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jueves, 29 de octubre de 2009

El milenario ritual de las Torres del Silencio

En otro tiempo fueron muchas, pero hoy apenas quedan. En ellas, las torres del silencio o dokhmas, se conserva uno de los rituales funerarios más peculiares a ojos de todos aquellos ajenos al Zoroastrismo, pero que para los fieles de esta religión resulta el más aceptable y natural: La exposición de los cuerpos de los difuntos al sol, al viento y… a los buitres. Un acto final de caridad que, además, iguala a pobres y a ricos.

Torre del Silencio parsi en 1880. Foto original

El Zoroastrismo concede una especial importancia a la preservación de las Siete Creaciones (el cielo, las aguas, la tierra, las plantas, los animales, el hombre y el fuego). El hombre, la única creación que es consciente, tiene entre sus obligaciones la de conservar la pureza y lo que tienen de sagrado todas las demás.

La muerte es vista como un triunfo temporal del espíritu malvado Ahriman, cuya naturaleza es la de la destrucción del orden divino. Cuando una persona muere, el demonio de los cadáveres entra en su cuerpo y se apodera de él, contaminando todo lo que entra en contacto con él. El cuerpo pasa a ser considerado impuro, nasu. De esta manera, dar sepultura a los cuerpos de los difuntos contribuiría polucionar el elemento tierra; incinerarlos, el del fuego y arrojarlos al mar, el del agua.

Para evitar estas contaminaciones, el Vendidad, el código de leyes zoroastrista “dado para mantener alejados a los daevas” (los espíritus malignos causantes de la impureza) y confundirlos, propone un estricto protocolo que se debe seguir para deshacerse del cuerpo de los difuntos de la manera más segura posible, preferiblemente evitando el contacto con el fuego, el agua o la tierra. Todo con el máximo respeto hacia el difunto, pero intentado evitar cualquier peligro para los vivos.

Poco después del momento de la muerte, el cuerpo del difunto es sometido a un baño ritual con agua y, después, es vestido con ropas de algodón blanco. Después de unas plegarias y de recitar varios pasajes de los textos sagrados zoroastristas. El difunto es colocado sobre una sabana de algodón en el suelo. Dos de sus familiares se sientan a su lado.

Miembros de la comunidad zoroastrista de Yezd (Irán), foto del 1909. Original.

Es en este momento cuando el cuerpo comienza a caer bajo la influencia del demonio de la descomposición y comienza a ser considerado impuro. Nadie puede tocarlo a excepción de los que lo vistieron y los nassesalars, portadores de los féretros, un cargo que solía ser hereditario. Los nassesalars se encargan de cubrir todo el cuerpo con una sábana blanca y después colocarlo sobre una plancha de piedra en una esquina de la sala.

A continuación se hace que un perro vea el cadáver. Es un ritual importante, que se repetirá varias veces durante el funeral, cuyo objetivo es confirmar que la persona está realmente muerta. Son perros que viven en las inmediaciones de las Torres del Viento y que están especialmente reservados para este ritual. Son perros con cuatro ojos. Los otros dos, son dos marcas idénticas, vistas como ojos, situadas justamente encima de los dos ojos reales y que les dan la fuerza necesaria para protegerse.

Después de este ritual, se trae el fuego a la sala y se mantiene ardiendo en un jarrón con incienso y fragancia de sándalo. Los zoroastristas creen que este fuego destruye los gérmenes invisibles de la enfermedad. Un sacerdote se sienta delante del fuego y recita continuamente fragmentos del Avesta hasta el momento de llevar el cuerpo hasta la Torre del Silencio. Como es esencial que el cuerpo se exponga al sol, está prohibido llevarlo durante la noche, por lo que se tiene que transportar durante el día.

Un par de horas antes de ese momento, vuelven a la casa los nassesalars (tienen que ser al menos y siempre un número par), vestidos totalmente de blanco y con todas las partes de su cuerpo, a excepción de la cara, cubiertas para asegurarse que no son infectados, en caso de que el difunto haya muerto de alguna enfermedad infecciosa. Los nassesalars traen consigo unas andas para el transporte del cuerpo, que tienen que ser metálicas, la madera al ser porosa es más probable que atrape y transmita gérmenes, por lo que está totalmente prohibida durante todo el ritual funerario.

Interior de una torre. Foto de Annesh.

Un par de sacerdotes rezan unas últimas plegarias y se repite el ritual de que un perro vea el cadáver. Este el momento en que la mayoría de los amigos y familiares del difunto rinden los últimos honores y pueden contemplar su rostro por última vez. Después, los nassesalars cubren la cara con una pieza de tela. En este momento, comienza la procesión fúnebre que sigue el cadáver hasta la Torre del Silencio, siempre a una distancia de al menos 30 pasos y todos vestidos totalmente en blanco. Cuando llegan allí, los que han seguido la procesión tienen otra oportunidad más para ver al difunto y, otra vez, se vuelve a realizar el ritual del perro.

Mientras, la puerta de hierro de la torre se abre y los nassesalars, que son los únicos que pueden acceder a su interior, suben el cadáver hasta su azotea. Las torres suelen tener una forma uniforme y un tejado plano con un perímetro ligeramente más alto. El suelo de su tejado está dividido en tres círculos concéntricos. Si el difunto es un hombre, su cuerpo se deposita en el más exterior. Si es una mujer, en el segundo. Y si es un niño en el central. Pero no hay ninguna distinción de clase, como dice un poema persa: “La muerte iguala a todos, tanto si se muere como rey sobre un trono o como un pobre sin cama en el suelo.”.

Después de despojar al difunto de sus ropas usando unos ganchos y otros instrumentos metálicos, los nassesalars lo dejan allí, expuesto al sol y a las aves carroñeras. Cuanto antes sea devorado, menos se descompondrá y menor será el riesgo sanitario y de contaminación. El diseño de las torres incluye una especie de canalones radiales, aunque puedan parecer un adorno, su verdadera misión es la de permitir la evacuación de los fluidos corporales y de la lluvia hacia el pozo situado en el centro de la torre que es donde se encuentra el osario.

Es en este osario donde después de que las aves de rapiña hayan devorado el cuerpo y de que el sol y el viento los hayan blanqueado (lo que puede llevar hasta un año), se depositan los huesos. Allí con la ayuda de cal se comienzan a desintegrar hasta que finalmente los restos son arrastrados por el agua de la lluvia, y después de pasar a través de varios filtros de carbón vegetal y de arena acaban perdiéndose en el interior de la tierra, desde donde acabaran llegando al mar.

La exposición de los cadáveres por parte de los zoroastristas es un ritual funerario muy antiguo. Los estudiosos creen que, en un principio, los indo-iranís sepultaban a sus muertos, pero fue después del primer milenio A.C. cuando abandonaron esta práctica en beneficio de la exposición ritual. Se han encontrado osarios en Irán del siglo V y IV A.C. en los que los huesos están sueltos, por lo que podrían haber sido expuestos al sol y a las aves carroñeras, aunque no se puede asegurar.

Parsis de Bombay, grabado del 1878. Original.

Antiguamente se llevaba el cuerpo hasta lo alto de alguna montaña y se dejaba allí para que los buitres y otras aves carroñeras se alimentaran de él. Antes, se sujetaban al suelo sus manos y piernas para evitar que las aves pudieran acercar el cuerpo a alguna forma de vida, ya fuera una planta, una fuente de agua o un asentamiento humano. Después de la exposición al sol y de que los buitres hubieran devorado el cadáver, se recogían los huesos y se llevaban a un osario.

Más tarde, los osarios serían substituidos por las Torres del Silencio. Como emplazamiento se escogieron los mismos lugares donde antes exponían a sus muertos, la cima de colinas o pequeñas montañas en medio del desierto, lejos de las áreas habitadas.

Sin embargo, después de la conquista del Imperio Sasanida por los árabes en el siglo VII, las torres de Irán comenzaron a ser abandonadas al mismo tiempo que el Zoroastrismo comenzó su lento declive. Los árabes trajeron consigo su religión, el Islam, y poco a poco la población comenzó a ceder a las presiones sociales y económicas para convertirse. Los primeros fueron la nobleza y la población de las ciudades, entre los campesinos el proceso fue más lento.

No obstante, algunos decidieron conservar su antigua religión. De estos, unos prefirieron marchar del país para escapar de la persecución religiosa, como los parsis que emigraron a la India, y otros se quedaron, pero tuvieron que refugiarse lejos de los centros de gobierno, donde la presión religiosa era menor, como las ciudades de Yazd y Kerman, situadas en zonas desérticas, y que hoy siguen siendo centro del Zoroastrismo en Irán.


Torres del Silencio parsi en 1880. Foto original.

Estas comunidades iraníes mantuvieron vivo el ritual de la Torres del Silencio hasta comienzos del siglo XX. Fue entonces cuando la práctica comenzó a ser abandonada en favor de las cremaciones o los entierros. Los motivos fueron varios. Por un lado, el Islam consideraba la disección innecesaria de un cadáver como una forma de mutilación, lo que provocó que algunas de las torres fueran asaltadas, para consternación y humillación de las comunidades zoroastristas. Segundo, el crecimiento de las ciudades hizo que las torres, que inicialmente habían sido construidas en zonas deshabitadas, se encontraran en los límites de las zonas pobladas. El tercer motivo vino de dentro de la propia comunidad, cuando los fieles empezaron a considerar el sistema como antiguo, propio de otros tiempos.

Con el tiempo, las torres del silencio se fueron sustituyendo por cementerios. Aunque sus tumbas respetaban los preceptos del Zoroastrismo: revestidas de piedra y una capa de cemento para evitar el contacto directo con la tierra. La última dakhma se cerró por ley en los años 70.

En India, las torres del silencio de los parsis, los zoroastristas que prefirieron marchar, también han acabado siendo absorbidas por el crecimiento urbano. Y aunque se encuentran rodeadas de jardines, la construcción de rascacielos en ciudades como Bombay ha provocado que lo que antes no se podía ver, ahora este a la vista de los que viven en las plantas más altas.

Pero los parsis tienen que hacer frente además a otra dificultad aún mayor: la dramática disminución de la población de buitres en la India. En torno al 97% de los buitres ha muerto a causa del diclofenaco, un antiinflamatorio destinado al ganado de uso muy extendido en India por ser un método barato para la prevención de enfermedades diversas, pero que provoca la muerte de los buitres cuando estos se alimentan de ganado tratado con este fármaco.

Los pocos buitres que quedan son incapaces que consumir totalmente los cuerpos. Ante esta dificultad, se han planteado su cría en cautividad y el uso de “concentradores solares” (una especie de espejos de grandes dimensiones) para acelerar la descomposición.

Torre del Silencio en las afueras de Yazd (Irán). Foto de Annesh.

Estos concentradores son sólo una solución para los días claros, pero en ocasiones, cuando hace mal tiempo, se ha tenido que recurrir al enterramiento. Los buitres podían consumir un cuerpo en sólo cuestión de minutos, pero no se ha encontrado ningún otro método capaz de igualar esa marca.

Las torres del silencio también han suscitado cierta polémica dentro de la propia comunidad parsi. Las torres suelen ser gestionadas por las Anjuman, unas asociaciones zoroastristas de perfil predominantemente conservador y que están en contra de los matrimonios con fieles de otras religiones, por lo que en algunos casos los hijos de estos matrimonios mixtos no han podido usarlas.

PS: En 2004 se estimaba que aún quedaban entre 145.000 y 210.000 zoroastristas en todo el mundo. 70.000 parsis, 5.000 en Paquistán, 25.000 en Norteamérica, unos 10.000 en Asia central, 3.500 en Australia y en 1979 unos 22.000 en Irán.

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+posts:
- Zoroastrismo, una religión milenaria que aún sobrevive
- Las carreteras de los cadáveres
- Sati, ¿amor eterno o suicido a la fuerza?

+info:
- Torre del silencio en es.wikipedia.org en.wikipedia.org
- Rituals de pas I: les torres del silenci a Rastres, vestigis, derelictes
- A Zoroastrian Tapestry in The Hindu
- The Funeral Ceremonies of the Parsees. Their origin and explanation by Jivanji Jamshedji
- Zoroastrians in death the last taboo
- Shortage of vulture threatens ancient culture in The Independent
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lunes, 22 de septiembre de 2008

La secta de los Asesinos

Los Hashshashin fueron una secta disidente de los Ismaelitas nacida en torno al siglo XI en el actual Irán. Llegaron a asesinar líderes enemigos muy protegidos lo cual creó la leyenda de que nadie podía escapárseles. Su modo de operar era casi siempre el mismo, asesinaban a su víctima en público en presencia de mucha gente y además desde una corta distancia. Este modus operandi implicaba la muerte segura del asesino pero no importaba el paraíso le estaba esperando y la propaganda garantizada.

Aunque la secta era conocida desde el siglo VIII, la fundación de los Asesinos se acostumbra a fijar en 1090, cuando Hasan-i-Sabbah , estableció su baluarte en la fortaleza Alamut. Hasan había nacido en Irán en torno al 1034, su padre lo había educado en el Chiismo aunque poco a poco se fue alejando de la ortodoxia y acabó abrazando el Ismailismo dentro del cual se llegaría a convertir en un misionero importante que visitaría numerosas ciudades en Persia, Azerbaiyán y Siria, recalando finalmente en El Cairo, donde el Ismailismo era la religión oficial.

Su estancia en esta ciudad está rodeada de misterio y leyenda, pero parece ser que llegó a ocupar un puesto de alta responsabilidad, quizás Jefe de la Inteligencia. Pero cuando estalló un conflicto por la sucesión Fatimita, Hasan escogió el bando perdedor, por lo que tuvo que acabar huyendo. Fue entonces cuando junto con sus seguidores se apoderaró de la Fortaleza de Alamut (Castillo de la Muerte en Persa), un lugar ideal situado en la cima de una montaña 2,100 metros de altura casi inexpugnable.

Hasan viviría recluido en sus aposentos dentro de la Alamut el resto de su vida, 35 años, dedicado a la oración, al ayuno, al estudio y a la propagación de la doctrina Nizarí. A parte de un conocimiento profundo del Corán, también tenía conocimientos en matemáticas, alquimia y astronomía. Llevaba una vida austera e imponía un estricto código de conducta entre sus seguidores. Se dice que ejecutó a su propio hijo por beber vino por lo cual no es de extrañar que otros seguidores fueran ejecutados sólo por tocar la flauta.

Con el tiempo pasarían a controlar más fortalezas en Irán y Siria, siempre situadas en lugares poco accesibles y bien provistos de fuentes de agua y alimentos. Desde estos lugares, los ismailíes extendieron su predicación lo cuál fue visto como una amenaza por la dinastía turca de los selyúcidas, que en aquel tiempo controlaban Irán, por lo que no tardaron en emprender acciones militares contra esta secta, aunque con escaso éxito. Como represalia los Asesinos empezaron con su estrategia de asesinatos selectivos contra los dirigentes políticos y militares selyúcidas.

Esta estrategia de asesinatos políticos había comenzado tiempos antes, como venganza contra los Fatimitas de Egipto y los tradicionales enemigos de los chiitas, los sunitas. Una de sus primeras víctimas había sido el visir Nizam al-Mulk en 1092. Le seguiría en 1094 el califa fatimí Al-Mustansir, cabeza del Ismailismo lo cual provocó un guerra de sucesión entre su hijos Al-Musta’li y Nizar. Los ismaelitas de Irán liderados por Hasan-i-Sabbah apoyaron a Nizar, por lo que a partir de este momento serían también llamados Nizaríes, mientras que la mayoría de los Ismaelitas apoyarían a Al- Musta’li, la ruptura entre ambos grupos fue definitiva, y convirtió a los Nizaríes en un grupo aún más minoritario.

Como asesinos eran meticulosos, especializados en el asesinato de una única persona, sin causar víctimas inocentes. Para sus acciones siempre escogían sitios públicos ante multitud de testigos, la propaganda de la acción estaba asegurada. Como hemos dicho, típicamente el asesinato se llevaba a cabo a corta distancia, usando una daga o similar, jamás usaban veneno u otras armas que hubieran podido ofrecer más posibilidades de escapar vivo al enviado.

Estos asesinatos en los que el asesino se dirigía a una muerte segura hacían crecer las teorías y leyendas sobre las tácticas que empleaban para inducir a los guerreros a cometer sus crímenes. Una de estas leyendas afirmaba que se hacía creer al futuro asesino que estaba a punto de morir, muy probablemente mediante el uso de hachís para luego hacerlo despertar en un jardín rodeado de vírgenes, vino y suntuosos manjares. El guerrero creía que había subido al cielo y que Hasan-i-Sabbah era un representante de Dios, bastaría con seguir sus órdenes para regresar al paraíso, pero esta vez para toda la eternidad.

Otra leyenda que comparte ciertas partes con la anterior, sostendría que los futuros asesinos eran traídos a Alamut con una edad temprana, pasando toda su vida en jardines paradisiacos drogados con hachís, según esta versión Hasan-i-Sabbah también jugaría el papel del emisario divino en la Tierra. Todo seguiría así hasta el día que repentinamente serían sacados de “este paraíso” al que sólo podrían volver si cumplían la misión que Hasan les encomendara.

Existen numerosos casos, aunque tal vez sean más leyenda que realidad, en el que los asesinos antes de actuar avisaban a sus víctimas. Una mañana la víctima despertaba con una daga en su almohada lo cual era una clara indicación que la jamás volvería a estar a salvo, los Asesinos se habían infiltrado en su círculo más cercano, así que sería mejor que dejase lo que fuese lo que había enfrentado con los Asesinos si quería continuar viviendo.

Realmente estas como la mayoría de teorías sobre los Hashshashin no se pueden corroborar con ningún tipo de prueba histórica. La mayoría de estas historias nos han llegado a través de sus enemigos o de Marco Polo, que supuestamente visitó Alamut en 1273, aunque se cree más probable que a él la historia le llegara de forma indirecta a través de los mongoles, ya que para la supuesta fecha de su visita el baluarte ya haría dos décadas que habría caído.

En tiempos de las Cruzadas, tomó el liderazgo de la secta otro líder carismático y misterioso, llamado Rashi ad-Din Sinan, y apodado por los cruzados “Velutus de Montanis” (Viejo de la Montaña). Es legendario su enfrentamiento con Saladino, al que intentó asesinar en al menos dos ocasiones. Saladino como represalia decidió poner cerco a Masyaf, la fortaleza de Rashid. Se dice que una mañana al amanecer Saladino se despertó con la habitual “tarjeta de visita” de los Asesinos, una daga y unos pasteles envenenados sobre su almohada, tras este “susto” Saladino cambió radicalmente de actitud y decidió negociar con los Hashshashin y abandonar el cerco aceptando la autoridad de los Hashshashin sobre sus castillos.

La relación con los cruzados fue un tanto peculiar llegando a ser aliados, aunque nunca muy de fiar, se dice que incluso los Asesinos intentaron negociar su conversión al cristianismo, aunque se desconoce si por convicción o conveniencia. Uno de sus acciones más importantes de esta época fue el asesinato de el Rey de Jerusalén, Conrad of Montferrat en 1192, no se sabe muy bien si por encargo del Ricardo Corazón de León o Saladino. Los asesinatos por encargo de sus “aliados” eran habituales, años más tarde, en el 1214, asesinarían al Patriarca de Jerusalén, se cree que que por encargo de los Caballeros Hospitalarios que querían que pareciera una acción musulmana.

Los Hashshashin fueron hábiles y supieron aprovechar las rencillas entre sus enemigos: Cruzados, Fatimitas y Sunitas, importunando a unos y a otros pero jamás siendo la principal amenaza de nadie. Mientras sus enemigos tuvieran otros enemigos más importantes ellos podrían sobrevivir. Esta estrategia sutil y hábil les permitió sobrevivir casi 200 años, pero un error era inevitable y finalmente llegó durante el siglo XIII, cuando decidieron asesinar a un hijo de Genghis Khan, Jagati, que gobernaba una parte de Persia y que había prohibido algunos rituales Ismaelitas. La represión mongola fue brutal y en 1256 la fortaleza de Alamut fue arrasada perdiéndose su valiosa biblioteca.

Muchos Nizaríes fueron masacrados y los que consiguieron escapar se dispersaron por Asia: India, Afganistán y los Himalayas, lugares donde han sobrevivido discretamente como pequeñas comunidades hasta nuestros días aunque sus prácticas y poder político poco tengan que ver con los tiempos de su época dorada de Alamut.

Una de las aportaciones de los Hashshahin al mundo es el de palabra asesino” que ha pasado a numerosas lenguas con el significado que tiene para nosotros. Según algunos significaría “seguidores de Hasan” pero para otros “los que toman hachís”.

*foto 1: Ruinas de la fortaleza de Alamut
*foto 2: Hasan-i-Sabbah, fundador de los Asesinos

*foto 3: El Viejo de la Montaña en una representación cristiana medieval

*foto 4: El sitio de Alamut


PS: Aunque ya estábamos detrás de Los Asesinos, muchas gracias a yoyoooyoy autor del blog
Lycka Bonita por la sugerencia del tema.

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+info:
- Secta de los Asesinos en es.wikipedia.org
- Hashshashin in en.wikipedia.org
- Secta dels assassins a ca.wikipedia.org
- Fortress of the Assassins in DamnInteresting
- The Secret Doctrines of Assassins in Spiritualis Librae Leer más »

miércoles, 12 de marzo de 2008

Zoroastrismo, una religión milenaria que aún sobrevive

El Zoroastrismo o Mazdeísmo es el nombre de la religión y filosofía basada en las enseñanzas del profeta Zoroastro (Zaratustra). Esta religión nació entre el siglo IX y X A.C, en el territorio del actual Irán y es una de las religiones vivas más antiguas. En la actualidad es aún profesada por unas 200,000 personas en todo el mundo, principalmente India Occidental, Irán central y la diáspora en las antiguas colonias británicas. Parte de sus enseñanzas pasaron al judaísmo y cristianismo, y de estas dos posteriormente al Islam.

El Zoroastrismo surgió como una reforma de la religión de las tribus de lengua iraní que se instalaron en el Turquestán. Estas tribus estaban estrechamente ligadas con los indoarios, que aportaron el sánscrito y algunas de sus creencias. Zoroastro presentaba sus enseñanzas como las propias de un profeta que innovaba y la antigua religión iránica de la que era sacerdote.

Su doctrina se centra en las cuestiones relativas a la naturaleza espiritual y moral del hombre, y trata de explicar la condición humana, así como el encuentro del Bien y el Mal. Aunque ha sido descrito en ocasiones como dualismo ontológico, el Zoroastrismo enseña en realidad un monoteísmo que trata de resolver el problema del mal, y afirma en el hombre la libertad de elección moral, elección en que las enseñanzas zoroastristas ponen especial énfasis.

La predestinación es rechazada pues los hombres son responsables de su situación y deben actuar para cambiarla. La recompensa, el castigo, la felicidad dependen de cómo las personas vivan su vida. El bien transpira de aquellos que actúan correctamente y los que actúan mal se dirigen hacia su ruina moral. La moral zoroastrista se resume en la frase: "buenos pensamientos, buenas palabras, buenos actos".

Esta religión reconoce a Ahura Mazda como el único Creador increado de todo, es el comienzo y el fin, el que no puede ser visto, el Eterno, el Puro y la única verdad. La creación de Ahura Mazda es la antítesis del caos. Todo el universo incluida la humanidad están implicados en este conflicto entre el Orden y el Caos. En la tradición zoroastrista el mal es representado por Angra Mainyu (el principio destructivo). Por otra parte existe el concepto de Ley Eterna (Daena), cuyo orden ha sido revelado a la humanidad, es el orden correcto del universo, el cual debe seguir la humanidad, sería una especie de camino santo. Esta Ley Eterna no se debe confundir con el principio de asha, la ley que rige todo el universo, todo lo observable por ejemplo la salida o puesta de sol.

Otros preceptos de esta religión son:
  • la igualdad de todos, sin importar género, raza o religión.

  • respeto de todas las formas de vida.

  • ecologismo.

  • trabajo duro y caridad.

  • fidelidad y lealtad a la familia, la comunidad y el país.
Otras características:
  • El símbolo del fuego, la energía del creador es representada en el Zoroastrismo por el fuego y el sol, que son duraderos, radiantes, puros y sostenedores de la vida. Los zoroastristas normalmente rezan delante de alguna forma de fuego o fuente de luz. Es importante distinguir que el fuego en si no es adorado, sino que es simplemente usado como un símbolo y un punto en el focalizar la atención.

  • Proselitismo y conversión, los zoroastrista persas no permiten la conversión de las personas ajenas a la religión. En los últimos años los zoroastristas de Irán y Occidente si que son partidarios de la conversión, pero esto no es apoyado por el clero oficial de Mumbai, India.

  • Muerte y funeral, los ritos funerarios están más preocupados por el alma que por el cuerpo. Los zoroastristas creen que al cuarto día después de la muerte el alma ha abandonado el cuerpo y el cuerpo es una concha vacía. Tradicionalmente los cuerpos eran depositados en el tejado de alguna torre cerrada (llamadas Torres del Silencio). Los buitres y las inclemencias del tiempo limpiaban los huesos que eran depositados posteriormente en un osario.
Como hemos visto las similitudes con el cristianismo en algunos puntos son evidentes. Otras influencias del Zoroastrismo que podemos encontrar en las tres grandes religiones monoteístas, son:
  • Los ángeles, arcángeles y toda la demonología cristiana.

  • Las personificación del mal como la serpiente y la obscuridad y de Dios como la luz.

  • La influencia sobre la existencia humana de la lucha del Bien y el Mal.
El Zoroastrismo también coincidiría con cristianismo, judaísmo o Islam en afirmar que tanto el bien como el mal provendrían de una única fuente. Aunque esta creencia ha generado un gran debate dentro de la comunidad.

Entre los zoroastristas famosos se encontraban Freddie Mercury, el director de orquesta Zubin Mehta o los miembros de la familia industrial india Tata. Tradicionalmente se afirma que los Reyes Magos también lo eran.

* foto 1: Representación de Faravahar (un espíritu guardían) uno de los principales símbolos del Zoroastrismo
* foto 2: Templo del Fuego en Yazd

+posts:
- Los últimos Shacker
- El milenario ritual de las Torres del Silencio

+info:
http://es.wikipedia.org/wiki/Zoroastrismo (En castellano)
http://es.catholic.net/ecumenismoydialogointerreligioso/398/857/articulo.php?id=26176 (En castellano)
http://en.wikipedia.org/wiki/Zoroastrianism (In English) Leer más »