lunes, 27 de octubre de 2008

Ferdinandea, la isla que vino, se fue y tal vez vuelva

En Julio de 1831, las aguas del canal de Sicilia fueron testigo de algo un tanto excepcional: el nacimiento de una isla. Una isla nueva, sin nombre, aunque luego no le faltarían, que despertaría el interés de británicos, sicilianos, franceses y españoles. Aunque no era la primera vez que emergía de las aguas, sí que fue la vez que más aguantó por encima de ellas.

Todo comenzó el 28 de Junio de 1831, cuando el suelo se estremeció fuertemente en la ciudad siciliana de Sciacca. Estos temblores que se llegaron a notar en Palermo (a más de 100km de distancia), se repitieron durante los diez días posteriores causando importantes daños en la costa sur de Sicilia.

Pero los temblores no eran raros en una zona que ha sufrido varios terremotos importantes en su historia. Lo raro estaba aún por llegar, un extraño burbujeo de las aguas a unos 30km al sur de Sicilia, fue el primer aviso, que sería seguido por la aparición de una columna de humo visible desde tierra, que al principio se creyó que era debida a un barco de vapor, aunque el testimonio de los pasajeros de barcos que pasaban por la zona rápidamente los desmintieron.

Días más tarde, los pescadores de Sciacca advirtieron de la presencia de peces muertos en la zona de la columna de humo, que cada vez salía con más ímpetu, ahora ya acompañada de chorros de agua caliente. La erupción no se haría esperar, y a los pocos días la lava y cenizas empezaron a caer sobre el mar. Y fue entonces cuando la isla sin nombre nació, El día 17 de Julio, ya se podía contemplar un islote de 8 metros de altura, que crecía con rapidez.

Los británicos no tardaron en mostrar su predilección por la isla que se encontraba en su ruta hacia Malta, por aquel entonces bajo dominio británico. Y sería el Capitán Senhouse de la marina británica el primero en colocar la Union Jack sobre la isla, a la que los ingleses llamarían Graham, en honor de un político inglés que había ayudado a redactar la constitución siciliana del 1812, y reclamar su posesión para el Imperio Británico.

Como es de esperar los sicilianos no recibieron la noticia con excesivo agrado, e indignados, no tardaron en enviar un barco para quitar la bandera y reclamar la isla para el Reino Borbón de Dos Sicilias, en aquel tiempo Italia aún no se había unificado. Ellos llamarían a la isla Ferdinandea, en honor a su Rey Fernando II. España, por su parte, también mostró su interés por el islote, aunque sin ni siquiera desembarcar él.

Los franceses, que si que se tomaron dicha molestia, enviaron un geólogo, el Profesor Prevost, que colocó la bandera francesa en lo más alto de la isla que llamaría Ille Julia, ya que la isla había “nacido” en Julio. Tras llevar a cabo un reconocimiento exhaustivo de la isla el 29 de Septiembre, el profesor concluyó que la isla al carecer de una base firme podría desparecer de manera súbita por la acción erosiva de las olas.

Durante los cinco meses posteriores, la isla resistió y el conflicto diplomático llenó páginas en los periódicos. La isla atraía a turistas y curiosos, que acudían a contemplar sus dos pequeños lagos y sus 5 kilómetros de circunferencia que alcanzaban una altura máxima de 60 metros, algunos de estos turistas incluso se aventuraban a subir a su cumbre rodeada de nubes de gases nocivos.

También fueron numerosos los científicos que la visitaron durante este tiempo, y se dice que la aparición de la isla sirvió de inspiración a varios escritores, entre ellos Julio Verne o Alejandro Dumas, en sus obras “Las grandiosas aventuras del maestro Antifer” y “Le Spéronare”, respectivamente.

Mientras, los marineros de la zona la zona aún la miraban con desconfianza, intentando aún descifrar las fuerzas mágicas capaces de mover isla arriba y abajo. Se decía incluso, que los nobles de la Casa de Borbón habían planeado instalar un lujoso balneario en sus playas.

Sin embargo, todos los planes, todos los conflictos, desparecieron al mismo ritmo que la isla iba desapareciendo poco a poco. El 7 de Noviembre ya sólo contaba con un perímetro de menos de medio kilómetro, y finalmente el 17 de Diciembre del 1831, dos oficiales napolitanos constataron que la isla Julia, Ferdinandea o Graham, había desaparecido.

De esta manera se cumplió el pronóstico francés. La isla estaba compuesta por tefra suelta, que es el material que es expulsado por el volcán a través de su columna eruptiva. La escasa consistencia de este material hizo que la isla fuera fácilmente erosionada por la acción de las olas.

Nuevas erupciones en 1863 provocaron que la isla re-emergiera antes de ser destruida por las olas a los pocos días. Durante casi un siglo no se volvió a hablar de ella, aunque las cartas de navegación advertían de su presencia, bajo el nombre de Banco de Graham. Situada a sólo 8 metros bajo el nivel de las aguas, constituía un peligro para la navegación. Peligro que despareció cuando en 1925 bajó hasta los 25 metros.

En 1987, la isla sería protagonista de otro capítulo rocambolesco, cuando un bombardero de la Fuerzas Aéreas americanas en su camino a bombardear Libia, la confundió con un submarino y la decidió dejar caer una de sus bombas sobre ella. Años más tarde, en 1995, unos temblores en la costa siciliana también fueron atribuidos a la isla.

Sin embargo, fue a partir del 2000 cuando la disputa sobre una isla inexistente empezó a resurgir, esta vez el conflicto se adelantó a la aparición misma de la isla. Al aumentar la actividad sísmica en la zona empezaron a surgir las especulaciones entre los vulcanólogos, sobre una eventual erupción y una reaparición de Julia. De hecho, la cima del volcán se encontraba pasó de los 8 metros bajo el nivel del mar que se encontraba en 1999 a sólo 5 en el 2002. Varios artículos en la prensa italiana y británica, en un tono sensacionalista, volvieron a poner de actualidad las diferencias diplomáticas sobre la soberanía de la isla, algunos con titulares tan peculiares como este: “Un trozo desparecido del Imperio Británico está a punto de resurgir”.

Los artículos hicieron surgir rumores que barcos de la Armada Británica habían sido vistos en la zona, quizás comprobando si había algo de verdad en los titulares. Los italianos está vez no tardaron en reaccionar, y unos buceadores dejaron todo listo para la posible resurrección de la isla.

El alcalde de Sciacca, con la ayuda de pescadores, marineros y otras personalidades de la zona, orquestó una pomposa ceremonia, algo teatral, a la que invitó al Príncipe Carlos de Calabria, descendiente de Fernando II, que acudió acompañado de su esposa la Condesa Camilla Cruciani. Durante la ceremonia se colocó la bandera tri-color y una placa sobre la cumbre hundida, con el texto “L’isola Ferdinandea era e resta dei Siciliani” (La isla Ferdinandea era y queda de los sicilianos). Placa y bandera serían encontradas posteriormente rotas.

Pese a estar todo listo, la actividad volcánica cesó y la isla se quedó esperando sumergida 6 metros bajo el nivel del mar. Según los informes del Gobierno Italiano, no se esperaba que la isla re-emergiera a corto plazo, aunque no descartaban que lo hiciera en un futuro.

Posteriormente, en 2006, Giovanni Lanzafame y otros expertos del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia anunció el descubrimiento del volcán Empédocles. Después de realizar búsquedas alrededor de la isla Fedinandea, Lanzafame comprobó que la isla era solamente una parte del “nuevo” volcán y que las fumarolas presentes alrededor de la isla formaban parte de una única estructura, que mide unos 400 m de alto, 30km de largo y 25 de ancho. El informe también concluyó que no se espera una erupción en un futuro próximo.

PS: Fue durante la Primera Guerra Púnica (entre 264 y 241 A.C) cuando se tiene constancia por primera vez de actividad volcánica, pero se cree que la isla ha aparecido y desparecido cuatro o cinco veces desde entonces, por períodos breves.

*foto 1: Pintura de la erupción de 1831 (fuente Il dottor StranoWeb)
*foto 2: Situación de Ferdinandea
*foto 2: Ferdinando II delle Due Sicilie
*foto 3: Placa de piedra colocada la isla en 2002 (fuente Il dottor StranoWeb)


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+info:
- Ferdinandea en es.wikipedia.org
- Ferdinandea in en.wikipedia.org
- The Island that Time Remembered in The Independent
- Volcano may emerge from the sea in BBC News
- Fire from the Sea in TIME Europe
- Ferdinandea Isle in Grifas Almanacco Siciliano

9 comentarios:

áuryn dijo...

Una curiosidad: Hay una novela de Terry Pratchett, Jingo! (en español ¡Voto a bríos!) que debe estar basada en esta historia: una guerra que se desata por una isla que emerge de repente en medio del mar entre dos países.

Bovolo dijo...

Hola áuryn,

Pues sí, parece que ambas historias son muy parecidas. En algunos sitios he leído que la novela estaba basada en la historia. Aunque en otros no queda tan claro....

En cualquier caso por lo que he leído y cuentas, sí que tienen muchas similitudes.

Saludos!

Neurax dijo...

Muy interesante documento, la verdad es que desconocía este epiesodio y eso que me chifla todo lo relacionado con las islas.

Excelente blog, lo he encontrado por casualidad hace unos días y es flipante. Es más, que sepas que te he votado en lo de los 20 minuts

Saludos

Orayo dijo...

Es sorprendente la capacidad humana para pelear por trozos de tierra. Y sin valor, al menos hoy en día.

Una entrada muy curiosa, como todas. Engancha hasta que la terminas.

Bovolo dijo...

Bienvenido neurax!

Si te gustan las islas has venido al blog adecuado, aunque tratamos temas muy variados, el tema de las islas, remotas o peculiares como esta, nos encanta!

Gracias por tu voto un saludo!

Bovolo dijo...

orayo!

Como siempre, encantado de verte por aquí. Y un placer que te haya resultado interesante.

Aunque discrepo en lo de que no tenía valor.... Te imaginas lo que hubiera podido valer si hubieran montado el balneario? ;-)

Saludos!

Facu dijo...

Mejor que Lost es esto... Excelente :D.

Anónimo dijo...

He realizado unas numerosas inmersiones en esa área concreta del Canal de Sicilia , o Banco Skerkis varios años a profundidades consideradas. En Julio del 2004 se apreciaron emanaciones de agua caliente a profundidad y en zonas concretas del fondo marino de esa zona. Fue tal , que aumento en 2 grados aproximadamente la temperatura del agua local en superficie.
Dino L.

Bovolo dijo...

Muy interesante tu información de primera mano, Dino L.

Por lo que cuentas, quizás tengamos suerte y podamos volver a ver algún día la isla de Ferdinandea.

Bienvenido!