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martes, 5 de enero de 2010

Erzsébet Báthory, la condesa sanguinaria

Erzsébet Báthory era miembro de una de las familias más poderosas de la Hungría del siglo XVI, pero acabó sus días emparedada en unas cuantas habitaciones de su castillo de Catchtice. Era su castigo por haber matado y torturado a, por lo menos, 80 chicas. Erzsébet ha pasado a la historia como una mujer cruel, obsesionada por la belleza y la sangre de sus víctimas, aunque para otros fue simplemente la víctima de una conspiración para acabar con su enorme poder.

Erzsébet con 25 años. Copia de un retrato original de 1585.

Erzsébet había nacido en 1560 en el seno de una de las más poderosas familias de la Hungría de la época, los Báthory. Por parte de madre, era sobrina del rey de Polonia; por parte de padre, prima del Gran Príncipe de Transilvania. En una época en la que la mayoría de los nobles eran iletrados, Erzsébet era una persona educada, conocía el latín, el alemán y muy probablemente el griego.

Aunque se sabe muy poco de su infancia, en un intento de encontrar una explicación a su crueldad, algunos han sugerido que podría haber sufrido algún tipo de trastorno mental desde bien pequeña. Se dice que de niña Erzsébet sufría ataques que venían acompañados de espasmos y pérdida de control. Podría tratarse de ataques epilépticos, posiblemente propiciados por la endogamia propia de su familia.

El entorno en que creció también podría haber influido en su manera de actuar. Se trataba de una época en que la violencia y el castigo corporal estaban a la orden del día. En muchos casos, el castigo físico era visto como una forma de educar. Las ofensas más triviales eran castigadas de forma desproporcionada. Es probable que durante su infancia Erzsébet se hubiera acostumbrado a los castigos brutales, viendo como trataban los oficiales de su familia a los siervos en sus fincas. Con el tiempo, Erzsébet podría haber llegado a insensibilizarse ante este sufrimiento y dolor ajeno.

Con sólo once años, algo habitual en la época, se prometió con Ferenc Nádasdy y se mudó al castillo de su familia en Sarvar. Los Nádasdys tenían fama de ser unos señores severos y algunos creen que pudo ser su futuro marido el que la inició en el pasatiempos” de torturar sirvientas. Con 14 años, según algunas fuentes, quedó embarazada de un joven campesino. Para evitar el escándalo fue recluida en unos de los castillos de la familia hasta que dio a luz, del niño y del campesino, jamás se supo nada.

Finalmente, en 1575 contrajo matrimonio con Ferenc. A la boda asistieron unos 4.500 invitados. Erzsébet conservó su apellido porque su familia era más poderosa que la de su esposo. Muy probablemente el matrimonio fue un acuerdo político entre las dos familias.

Hungría en torno al 1550

Como regalo de bodas, recibió el que se convertiría en su hogar, y más tarde su prisión: el castillo de Cachtice, situado en los Cárpatos. Junto con el castillo recibió tierras y 17 pueblos cercanos. Sólo 3 años después de la boda, en 1578, Ferenc fue nombrado comandante en jefe de los ejércitos húngaros en su permanente guerra contra los turcos.

Con su marido en la guerra, la joven Erzsébet pasaba la mayor parte de su tiempo sola ocupándose de las propiedades y negocios de la familia. Como otros nobles de la época, también se ocupaba del cuidado y protección de sus siervos, a los que en casos de necesidad les proporcionaba ayuda médica o comida. También era habitual que los hijos de los siervos que mostraban más capacidades fueran educados por la nobleza. La nobleza se beneficiaba del trabajo de los siervos y por ello tenía un cierto interés en su bienestar. Aunque la buena voluntad hacia los sirvientes dependía de cada caso en particular. Había aristócratas que se consideraban “humanistas”, pero otros se mostraban crueles con los que eran vistos como “seres inferiores”.

En 1585, Erzsébet tuvo su primera hija de Ferenc, Ana. Más tarde tendría otra niña y un niño, Ursula y András, aunque los dos morirían a edad temprana. En 1598, tendría dos hijos más, Katherine y Pál.

Era una época especialmente complicada y violenta de la historia de Hungría. Después de la victoria otomana en la decisiva de batalla de Mohács del 1526, el país había quedado partido en dos, una gran parte de Hungría, incluyendo la parte sur de la actual Eslovaquia, había quedado bajo el control turco. Pero las fronteras no eran fijas, sino que se movían en función de los éxitos militares de las dos partes. Los turcos continuaron su expansión hasta el 1556.

Incluso durante los períodos de supuesta paz la violencia no desaparecía. Las incursiones turcas continuaban, gracias a los botines que obtenían de sus saqueos se reducía el esfuerzo que suponía para el Imperio mantener su ejército. La confiscación de suministros y las cosechas perdidas causaban interminables hambrunas y epidemias.

Entre 1593 y 1606 estalló la Guerra Larga” contra los turcos. Prácticamente toda la nobleza húngara participó. Entre ellos, el marido de Erzsébet y el futuro palatino de Hungría, Janos Thurzó. Erzsébet, mientras, tenía que defender las propiedades de la familia que estaban en el camino a Viena. Un emplazamiento peligroso como se había demostrado en ocasiones pasadas cuando los turcos habían saqueado el pueblo Cachtice. Las posesiones cercar de Sarvar, situado próximo a la frontera entre la Hungría otomana y cristiana, corrían un riesgo aún mayor.

Ruinas del castillo de Cachtice Foto original slovakia.com

De estos años existen testimonios de situaciones en los que Erzsébet mostró una actitud muy diferente de por la que pasaría a la historia. Varios casos en los que intercedió en favor de mujeres indigentes y un par en el que lo hizo por una mujer cuyo marido había sido capturado por los turcos y otra cuya hija había sido violada.

No obstante, otras fuentes (aunque bien podría formar parte sólo de su leyenda) dan una imagen más banal de Erzsébet. Según estas fuentes, la condesa era una narcisista que vivía obsesionada por la belleza. Acostumbraba a cambiarse de vestido cinco o seis veces al día y pasaba largas horas ante el espejo contemplando su belleza. Además, usaba todo tipo de ungüentos y aceites para conservar la blancura de su piel.

El marido de Erzsébet moriría antes de que acabara la guerra, en 1604, a la edad de 47 años. No está clara cuál fue la causa de su muerte, pero podría ser una herida en el campo de batalla o el cansancio y la tensión acumulados durante los años de guerra. Erzsébet, viuda como estaba, quedó en una situación delicada. Tenía grandes posesiones, pero no disponía de un ejército con el que defenderlas. El propio marido de Erzsébet, consciente de la situación en que quedaría su mujer si a él le sucedía algo, había pedido a la familia amiga de los Batthyányi y al propio Thurzó (aunque no eran grandes amigos, tal vez al predecir su futuro ascenso) que cuidaran de Erzsébet si él moría.

Antes de la muerte de Ferenc, ya habían comenzado a circular por la región rumores de que algo siniestro estaba sucediendo en el castillo de Cachtice. Aunque es probable, según algunos estudiosos, que su obsesión por la disciplina y los castigos creciera como respuesta a la situación de vulnerabilidad en la que se encontraba como viuda.

El ministro luterano István Magyari fue el primero que se quejó públicamente y después ante la corte de Viena sobre los asesinatos y torturas que estaban ocurriendo en el castillo. Sin embargo, las autoridades tardaron varios años en actuar. No fue hasta 1610 cuando el rey Matías II pidió al Palatino de Hungría, Janos Thurzó, que investigara el caso. Debido al enorme poder de Erzsébet y la gravedad de la acusación, la investigación tuvo que ser llevada con la máxima discreción.

Thurzó envió a dos notarios a la zona para reunir pruebas en marzo de 1610. Incluso antes de obtener ningún resultado, Thurzó intentó llegar a un acuerdo con el hijo de Erzsébet, Pál, y con sus dos yernos. Un juicio y una ejecución habrían causado un escándalo público y habrían arruinado la reputación de una familia noble e influyente que en aquel tiempo gobernaba sobre Transilvania. Además, las propiedades de los Báthory hubieran sido incautadas por la corona. El acuerdo inicial era encerrar, secretamente, a Erzsébet en un convento de monjas.

Cartel de la película “The Countess” (2009)

Sin embargo, todo cambió cuando se comenzó a sospechar que entre las víctimas de Erzsébet no sólo había jóvenes sirvientas y campesinas, sino que también había hijas de pequeños nobles. En ese momento se decidió que Erzsébet tenía que ser puesta bajo arresto domiciliario, aunque su castigo no pasaría a más.

El 30 de diciembre de 1610, Thurzó acudió al castillo de Cachtice y arrestó a Erzsébet y a cuatro de sus sirvientes, acusado de cómplices. Según se cuenta, los hombres de Thurzó encontraron una chica muerta y otra agonizando. Otra más estaba herida y eran varías las que estaban encerradas en los subterráneos del castillo.

Los notarios interrogaron a más de 300 testigos. El acta del juicio recoge el de los cuatro cómplices y trece testigos. Además de nobles y sacerdotes, también se interrogó al personal del castillo de Cachtice. Según todos estos testimonios, las primeras víctimas habían sido chicas campesinas locales, a las que Erzsébet atrajo al castillo con trabajos de sirvienta muy bien pagados. Fue más tarde cuando comenzó a asesinar a hijas de la pequeña aristocracia que habían sido enviadas a ella por sus padres para aprender etiqueta y protocolo.

Según muchos estudiosos, este fue su gran error, las hijas de los siervos no interesaban a nadie. De hecho, la única perjudicada era ella, pues eran “su” propiedad. Pero el rey y la nobleza no podían permitir que mataran a hijas de los suyos.

Después de enterarse que también había jóvenes nobles entre sus víctimas, y aunque habían acordado que Erzsébet quedaría bajo arresto domiciliario, el rey pidió que fuera condenada a muerte. Aunque bien pudiera ser que detrás de este interés del rey por hacer justicia, sólo se escondiera un intento para evitar pagar la gran deuda que había contraído con el marido de Erzsébet, y de paso hacerse con las tierras de la familia. Sin embargo, Thurzó, muy probablemente ayudado por las influencias de la familia Bathory, pudo convencer al rey que la ejecución de Erzsébet afectaría al prestigio de toda la nobleza, por lo que el juicio fue pospuesto indefinidamente.

No corrieron la misma suerte sus cómplices, que no eran nobles, que fueron llevados a juicio el 7 de enero de 1611. Los procesados fueron acusados de brujería y prácticas paganas. Como era habitual en la época, el testimonio de los acusados y de muchos de los que testificaron en su contra fue obtenido mediante torturas e intimidaciones, y en muchos casos la descripción de las torturas era de oídas. Las atrocidades que se describieron durante la vista incluían largas sesiones de azotes; quemaduras o mutilaciones de manos, o incluso de la cara o los genitales; obligar a las víctimas a comer su propia carne arrancada de brazos o de otras partes; causar la congelación de las víctimas hasta su muerte; matarlas de hambre o abusos sexuales.

En muchos casos, las víctimas sufrían semanas de torturas antes de morir. Según Raymond McNally, autor del libro “Dracula was a woman”. Erzsébet y sus cómplices seleccionaban como víctimas las chicas que tenían pinta de estar más sanas, porque eran las que más tiempo aguantarían.

Según sus cómplices, Erzsébet no sólo había cometido sus crímenes en el castillo de Cachtice, sino también en otras de las propiedades de la familia en Sarvar, Sopronkeresztur y Viena. Además de sus cómplices directos, otras personas se encargaban de proporcionar las jóvenes, que en algunos casos eran secuestradas. Algunos de los padres de las víctimas afirmaron en el juicio haber visto indicios de torturas en los cadáveres de sus hijas. Erzsébet y sus cómplices solían atribuir las muertes de sus sirvientas a causas naturales o accidentes y las chicas tenían un entierro cristiano. En otras ocasiones, sin embargo, parece ser que optaban por enterrarlas a escondidas en sitios sin marcar cada vez más y más lejos del castillo.

Como pena, a Dorottya Szentes y Ilona Jó les fueron arrancadas las uñas y después las arrojaron al fuego. Fickó, al considerarse que su grado de culpabilidad era menor, fue decapitado antes de enviarlo, también, a las llamas. Katarína Benická fue sentenciada a cadena perpetua, al considerarse que sólo había actuado así por la presión que las otras mujeres habían ejercido sobre ella.

Se rumoreaba que existía un quinto cómplice, una mujer de la que poco se sabe llamada Anna Darvulia. Según parece, podría haber ejercido una gran influencia sobre los gustos sádicos de Erzsébet. En cualquier caso, Anna murió mucho antes del juicio.

Posible reconstrucción del castillo de Cachtice. Foto original de Ceska Televize

Durante el juicio, Erzsébet había sido confinada en unas cuantas habitaciones de su castillo cuyas ventanas y entradas habían sido totalmente tapiadas, a excepción de una pequeña apertura a través de la cual le hacían llegar la comida y otras para que entrara el aire. Su reclusión sin ver la luz del sol duraría más de 3 años, el 21 de agosto de 1614, sus guardianes la encontraron muerta. Había varios platos de comida sin tocar, por lo que probablemente hubiera muerto unos días antes.

Quisieron enterrarla en el cementerio de Csejte, aunque ante la oposición de los aldeanos que no querían tenerla en su cementerio, fue enterrada en su lugar de nacimiento, que era el de procedencia de su familia, Nagyecsed. Antes de su muerte, de acuerdo con su testamento, la fortuna de Erzsébet había sido repartida entre sus hijos.

La estimación del número de víctimas de Erzsébet difiere entre unas fuentes y otras. El número más alto que se da es de 650, aunque parece poco probable que un número tan alto de mujeres pudiera haber desaparecido sin dejar rastro, especialmente, en un tiempo en el que país estaba bastante despoblado. Durante el juicio, dos de sus cómplices, Szentes y Fickó, dijeron haber ayudado a torturar durante sus años de servicio a unas 35 mujeres cada uno. Los demás dieron un número aproximado de 50 o más. Y varios sirvientes estimaron que habían sacado del castillo entre 100 y 200 cadáveres.

Fue otro testigo el que testificó que eran 650 las víctimas listadas en el diario secreto de Erzsébet. Este es el número que ha pasado a figurar en la leyenda de Erzsébet. Se dice, aunque parece poco probable, que los diarios se conservan en los archivos del estado de Hungría. En cualquier caso, de ser cierto que los diarios existen y aún se conservan, ninguno de los gobiernos húngaros ha creído conveniente hacerlos públicos.

Uno de los aspectos que más ha trascendido de la leyenda de Erzsébet es su obsesión por la sangre. Fue por casualidad, un día al dar una bofetada a una sirvienta que unas gotas de la sangre de la chica fueron a parar a su piel. Después de secarse la sangre, se dio cuenta que las partes de la piel sobre las que había ido a parar la sangre habían rejuvenecido. Fue entonces cuando Erzsébet descubrió el secreto de la eterna juventud y empezó a bañarse en la sangre de sus víctimas.


Countess Elizabeth Bathory: one of the most evil women in history – Discovery Channel in YouTube

Aunque presente en casi todas las leyendas, este aspecto no fue mencionado por ninguno de los testigos del juicio. Parece ser que fue Laszlo Turoczi en su “Tragica Historia” de 1729 el primero en indicarlo y, por tanto, el creador de la leyenda de la eterna juventud de la condesa. Hoy en día, los estudiosos creen poco probable que Erzsébet matara por vanidad o por su belleza. Atribuyen esa motivación a los prejuicios hacia las mujeres de su época. Una explicación más probable es que sus crímenes tuvieran una motivación sádica.

Además de con los baños de sangre, la leyenda de la condesa sanguinaria se suele adornar con su afición por los rituales de brujería, una corte de consejeros que incluía alquimistas y hechiceros, rituales ocultistas en los que habría tomado parte con su marido, y una especial obsesión por las jóvenes vírgenes, cuya sangre usaba en otros rituales sanguinarios además de en los baños.

Frente a la versión aceptada por la mayoría de los historiadores y la aún más terrible propuesta por la leyenda, el historiador Lászlo Nagy propone una versión muy diferente. Según este historiador, Erzsébet Báthory no fue una sádica asesina, sino la víctima de una orquestada conspiración. Aunque Nagy no aporta pruebas, su teoría encajaría con la situación general del país. Erzsébet era protestante y poderosa en un tiempo en que Hungría dividida entre protestantes y católicos. Entre los católicos se contaba el rey Matías de casa de los Habsburgo.

PS: Sus crímenes convierten a Erzsébet Bathory, muy probablemente, en la asesina en serie más prolífica de la historia.

Enlace permanente a Erzsébet Báthory, la condesa sanguinaria

+posts:
- La secta de los Asesinos
- El enigma de Kaspar Hauser
- Rasputín, ¿santo o demonio?

+info:
- Elizabeth Báthory in en.wikipedia.org
- Erzsébet Báthory en es.wikipedia.org
- The Historians View on Bathory in Ceska Televize
- Elizabeth Bathory – the Blood Countess in h2g2/BBC
- Lady of Blood: Countess Bathory in Crime Library in trutv
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lunes, 16 de noviembre de 2009

El rayo de la muerte y su inventor

Harry Grindell Matthews es para algunos uno de los inventores más prolíficos del Reino Unido, el “Tesla” inglés, cuyos múltiples inventos (el más conocido y más temible de todos, el rayo de la muerte) podían haber acortado las dos guerras mundiales. Otros, sin embargo, creen que simplemente fue un charlatán, o un visionario loco, siempre dispuesto a anunciar grandes invenciones, pero incapaz de demostrar y explicar su funcionamiento.

Matthews en su laboratorio. Foto original de Mary Evans Picture Library.

Matthews nació en Winterbourne, Gloucestershire, el 17 de marzo de 1880. Su familia poseía tierras y vivía holgadamente gracias a los ingresos que obtenía de sus granjas. Su infancia quedaría marcada por la trágica muerte de su padre en 1883. Harry quedó huérfano de padre con sólo 3 años y creció muy próximo a su madre. En 1888 comenzó sus estudios en el colegio donde no destacó especialmente. Las clases le aburrían y su curiosidad e inventiva le llevaron a hacer sus primeros experimentos en algunos de los campos de los que más tarde se convertiría en pionero. Harry no tardó en ganarse una fama de chico excéntrico y solitario que pasaba su tiempo desmontado cosas para descubrir cómo funcionaban.

Unas Navidades Harry recibió como regalo el “The Boys’ Playbook of Science”. El libro, escrito por John Pepper, estaba repleto de experimentos prácticos sobre magnetismo, electricidad, química, astronomía, mecánica y óptica. Sus vistosas ilustraciones y esquemas captaron el interés del joven Harry que no tardó en intentar reproducir sus experimentos.

Harry decidido a estudiar ingeniería eléctrica dejó la escuela e ingresó en el Mechant Venturer’s College donde adquirió los conocimientos necesarios sobre la electricidad. En 1896, cuando sólo tenía 16 años, dejó este college y empezó a trabajar como aprendiz en una firma de ingeniería. En sólo 18 meses aprendió todo lo que podía aprender y marchó a trabajar con J. H. Winter, uno de los pioneros de la iluminación eléctrica.

Durante la Guerra Boer en Sudáfrica, Matthews sirvió a la corona en Ciudad del Cabo y Bloemfontein. Fue herido varias veces y fue condecorado por su valentía. Allí empezó a interesarse por los usos militares de la telefonía sin hilos, que en esos momentos avanzaba de la mano de Marconi, Fessenden y otros.

Dawn, el bote controlado con luz. Foto original London Illustrated News.

Tras contraer el tifus Matthews volvió a Inglaterra. Después de un tiempo para recuperarse, empezó a trabajar en la firma de consultoría de Earl De la Warr, un rico aristócrata al que Matthews había conocido durante la guerra, mientras Earl trabajaba como corresponsal. Tenían intereses comunes y la fortuna de Earl para investigar. Lo primero fue montar un laboratorio en el que Matthews pudo comenzar a investigar las ideas que había tenido estando en la guerra.

Los primeros resultados llegaron el 3 de setiembre de 1907, cuando Matthews transmitió un discurso por medio de la radio a media milla de distancia. Con la confianza que le proporcionaban estos primeros éxitos, Matthews se puso manos a la obra a trabajar en el “Aerophone”, un teléfono por radio que patentó en noviembre de 1909. Una caja de caoba contenía todo lo necesario para la transmisión de la voz. Tanto el receptor como el emisor eran portátiles. Según Matthews, la voz podía escucharse hasta una distancia de 10 kilómetros. Con el apoyo de varios inversores, Matthews fundó la Grindell Matthews Wireless Company.

Los militares no tardaron en interesarse por el aerófono y pidieron a Matthews que les hiciera una demostración. Todo estaba preparado el 29 de setiembre de 1911, sin embargo, antes de comenzar la demostración, y aunque Matthews había exigido que no asistiera ningún técnico (según sus partidarios, porque todavía no había obtenido las patentes definitivas), descubrió a cuatro de los asistentes desmontando uno de sus aparatos, tomando notas y dibujando esquemas. Matthews, enfurecido, ordenó a sus ayudantes detener la demostración y empaquetar todo. Este sería el comienzo de una relación con el gobierno y los militares británicos marcada por la sospecha y la desconfianza que duraría el resto de su carrera.

La prensa se hizo eco del incidente y se puso inmediatamente del lado de Matthews criticando la intransigencia de la Oficina de la Guerra. Los militares se vieron obligados a hacer una nota pública negando cualquier tipo intromisión y afirmando que la demostración había sido un fracaso total, no había llegado ni a comenzar cuando fue suspendida. A los pocos días, Matthews dio marcha atrás y en un intento de rebajar la tensión dijo que sólo había sido un malentendido.

Cámara de Matthews que capturaba el sonido ópticamente. Foto original de Barwell Ernest H.G.

En cualquier caso, sin entenderse con el gobierno, Matthews decidió seguir con su empresa de telefonía. Pidió más dinero sus inversores e instaló dos estaciones de radio. Mientras, seguía investigando y probando nuevos métodos para aumentar el alcance de sus transmisiones. En 1911 estableció contacto por radio con un avión en vuelo, el piloto pudo escuchar a Matthews hablar mientras volaba a más de 200 metros de altura y a unos 100 kilómetros por hora.

Pero pese a los éxitos, la Grindell Matthews Wireless Telephone Company acabó en bancarrota. El aerófono no consiguió llegar al mercado, en parte, debido al perfeccionismo de Matthews que no paraba de idear nuevas mejoras para el sistema. La compañía no ganó un solo penique y las estaciones de radio tuvieron que ser desmontadas.

En 1914, después del estallido de la Primera Guerra Mundial, el gobierno británico anunció un premio de 25.000 libras para el que fuera capaz de crear un arma eficaz contra zepelines y otro para el que diseñara un mecanismo que permitiera el control remoto de vehículos no tripulados. Matthews que había empezado a colaborar con Edmund Fournier D’Albe, un experto en aplicaciones del selenio, trabajó junto a él en un sistema de control remoto para un pequeño barco. El sistema utilizaba un foco para transmitir las órdenes a la embarcación. En diciembre de 1915 Matthews y su equipo hicieron una demostración a miembros del gobierno británico. La demostración fue un éxito y el gobierno inglés les extendió un cheque de 25.000 libras.

Pese a la alta suma de dinero pagada por la Oficina de la Guerra Matthews, los militares, por alguna razón que se desconoce, no dieron ningún uso posterior al invento, ni siguieron evolucionándolo. Podría ser que la idea fuera difícil de poner en práctica o tal vez no fuera tan útil como habían creído en un principio.

Lo primero que hizo Matthews con el dinero del gobierno fue pagar a sus acreedores y con lo que le quedó se puso a trabajar en un detector de submarinos. Después de varias pruebas con éxito, Matthews y su equipo comprobaron que el detector era capaz de detectar submarinos debajo del agua a una distancia de 17kilómetros.

Pese a los resultados, el gobierno británico no mostró interés por el proyecto y Matthews lo acabó abandonando. Matthews pasó entonces a centrar sus esfuerzos en la búsqueda de un método óptico para la grabación del sonido sobre una película. Antes de la llegada de las películas sonoras, el sonido y las imágenes se grababan de forma separada, lo que provocaba que, cuando se proyectaban, el sonido y la imagen nunca estuvieran del todo sincronizados.

Una escena del documental (o publireportaje) “Death Ray”, Matthews, de espalda a la cámara, demostrando el funcionamiento del rayo. Foto original de Barwell Ernest H.G.

Matthews inventó una cámara que registraba el sonido sobre la película a un lado de la imagen, la sincronía era perfecta. Para demostrar su sistema instaló un pequeño estudio de grabación en su laboratorio. Fue en él donde el 16 de setiembre de 1921 grabó unas de las primeras imágenes con sonido de la historia, una entrevista a Ernest Shackleton antes de embarcarse en su fatídica última expedición a la Antártida. Aunque otros ya habían desarrollado mecanismos para grabar imágenes “parlantes, Matthews estaba convencido del éxito de su invención y creía que los estudios cinematográficos estarían interesados en ella, pero no fue así. La industria cinematográfica no estaba preparada para sustituir todos los equipos de las salas, ni matar a sus estrellas mudas.

Los fracasos no parecían afectar a Matthews y en otoño de 1923 se pondría manos a la obra en el más famoso de sus inventos. La noticia de que varios aviones franceses habían sido abatidos por los alemanes con un misterioso rayo fue su fuente de inspiración. Según Matthews, todos los aviones abatidos lo habían sido en las proximidades de estaciones de radio de alta potencia y asumió que no había sido una mera coincidencia.

Matthews sabía que las ondas de radio podían transmitir energía y consideró que las magnetos del motor de un avión podían cortocircuitarse al pasar cerca de una emisora de radio de alta potencia, lo que a su vez provocaría que el motor se parara. Convencido de poder desarrollar un dispositivo capaz de transmitir energía sin cables, comenzó a investigar. Los resultados no tardarían en llegar, según sus propias afirmaciones, Matthews y su equipo consiguieron encender una bombilla, fundir un cristal, matar algunos animales y parar un pequeño motor a casi 20 metros de distancia.

En mayo de 1924 un distinguido grupo de científicos, periodistas, militares y civiles acudió a una demostración. Ante ellos, detuvo el motor de una motocicleta a 15 metros de distancia, y aseguró que con la suficiente potencia sería capaz de parar el de un avión a una distancia mayor. La demostración, sin embargo, no convenció al gobierno y menos cuando Matthews se negaba a explicar los detalles de cómo funcionaba su invento. Pero la prensa y a la opinión pública sí que estaban de su parte y el asunto acabó llegando llegó a la Cámara de los Comunes. Se habían hecho públicos los primeros contactos de Matthews con Francia y querían saber que acciones estaba tomando el gobierno para evitar que el invento abandonara el país.

El “Sky Projector” en funcionamiento la noche de navidad del 1930. Foto original Fortean Times.

Toda esta presión hizo que el gobierno cediera y propusiera a Matthews repetir la demostración, aunque con condiciones. Esta vez serían ellos lo que proporcionarían la motocicleta y sería colocada por sus propios técnicos, una petición del todo razonable. Si todo salía bien, le darían 1.000 libras a cambio de 14 días durante los que el gobierno podría examinar el invento y hacerle una propuesta económica definitiva. Sin embargo, Matthews rechazó la oferta, según él, tenía una oferta mucho mejor de una empresa francesa, y, además, no entendía porque el gobierno no se daba por convencido con la primera demostración.

Matthews acabó marchando a Francia, donde trabajó con Eugene Royer y una empresa de allí que, efectivamente, le había ofrecido más dinero y mejores instalaciones. Pese a la incredulidad que el gobierno había mostrado, tampoco querían arriesgarse a que el invento, de funcionar, cayera en manos de una potencia extranjera, y el 27 de marzo de 1924 la Corte Suprema prohibió a Matthews vender los derechos de su invento a terceros. El episodio acabó con una persecución en coche para impedir que Matthews cogiera un vuelo hacia Francia, pero para cuando los agentes llegaron al aeropuerto, donde también llegaban seguidores de Matthews, su avión hacía sólo minutos que había despegado.

Pero el gobierno británico no era el único que luchaba por mantener el rayo de la muerte en el país. Samuel Instone y su hermano, unos magnates de la aviación y del transporte marítimo, ofrecieron a Matthews un gran pago y un sueldo de varios miles de libras a cambio de que no marchara con su invento. A cambio, sólo le pedían que el invento convenciera a sus asesores científicos. Sin embargo, fue justamente esta clausula la que no convenció a Matthews.

Su invento podía valer muchísimo o nada. Era evidente y razonable que nadie estaría dispuesto a pagar una fortuna por él sin haber podido comprobar su efectividad. Sin embargo, Matthews no lo veía así y una vez más se negó a proporcionar una prueba tangible de que su invento funcionaba. Su respuesta fue un documental en el que supuestamente de mostraba el rayo en acción. “The Death Ray – The Most Startling and Breath Taking Motion Picture Ever Made!” (El rayo de la muerte – La más inesperada y sorprendente película nunca hecha). El documental se proyectó en Gran Bretaña y Estados unidos, aunque, según los oficiales del gobierno, el rayo de la muerte que aparecía en él no se parecía en nada al que ellos habían visto.

La publicidad que el caso de Matthews había generado hizo que no tardaran en salir imitadores, algunos de ellos en el extranjero. Hasta diez personas afirmaban haber inventado su propio rayo de la muerte. Pero al igual que Matthews, ninguno de ellos pudo demostrar ante los miembros de la Oficina de la Guerra que su invento realmente funcionaba.

Matthews tocando su luminófono. Foto original Swansea County Archives.

¿Cómo funcionaba el rayo de la muerte?

Supuestamente, el aparato tenía un generador eléctrico especializado y era capaz de generar un rayo “transportador” que se actuaba como conductor de la electricidad. Era esa electricidad la que fundía las magnetos. Sin embargo, Matthews no explicó jamás la naturaleza de su rayo transportador y eso provocó que la prensa se limitara a especular sobre él. Algunos comentaristas creían que era aire ionizado, pero otros hablaban de ondas de radio excepcionalmente cortas.

Aunque la prensa, en general, siempre se puso del lado Matthews, la comunidad científica nunca vio con buenos ojos su afición de anunciar inventos sin haberlos probado suficientemente. Además, muchos científicos de renombre creían que no existía ningún tipo de rayos que al concentrarse pudieran producir la fuerza de la que hablaba Matthews. Algunos se ofrecieron a ponerse delante del rayo el tiempo que hiciera falta, convencidos que no les haría ningún daño.

En cualquier caso, nunca ha quedado claro cuánto hay de realidad en el “rayo de la muerte”. Existe una solicitud de patente francesa del año 1924 sobre “proyección remota de electricidad de alta frecuencia”, la firma Eugene Royer, el socio de Matthews. Aunque sí queda claro que ante la imposibilidad de demostrar el funcionamiento de rayo de la muerte, Matthews abandonó su intento de vender su invención a algún gobierno europeo.

Frustrado con el gobierno y militares británicos, Matthews marchó en julio de 1924 a Estados Unidos. En Nueva York, a donde también había llegado la fama de su rayo de la muerte, recibió una oferta económica importante a cambio de demostrar su invención en una feria. Matthews renunció a este dinero fácil, según él, porque no estaba autorizado a demostrar su invento fuera del Reino Unido. Aunque unos meses más tarde informó que América” le había comprado su rayo. Nunca ofreció más detalles sobre esta operación, ni concretó el término “América”, ni cuánto dinero recibió a cambio, en caso de ser cierto.

El refugio-laboratorio en las montañas galesas. Foto original de Jonathan Foster.

En Estados Unidos se apartó del mundo de la guerra y comenzó a trabajar en invenciones más pacíficas. Inventó el “Luminaphone” y el “Sky Projector”. El primero, de dudosa utilidad, era un dispositivo musical extraño que se tocaba de manera similar a un piano, las teclas encendían y apagaban unas luces que pasaban a través de los agujeros de un disco rotatorio y llegaban a unas células de selenio que transformaban las luces en sonido.

El “Sky Projector”, que pudiera ser el predecesor de la “Batseñal” de Batman, estaba diseñado para proyectar imágenes sobre las nubes. Matthews hizo varias demostraciones públicas de su invento proyectando una imagen estática o un reloj sobre nubes, pero el invento, aunque vistoso, tampoco triunfó. Pese a haber podido revolucionar el mundo de la publicidad, nadie se interesó en él.

Tras este nuevo fracaso, en 1931, Matthews declaró la bancarrota. En sus libros contables había innumerables préstamos e inversiones que nunca produjeron ningún beneficio, pero que le permitieron vivir en lujosos hoteles mientras trabajaba en sus inventos.

En 1934, después de encontrar nuevos inversores Matthews volvió a la carga. Para huir de la presión mediática que causó el “rayo de la muerte” y, también de las intromisiones del gobierno, Matthews se construyó un refugio-laboratorio en medio de las montañas galesas. El laboratorio tenía todo lo necesario para vivir y disponía de su propio suministro autónomo de agua y electricidad. Lo ideal para seguir investigando en reclusión. La finca, además, tenía una pequeña pista de aterrizaje y toda ella estaba rodeada por una verja electrificada, coronada con alambre de espino.

El torpedo aéreo en funcionamiento. Foto original de Barwell Ernest H.G.

Los vecinos del pueblo veían luces extrañas saliendo de su laboratorio y especulaban sobre lo que allí debía ocurrir. Algunos acudieron a la policía para denunciar rayos que estaban provocando enfermedades, muertes de animales y coches que se paraban al pasar por las proximidades del laboratorio. Después de todo, el rayo de la muerte quizás sí que funcionara.

En la tranquilidad de su retiro voluntario, Matthews volvió a centrarse en una de sus primeras invenciones, el detector de submarinos. Más tarde, inventaría el “Torpedo Aéreo” para defender las ciudades de los ataques aéreos. Se trataba de un pequeño cohete que explotaba en el cielo liberando otros cohetes más pequeños en todas las direcciones, dentro de cada uno de estos cohetes había una pequeña bomba sujeta por un cable metálico a un pequeño paracaídas. Los cohetes dejaban ir la bomba que quedaba colgando del paracaídas creando una especie de campo minado volante en el que los aviones se enredaban con los cables de las bombas y las hacían explotar. Según Matthews, muchos de estos torpedos, cargados con muchas bombas paracaídas, podrían crear un anillo protector volante alrededor de las ciudades.

En enero de 1938 se casó con Ganna Walska, una cantante de ópera americana cuya fortuna personal ascendía a 125 millones de dólares proveniente de sus anteriores matrimonios. Unos años más tarde, el 11 de setiembre de 1941, su casero le encontró en el suelo de su salita. Ese mismo día moriría de un ataque de corazón. Se rumorea que oficiales del gobierno se llevaron la mayoría de sus equipos y notas, sólo hacía unos días que “Death Ray Matthews”, como era conocido en la prensa, había visitado el 10 de Downing Street para discutir los detalles de su torpedo aéreo.

Enlace permanente a El rayo de la muerte y su inventor

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- El Antartic Snow Cruiser, el gigante atascado y olvidado en los hielos

+info:
- Harry Grindell Matthews in en.wikipedia.org
- The Death Ray – The Secret Life of Harry Grindell Matthews by Jonathan Foster
- Grindell “Death Ray” Matthews by David Clarke and Andy Roberts in Fortean Times
- The strange story of Dr Death Ray in BBCnews
- Science: Diabolical Rays in TIME Magazine
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martes, 4 de noviembre de 2008

Las palomas que espiaron para Churchill

A partir del 1940 el ejército británico lanzó miles de palomas mensajeras sobre la Francia ocupada. Era un plan simple pero efectivo, cualquier francés que se encontrara una de ellas tenía la posibilidad de convertirse en un informador para los aliados. Sin embargo, los nazis acabaron convirtiendo esta amenaza en una oportunidad de capturar a miembros de la Resistencia.

Las palomas eran lanzadas dentro de cajas sujetas a paracaídas por la noche. Las cajas se aterrizaban suavemente y normalmente eran encontradas a la mañana siguiente por granjeros y agricultores cuando iban de camino a sus faenas. Cada paloma venía provista de su pequeño kit del “buen espía: un tubo para colocar un mensaje, hojas de papel ultra-fino y un lápiz especial. Todo esto acompañado de instrucciones detalladas sobre cómo escribir un informe en francés, flamenco y holandés.

En total se lanzaron unas 16,000 palomas sobre Francia de las cuales sólo volvieron a Gran Bretaña unas 1.800. Algunas fueron capturadas por los alemanes, o entregadas a ellos por los franceses, ya fueran colaboracionistas o “franceses tímidos”, como los llamaban los oficiales de inteligencia británicos. Y otras muchas morían en sus cajas al no ser encontradas por nadie.

Sin embargo, cuando el plan tenía éxito las palomas solían traer de vuelta valiosa información para el servicio de espionaje inglés, el MI5. Según informes, más de en el 50% de los casos, la información resultó ser de interés y en algunas ocasiones se trató de verdaderas joyas. En una ocasión, una paloma trajo de vuelta un informe escrito usando una lente de aumento industrial que contenía miles de palabras y 14 mapas realizados a mano.

Este programa, conocido como Confidential Pingeon Service (Servicio Confidencial de Paloms) o Source Columba (fuente paloma), fue uno de los secretos mejor guardados del espionaje durante la Segunda Guerra Mundial, pero finalmente los Nazis acabaron descubriéndolo. Además, a medida que se acercaba el Día D empezaron a darse cuenta de su importancia. De esta manera, en Marzo del 1944 los alemanes pusieron en marcha su plan de contramedidas.

La primera fue liberar un escuadrón” de halcones en la costa de Francia con la misión de dar caza a las palomas aliadas que intentaran cruzar el Canal de Mancha. La segunda fue más ocurrente. Los nazis empezaron a “bombardear” Francia con sus propias palomas pero haciéndolas pasar por británicas. Las cajas contenían un paquete de cigarrillos ingleses, como prueba de su autenticidad, y una nota para el que la encontrara en la que se informaba que la liberación de Francia era inminente y que los Aliados estaban ansiosos por conocer el nombre de los patriotas locales, que llegado el día de la victoria serían recompensados por su labor de resistencia.

Fue entonces cuando la red de agentes del General Charles de Gaulle tuvo que avisar a la gente del campo del engaño, como jocosamente dijo un informador francés: “aconsejando a su gente que se fumen los cigarrillos y se coman las palomas”. Como respuesta a las contramedidas alemanas, las auténticas palomas de la operación Source Columba empezaron a aconsejar que no se usara ningún nombre real, solo pseudónimos. Para demostrar su autenticidad, se añadió al kit que acompañaba cada paloma la última edición de algún periódico británico o de algún otro país.

Se barajó la posibilidad de avisar a través de las emisiones de la BBC sobre la Francia ocupada de la existencia de las falsas palomas británicas y sobre como reconocer las auténticas. Aunque finalmente se descartó tal posibilidad por creer que podría hacer más mal que bien.

Durante la Segunda Guerra Mundial los británicos también usaron las palomas mensajeras en otras misiones. Era habitual que los espías que eran lanzados tras las líneas enemigas en paracaídas, aparte de una radio, llevaran consigo un par de ellas. No era extraño que las radios se rompieran debido al aterrizaje y su señal siempre podía ser localizada o interceptada, con el consecuente riesgo para el agente, en estos casos las palomas siempre eran una alternativa más segura y fiable.

Las palomas también fueron usadas en misiones más convencionales de información desde el campo de batalla. Este fue el caso de la heroica paloma Paddy , la primera que llegó a Inglaterra con las noticias del éxito del Desembarco de Normandía. Paddy, que recibiría la medalla Dickin, la Cruz de la Victoria animal, voló los más de 370km que separaban Normandía de Londres en 4 horas y 5 minutos. En total serían 31 las palomas del National Pigeon Service que recibirían esta condecoración.

El ejército británico llegó a contar con 250.000 palomas. Doscientas mil se presentaron “voluntarias” (por sus criadores, se entiende) a la llamada del gobierno y otras más de 50.000 fueron criadas por el ejército norteamericano.

Los alemanes, por su parte, también utilizaron palomas durante la Segunda Guerra Mundial. Después de su ascenso al poder, los nazis se apoderaron de todos los palomares de Alemania. La Gestapo utilizó este medio de comunicación tanto en Alemania como en los países ocupados, se dice que por la influencia de su líder, Heinrich Himmler, un entusiasta de las palomas.

Los agentes del MI5 británico descubrieron los planes de los nazis de utilizar palomas mensajeras en su invasión de las islas británicas. Los espías alemanes que se enviarían de avanzadilla las utilizarían para enviar sus informaciones de vuelta. Ante estas informaciones, los servicios secretos británicos decidirían también entrenar halcones que harían “patrullar” en las proximidades del canal de la Mancha.

PS(i): El Ejército español jubiló a sus últimas 300 palomas mensajeras a finales de este mes de Marzo, los 5 miembros humanos de la sección tuvieron que buscar otro destino.
PS(ii): Las palomas del National Pigeon Service inspiraron la película de dibujos animados Valiant


*foto 1: Commando fue lanzado en paracaídas dos veces sobre Francia en 1942, foto original BBC
*foto 2: Uno de los paracaídas para palomas,
foto original BBC
*foto 3: Dickin Medal que recibió Paddy,
foto original BBC


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+info:
- Documents reveal role of ‘winged spies’ in Telegraph.co.uk
- Source Columba in en.wikipedia.org
- Airborne threat of Nazi pigeons in BBC news Leer más »

lunes, 14 de abril de 2008

USS Yorktown, a la deriva con Windows NT

El 1998 un fallo informático en el sistema de control del crucero USS Yorktown de la armada norte-americana dejó al barco inmóvil en medio del mar durante unas dos horas y media, lo que en términos técnicos se llama "muerto en el agua" teniendo que ser remolcado a puerto. Todo el sistema informático del barco que corría sobre Windows NT se paralizó por uno de los errores más típicos y antiguos de la informática una división por cero.

La armada norte-americana utilizaba el USS Yorktown como banco de pruebas para un nuevo sistema de control de barcos llamado "SmartShip" (barco inteligente). El sistema pretendía automatizar muchas de las tareas que los marineros tenían que hacer manualmente y así poder reducir el número de tripulantes y los costes de operación de los barcos. El sistema corría sobre PCs standard bajo el sistema operativo Windows NT, lo que sin duda era una buena opción para reducir costes, pero tal vez no lo fuera tanto para un entorno tan crítico.

El programa SmartShip estaba siendo un éxito permitiendo reducir la tripulación en un 10%, en el caso del Yorktown la tripulación había pasado de 350 a 307 marineros, y un ahorro de 2.8 millones de dólares. El barco estaba equipado con 16 ordenadores con PentiumPro dual. Las aplicaciones que lo componían, se ocupaban del control y monitorización de daños, del control central desde el puente de mando, así como de monitorizar los motores y mantener el rumbo.

La elección de Windows NT como sistema operativo fue una decisión tomada por políticos, los ingenieros tuvieron poco que decir y fueron presionados para aceptar la elección. Son también muchos los que sospechan que no se realizó una evalución seria de Unix o incluso de NT, simplemente alguien con escasos conocimientos decidió que NT era bueno sin más. Por otro lado el proyecto se llevó a cabo con poca preparación, no se llegó a hacer ningún prototipo sino que el primer sistema fue el que se instaló en el barco y simplemente se fue depurando y adaptando a bordo.

La causa del incidente del Yorktown fue que una de las aplicaciones que corría en uno de los 16 ordenadores de la red del barco, realizó una división pero el divisor era 0 lo cuál provocó una excepción que inicialmente sólo afectó al ordenador que estaba ejecutando dicha aplicación pero que finalmente provocó que toda la red que interconectaba los demás ordenadores del sistema de control dejara de funcionar. Lo cuál a su vez hizo que el barco perdiera el control del sistema de propulsión.

Parece ser que todo fue debido a un error humano, cuando uno de los oficiales que estaba calibrando una válvula de combustible introdujo un 0, en un campo que no tocaba de la base de datos del sistema. De todas maneras cualquier aplicación informática que maneje datos y divisiones tiene que estar preparada ante una división por 0 y más en un entorno tan crítico como este, por lo cuál se puede decir que fue un error de programación o diseño, en cualquier caso un error en una aplicación no debería afectar a todo el sistema, aunque es difícil acotar responsabilidades ante el típico obscurantismo de los militares y las diferentes informaciones contradictorias, queda la duda de si fue Windows o el sistema de control el responsable del incidente.

Pese a que no se descartaba del todo la utilización de Unix, uno de los factores que se consideraron decisivos en la elección era la usabilidad de Windows NT, en parte debido a que se trataba de un entorno gráfico mucho más amigable y fácil de usar que los de Unix. Los detractores de Windows no están ni mucho menos de acuerdo con esta razón, pues si bien Windows es el entorno gráfico más conocido, también es cierto que Unix contaba, y en la actualidad aún más, con un gran variedad de entornos gráficos a elegir. Y era y sigue siendo la opción más segura en entornos críticos pues su estabilidad es bastante superior a los sistemas de Microsoft.
Que hubiera pasado si el barco hubiera estado en una situación de combate? Pues, puede que esta situación no se hubiera presentado, pues el barco hubiera estado dotado de un segundo sistema redundante. Por lo que aunque el sistema primario fallara el segundo habría sido capaz de recuperar el control. El barco no dejaba de ser un prototipo por lo que gran parte del software del sistema no había pasado las rondas de test necesarias para asegurar su calidad y estaba aún depurándose.

El incidente generó una cierta controversia, se inició con unas declaraciones de un ingeniero civil, DiGiorgio, a "Goverment Computer News" en Agosto del 1998, tras un serie de rectificaciones del propio DiGiorgo y nuevas declaraciones del Vice Almirante Henry Giffin, parece del todo cierto que el barco estuvo más de 2 horas muerto en medio del mar hasta que se consiguió rebotar el sistema con la ayuda de los ingenieros informáticos desde tierra. Aunque quizás no fuera necesario remolcarlo a puerto y llegó a tierra por sus propios medios.

*foto 1: el USS Yorktown en aguas del Caribe en 1985
*foto 2: "pantalla azul de la muerte"


+info:
- Sunk by Windows NT in wired.com
- Software glitches leave Navy Smart Ship dead in water in Government Computer News
- Navy: Calibration flaw crashed Yorktown LAN in Government Computer News
- USS Yorktown in en.wikipedia.org Leer más »

sábado, 5 de enero de 2008

Blas de Lezo, el almirante que derrotó a Inglaterra

Blas de Lezo y Olavarrieta, nació en Pasajes (Guipuzcoa) en 1689 y murió en Cartagena de Indias el 1741, fue y sigue siendo uno de los más grandes estrategas con los que ha contado la Armada Española. Su dominio de la estrategia le permitió vencer una multitud de batallas, muchas de las cuales las obtuvo en inferioridad de medios y efectivos. Su victoria sobre la Armada inglesa durante el sitio de Cartagena de Indias, permitió el mantenimiento del Imperio Español, así como el dominio de los mares por parte de España durante más de 60 años.

Blas de Lezo nació en una familia noble de ilustres marinos, empezó su vida militar con 15 años y tomó parte en la Guerra de Sucesión Española, primero en la marina francesa pues la española era casi inexistente por la decadencia de la España de los Austrias, posteriormente cuando esta se reconstruyó, ingresó en la española. Ya en sus primeras batallas demostró gran valor y arrojo, gran capacidad para sorprender al enemigo por medio de ocurrencias. Tras esta guerra y con sólo 25 años, ya se encontraba tuerto, manco y cojo, pero ya contaba con una cierta fama.

Entre 1720 y 1733 participó con gran éxito en varias operaciones de escolta de flotas en América, así como limpiando los mares de Perú de corsarios ingleses, o la liberación de Orán (en aquel entonces aun plaza española). Todo esto hizo que Felipe V le concediera varias distinciones que culminaron cuando en 1734 fue ascendido a Teniente General de la Armada. Al mismo tiempo, fue nombrado comandante general de Cartagena de Indias, plaza que tuvo que defender ante el sitio al que la sometió el almirante ingles, Edward Vernon durante la llamada Guerra de la Oreja de Jenkins conflicto que enfrentó a España e Inglaterra entre 1739 y 1748.

Vernon se encontraba envalentonado tras el saqueo de Portobelo (Panamá), y fue ordenado hacer lo mismo con Cartagena, para ello concentró la que era la mayor flota hasta esa fecha (superaba a en 60 barcos a la Armada Invencible, en total eran 186 barcos y casi 25.000 combatientes entre marinos, soldados y voluntarios), mientras que la ciudad solo contaba con 6 barcos, 3,000 soldados regulares y 600 indios para su defensa.

Sin embargo de Blas de Lezo contaba con la experiencia de haber vencido en más de 22 batallas frente a piratas berberiscos e ingleses. Ante la abrumadora superioridad numérica su estrategia era resistir hasta que llegara la estación de las lluvias a finales de Abril, durante la cual los ingleses se verían forzados a suspender los ataques, permaneciendo en sus barcos y la falta de provisiones y enfermedades jugaría en favor de la ciudad sitiada, como así fue.
Otro factor negativo para los ingleses, era que no había un único jefe claro, tras morir el que había de serlo durante la travesía, así hubo enfrentamientos entre Vermon y otros cabecillas, lo que llevó a descoordinación entre las tropas terrestres y navales. También jugaron un papel clave en este desenlace las fortificaciones con las que contaba Cartagena, uno de los puertos mejor protegidos del Caribe y algunos errores en su ataque por parte de las tropas inglesas, alguno tan sonado como llegar a calcular mal la altura de las murallas e intentar el asalto que tenía que ser definitivo llevando escaleras más cortas, lo cual convirtió dicho asalto en una carnicería para las tropas inglesas y fue el punto de inflexión del sitio. (En un futuro post entraremos más en detalle sobre este sitio)

Finalmente la estrategia de Blas de Lezo dio resultado, y los ingleses tuvieron que retirarse diezmados por las enfermedades y los sucesivos desembarcos fallidos. La desproporcionada victoria, permitió el dominio español durante más de medio siglo, hasta que lo perdió en Trafalgar. La humillación fue mayúscula para los ingleses, que ya habían puesto en circulación monedas conmemorativas de la victoria, el anverso de las cuales ya celebraba la vitoria, con inscripciones como "La arrogancia española, humillada por el almirante Vernon", pues otro de los errores de Vernon tan confiado por su superioridad de medios, tras el primer desembarco fue enviar a Inglaterra un mensaje en el que informaba de su victoria.

Lamentablemente Blas de Lezo murió en Cartagena al poco de acabar el sitio, tras contraer la peste. A su entierro en la ciudad acudieron pocas personas, por miedos a represalias del Virrey de Cartagena, con el cual había tenido discrepancias durante la defensa de la ciudad.

Su memoria es honrada por la Armada española, pero es un personaje olvidado por los españoles en general.

posts relacionados:
- La Hermandad de los Vitalianos, los dueños del Báltico
- Saint Malo, ciudad de Corsarios

vídeos youtube:
- Blas de Lezo, lobo de mar, gracias orayo por el link
- Blas de Lezo y la invencible inglesa en Caratagena de Indias

+info:
http://es.wikipedia.org/wiki/Blas_de_Lezo (En castellano)
http://es.wikipedia.org/wiki/Sitio_de_Cartagena_de_Indias (En castellano)
http://usuarios.lycos.es/pay/lezo.htm (En castellano) Leer más »