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lunes, 4 de mayo de 2009

Los arbereshe italianos, vestigio de una Albania que ya no existe

La conquista de Albania por los turcos inició el gran éxodo albanés hacia el sur de Italia. Muchos cristianos prefirieron dejar su tierra y escapar de la represión otomana. Más de 500 años después, los pueblos en los que se asentaron aún conservan su idioma, una versión arcaica del albanes, sus costumbres, su identidad y sus ritos religiosos. En total, son unos 80.000 arbereshe y su relación con los “primos” de Albania no siempre es fácil, demasiadas diferencias y demasiado tiempo los separan.

Bandera de los Arbereshe, el águila del sello de Skanderbeg sobre la bandera italiana

Con anterioridad a la invasión otomana de Albania, arberesh era la palabra utilizada para referirse a todos los albaneses. Fue entre los siglos XI y XIV cuando algunos clanes albaneses empezaron a establecerse en pequeños grupos formando colonias en el sur de Grecia (Corinto, Peloponeso y Ática). Sus habilidades militares en seguida los convirtieron en los mercenarios favoritos de francos, serbios, catalanes, italianos y bizantinos.

En 1448, el rey de Aragón, Alfonso el Magnánimo, que también era rey de Nápoles, pidió la ayuda de su aliado, Gjergj Kastrioti i Krujes, conocido como “Skanderbeg”, jefe de la Alianza Albana, para reprimir la rebelión de sus señores italianos. Varios clanes arberesh acudieron a la llamada del rey Alfonso y este consiguió aplacar la rebelión. En agradecimiento por su ayuda, Alfonso les recompensó con tierras en la provincia de Catanzaro, cerca de Calabria. Otro segundo contingente de llegaría en torno al 1450, se trataba de otra fuerza arberesh que intervino en Sicilia y que acabó estableciéndose cerca de Palermo.

Con la invasión de Grecia por parte de los otomanos en el siglo XV, muchos arbereshe se vieron forzados a emigrar al sur de Italia y a las islas bajo control veneciano. Además cuando estalló la Guerra de Sucesión de Nápoles, Fernando de Aragón volvió a pedir su colaboración, esta vez para combatir los ejércitos franco-italianos, esta vez Skanderbeg desembarcó en Brindisi. Tras conseguir la victoria, los arbereshe aceptaron tierras en Puglia, mientras Skanderbeg regresaba a Albania para organizar la resistencia contra los turcos.

Skanderbeg que todavía hoy en día es considerado el héroe nacional de Albania. Se había convertido en el defensor de la causa cristiana en los Balcanes, recibiendo del Papa el título de Athleta Christi. Sus éxitos militares contra los otomanos, habían despertado la admiración no sólo entre el Papado, sino también entre Venecia y el reino de Nápoles, que también se sentían amenazados por el creciente poderío turco en el Adriático. Alfonso V, fuen uno de los máximos partidarios de Skanderbeg y lo tomó bajo su protección como vasallo.

Estatua ecuestre de Skanderbeg en Tirana

La resistencia de 25 años de Skanderbeg contra el imperio otomano en Albania, se considera que proporcionó un tiempo vital a las ciudades-estado italianas para preparar su defensa ante los turcos. Uno de los aliados de Skanderbeg fue Vlad III Dracuela , personaje real en el que se basó Bram Stoker para crear el Conde Drácula. Vlad y Skanderbeg mantuvieron una alianza que proveía de ayuda mutua en su lucha contra los invasores turcos.

Skanderbeg murió de malaria en 1468 y su muerte trajo consigo la pérdida de la unidad y de las alianzas que él había ayudado a construir. Aunque sus seguidores consiguieron resistir diez años más la presión turca, ya no hubo más grandes victorias ante estos y su muerte marcó el que sería el gran éxodo arberesh. Se trataba que de albaneses que se resistían a la ocupación turca y a su conversión forzosa al Islam. Aunque algunos de estos emigrantes se dirigieron hacia el norte y el sur siguiendo la costa adriática, hacia Dalmacia y Grecia respectivamente, o Venecia, la mayor parte cruzó el mar rumbo al sur de Italia, donde se asentaron en una docena de pequeñas comunidades dispersas en Calabria, Sicilia y otras regiones.

Una segunda ola de arbereshe llegó a Italia más tarde, entre 1500 y 1534, una vez más huían de los turcos, pero esta vez no provenían de Albania sino de Grecia central. Empleados como mercenarios por Venecia, los arbereshe tuvieron que evacuar las colonias del Peloponeso con la asistencia de las tropas de Carlos V, mientras los turcos invadían la región. Carlos V estableció estas tropas en el sur de Italia para reforzar la defensa ante una posible invasión turca.

Mapa etnográfico de Italia en 1859, en verde las "islas" arberesh

Estos arbereshe se establecieron en pueblos aislados, lo cual les ha permitido mantener su cultura, lengua y tradiciones hasta nuestros tiempos. Se trataba principalmente guerreros y campesinos, por lo que una vez en Italia muchos tradicionalmente fueron soldados, del Reino de Nápoles o de la República de Venecia, desde las Guerras de Religión hasta la invasión napoleónica. Algunos estudiosos, consideran que la emigración de los arbereshe, a finales de la Edad Media, supuso para Albania la pérdida de una gran parte de su élite política e intelectual, lo que trajo como consecuencia el empobrecimiento cultural y económico del país.

El siglo XVIII vería la última llegada de arbereshe, se trataba de un grupo proveniente de Himare, un pueblo en el sur de Albania, que huyó a causa de una masacre instigada por Ali Pasha, que había matado 6000 albaneses cristianos por haber rechazado convertirse al Islam. Estos últimos arbereshe se asentaron en Hora e Arbereshevet (Piana degli Albanesi) y más tarde fundaron el pueblo de Sendahstina (Santa Cristina Gela).

A principios del siglo XVIII, se estima que había unos 100.000 arbereshe en Italia. Esa cifra ascendería a 200.000 en los primeros censos italianos de principios del siglo XIX, sumando la población de la cincuentena de pueblos arberesh.

Mujeres de Piana degli Albanesi vestidas con el traje tradicional arberesh, foto del 1902

Los arbereshe jugaron un papel destacado en la recuperación de la consciencia nacional de Albania a finales del siglo XIX. Pero también jugaron un papel importante en la unificación italiana, Francesco Crispi, uno de los personajes considerado determinante en dicho proceso era de origen arberesh.

Al igual que resto de pueblos del sur de Italia, los pueblos arbereshe también sufrieron los efectos de la ola de emigración masiva a América entre el 1880 y 1910. La mitad de los pueblos arberesh desaparecieron, y pese al revival cultura del siglo XIX apareció un cierto riesgo de desaparición cultural.

En la actualidad, se estima que en total los arbereshe son unos 80.000 distribuidos en varios “islas” dentro de Italia. Tras la caída del comunismo en Albania, llegaron nuevos inmigrantes albaneses a los pueblos arbereshe, tanto de Kosovo como de Albania. El encuentro generó sentimiento encontrados hacia los “nuevos albaneses”. Por un lado, y pese a las diferencias entre las dos comunidades, aún se aprecia un sentimiento de cierta familiaridad entre ellas, que queda reflejada en un dicho que usan ambos grupos: “Todos somos primos y nuestra sangre está dispersa, pero nosotros somos los arbereshe y ellos los shqiptare”.

Pero por otro lado también se generó una serie de sentimientos encontrados, como es la desconfianza entre la “vieja” y la “nueva” diáspora. Pese a tener orígenes comunes la evolución de ambas comunidades ha sido demasiado diferente, lo que tal vez provoque que no haya un sentimiento de unión étnica entre ellos. El dialecto arberesh es el albanes de la Edad Media, la lengua que se hablaba en Albania antes de la invasión otomana, substancialmente diferente del albanes moderno.

Bendición de la Epifania 2007, autor Bernhard J. Scheuven

Además los nuevos inmigrantes, que son en su mayoría musulmanes, muestran escaso interés por otro de los signos de identidad de los arbereshe, los ritos cristianos que han preservado fielmente. Hoy en día, la mayoría de arbereshe pertenece a la Iglesia Católica Bizantina Ítalo-Albanesa (católica pero con rito oriental) y una minoría que es católica.

Un estudio del 2003 analizó el encuentro entre los arbereshe de Piana degli Albanesi, una ciudad de unos 7.000 habitantes en Sicilia, con unos 70 inmigrantes recién llegados de Albania. El estudio reveló algunas tensiones entre la mayoría, que se veían a sí mismos como los aristócratas” de la cultura tradicional albanesa, y los nuevos inmigrantes que viven pisos baratos y se encargan de los empleos más precarios. Eda Derhemi, el autor del estudio, dijo haber encontrado escasas muestras de solidaridad entre los dos grupos, que están en realidad demasiado separados en el tiempo para tener mucho en común.

De hecho, los arbereshe tendían a replicar los típicos estereotipos del resto de italianos hacía los albaneses, que los consideran inmigrantes de clase baja, con una tendencia hacia la prostitución y la delincuencia, incluso cuando no existe evidencia alguna que esa tendencia se haya manifestado en la Piana degli Albanesi.

Como recuerdo de su origen y su pasado, la calle principal de muchos pueblos arberesh acostumbra a llamarse Via Giorgio Castriota, en honor de Skanderbeg. Curiosamente, las plazas principales de Tirana y Pristina (Kosovo) también llevan su nombre y en ambas hay dos estatuas ecuestres que honran su memoria. Gjergj Kastriot, Skanderbeg, el último líder que aunó a unos y a otros.

Iconostasio de San Giorgio Megalomartyr, Piana degli Albanesi (una iglesia Católico Bizantina en Sicilia)

Gracias a mi amigo Francesc, conocedor de primera mano de Italia, por descubrirme esta historia hace ya muchos años.

PS: D’una Albània somniada, lectura más que recomendable, una crónica sentimental del encuentro de los arbereshe y su Albania “soñada”, a Rastres, vestigis, derelictes

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+info:
- Arbereshe en en.wikipedia.org y es.wikipedia.org
- Albanian in Italy in EuroMosaic
- The new Albanian migration by Rusell King et al. in googlebooks
- Out of Albania by Rusell King and Nicola Mai in googlebooks
- Albanian leadership in the Unification of Italy (1860-1871) in Tirana Magazine
- Arberesh language in en.wikipedia.org
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martes, 10 de junio de 2008

Las pirámides de Albania, cuando los pobres quisieron ser ricos

Pirámides financieras ha habido muchas y en muchos lugares del mundo, pero hay una serie de aspectos que hacen especial la que sufrió Albania durante los años 1996 y 1997. El primero de ellos fue su tamaño relativo al de la economía del país, ya que en su pico el valor nominal de la pirámide llegaba a equivaler casi a la mitad del producto interior bruto del país. Otro su alcance, pues se calcula que dos tercios de la población habían "invertido" en ellas. Y por último violencia que acompañó a su colapso, que provocó la caída del gobierno y dejó prácticamente al país en un estado de anarquía muy próximo al de la guerra civil, que costó la vida a unas 2,000 personas.

Albania había sido durante el régimen comunista de Enver Hoxha el país más aislado de Europa. La propiedad privada había sido abolida y la información del exterior que llegaba a la población era muy escasa. Cuando el país inició su transición de un sistema de mercado centralizado al libre mercado, la población era una total desconocedora del funcionamiento de los mercados y los mecanismos de inversión. Además las instituciones financieras del país todavía eran un tanto rudimentarias y existían pocos bancos privados. Los tres bancos estatales seguían siendo los depositarios del 90% de los ahorros. El dinero empezaba a circular debido a las nuevas empresas y a las remesas enviadas por los albaneses que trabajaban fuera.

Los bancos ofrecían unos intereses reales positivos, pero empezaban a tener problemas con los créditos concedidos. Ante su imposibilidad de hacer frente a las demandas crediticias de las empresas y particulares, empezaron a aparecer compañías crediticias sin demasiado control. Junto a estas aparecieron también otras compañías que recurrieron a los pequeños ahorradores para conseguir dinero con el que financiar su actividad, fueron este tipo de compañías las que más tarde se convertirían en pirámides. Aunque no fueron sólo empresas las que se aprovecharon de esta locura inversora, sino que hay casos de particulares realmente sorprendentes, como el de una mujer que fue capaz de reunir más de 50 millones de dólares de ahorradores incautos y montar su propia pirámide, sin molestarse en hacer ninguna inversión real.

Las nuevas empresas que aparecieron con la complicidad de altos funcionarios del gobierno se aprovecharon de un marco regulador confuso, en el que no estaba claro quien era el responsable de controlar que. Hasta el punto que el mismo Banco Central de Albania no tenía la autoridad suficiente para clausurar las compañías de crédito ilegal.

El modelo de inversión piramidal es sencillo, los primeros inversores que acuden reciben unos altos rendimientos por sus ahorros, que muchas no retiran, sino que reinvierten. Es el boca a boca de estos clientes "satisfechos" el que atrae a nuevos inversores. El sistema está condenado a ser insostenible, ya que los rendimientos pagados a los primeros inversores provienen de los ingresos de los últimos y con el tiempo las responsabilidades financieras de la institución superan los bienes depositados. Si la pirámide no es descubierta antes, se descubre cuando los depositarios deciden retirar su inversión.

En el caso de Albania existían pirámides puras, es decir sin ningún tipo de bien detrás. Otras eran algo más ambiguas, pues si que tenían inversiones reales, muchas de ellas incluso ilegales, como era el contrabando con la antigua Yugoslavia que estaba bajo bloqueo de la ONU. Este contrabando era un negocio que reportaba grandes beneficios. Pero incluso estas últimas, que podríamos llamar "empresas", cuando la crisis estalló eran ya únicamente pirámides financieras.

El fin se precipitó cuando a finales de 1995 la ONU suspendió la sanciones sobre Yugoslavia, lo que dejó sin "plan de negocio" a las empresas que se dedicaban al contrabando. Ante la pérdida de estos ingresos la única opción que quedó a muchas de estas empresas "honradas" fue convertirse en pirámides financieras. Los altos intereses que permitían un rendimiento de hasta el 100% anual, contrastaban con una inflación no excesivamente alta, en 1995 rondaría el 5% y llegaría a alcanzar el 17% en el 1996. Además nuevas pirámides entraban en el mercado. Muchas veces con intereses aún más atractivos, lo cuál obligaba a las ya existentes a mejorar los que ellas ya ofrecían llegando ya al 8% mensual.

La proliferación de pirámides tuvo unos efectos desastrosos. Cada vez menos ahorradores eran capaces de resistirse a sus atractivas rendimientos. Ya se llegaba a ofrecer hasta el 30% al mes, otros aún ofrecían más, triplicar el dinero en 3 meses. En Noviembre el dinero invertido llegaba a los 1,200 millones de dolares. Los albaneses vendían sus casas, los granjeros sus animales. Tal era la actividad comercial en el otoño del 1996, que Tirana parecía un matadero, lleno de granjeros que acudían con sus animales para venderlos, ansiosos por invertir el dinero obtenido en las pirámides.

Mientras, el gobierno se limitaba a contemplar la situación pese a las advertencias del Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional. Prensa y opinión pública creía ver en esas advertencias una conspiración de los extranjeros para dañar la imagen de las "triunfantes" nuevas empresas de Albania.

Pero la realidad es tozuda y el colapso del sistema financiero empezó cuando una de estas firmas, llamada Sude, no pudo hacer frente a sus pagos. Lo cual dañó la confianza en todas las empresas del sector. Más tarde, Sude y una segunda empresa, Gjallica, declararon la bancarrota. Las protestas en la calle no hicieron más que empezar. Las demás firmas siguieron su camino dejando de pagar los intereses. Ahora sí, el gobierno reaccionó, primero rechazando compensar a los inversores por sus pérdidas y congelando los depósitos de estas firmas, para evitar que el dinero que tenían desapareciera.

Pero la situación ya era un caos en Marzo de 1997, el gobierno había perdido el control del sur del país, en la calle más de un millón de armas circulaban provenientes de saqueos a cuarteles y comisarias, armas que podían verse en las protestas que se extendían por todo el país. Tiendas y almacenes también eran saqueados, la misma suerte corrían edificios estatales y bancos. La situación de descontrol se agravaba con los numerosos policías y militares que habían desertado, en parte por simpatía con los manifestantes y en parte por sus salarios miserables.

El odio de la población hacia el gobierno era total, la gente lo culpaba de la situación, por lo que el presidente Berisha tuvo que dimitir, haciéndose cargo de las riendas del país un gobierno interino. Los ingresos del gobierno caían en picado, las aduanas y agencias de recaudación de impuestos fueron asaltadas. Muchas fábricas se vieron obligadas a parar su producción, el lek, la moneda albanesa, se depreció un 40% frente al dólar y la inflación, ahora sí se disparó, sólo en la primera mitad del 1997 llegó a subir un 28%.

¿Por qué la gente culpaba al gobierno? Si bien el gobierno jamás aconsejo invertir en las pirámides, si que las toleró e incluso legitimó, según los críticos. Los gestores de estas empresas eran vistos en las recepciones oficiales e incluso eran entrevistados en las televisiones públicas casi a diario. Las conexiones con el partido del presidente Berisha eran más que obvias y más tarde reconocidas. Pero la pirámides también llegaron a tener conexiones en otros partidos o grupos de interés.

Tras la dimisión del presidente Berisha y el envío de 7,000 soldados por parte de la ONU, la situación en las calles empezó a calmarse. Por su parte, el nuevo gobierno asesorado por el FMI y el Banco Mundial, nombró administradores externos para las liquidar las entidades financieras implicadas en la pirámide. También se impusieron restricciones a la retirada de grandes sumas de los bancos, en parte para proteger los inversores de las pirámides a la vez que para proteger el sistema bancario que no hubiera podido resistir una retirada en masa de depósitos.

Pese a las dificultades puestas por los anteriores gestores, al final los nuevos administradores consiguieron hacerse con la gestión de las empresas y se encargaron de liquidar el negocio, pagando las deudas y vendiendo los bienes con los que aún contaban y que pudieron localizar, afortunadamente muchos de estos fondos no habían colocado su dinero fuera del sistema bancario, por lo que los inversores fueron al menos capaces de recuperar el 50% de su inversión. Los propietarios de estas firmas que aún no habían huido del país fueron encarcelados.

Tras la intervención se pudo comprobar como muchas de estas empresas jamás habían tenido un negocio real detrás, sino que habían sido un mero cebo para atraer incautos, otras sí que tenían un plan de negocio, participando en la modernización del país, construyendo hoteles, gasolineras, .... pero el estallido de violencia en las calles arruinó también sus planes. Otras pirámides se habían convertido en verdaderos colosos, a partir de una inversión de 500 millones de dólares afirmaban contar con unos bienes valorados en 6,000 millones como resultado de sus inversiones en propiedades inmobiliarias, agencias de viajes, supermercados o incluso su propia televisión.

Los efectos de la pirámide sobre la economía albanesa no fueron muy duraderos, tal vez los más importante fueron el malestar social y el caos que causó la explosión de rabia de los habitantes del país más pobre de Europa, que un día soñaron con volverse ricos de la noche a la mañana, los primeros rendimientos sólo fueron la falsa ilusión de una economía en auge, que contrastaba con una realidad muy distinta, pues incluso la escasa industria de los tiempos comunistas estaba prácticamente parada.

PS: Todavía recuerdo el primer artículo sobre este tema que leí hace años en Newsweek, en el que un anciano entrevistado afirmaba resignado después del estallido: "ya me parecía a mí que ganar tanto dinero sin trabajar no podía durar mucho tiempo".

*foto 1: El presidente Sali Berisha, paradójicamente en el 2005 volvió a ser elegido Primer Ministro
*foto 2,3: Protestas en las calles de Tirana en 1997

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+info:
- The Rise and Fall of Albania's Pyramid Schemes by Christopher Jarvis, International Monetary Fund
- Albania under the Shadow of the Pyramids by Carlos Elbirt, The World Bank Group
- Albanian National Investment Fraud Ponzi Scheme
- Albania Calls An Emergencya As Chaos Rises in New York Times Leer más »

lunes, 25 de febrero de 2008

Albania, el país de los bunkers

Bajo la dictadura estalinista de Enver Hoxha, Albania se convirtió en uno de los países más aislados del mundo. Las relaciones con los países comunistas que en un principio eran excelentes fueron rompiéndose. Quedando finalmente Albania como último bastión del estalinismo. Ante esta situación a finales de los 60 Hoxha creyó que Albania sería invadida de manera inminente, por lo que decidió sembrar todo el país de bunkers, en total entre 600,000 y 700,000. Llegado el momento de la verdad, Hoxha esperaba que sus compatriotas corrieran a su bunker más cercano y metralleta en mano defendieran la madre patria de los invasores extranjeros. Teniendo en cuenta que la población de Albania en aquellos tiempos rondaba los tres millones, se calcula que había uno por cada 4 o 5 albaneses.

Al acabar la Segunda Guerra Mundial Albania se alió con su vecina Yugoslavia, que se convirtió en su protector, concediéndole ayudas en forma de grano, créditos o comprándole sus materias primas a casi el triple del precio de mercado. Las cooperación funcionaba hasta que surgieron las primeras desavenencias y recelos sobre el papel que Albania tenía que jugar en esta alianza. Albania rompería relaciones con Yugoslavia y pasaría a caer en la órbita de la URSS de Stalin, cuya ayuda reemplazaría la yugoslava.

Tras la muerte de Stalin en 1956 la situación volvería a cambiar, la condena del régimen y los crímenes de Stalin por parte de Khrushchev, despertó el rechazo de Hoxha y este proclamó su país "reserva espiritual del marxismo-leninismo".

Más tarde en 1958 aprovechando la ruptura entre China y la URSS, Albania se acercó a la China de Mao, que substituiría el papel de la URSS en Albania, de la misma manera que la URSS lo había hecho antes con Yugoslavia. Sin embargo China no se mostró un aliado tan eficaz como la URSS, pues sus técnicos y equipos no eran tan sofisticados, ni avanzados como los soviéticos. Al igual que con sus anteriores aliados las relaciones con China también se romperían, en este caso en los años 70 tras el acercamiento "práctico" de China a las potencias occidentales en especial a Estados Unidos.

En 1968 la invasión de Checoslovaquia por parte de los soviéticos hizo temer a Hoxha que Albania fuera la siguiente, lo cuál hizo que el ritmo de construcción de bunkers se acelerara. Según cuentan algunas fuentes, el primer prototipo de estos bunkers había sido finalizado en los 50, durante su presentación Hoxha preguntó al ingeniero en jefe si estaba seguro que resistiría el ataque de un tanque, este respondió que estaba "muy seguro". Entonces Hoxha le pidió que permaneciera dentro de su creación mientras un tanque bombardeaba el bunker.

Lamentablemente para la población cuerda de Albania, el ingeniero salió ileso tras el ataque y se procedió a la producción en serie de su invento. Estos bunkers eran de hormigón armado, pero eran a su vez móviles, con la intención que fueran fáciles de colocar con un helicóptero o grúa en un agujero excavado previamente. Los había de varios tipos: bunkers de playa, para una ametralladora, instalaciones navales submarinas, bunkers subterráneos para servir de almacén. Los más comunes eran los que tenían forma de seta y podían albergar una ametralladora o una pequeña pieza de artillería de hasta 75mm.

La invasión inminente podía provenir de cualquier frente y de cualquier enemigo, además de los enemigos en el lado comunista había que añadir los enemigos "tradicionales" occidentales. Así que los bunkers proliferaron por todo el país sin una estrategia clara de defensa. Albania, pese a ser un país pobre, dedicó una cantidad inmensa de recursos a su construcción, se calcula que para la construcción del típico bunker seta eran necesarias cinco toneladas de hormigón, mientras las carreteras se encontraban en un estado lamentable, así como muchos otros servicios.

Algunos albanos aún recuerdan su sorpresa el día que los funcionarios del estado llegaron y les dijeron que iban a construir un bunker delante de su casa, algunas veces en medio de la tierra de labor.

La proliferación de bunkers por todo el país creaba un estado de inseguridad y de alerta en la población que sin duda era positivo para mantener la paranoia de la invasión inminente.

Los bunkers no fueron el único elemento de supervivencia de Hoxha, ni siquiera el más excéntrico. Era tal su temor a ser capturado o asesinado por los invasores, que algunas fuentes afirman que ordenó crear una doble suyo mejorado con cirugía para que asistiera a los actos públicos. Este no sería el único hecho que confirmaría que los temores de Hoxha eran reales, pues tras la caída del régimen comunista se encontraron arsenales de armas químicas escondidas en algunos de bunkers almacén preparadas para ser usados contra los invasores que nunca aparecieron.

En la Albania post-comunista, algunos de estos bunkers han sido utilizados por los vecinos como medio de provisión de material de construcción, otros se han convertido en almacenes o tiendas, WC públicos o incluso modernos restaurantes. Sin embargo son muchos los que aún se mantienen en pie tal como quedaron el día que cayó el comunismo en Albania, convertidos en un mal recuerdo de un pasado de paranoia y miedo para unos y como un simpático souvenir para otros.

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* foto 1: un bunker parcialmente soterrado
* foto 2,3: varios bunkers frente a un río (foto de
Neil Woodburn)


+info:
- Albania's relics of paranoid past in BBC news
- Enver Hoxha en es.wikipedia.org
- Comunismo en Albania - Historia de Albania en es.wikipedia.org
- Tirana Journal; Dictator Liked Bunkers. My, They Mushroomed in The New York Times Leer más »