Bovolo dijo...

Patricia, sorry por el retardo, pero tu comentario se me debió pasar.

Muy interesante lo que cuentas del uso de la radio por los aliados. Un método más sofisticado que el de bombardear con octavillas.

Un saludo!

klazerver dijo...

Fantastica historia. A veces se aprende con con blog como este que con cientos de libros de historia. Muchas gracias.

Bovolo dijo...

Muchas gracias, klazerver.

No intentamos ser sistemáticos, pero si entretenidos y, ya puestos, aprender cosillas ;-)

Un saludo para la República Dominicana y ¡bienvenido!

Mclaud dijo...

Magnifico aporte. Es una pieza que llevo tiempo intentando adquirir, y seria un sueño encontrarla tal y como esta en las fotos.

Un saludo.

Bovolo dijo...

Mclaud, sin duda será una sensación extraña, como tener un trozo de historia en las manos, y, si funciona, aún más.

Saludos!

Anónimo dijo...

Igual en Argentina, Leon1Rey. ¿Eso es hermandad latinoamericana? Ni siquiera son originales nuestros gobernantes. Por lo menos se les hubiese ocurrido una idea! Saludos, Gracias! María Paula

Leonardinsky dijo...

La radio, así como la prensa de antaño y la televisión en nuestros días no sólo han servido para manipular a la gente por medio de la propaganda, sino que hasta han llegado a constituir identidades nacionales.

Este es el caso de latinoamerica, donde no hasta hace mucho las fronteras culturales a menudo no coincidían con la políticas.

Así a mediados del siglo XIX, ni siquiera existía una noción de identidad nacional como la de hoy en día, encontrándonos con muchas regiones culturales dentro de un mismo estado, y en muchos caso estas regiones culturales traspasaban las fronteras impuestas por los caudillismos y las guerras civiles.

Así como en un primer momento lo fue la prensa escrita, la radio no sólo de dio una herramienta a los políticos locales para formar un sentimiento de pertenencia a bastas regiones heterogéneas, incluso llegando a performar el hablar y el acento de comunidades completas.

De este modo regiones tan heterogéneas como Bolivia, Brasil y Argentina encontraron una herramienta para construir identidad en medio de la diversidad regional. Así de un modo opuesto, países como Panamá o Ecuador encontraron una herramienta para crear una identidad nacional, en contraposición y diferenciación a sus vecinos.

Un efecto similar y más completo es el que hace hoy en día la televisión local abierta, especialmente a través de los noticieros, en donde el énfasis siempre esta puesto en construir identidades nacionales a modo de islas en contraposición a lo de los Estados vecinos.

Del mismo modo con la radio y le televisión unifican y crean comunidades virtuales, del mismo modo pueden segregar y establecer distinciones y nuevas brechas culturales para fundamentar zonas de consumo bien definidas, sentimientos nacionalistas y regionalismos a la medida de las ambiciones de las empresas y los políticos locales.

Bovolo dijo...

Gracias por tu comentario, Leonardinky.

Me ha resultado muy interesante todo lo que has contado sobre el uso que se dio de la radio en Sudamérica y se sigue dando. Digno de investigación.

Aunque, bien pensado, no deja de ser más que otro ejemplo del uso del poder de los medios por los intereses políticos. No fue el primero y seguro que no será el último.

Un saludo y bienvenido!

Cerises Blanche dijo...

Waaa!!! Muchas gracias. Es justo lo que andaba buscando. Gracias por el esfuerzo.

Bovolo dijo...

Encantado, Cerises.

Ya me explicarás para que buscabas esta info ;-)

Saludos!