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lunes, 11 de mayo de 2009

La casa encantada de los Winchester

Durante 38 años los carpinteros no pararon ni un día de construir la casa Winchester, una casa llena de extrañas rarezas que van desde escaleras que no suben a ningún piso a habitaciones secretas o puertas detrás de las que sólo hay una pared o el vacío. La casa es una especie de laberinto gigante construido con el objetivo de confundir a los espíritus, los espíritus de los muertos con los rifles que habían hecho rica a la familia de Sarah Winchester y que estaba convencida vendrían a vengarse.

La casa antes del terremoto. Foto original AlamedaInfo.com

La historia de la Casa Winchester comienza en setiembre de 1839 con el nacimiento de Sarah en New Haven, Connecticut. Sarah nació en una familia acomodada y cuando se hizo mayor fue muy bien recibida en la vida social de la ciudad gracias a sus habilidades musicales, su dominio de los idiomas y su encanto natural. Pese a no ser demasiado alta, su personalidad y su hermosura la convirtieron en una chica popular.

Mientras Sarah se hacía mayor, en casa de otra prominente familia de New Haven, los Winchester, el joven William hacía lo propio. Su padre, Oliver, había sido fabricante de camisas, pero en 1857 adquirió la compañía que fabricaba el Volcanic Repeater, un rifle de repetición que mediante una palanca cargaba las balas en la recámara. Se trataba de un avance respecto del resto de los rifles de la época, pero Winchester todavía creía que se podía mejorar y en 1860 desarrolló el Henry Rifle.

El rifle tenía un cargador tubular debajo del cañón y se podía recargar rápidamente, se decía que en manos expertas podía hacer un disparo cada tres segundos, y se convirtió en primer rifle de repetición y en el arma favorita de los ejércitos de la Unión durante la Guerra Civil Americana. Los modelos posteriores serían muy populares en el Oeste, lo que le serviría para ser reconocido como “el arma que conquistó el Oeste” por la ventaja tecnológica que proporcionó a los conquistadores estadounidenses respecto a los guerreros nativos.

El dinero empezó a llover y Oliver Winchester enseguida amasó una fortuna gracias a los contratos con el ejército y las ventas a los civiles, del modelo 1873 se fabricarían entre 1873 y 1919 más de 700.000 unidades. Oliver reorganizó la compañía y cambió su nombre por el de Winchester Repeating Arms Company. La familia prosperó y el 30 de setiembre de 1862, en pleno apogeo de la guerra, el joven William y la “bella” Sarah se casaron.

Esquema del mecanismo del rifle Henry incluido en su solicitud de patente

El “super-ventas” Winchester 1873

Cuatro años más tarde, el 15 de julio de 1866, Sarah dio a luz a una niña, Annie. La felicidad duró poco, justo unos días después, el 24 del mismo mes, Annie murió de marasmo. Fue un golpe durísimo para Sarah, que quedó destrozada y se encerró en sí misma. Sarah necesitó casi una década para superar la tragedia. Fueron unos años muy duros en los que estuvo al borde de la locura. Pero cuando Sarah había conseguido volver a su hogar con su familia la tragedia la volvió a golpear. Su marido William, entonces el heredero del imperio Winchester, murió de tuberculosis el día 7 de marzo de 1881.

Sarah heredó más de 20 millones de dólares, además de la mitad de la Winchester Repeating Arms Company, lo cual representaba unos ingresos diarios de unos 1.000 dólares, lo que equivaldría a unos 21.000 actuales. Sin embargo, todo este dinero no podía hacer nada para aliviar su dolor. Sarah estaba otra vez profundamente afligida no sólo por su marido, sino también por el recuerdo de la pequeña Annie. Poco después, y aconsejada por un amigo, Sarah buscó respuestas a través de una médium. “Tu marido está aquí”, le dijo la médium describiéndolo. “Dice que hay una maldición sobre vuestra familia, que se llevó la vida de vuestro hija y la suya. Pronto se llevará la tuya también. Es una maldición provocada por la terrible arma creada por la familia Winchester. Miles de personas han muerto por culpa suya y sus espíritus ahora buscan venganza”.

Sarah tenía que vender sus propiedades en New Haven y poner rumbo al oeste. Según parece, la misma médium le dijo que su marido la guiaría y cuando encontrara un nuevo hogar, ella lo reconocería. “Debes empezar una nueva vida y construir un hogar para ti y para los espíritus de los caídos también. Nunca pares la construcción de esa casa. Si continuas construyendo, vivirás. Para y morirás”.

Escalera para subir… al techo. Foto original Winchester Mystery House, San Jose, CA.

Escaleras circulares. Foto original Winchester Mystery House, San Jose, CA.

Poco tiempo después de la sesión espiritista, Sarah vendió su casa y con la gran fortuna de la que disponía se mudó a California. Convencida que había sido guiada hasta allí por su difunto marido, no paró de moverse hasta que en 1884 llegó al valle de Santa Clara. Allí compró una casa de seis habitaciones, que todavía estaba en construcción y los 162 acres de terreno que la rodeaban. Sarah desechó los planes del antiguo propietario y empezó a construir sin arquitecto su hogar. Contrató albañiles y carpinteros de la zona y durante los siguientes 36 años, construyeron y reconstruyeron, alteraron y cambiaron, levantaron y demolieron, una tras otra todas las partes de la casa. Sarah tenía contratados a 22 carpinteros para que las obras no pararan ni un solo día del año, las 24 horas del día. Los ruidos de los martillos y las sierras resonaban día y noche.

La casa crecía y crecía, ya tenía 26 habitaciones. Pese a que Sarah sostenía que no tenía una idea clara ni cerrada del proyecto, cada mañana se reunía con el capataz al que le enseñaba el croquis de los trabajos para ese día, según cuentan algunos las instrucciones eran fruto de sus comunicaciones con los espíritus “buenos” durante sus sesiones de espiritismo. Los planes eran a menudo caóticos, pero demostraban que Sarah tenía una cierta habilidad constructiva.

Mientras los meses pasaban, la casa continuaba creciendo. Se añadían habitaciones a habitaciones y entonces se convertían ya en alas del edificio, las puertas se unían a las ventanas, se construían torres y porches. Había incontables escaleras, muchas de ellas no conducían a ninguna parte, chimeneas ciegas que no llegaban al techo, puertas de armario que daban a paredes, claraboyas encima de otras claraboyas, puertas por las que si alguien cruzaba caía al piso de abajo o habitaciones con una entrada y tres salidas.

Aparte de estas y muchas otras rarezas, la casa contaba con muchas comodidades que no eran habituales en su época, calefacción por aire, modernos inodoros y tuberías, luces de gas que se encendían mediante un botón, duchas de agua caliente y tres ascensores. El lujo tampoco faltaba, suelos del mejor parquet y candelabros de oro y plata.

Aunque toda la casa pueda parecer producto de la locura, Sarah diseñó la casa como un laberinto para confundir y desanimar a los espíritus malignos que habían muerto a causa de los disparos de un winchester, proscritos, forajidos o criminales que volvieran con ganas de venganza y de hacerla daño. Existe otra explicación más simple, tal vez demasiado, y que además es bastante menos popular, según la cual la casa no fue la obra de una mujer atormentada, sino simplemente de una mujer excéntrica y con demasiado dinero que se construyó la casa que le pareció. Las rarezas, escaleras que acaban en el techo, chimeneas,… serían simplemente errores de diseño.

Vista aérea de la casa en la actualidad.

Fuente y vista exterior de la casa. Foto original Winchester Mystery House, San Jose, CA.

Los años pasaban, las obras continuaban y la casa no paraba de crecer, en 1906 ya tenía 7 plantas. Sarah continuaba viviendo en ella entregada a su expansión. Su vida era melancólica, acompañada sólo por el servicio, su cuadrilla de trabajadores incansables y, por supuesto, los espíritus. Se cuenta que las noches que no podía dormir, Sarah tocaba su gran piano hasta altas horas de la madrugada.

La mayor tragedia que sufrió la casa ocurrió durante el Gran Terremoto de San Francisco, en 1906. Varias partes de la mansión quedaron en ruinas y las tres plantas superiores, que no volverían a ser reconstruidas, se derrumbaron sobre el jardín. La chimenea de la habitación donde dormía Sarah también se derrumbó y quedó atrapada durante unas horas en el cuarto.

El terremoto no hizo más que acrecentar los temores de Sarah. Estaba convencida que había sido causado por los espíritus enfurecidos porque ella había casi acabado la casa. Para evitar que esto volviera a suceder, Sarah ordenó a los trabajadores que cerraran con tablas las treinta habitaciones de la parte delantera, que estaban casi acabadas, de manera que la construcción jamás pudiera ser completada y, de paso, encerrar para siempre los espíritus que se podían haber quedado atrapados bajo sus ruinas.

Los meses después del terremoto, los trabajadores se esforzaron en reparar los daños, aunque la estructura de la mansión resistió mejor que la mayoría de edificios de la zona. Aparte de la pérdida de los pisos superiores, la mansión perdió varias cúpulas y torres. Superado el incidente, la expansión de la casa volvió a comenzar. El número de habitaciones se incrementó de 15 a 20 y después hasta 25. Se instalaron chimeneas por todos los sitios, en total 47, aunque extrañamente, muchas de ellas no servían para nada. Algunos creen que la obsesión por las chimeneas se debía a que en las historias antiguas los fantasmas parece gustarles aparecer y desparecer a través de ellas.

También parece que Sarah tenía una cierta fijación con el número “13”. El “13” se repetía en el número de cúpulas del invernadero, el número de paneles de cristal de las ventanas o el de las paredes de madera. Los tramos de muchas escaleras eran de 13 escalones o el número de candelabros en algunas habitaciones, que volvía a ser 13. Probablemente sólo otra superstición más de las que dominaban a Sarah.

Sarah Winchester. Foto original Winchester Mystery House, San Jose, CA.

El 4 de setiembre de 1922, después de una sesión de espiritismo, en la habitación dedicada, Sarah se retiró a su habitación. En algún momento de la madrugada, murió mientras dormía a la edad de 83 años. Dejó toda sus posesiones a su sobrina, Frances Marriot, que ya gestionaba sus negocios desde hacía tiempo. Aunque pocos lo sabían, para entonces la fortuna Winchester había menguado de forma considerable. Un rumor afirmaba que en algún lugar de la casa había una caja fuerte que escondía una fortuna en joyas y la cubertería de oro macizo con la que Sarah entretenía a sus fantasmagóricos invitados. Sus familiares abrieron algunas de las cajas fuertes (algunas triples, es decir, un caja dentro de otra caja dentro de otra caja), pero solo encontraron cosas sin valor y recuerdos personales.

Los muebles, los objetos personales y los materiales extra de construcción y decoración se quitaron de la casa y fue vendida a un grupo de inversores que planeaban convertirla en una atracción turística. Los primeros en visitar la casa quedaron sorprendidos, se cuenta que resultó difícil determinar el número total de habitaciones, en torno a las 160, puertas también había muchas, 467. Se cuenta que los trabajadores encargados de retirar los muebles se perdían en el laberinto que formaban las habitaciones y tardaron seis semanas en sacarlos todos.


Weird US – Winchester Mystery House. Ver video en youtube

Hoy en día, la casa ha sido declarada “Historical Landmark” por el gobierno de California. Algunos todavía creen que en ella moran unos cuantos fantasmas. Expertos en lo paranormal que han acudido a la casa han salido, o eso dicen, convencidos de que es así. Los hay que han visto luces extrañas o los que han oído ruidos sospechosos. Según una espiritista local, uno de sus causantes es Clyde, el espíritu que daba instrucciones a Sarah cada noche durante sus sesiones de espiritismo para continuar las obras al día siguiente. Sarah le pidió que se quedara para cuidar de la casa y Clyde aceptó. Contento con su promesa, Clyde vuelve de tanto en tanto para recordar los tiempos felices junto a Sarah y la maravillosa música de su piano.

Muchísimas gracias a mi amiga Arbocenk por el chivatazo.

PS: el coste de la casa se calcula en un 5.5 millones dólares de la época, lo que vendrían a ser unos 70 millones de hoy en día.

+posts
:
- William H. Mumler, el fotógrafo de los espíritus
- Florence Foster Jenkings, una diva a lo “Ed Wood”
- Pozzo di San Patrizio, cuando el ingenio provee de agua
- Las carreteras de los cadáveres
- La casa en la nubes de Thorpeness

+info:
- The Winchester Mystery House by Troy Taylor in AmericanHauntings
- Winchester Mystery House in en.wikipedia.org
- Sarah Winchester in en.wikipedia.org
- Inside the Winchester Mystery House (artículo con interesante video) in ABC News
- Where the Mystical Meets the Bizarre in The New York Times
- Here’s to You, Mrs. Winchester in San Francisco Cronicle
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sábado, 28 de marzo de 2009

Una tienda de Prada en mitad de ninguna parte

Encontrar una cabina en medio del desierto no es demasiado habitual, pero una tienda de la lujosa Prada, tal vez aún lo sea menos. Por extraño que pueda parecer, este es el caso de la tienda Prada situada a las afueras de Marfa, en medio del desierto de Texas. Una tienda con iluminación propia, aunque me temo que sin teléfono, no se puede tener todo.


Seguir leyendo “Una tienda de Prada en mitad de ninguna parte“ en Fronteras, un blog que no me cansaré de recomendar. Leer más »

martes, 24 de marzo de 2009

Una cabina en medio del desierto

¿Qué podía hacer una cabina telefónica en el medio de la nada? A 24 kilómetros de la carretera asfaltada más próxima, al lado de una sucia carretera que se pierde en el desierto de Mojave. Es un lugar en el que no hay nada y los “edificios” más cercanos son unas cuantas caravanas y chozas, a unos 8 kilómetros. Su rareza y soledad cautivaron a no pocos, a finales de los 90 cuando la cabina se convirtió en todo un fenómeno en internet y se puso de moda llamar a su número para ver si alguien contestaba.

Behind the Viewfinder – Lara Hartely. Foto original (Agosto 1998)

El descubridor de la cabina fue un tal Mr. N. en 1997. Mr. N estaba un día mirando un mapa de carreteras de Mojave cuando descubrió un símbolo de teléfono. Mr. N se hizo la misma pregunta que luego se harían muchos: ¿Qué puede hacer una cabina en medio del desierto? ¿No será un error? Algo incrédulo, decidió desplazarse desde su casa en Los Angeles hasta aquel lugar y salir de dudas. Y en efecto, cuando llegó al lugar comprobó que allí, en medio de la nada, la cabina existía.

Según Mr. N la cabina no siempre había estado tan sola. Parece ser que en los 60 en las proximidades de la cabina había una mina y fue esa mina la que animó a la compañía telefónica a poner la cabina allí. En cualquier caso, para cuando Mr. N la descubrió, la mina ya no estaba y los mineros tampoco, pero la compañía de teléfonos de la zona, Pacific Bell, la mantenía operativa. Los escasos habitantes que vivían en la zona disponían de una cabina en la que rara vez había colas.

Mr. N envió una carta al fanzine Wig Out! para compartir su hallazgo y el principal logro de su viaje, el número de teléfono de la cabina, 619-733-9969 (posteriormente sería el 760-733-9969, al cambiar su código de área). La revista casualmente llegaría a manos de Godfrey Daniels en mayo de 1997 y quedó fascinado por la existencia de la cabina. Lo primero que hizo fue llamar al número, como era de esperar nadie cogió el teléfono. Aunque Daniels no desesperó y decidió seguir probando suerte. Llamaba cada día y grababa sus llamadas por si alguien contestaba.

Su insistencia tuvo premio y tras un mes de llamadas, el 20 de junio, obtuvo la señal de comunicando. La emoción se adueño de él y no dejó de pulsar el botón re-llamada en los instantes siguientes. A los 3 minutos el teléfono dio la señal de sonando y una mujer contestó, se llamaba Lorene Caffee. Lorene trabajaba en la mina de cenizas volcánicas que su familia había gestionado desde 1948, la mina estaba cerca de la cabina, y no tenía teléfono propio. Lorene explicó a Daniels que tampoco tenían electricidad y tenían que usar generadores, para ir a recoger el correo tenían que desplazarse más de 80 kilómetros. Pese a todas estas incomodidades, Lorene decía estar encantada de vivir allí.

Otra foto de la cabina foto original en Roadtrip America

La descripción que Lorene dio a Daniels de la zona, la cabina y su vida allí le convencieron, o casi, que la cabina existía, tan aislada y rara como él la había imaginado. Pero tras haber conseguido su primer logro, que alguien contestara al teléfono, la obsesión de Daniels por la cabina no decreció, sino que decidió visitarla. En la que sería la primera visita de varias visitas, comprobó que la cabina no tenía el mejor aspecto posible, los cristales ya no estaban, tal vez alguien los hubiera utilizado de blanco, como la parte metálica de su estructura que tenía unos cuantos agujeros de bala. El cajetín de las monedas hacía tiempo que había sido retirado, por lo que sólo era posible recibir llamadas o hacer llamadas de larga distancia con tarjeta de crédito. El cartel típico de todas las cabinas con la palabra “Phone” tampoco estaba y Daniels aprovecho para colocar en su lugar una placa metálica con la dirección de su web y la fecha de su visita “August’98” para no asustar a nadie dejó escrito “vinimos en son de paz con toda la humanidad”.

Tras esta primera visita Daniels se enamoró de la cabina y decidió crear una web, “The Mojave Phone Booth Site”, para compartir ese amor con el resto de la humanidad. En sub web Daniels explicaba la historia de la cabina perdida en el desierto y pedía a los visitantes que llamaran a su número. Posteriormente, también utilizó la web para organizar lo que Daniels llamaba “Mojave Phone Booth Party”, celebraciones en las que los fans de la cabina se daban cita en la cabina y se dedicaban a responder llamadas. En una de estas celebraciones, en julio de 1999, Daniels y el grupo de amigos que se reunieron contestaron en sólo 4 horas a 72 llamadas provenientes de todo Estados Unidos, Canadá o sitios más alejados como Alemania o Australia. La mayoría era gente que había visitado la página web de Daniels.

Cartel de la película “Mojave Phone Booth”

Godfrey Daniels, de 33 años en 1997, trabajaba de consultor informático y había encontrado en internet el medio ideal para compartir y documentar sus aventuras y obsesiones. Hacia unos años, había intentado crear su propio país llamado Oceania y presentarse a las elecciones de Arizona. Otra de sus rarezas era viajar siempre acompañado de un busto de Richard Wagner, que se puede ver en algunas de las fotos de su web. Pero esta vez su nueva aventura había rebasado todas sus expectativas y llegó a los periódicos, también fueron muchas las páginas web que se crearon haciendose eco de la existencia de la cabina o documentando viajes personales.

La cabina era visitada por sus fans, especialmente los fines de semana. Las probabilidades de obtener respuesta al llamar mejoraron con respecto al pasado. De hecho, muchos de los que llamaban se sorprendían de encontrar alguien al otro lado, cuando su única esperanza como mucho era despertar a los coyotes que pudieran merodear en sus alrededores. Para Daniels llamar era algo parecido a viajar, una manera de hacer suceder algo en un lugar lejos, una manera de escapar del aburrimiento, una evasión.

Al cabo de unos años, en abril del 2000, pasó lo inevitable, la excesiva popularidad hacía tiempo que se había convertido en la principal amenaza para la cabina y el mismo Daniels se empezó a aburrir un poco del tema. En cierta manera vio como la situación le superaba y sin quererlo, al intentar compartir la existencia de la cabina con gente parecida a él, había iniciado una avalancha de visitantes a la cabina, y había pasado a formar parte de la cultura maintream.

El final llegó sin avisar. Una madrugada Chuck Atkins, que supo de la cabina gracias a Steve, que la conocía gracias a Daniels, llamó a la cabina y comprobó que comunicaba. Chuck se preguntó quién podría estar a las 2 de la mañana hablando desde la cabina, aunque también podría ser que alguien hubiera dejado el auricular descolgado. La alternativa era mucho peor, era pensar que habían dado de baja el número, es decir quitado la cabina. Al comprobar que no dejaba de comunicar Chuck envió un mail a Steve, y aunque no se conocían en persona decidieron ir a la cabina y comprobar que pasaba empezó así la misión “Hang it up” (colgar).

Steve, de cuarenta y pocos, y Chuck, de treinta y tantos, aprovecharon el largo viaje desde Los Angeles hasta la cabina, 390km, para conocerse mejor. El último tramo del trayecto era especialmente propicio para perderse, pero decidieron seguir la mejor señal posible, los cables del tendido telefónico. Finalmente llegaron y al principio se tranquilizaron, la cabina estaba allí, no la habían quitado. Por un lado, tenían un sentimiento de haber perdido el tiempo, aunque no del todo, la misión original era colocar el auricular del teléfono en su posición correcta para así poder volver a casa, llamar y hacerlo sonar. Sin embargo, el teléfono no funcionaba. Después de mirar si había algún cable o alguna conexión floja, se dieron cuenta que no había nada que hacer, sólo llamar a la Pacific Bell para que la arreglaran.

Días más tarde Chuck, Daniels y muchos otros fans de la cabina se enterarían que en una decisión conjunta, la Pacific Bell y el Servicio Nacional de Parques habían decidido retirar la cabina. El motivo que esgrimían era que la enorme popularidad de la cabina había incrementado el tráfico de visitantes en la zona lo cual tenía un efecto muy pernicioso sobre el entorno.

Steve y Chuck al final de su misión Hang it up

Según el Servicio de Parques la zona se estaba degradando, los visitantes dejaban inscripciones y pintadas en las piedras de alrededor de la cabina, e incluso había habido algún conato de incendio forestal causado por alguno de los campistas que acudían a responder llamadas. No obstante, parece ser que la misma Pacific Bell fue reacia a quitar la cabina. Aunque Pacific Bell nunca dio cifras concretas del uso de la cabina, la compañía reconocía que el número de llamadas salientes era muy bajo, pero por otro lado la cabina se había convertido en una fuente gratuita de publicidad para la compañía. Prueba de esto último era que había vuelto a colocar los letreros de “Pacific Bell” con el logo de la compañía, los cuales hacía mucho tiempo que habían desaparecido.

Pese a los intentos de Daniels y los demás fans para que la cabina volviera a su lugar, lo único que consiguieron es que colocaran una placa para recordarla en su lugar, que más tarde el Servicio de Parques también quitó. Las intenciones de Daniels de comprarla y colocarla en algún lugar “secreto” para que la gente pudiera llamar, también fracasaron, según se cuenta la Pacific Bell después de retirar la cabina la destruyó.

La cabina había llegado a su fin después de 3 años en los que se convirtió en un imán para gentes peculiares y amantes de las curiosidades. De entre todos ellos, hay uno que tal vez destaque por encima del resto. Se trata de Rick Karr, un tejano de 51 años que dijo haber recibido instrucciones del Espíritu Santo para que viajara a la cabina y atendiera las llamadas que recibiera. Rick pasó 32 días acampado al lado de la cabina en los que respondió a unas 500 llamadas, varias de ellas de un mismo llamante que se identificaba como “Sargento Zeno del Pentágono”.

Dana Scully llamando desde la cabina. Foto original en The Mohave Phone Booth Project

Aunque en 2006 la cabina ya había sido retirada, sirvió de inspiración para la película de cine independiente “Mojave Phone Booth”. La película cuenta la vida de cuatro viajeros ficticios, que visitan la cabina con la esperanza de que esta suene y el azar los ponga en contacto con un desconocido. La cabina también fue visitada por la agente Scully en un capítulo de Expediente X, aunque para entonces la cabina original ya había sido desmontada y tuvieron que grabar la escena en una réplica.

PS: La cabina, o donde estaba la cabina, en google earth. Impresiona lo sola que estaba. Muchas gracias a un lector anónimo por el link.

PS(ii): Parece que esto de poner cosas en el desierto, en medio de la nada, es una moda en USA. Me entero vía el blog amigo Fronteras
, de la existencia de "Una tienda de Prada en mitad de ninguna parte". En este caso medio del desierto de Texas. Post más que interesante.

bonus track:
- La mujer que subió a un árbol para evitar su tala y no bajó en dos años , un tema que compartí con kurioso y él convirtió en un más que interesante post
-
Una tienda de Prada en mitad de ninguna parte, en Fronteras

+info:
- The Mohave Phone Booth Project, oficial web site
- Phone Alone by James Hibberd in Phoenix New Times
- The Mojave Phone Booth by Kyle D. in Art of Hacking
- If a Phone Rings in the Desert in WiReD news
- Reaching Way Out in LA Times
- Mojave phone booth in en.wikipedia.org
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martes, 23 de diciembre de 2008

Pozzo di San Patrizio, cuando el ingenio provee de agua

En la pequeña localidad italiana de Orvieto, se encuentra una obra maestra y singular de la ingeniería del siglo XVI. Al principio cuesta entender su función y el porqué de su extraño diseño, pero al poco el viajero queda rápidamente fascinado por sus dos escaleras helicoidales que se adentran casi 60 metros en las profundidades de la tierra en busca del líquido elemento.

Vista del Pozzo, Foto de Nam Dae Hyun, foto original

Mientras Carlos V saqueaba Roma en 1527, el Papa Clemente VII aprovechó la obscuridad de la noche para escapar disfrazado de vendedor de fruta. En su huida Clemente se refugió en Orvieto, pero no estaba tranquilo, pues estaba convencido que Carlos V acudiría tras él, por lo que decidió reforzar las defensas de la ciudad.

La ciudad de Orvieto era un emplazamiento fácil de defender, una especie de fortaleza natural situada sobre una roca de toba volcánica que se levanta unos 50 metros sobre el terreno circundante. Aunque esta fortaleza tenía un punto débil: la falta de agua. Clemente encargó a Antonio da Sangallo el Joven la construcción de un nuevo pozo con el que asegurar el suministro de agua en caso que el Papa se viera otra vez bajo asedio.

Orvieto

Sangallo decidió cavar en la posición más baja de la ciudad, próximo al borde del precipicio que rodea la ciudad y cerca de las ruinas de una antigua acrópolis etrusca. El objetivo era llegar al manantial de San Zeno situado a unos 55 metros debajo de la roca. La obra no era una empresa fácil, por un lado estaba la profundidad que se tendría que excavar, pero luego habría resolver el problema de cómo subir el agua a la superficie. La ingeniosa solución propuesta por Sangallo a este último problema es lo que haría especial este pozo.

La obra, de unos 13 metros de diámetro, constaría de dos escaleras helicoidales que descenderían hasta el nivel en que se encontraba el agua. Estas dos escaleras que jamás se encontrarían, estarían iluminadas y ventiladas por ventanas. Al tratarse de dos escaleras independientes, y no sólo una, permitirían a los animales de carga bajar a buscar agua a través de una de las rampas y volver por la otra sin cruzarse con los que bajaran ni hacer ningún giro brusco, haciendo así todo el proceso más rápido y fácil.

Entrada del pozo

Este modelo de circulación dentro del pozo hace que si dos personas se ven cara a cara a través de las ventanas al mismo nivel, aunque parezca que se encuentran muy cerca en el mismo plano, se encuentran muy lejos, teniendo que bajar hasta el fondo del pozo o subir hasta la superficie para encontrarse. Sin embargo, para llegar a aquel que se ve en una ventana más abajo o más arriba, basta con caminar sólo unos pasos. La dos escaleras permiten otros recorridos que dan lugar a situaciones curiosas, por ejemplo si dos deciden ascender desde el fondo del pozo cada uno por una escalera, se verán cara a cara a través de cada ventana pero saldrán dándose la espalda el uno al otro, uno por el norte y otro por el sur.

La construcción del pozo comenzó en 1527 de la mano de Antonio da Sangallo y, aunque 3 años más tarde Carlos V y Clemente VII se habían reconciliado, la excavación del pozo continuó hasta que, casi 10 años después de su comienzo, se llegó al agua, para entonces Clemente ya había muerto, Pablo III ocupaba su lugar y el motivo por el que se construyó el pozo resultaba bastante lejano.

Vista desde el fondo

El resultado final fue un edificio sin habitaciones, en él que el espacio sólo sirve para ser recorrido. Este edificio enterrado está formado por dos cilindros. La sencillez del cilindro interior, que es hueco y continuo, contrasta con la complejidad del exterior, que contiene las dos escaleras superpuestas. La profundidad final del pozo fue de casi 60 metros, lo que hizo necesario que cada una de las dos escaleras tuviera 248 escalones y construir 72 ventanas para su ventilación e iluminación. Un puente de madera sobre la cisterna situada en el fondo del pozo permitía que una vez acabada la operación de carga de agua, los animales pudieran tomar la escalera opuesta y emprender el ascenso de vuelta.

A primera vista es fácil suponer que la construcción del pozo fue un proceso uniforme, sin embargo, no fue así. Al principio las tareas de construcción consistían sólo en excavar y la misma roca excavada servía de pared para el pozo, pero a media profundidad, la dura capa de toba dio paso a arcillas y limos, lo que hizo necesario construir un muro alrededor del pozo para contener el terreno


“Il pozo di San Patrizio” de www.luoghimisteriosi.it en youtube.com

La autoría arquitectónica del pozo se le atribuye a da Sangallo, aunque más tarde se hizo cargo de la dirección de la obra Giovanni Battista da Cortona y sería el escultor y arquitecto florentino, Simone Mosca, el encargado de acabar la parte superior del pozo, es decir, la parte que está por encima del nivel del suelo, donde están las puertas de entrada y salida y donde se colocó una inscripción latina que recuerda: “quod natura munimento inviderat industria adiecit” (lo que la naturaleza privó, lo provea la diligencia).

El nombre por el que es conocido en la actualidad, Pozzo di San Patrizio, le llegaría siglos más tarde, cuando alguien, tal vez impresionado por su profundidad, dijo que le recordaba el abismo al que el santo irlandés, San Patricio, acostumbraba a retirarse para rezar en Lough Derg y desde el cual, según la leyenda medieval, podía contemplarse el mismísimo purgatorio, hecho que aprovechó para realizar numerosas conversiones.

PS: ¡Feliz Navidad!

bonus track:
- Chand Baori: El templo de los mil escalones en meridianos , otro pozo diferente, este parece dibujado por Escher

+info:
- Orvieto Attractions in nytimes.com
- Saint Patrick’s Well in OrvietoTurismo.it
- Handbook for Travellers in Central Italy (pág 159) by John Murray in googlebooks
- Seven partly underground rooms and buildings for water, ice, and midgets (pág 20) by Mary-Ann Ray in googlebooks
- Pequeños placeres de Orvieto en El Viajero de El País
- Orvieto, cerca de las nubes en elconfidencial.com
- vista aérea y fotos en panoramio
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lunes, 1 de septiembre de 2008

El panóptico, una prisión sin rincones

En 1791, el filósofo inglés Jeremy Bentham diseñó su prisión ideal, el panóptico. Gracias a la distribución interna de la prisión uno y sólo un carcelero sería más que suficiente para crear en los prisioneros la opresiva sensación de estar bajo vigilancia permanente. Aunque la idea no cuajó en la Inglaterra de su tiempo, el panóptico ha sido usado como modelo en la construcción de numerosas prisiones en todo el mundo, muchas de las cuales siguen funcionando en la actualidad.

Bentham derivó el diseño de una escuela militar en París diseñada por su propio hermano, Samuel, teniendo en mente el problema de la gestión y supervisión de un gran número de individuos con el menor número de medios. El nombre, panóptico, viene del observar (-opticón) a todos (pan-).

La prisión propuesta por Bentham sería un edificio circular hueco, con una torre central en su interior. El anillo exterior estaría dividido en celdas, cada una de ellas ocuparía todo el grosor del anillo lo cual permitiría que tuvieran ventanas hacia el exterior y el interior. La parte de la celda que da al interior sólo contaría con una reja lo que permitiría al vigilante ver lo que hace el recluso en todo momento. Los reclusos estarían totalmente aislados de sus vecinos por muros, que se prolongan unos centímetros más allá de la reja y sujetos al escrutinio, tanto colectivo como individual por un observador en la torre que no se dejaba ver.

La luz penetraría por las ventanas exteriores de las celdas, llegando hasta la torre central que dispondría de ventanas y celosías. De esta forma, el vigilante podría ver a contraluz la figura de cualquiera de los reclusos, mientras que las celosías impedirían a estos verlo a él, de hecho no podrían saber ni siquiera si realmente estaba allí. A parte del uso de celosías Bentham también pensó en los accesos y comunicación entre las salas de la torre de observación, optando por el uso de muros en zigzag frente a las puertas, estos muros al igual que las puertas cumplirían su misión de evitar la salida de la luz y pero evitarían los chirridos que pudieran delatar las entradas y salidas del observador.

La torre central del panóptico además se convierte en un símbolo de sumisión y de poder, en una representación del poder visible pero que es a la vez no verificable. La torre es visible desde todas las celdas, recordando a los reclusos que en cualquier momento que podrían estar siendo vigilados, sin embargo jamás pueden verificar que esté siendo así.

En el edificio de Bentham es clave esta falta de relación visual entre observado y observador. Pero también los es el aislamiento y el silencio. Incluso en los casos que el carcelero tuviera que comunicarse con algún preso lo haría mediante un tubo metálico y siempre en voz baja. Se produce la paradoja que para el carcelero los reclusos forman una multitud, pero ellos mismos se ven a sí mismos como individuos solitarios aislados. Las celdas formarían una multitud de teatros, que sólo pueden ser vistos por un único espectador.

Más tarde Bentham abandonaría la idea de absoluta incomunicación. Las celdas deberían alojar a 3 o 4 presos, pues pasaría a considerar las relaciones sociales una pieza importante en la reeducación del preso. Bentham concluiría en su obra “The Rationale of Punishment” que la soledad y la incomunicación conducen a la locura.

El sentimiento de “vigilancia permanente” que se desarrollaba en los reclusos según Bentham reduciría el número de intentos de motín o fuga, lo cual no sólo permitiría abaratar los costes de gestión de la prisión al no ser necesarios tantos vigilantes sino porque también abarataría su construcción al no requerir de la construcción de muros tan gruesos y altos. Otra ventaja del panóptico es que permitiría al alcaide de la prisión controlar fácilmente que sus carceleros no descuidaran sus tareas. El panóptico se convierte entonces en un perfecto engranaje social, en el que todos cumplen son su cometido por miedo a ser “observados” realizando lo que no deben, bien sean reclusos o carceleros.

Otra idea de Bentham para “reducir costes” era utilizar a los reclusos como mano de obra en trabajos forzados, tales como andar sobre ruedas que harían funcionar telares o norias para extraer agua. Aunque Bentham no sólo estaba preocupado por la viabilidad económica y la efectividad reformatoria de su prisión, sino que también incluye medidas para velar por la salud de internos y guardianes. Así previó la existencia de letrinas individuales o agua corriente en cada celda así como el uso de calefacción central para caldear el edificio.

A parte de la practicidad de su diseño, el panóptico servía también como un modelo de reinserción de delincuentes. El filósofo inglés aseguraba que pasada una larga temporada en la prisión, el recluso internalizaría de tal manera el sentimiento de estar bajo vigilancia, que este no le abandonaría ni cuando hubiera recuperado su libertad, lo cual disminuiría las posibilidades que volviera a delinquir.

En 1975 el filósofo francés Michel Foucault hizo una crítica del panóptico de Bentham en su obra “Vigilar y castigar”, considerándolo un edificio totalitario. Para Foucault la clave está en la “invisibilidad” del carcelero del panóptico, que lo convierte en “omnisciente” para los presos, es decir un carcelero que pese a no saber si está o no está vigilando, puede estar en todas partes y en todo momento. Para reforzar esta idea en el subconsciente de los reclusos, los carceleros tenían que demostrar cada cierto tiempo su poder por medio del castigo. Finalmente Foucault consideró esta “invisibilidad” del vigilante un método disciplinario opresivo.

Las ideas de Bentham inspiraron también a George Orwell en su novela “1984”, la descripción de un estado totalitario dominado por un gran hermano que todo lo ve.

Bentham dedicó una gran parte de su tiempo y casi toda su fortuna para promover la construcción de una prisión siguiendo su esquema. Tras muchos años e innumerables problemas financieros y políticos, consiguió el permiso del Parlamento inglés para la compra de un lugar donde levantar la prisión. Aunque más tarde, en el 1811, el Primer Ministro se lo revocó, aunque concediéndole una indemnización de 23.000 libras.

Más fortuna tuvo en el exterior, donde a lo largo de los siglos XIX y XX varias cárceles se adaptaron a su modelo, por citar algunos: Edinburgh Bridgewelly (1794), Santo Stefano en Sicilia (1795), Panóptico de Bogotá o el Presidio Modelo en Cuba (1932). Pero también hubo en muchos otros países como Argentina, Estados Unidos, Australia, Holanda…

En España la primera prisión construida bajo este paradigma fue la de Mataró, diseñara por el arquitecto Elies Rogent en 1851 e inaugurada en 1863, que fue declarada Monumento histórico en Octubre de 2001.

A parte del éxito de su modelo arquitectónico, la obra de Bentham puso su granito de arena en el cambio de orientación de las políticas penitenciarias. Durante la época anterior, la de las monarquías absolutas, la lucha contra el crimen consistía en el uso de penas ejemplares que intentaban asustar a los delincuentes. Por otro lado, como el crimen se asimilaba al pecado, castigar era más que legítimo. Sin embargo, se vio que no era un sistema demasiado eficaz.

Sería tras la Revolución Francesa, cuando se comenzarían a poner en práctica algunas de las ideas de Bentham. El medio para que el delincuente desistiera de su idea de delinquir no sería el miedo, sino, simplemente, que fuera el propio delincuente el que no quisiera delinquir. Las prisiones pasarían de ser un lugar de castigo a uno de rehabilitación.

PS: Por expreso deseo de Jeremy Bentham, su esqueleto, totalmente vestido y con una cabeza de cera (la auténtica fue momificada), se guardad en una vitrina en el University College de Londres. Donde "sigue" participando en las reuniones de su consejo académico.

*foto 1: Diseño del Panóptico de Bentham
*foto 2,3: Vista exterior e interior del Presidio Modelo en cuba


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+fotos:
- Reconstrucción 3D de la prisión de Stateville en Illinois, construida en 1925, y único panóptico todavía en uso en USA

+info:
- La reforma carcelaria en el pensamiento ilustrado y sus modelos arquitectónicos por Javier García Algarra UNED
- La cárcel perfecta en telecinco.es
- Panóptico en es.wikipedia.org
- Panopticon in en.wikipedia.org Leer más »

jueves, 31 de enero de 2008

Kowloon, la ciudad comprimida

Kowloon era un curioso exclave chino dentro del Hong Kong británico, que fue demolido poco antes del traspaso de Hong Kong a China en el 1993. Durante su existencia fue una tierra de nadie, ni chino ni británico, hecho que fue aprovechado por las triadas y otros delincuentes para convertirlo en una especie de ciudad sin ley, a la vez que también fue el hogar de mucha gente honrada. Los edificios que la formaban eran una especie de chabolas rascacielos que habían crecido sin planificación, unos muy cerca de otros lo que impedía la entrada de luz y el ambiente era del todo insalubre.

Su historia se remonta a los tiempos de la cesión a los británicos de la isla de Hong Kong en 1842, China estableció una ciudad amurallada para controlar las actividades británicas en la zona. Cuando se firmaron los acuerdos de cesión de nuevos territorios a Gran Bretaña en 1898 la ciudad amurallada quedó excluida, lo cual situó la fortaleza y a sus militares en medio de la colonia inglesa pero bajo el dominio chino. Años más tarde de ese acuerdo los ingleses decidieron atacar el emplazamiento militar con lo cuál expulsaron a los militares chinos, pero legalmente el territorio no les pertenecía, así quedó en esta situación de limbo legal permaneció hasta los días finales de dominación inglesa.

Hasta que los japoneses destruyeron gran parte de la antigua ciudad durante su ocupación de Hong Hong durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad había sido simplemente una curiosidad, un recuerdo de la China del pasado para los colonos. Pero fue al acabar la guerra, cuando el recinto empezó a atraer moradores ilegales, y empezó a convertirse en un centro de actividades criminales, como tráfico de opio, de alcohol, casinos o prostitución, ante la pasividad de la policía de Hong Kong que no tenía jurisdicción legal sobre aquel pequeño trozo de China.

Poco a poco empezaron a crecer los edificios en el pequeño solar de 130 por 240 metros, donde la única ley que reinaba era la de las triadas, que controlaban los negocios ilegales. Esto dominio de las triadas duró hasta los años 70, cuando la policía de la colonia llevó a cabo una serie de redadas. Al debilitarse el poder de la triadas la ciudad empezó a desarrollarse de manera descontrolada, y los edificios empezaron a crecer añadiendo pisos a los ya existentes.

Pese a ser considerada por muchos un lugar de crimen y perdición. También fue un ejemplo de organización social de manera anárquica, sin policías ni autoridad ni leyes. La mayor gente de su población, que llegó a alcanzar los 30,000 habitantes no eran delincuentes. E incluso había negocios y pequeñas fábricas algunas legales y otras dedicadas a la falsificación en su interior.

Una muestra de esta "autogestión" era como la gente limpiaba la ciudad: los habitantes de los pisos superiores barrían hacía el piso de abajo, el del piso de abajo hacía lo mismo, el resultado era que los pisos inferiores tenían una gran cantidad de polvo además de abundancia de ratas y cucarachas.

Desde el punto de vista urbanístico y arquitectónico también se trató de una ciudad anárquica. Los edificios se erigían encima de las azoteas de los ya existentes, aquí tampoco había ni arquitectos ni ingenieros que controlaran nada. A medida que la ciudad crecía las calles de estrechaban y era cada vez más un laberinto de callejones obscuros de menos de 1 metro de ancho, algunos eran antiguas calles a nivel de suelo y otros corredores que penetraban entre los pisos superiores de los bloques, normalmente llenos de basura, marañas de cables y tuberías colgando.

La luz no llegaba casi a entrar, de ahí le venía el nombre de Ciudad de la Obscuridad, los únicos privilegiados eran los habitantes de los pisos superiores y fachadas. La iluminación era a base de fluorescentes.

Sólo existían dos normas de construcción: que la instalación eléctrica fuera descubierta para evitar complicaciones en caso de incendios y no sobrepasar las catorce alturas para no interferir con los aviones del vecino aeropuerto, muy cerca del exclave. El agua era suministrada a toda la ciudad, por Hong Kong a través de sólo ocho puntos, además existían pozos.

Finalmente las autoridades de Hong Kong y las chinas firmaron el acuerdo de demolición y las personas que allí vivían fueron desalojadas a partir del 1991, año en que la población había llegado a su pico de 50,000 habitantes, que ocupaban sus escasos 0,025 kilómetros cuadrados. La mayor densidad del planeta 1,900,000 hab/km2.
En la actualidad el solar de la antigua ciudad sin ley lo ocupa un parque el Kowloon Walled City Park y nada queda de lo que fue una interesante ciudad.

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+info:
http://es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_amurallada_de_Kowloon (En castellano)
http://en.wikipedia.org/wiki/Kowloon_Walled_City (In English)
http://www.archidose.org/KWC/ (In English, pero con buenas fotos)
http://www.hh.iij4u.or.jp/~asabe/hongkong/hkkyuuren.html (In English) Leer más »

miércoles, 12 de diciembre de 2007

San Pedro y Miquelón

Se trata de un territorio compuesto por dos islas, entre las dos ocupan 200 kilómetros cuadrados, al este de la costa de Canadá 25km al sur de la isla de Terranova que pertenece a Francia pese a encontrarse a 4.600 kilómetros de París.

Aparte de su emplazamiento, tan lejos de la metrópolis y en un entorno climático tan hostil, otra de sus peculiaridades es que en su bandera aparece la ikurriña.

Fue durante el siglo XVI cuando los primeros occidentales llegaron a la isla. Al principio, eran pescadores que visitaban la isla de forma puntual o pasaban algunas semanas durante la temporada de pesca. No fue hasta entrado el siglo XVII que comenzó a haber una población, francesa, de manera estable en la isla.

El nombre Miquelón es de origen vasco, debido a que esta isla fue la base de los pescadores vasco-franceses de San Juan de Luz. Luego más tarde llegaron pescadores bretones y normandos. Esta es la razón por la cual aparecen la bandera vasca, bretona y normanda en la bandera del departamento de San Pedro y Miquelón. El vasco se habló en la isla hasta el 1950.

La isla tiene una historia convulsa, habiendo pasado varias veces de manos francesas a inglesas y viceversa. Incluso, durante la Segunda Guerra Mundial, fue invadida por los Nazis.

En la actualidad conserva una población de unas 6.000 personas. La economía, que tradicionalmente se había basado en el bacalao, se ha tenido que diversificar por el agotamiento de los caladeros, con el turismo y piscifactorías. Como destino turístico es ideal para la práctica de la pesca y cuenta con unos paisajes naturales espectaculares. Así como unos pueblecitos muy coloridos.

El clima es húmedo y ventoso, los inviernos son largos y fríos, siendo incluso frescos y neblinosos la primavera y el comienzo del verano.

Las islas se encuentran unidas a Canadá con un servicio de ferry a la vecina ciudad de Fortune y por avión con varias ciudades canadienses con la aerolínea Air Saint-Pierre.

El patriotismo francés es muy fuerte y los habitantes de las islas están orgullosos que parte de su suelo se haya traído desde Francia en barcos. Al mismo tiempo, el orgullo vasco también es importante, dados los fuertes lazos de las islas con las regiones vascas de España y Francia.

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+ info:
http://www2.st-pierre-et-miquelon.info/
http://es.wikipedia.org/wiki/San_Pedro_y_Miguelon Leer más »

viernes, 30 de noviembre de 2007

Salton Sea, un mar creado por accidente

El documental "Plagues and Pleasures on the Salton Sea" nos explica la historia de este lago de agua salada, muy salada, creado de una manera sorprendente por el hombre, por accidente en el Desierto del Colorado en el Sur de California. Un lago de 974 kilómetros cuadrados.


La historia es de lo más peculiar. Empezando por su creación, entre el 1905 y 1907, de manera accidental. Se había construido un canal para llevar el agua del río Colorado al desierto y así poder hacer regadíos. La cosa fue bien al principio, pero en seguida el canal se bloqueó por el cieno del río. La solución fue crear un desvío en el canal, pero esta vez sobre un terreno que no era del todo estable, al otro lado de la frontera en Méjico, fuera del control de las autoridades americanas.

Como los constructores del canal no tenían suficiente dinero, parece que no colocaron las compuertas adecuadas para controlar el flujo del canal en caso de inundaciones y en el 1905 durante unas inundaciones el río abandono su cauce habitual y empezó a discurrir por este nuevo canal de manera incontrolada. Entonces el agua del río empezó a acumularse en lo que es ahora el Salton Sea, que entonces era un lago natural seco. Esto duró unos dos años, al final de los cuales consiguieron devolver el río a su cauce original, no sin pocos esfuerzos.

En un principio, pensaron que el agua que se había ido acumulando allí se evaporaría, pero no fue así debido al alto grado de sal en el suelo.

Bueno una vez pasada esta primera catástrofe, en los años 20, el lago se convirtió en un centro turístico bastante popular y capital de la pesca mundial, pero unas inundaciones que anegaron varios hoteles y casas, haciendo subir el nivel del lago unos metros acabaron con esta época dorada. Y el lago y su entorno fue cayendo en un estado de abandono.

Empezó a subir la salinidad, a estar contaminado, y fue cayendo en un estado de decadencia, del que aun no ha salido. De hecho en la actualidad las parcelas que se venden en sus los alrededores cuestan apenas 1,500$. Pero hay que ver como está el sitio, parece el escenario de una película de Mad Max y con temperaturas extremadamente altas por el día (40 grados o más) y un poco más moderadas por la noche.


En los 90 hubo planes para recuperarlo, pero al final no se pusieron en práctica.
Os recomiendo que si podéis veáis el documental Plagues and Pleasures on the Salton Sea, es una historia de lo más rocambolesca.

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+info:
- Salton Sea en en.wikipedia.org, es.wikipedia.org
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