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lunes, 19 de julio de 2010

Los hermanos Collyer, los ermitaños de Harlem

Cuando la policía de Nueva York entró en la casa de los hermanos Collyer en Harlem el 21 de marzo de 1947. No podía dar crédito a lo que encontraron. La entrada y las habitaciones de la casa estaban llenas hasta el techo de trastos y basura. Una llamada anónima les había alertado de la presencia de un cadáver, pero parecía que la búsqueda no iba a ser fácil ante la imposibilidad de avanzar.

Exterior de la cada el día después de la entrada de la policía La casa poco después de la entrada de la policía en 1947. Original Ascent of a Pyramid

Habían pasado casi 40 años desde que en 1909 el Doctor Herman Collyer Collyer se mudara con su familia Harlem. Habían comprado una "brownstone" de cuatro plantas en los que entonces un barrio blanco en el que se estaban instalando algunas de las familias más adineradas de Nueva York. A los Collyer tampoco les iban mal las cosas, el padre de Herman había sido uno de los mayores constructores de barcos del río Hudson, él era un reputado ginecólogo que trabajaba en el hospital de Bellevue y su mujer, Susie Gage Frost, había sido cantante de ópera.

Supuestamente, los Collyer descendían de la familia Livingston, una antigua y acaudalada estirpe neoyorquina de la que se tiene constancia desde el siglo XVII, y que había llegado en barco a la entonces colonia holandesa desde Inglaterra justo una semana después que el Mayflower.

La pareja había tenido una hija, Susan, que murió aún siendo niña en 1880. Un año después de su muerte, había nacido su segundo hijo, Homer y cinco años más tarde, Langley. Los dos hermanos estudiaron en la Universidad de Columbia. Homer se licenció en Derecho Marítimo y Langley en ingeniería mecánica y química.

Los Collyer eran una familia más de Harlem, con algunas rarezas, pero que no parecían tener la menor importancia. En 1917 habían dado de baja el teléfono acusando a la compañía de cobrarles llamadas de larga distancia que no habían hecho. También era habitual que el doctor Collyer bajara remando en su propia piragua por el río Este cuando le llamaban del hospital de la isla de Blackwell.

Sin embargo, sería en 1919 cuando la vida de la familia cambiaría. Según parece, el doctor decidió abandonar a la familia. Se desconocen los motivos de su marcha y algunas fuentes afirman que no fue una separación, sino que su mujer se fue con él. En cualquier caso, los hermanos, Homer y Langley, en aquel entonces de 34 y 38 años de edad, siguieron viviendo en la casa familiar de Harlem.

Así se encontró el interior de la casa la policía cuando entró. Original The New York Times

En 1928, esta vez por falta de pago, les cortaron el gas y la electricidad. Aunque Langley intentó generar su propia electricidad, sus intentos de generar electricidad con un Ford T no fructificaron, aunque Langley decía que sí, por lo que los hermanos a partir de entonces vivieron sin calefacción ni agua caliente. Pasando a utilizar queroseno para cocinar, iluminarse y calentarse.

El padre murió en 1923 y la madre en 1929. En ese momento, los hermanos heredaron todas las posesiones de la familia y decidieron llevar todas esas posesiones a su casa de Harlem. Mientras Homer seguía ejerciendo como abogado, Langley se ganaba la vida como concertista de piano, llegando a tocar en una ocasión en el Carnegie Hall.

Para entonces, lo que cuando llegaron era un pujante vecindario blanco se había ido convirtiendo en un barrio negro de clase baja. La mayoría de las familias blancas que habían llegado con los Collyer se habían marchado. Los hermanos, sin embargo, se quedaron, aunque a medida que la delincuencia y el vandalismo se adueñaban del barrio más se apartaban del mundo y se recluían en su casa.

La mayoría de fuentes sitúan en 1932 la última aparición pública de Homer. Justo un año después, un derrame cerebral le causó hemorragias en ambos ojos y se quedó ciego. A partir de ese momento, Langley se dedicó a cuidarlo. Los hermanos decidieron no seguir los consejos de los médicos. “Somos hijos de médico y tenemos una biblioteca con más de 15.000 libros de medicina”, al parecer explicaba Langley. Langley sometió a su hermano a una dieta especial combinada con descanso que según él le ayudaría a recuperar la visión. Cien naranjas a la semana, pan integral y mantequilla de cacahuete, y para ayudar a descansar a los ojos, los tendría que mantener cerrados a todas horas.

Después de la pérdida de visión de Homer, Langley comenzó a guardar y a acumular los periódicos de la ciudad con la intención de que el día que Homer recuperara la visión, se pudiera poner al día. La salud de Homer, sin embargo, no se recuperaría y, más tarde, a causa del reumatismo que sufría, quedó casi paralítico.

Imagen de la azotea de la casa, 24 de marzo de 1947.

Ese mismo año, poco antes de quedarse ciego, Homer había comprado el edificio del otro lado de calle para construir un bloque de apartamentos. Sin embargo, después de perder la visión, los hermanos abandonaron los planes que tenían y, a al no pagar los impuestos, el edificio acabó pasando a la ciudad de Nueva York. Langley protestó la decisión porque no la entendía, si no contaban con ningún tipo de ingreso porque tenían que pagar impuestos.

Fue también durante estos años, que Langley comenzó deambular de noche por las calles. Primero, salía a buscar agua a una fuente que estaba unas manzanas más debajo de la casa y luego recorría la ciudad tirando de una caja de cartón. Buscaba comida en los cubos de basura o le pedía a algún comerciante amable la comida que iba a tirar. Extrañamente, en ocasiones, Langley recorría grandes distancias sólo para que le dieran una barra de pan duro, había veces que había llegado a caminar hasta Brooklyn en busca de pan. Sin embargo, eran muy pocas las ocasiones en las que se aventuraba dentro de una licorería, y sólo para comprar whisky con “fines medicinales”. Langley también aprovechaba sus salidas nocturnas para recoger y llevar a su “refugio” todo aquello que le parecía de utilidad.

Contrariamente a lo que se pudiera pensar y a pesar de su enorme actividad nocturna, eran pocas las ocasiones en las que alguien veía a Langley. Los hermanos vivieron a su modo sin que nadie les molestara hasta 1938, cuando aparecieron en los periódicos por primera vez. Fue a raíz de que Maurice Gruber, un agente inmobiliario interesado en comprar una de las propiedades de los hermanos en Queens, no recibiera ninguna respuesta a sus cartas y no consiguiera que le abrieran la puerta ninguna de las veces que fue a hablar con ellos en persona. Helen Worden del World Telegram se hizo eco de la historia y de los rumores de los vecinos que sostenían que detrás de aquella descuidada fachada se escondía el lujo y la riqueza.

Según Worden, la reportera del periódico, había alfombras orientales, antigüedades, libros y montones de dinero que los hermanos no querían guardar en ningún banco. La reportera además contactó un Charles Collyer, un primo lejano, que no dudó en posar en los escalones de la entrada y expresar su temor de que su primo Homer podría estar muerto.

Una noche, la reportera, que estaba haciendo guardia delante de la puerta de la casa de los Collyer, asaltó a Langley cuando este salía a hacer una de sus rondas nocturnas con un “Buenas noches, señor Collyer. Sus vecinos me han dicho que guarda una piragua en el desván y un Ford T en el sótano”. “Sí y no”, respondió Langley. El mayor de los hermanos explicó que tanto el coche como el bote eran de su padre y le explicó el uso que su padre había dado al bote. “No tenemos teléfono y hemos dejado de abrir el correo. No puedes imaginarte lo libre que nos sentimos”. Cuando la periodista le preguntó por su atuendo dijo que no podía ir vestido de otra manera porque le atracarían.

Posteriormente, otro reportero describió a Langley como un hombre con apariencia fantasmagórica. Amigo de pasear por cementerios y de no salir de casa hasta la medianoche. El periodista afirmaba que tenía un hermano al que nadie había visto desde hacía siglos y que todos suponían muerto, aunque jamás había tenido un funeral.

Limpiadores retirando uno de los pianos. Original Ascent of a Pyramid

Pasado un tiempo, Langley culpó a la publicación de estos dos artículos de ser los causantes de casi todos sus males. Según él, lo único que pretendían, él y su hermano, era vivir sin ser molestados. ¿Por qué vivían como reclusos? Eso era sólo asunto suyo, de los dos hermanos, pero de nadie más. Desde luego que algo de razón tenía. La publicación de los artículos los sometió al escrutinio público y los convirtió en personajes misteriosos y populares acabando con su tan preciada tranquilidad. Se dice que a partir de entonces no pararon de sufrir el incordio de vecinos entrometidos que picaban a la puerta o que los niños del barrio convirtieron en un hábito tirar piedras a las ventanas de la casa.

También, fueron varias las veces que los ladrones intentaron entrar en la casa atraídos por las supuestas riquezas que, según la prensa, los hermanos escondían en su interior. Mientras, reporteros sensacionalistas seguían entrevistando a familiares obscuros y lejanos de los dos hermanos, que en la misma puerta que Charles posó expresaban su preocupación por sus dos parientes.

A medida que el miedo de los hermanos crecía, también lo hacía su nivel de excentricidad y comenzaron a obsesionarse con la idea de que alguien entrara en la casa. En un primer momento, harto de gastar dinero en cambiar cristales, Langley tapió las ventanas con tablas. Aunque se sabe poco de la vida de los hermanos antes de 1938, algunos periódicos afirman que, si bien la casa tenía un aspecto tenebroso y descuidado, fue a partir de ese año cuando Langley comenzó a construir en el interior de la casa un laberinto con cajas llenas de basura.

Langley aplicó sus conocimientos de ingeniera para colocar cajas llenas de papeles o basura de forma entrelazada y ocultar entre ellas túneles que permitían pasar de una habitación a otra. Langley conocía su laberinto, pero cualquier otra persona hubiera tenido que retirar toda la “barricada” para poder pasar. Además, y por si esto fuera poco, Langley colocó varias trampas caseras en estos pasadizos, de manera que si algún intruso no deseado tropezaba con un cable se provocara un “alud” de papeles y cajas.

Limpiadores retirando uno de las habitaciones. Original Ascent of a Pyramid

Los hermanos volvieron a atraer la atención de los medios en 1942, cuando dejaron de pagar la hipoteca de la casa. Al no cumplir con sus pagos, el banco comenzó el procedimiento de desahucio, enviando una cuadrilla de limpieza. Langley recibió a los limpiadores a gritos, instando a los vecinos a llamar a la policía. Cuando los agentes llegaron e intentaron entrar en la casa tirando la puerta abajo, vieron que un montón de basura les impedía adentrarse en la casa, un montón que llegaba desde el suelo hasta el techo.

En ese mismo instante, sin mediar palabra, Langley extendió un cheque de 6.700 dólares (el equivalente a unos 88.000 actuales) con el que cancelaba la hipoteca y ordenó a todos que abandonaran su casa mientras él se volvía a su refugio.

Pasarían unos años hasta que el 21 de marzo de 1947 a las 8.53 de la mañana la policía recibió una llamada anónima informando que en la casa de los Collyer había el cadáver de un hombre muerto. No tardó en acercarse una patrulla. Ante la imposibilidad de forzar la puerta de entrada, la policía tuvo que sacarla de sus goznes. Cuando finalmente pudieron entrar se volvieron a topar con el muro de cajas basura, periódicos, hierros y trastos diversos que les impedía continuar. Las escaleras del sótano estaban bloqueadas de la misma forma, así que tuvieron que forzar la ventana de la segunda planta para entrar y descubrir habitaciones y escaleras llenas hasta el techo de cajas, papeles y trastos.

Fue en torno al mediodía cuando dieron con el cadáver de uno de los hermanos, era el de Homer. La noticia de la muerte causó sensación y apareció en la portada de los principales periódicos de la ciudad. En sus páginas interiores, unos periódicos describían a Homer con barba, otros con bigote y otros sólo destacaban que vestía andrajos. Pero quedaba claro que hacía como mínimo tres días que no comía, antes de morir por una combinación de inanición, deshidratación y un ataque al corazón. La noticia atrajo a la puerta de la casa cientos de curiosos, que miraban asombrados los montones de basura que se acumulaban en la puerta.

Los limpiadores siguieron buscando al hermano. No fue una tarea fácil ya que el edificio parecía macizo, relleno de multitud de trastos y basura. Según el Times, sólo del vestíbulo de la primera planta se retiraron 19 toneladas de ruinas. Se sacaron unos 2.500 libros de la biblioteca legal de Homer. En medio de cientos de toneladas de basura, encontraron algunos retratos familiares al oleo, catorce pianos (uno de ellos, supuestamente, regalo de la reina de Inglaterra), candelabros, tapices, bicicletas oxidadas, alfombras orientales, maniquís, cinco violines, dos órganos, media docena de trenes de juguete, una antigua máquina de rayos X, dos rifles, tres revólveres, munición y un diploma escolar de Langley por buena conducta y puntualidad de abril de 1895.

Si bien una buena parte de los trastos eran objetos relacionados con la práctica médica de su padre, una parte importante estaba formada por los objetos que durante años Langley había ido recogiendo de la basura.

El Collyer Brothers Park, en el mismo lugar donde estaba la casa.

La propia casa se encontraba en un estado de conservación lamentable al no haberse llevado a cabo ningún tipo de mantenimiento durante años. El tejado tenía goteras, muchos muros estaban desconchados y otros se habían derrumbado.

En total, hasta el 3 de abril se habían retirado ya 51 toneladas de basura y objetos. Pero seguía sin haber rastro del hermano que faltaba, al que, por cierto, había numerosas personas que afirmaban haberlo visto no sólo en alguna parte de la ciudad, sino hasta en nueve estados distintos. La policía especuló con la posibilidad de que Langley se hubiera marchado antes de la misteriosa llamada y que, por tanto, la muerte de Homer hubiera sido debida a la desatención.

Finalmente, el 8 de abril los limpiadores dieron con el cuerpo de Langley. Estaba a no más de 3 metros de donde habían encontrado el de Homer. Había quedado sepultado bajo una maleta y tres enormes fajos de periódicos. Langley había quedado atrapado en uno de sus túneles al activar accidentalmente una de las trampas que el mismo había colocado. Según parece, llevaba la cena a su hermano. Era de su cadáver de donde emanaba el hedor que llegaba hasta la calle.

El 9 de mayo, el ayuntamiento después de haber retirado unas 130 toneladas de material diverso de la mansión, entre los que se incluían 25.000 libros, ordenó su demolición por haberse convertido en un peligro público. La fortuna de los dos hermanos que incluía propiedades inmobiliarias por valor de unos, unos 2.000 en ahorros y unos 4.000 en artículos personales como joyas y efectivo ascendía unos 90.000 dólares de la época, el equivalente a 1.200.000 actuales, antes de descontar los impuestos pendientes. Fueron cuarenta los familiares que reclamaron una parte de este dinero, aunque no queda claro si la recibieron.

Algunos de los objetos más extraños que se encontraron en la casa fueron exhibidos en el Hubert’s Dime Museum, junto a las otras “maravillas humanas” del museo. El objeto central de la exposición dedicada a los hermanos era la silla sobre la que Homer había sido encontrado muerto. Años más tarde, la silla cambió de manos y fue adquiriendo una fama de ser un objeto maldito a causa de las desgracias que había traído a los hermanos. Aunque dicha maldición pareció no importar al coleccionista de curiosidades de Orlando que la y hoy segue siendo su propietario.

Enlace permanente a Los hermanos Collyer, los ermitaños de Harlem

+posts:
- La casa encantada de los Winchester
- La matanza de la escuela de Bath
- Florence Foster Jenkins, una diva a lo “Ed Wood
- El hombre que dejó de ser Phineas Gage
- El inventor del rayo de la muerte
- Folie à deux, cuando la locura es cosa de dos

+info:
- Hermanos Collyer en es.wikipedia.org en.wikipedia.org
- The Shy Men in Time Magazine
- The Collyer Brothers in New York The Sun
- The Collyer Brothers of Harlem in New York Press
- Former site of the Harlem House Where the Collyer Brothers Kept all That Stuff in The New York Times
- Ghost Story, The Collyer Brothers in Daily News
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lunes, 22 de febrero de 2010

El hombre que quiso construir una presa en el Estrecho de Gibraltar y crear un nuevo continente, Atlantropa

En el período de entreguerras, un arquitecto alemán llamado Herman Sorgel estaba convencido de haber encontrado la solución a la situación crisis en que se encontraba inmersa la vieja Europa: rebajar el nivel del mediterráneo hasta 200 metros mediante la construcción de una inmensa presa en el Estrecho de Gibraltar. Electricidad ilimitada y nuevas tierras ganadas al mar serían, sólo, algunos de los beneficios de su plan.

Atlantropa y sus obras

Sorgel comenzó a trabajar en su ambicioso proyecto en 1927. Su intención era crear un nuevo continente, “Panropa”, que luego pasaría a ser llamado “Atlantropa”. El nuevo continente sería el resultado de la unión de Europa y África. Para ello se tendría que ejecutar un titánico programa de obras de ingeniería. La más importante de las cuales era un gigantesco dique de 35 kilómetros de longitud unos 300 metros de altura y 500 de ancho cerca de Gibraltar, pero no el estrecho precisamente. Sorgel pretendía con el dique interrumpir el flujo de agua del Atlántico hacia el Mediterráneo.

En aquella época se suponía que era de unos 7.350 hectómetros cúbicos diarios (un estudio del año pasado, 2009, de David García de la Universidad de Alicante lo rebaja a unos 4.750). En cualquier caso, se trataba, y se trata, de una aportación vital para supervivencia del Mediterráneo. Sin ella, el aporte de agua que de los ríos y las lluvias resultaría insuficiente para compensar el agua perdida por la evaporación. Consciente de ello, Sorgel esperaba que si se interrumpía el flujo de agua del Atlántico, el nivel de Mediterráneo bajara a un ritmo de metro y medio al año (cálculos más modernos afirman que lo habría hecho a un ritmo de sólo medio metro por año).

En 60 años, se recuperarían al mar unos 600.000 kilómetros cuadrados de tierra, que podrían ser aprovechadas para la agricultura y ser capaces de mantener a unos 150 millones de personas. Italia podría cultivar el Adriático. Cerdeña y Córcega quedarían unidas por tierra, así como las islas del Egeo.

Así sería la gran presa del Estrecho de Gibraltar según Sorgel. Original Modern Mechanix

La presa, que aprovecharía este flujo natural de agua, produciría unos 50.000 megavatios de electricidad barata para la industria europea y su construcción crearía más de un millón de puestos de trabajo, solucionando el problema del desempleo. En el plano político, la obra también resultaría beneficiosa. Una obra así, por fuerza, tendría que unir a las diferentes naciones europeas al verse obligadas a colaborar en su construcción y, una vez construida, se convertiría en el mejor antídoto para evitar la tentación de otra guerra –otra de las preocupaciones de Sorgel, pacifista confeso–. En una Europa interdependiente energéticamente, no sería buena idea atacar al vecino.

Sorgel era un defensor de la teoría que la cuenca mediterránea no estaba originalmente cubierta por agua y, por eso, decía conscientemente “recuperar” y no “ganar” tierra al mar. De esta manera, Atlantropa no pretendía alterar la naturaleza, sino devolverla, aunque sólo fuera en parte, a su estado original. En realidad, Atlantropa no fue el primer proyecto que intentó de cambiar y dominar la geografía gracias a la tecnología. Antes que Sorgel, del 1923 al 1932, los ingenieros holandeses habían conseguido ganar miles de hectáreas al mar con la construcción del dique del Mar del Norte. Fue una obra magnífica que fascinó a los europeos de la época y que, al parecer, sirvió de fuente de inspiración para Sorgel.

Sorgel estaba convencido de que el proyecto no sólo no sería perjudicial para el clima, sino que sería beneficioso. Sin embargo, es más que probable que hubiera modificado el clima y el régimen de lluvias de la región. A menos lluvia, el caudal de los ríos se reduciría y la salinidad de lo que quedaba del Mediterráneo se incrementaría, haciendo desaparecer parte de su flora y fauna.

Herman Sorgel modelando el mediterráneo. Original Modern Mechanix

Para evitar que el nivel de Mediterráneo bajara demasiado y se destruyeran las vías de navegación. Sorgel pretendía construir otro gran dique entre Túnez y Sicilia que dividiría el Mediterráneo en dos partes. En la más occidental, se dejaría bajar el nivel del mar hasta los 100 metros, mientras que en la otra se rebajaría aún más, hasta los 200.

No sería buena idea construir ningún dique en el Estrecho de Dardanelos que bloqueara el Mar Negro, porque inundaría zonas habitadas, pero sí un embalse con otra central hidroeléctrica. También sería necesario construir otros diques más pequeños y esclusas en otras vías de aporte de agua al Mediterráneo. Igualmente, se tendría que construir esclusas en todos los diques del proyecto para permitir el paso de los barcos así como en la entrada del Canal de Suez. Un túnel en el Estrecho de Gibraltar y una autopista sobre el dique de Sicilia harían posible la circulación directa de trenes y coches entre África y Europa. Podría existir un tren directo de Berlín a Ciudad del Cabo.

Sorgel no tenía duda de que Europa tenía que ser auto-suficiente si pretendía seguir siendo competitiva frente a América y Asia, y para ello, según su visión, tenía que poseer territorios en todas las zonas climáticas del planeta, como era el caso de América. Además, creía que una de las causas de la conflictividad social y política europeas era la sobrepoblación. De ahí, la necesidad de colonizar África.

La preocupación por Europa y los europeos contrastaba con el escaso interés por África y los africanos. Es por ello que algunos acusan a Sorgel de despreciar a ese continente y considerarlo meramente como un territorio carente de cultura e historia. Otros, sin embargo, prefieren excusar esa visión al considerar que Sorgel era sólo un hijo de su tiempo y compartía la mentalidad de esa época, que fue la que propició el colonialismo.

Así quedaría el Mediterráneo. Foto original (y más grande)

Precisamente, los planes de Sorgel para África pasaban por su colonización, aunque antes había que “mejorarla”. Para ello –no podía ser de otra manera–, proponía construir otra presa para aprovechar las crecidas del río Congo que inundaría los “improductivos” bosques que ocupaban la mayor parte de ese país, borrando del mapa un número incontable de pueblos y especies. De esta manera, se crearía un inmenso lago artificial que estaría conectado con el menguante lago Chad, más al norte, que pasaría a convertirse en un “mar” interior, y desde el que nacería un “segundo” Nilo, que al igual que el “primero” irrigaría el desierto y acabaría desembocando en el Mediterráneo.

El nuevo continente necesitaría una nueva capital. Algunos querían que fuera Basilea, por la tradicional neutralidad suiza; otros, una ciudad totalmente nueva en los terrenos ganados delante de Marsella, que se llamaría Port du Rhone, y había los que proponían situarla en el emplazamiento de la antigua Cartago.

De construirse, Port du Rhone no sería la única ciudad nueva. Con el retroceso del Mediterráneo todos los puertos quedarían inutilizados y habría que construir nuevos. Sorgel y sus seguidores habían planificado y diseñado una Nueva Génova, un Nuevo Nápoles, un Nuevo Tánger. Todos ellos situados delante de la antigua ciudad, en los terrenos “recuperados” al Mediterráneo. Pero había mucho más que diseñar: centrales eléctricas, líneas de alta tensión,… Sorgel y sus seguidores trabajaban de manera incansable y produjeron una gran cantidad de material, planos, mapas y varios modelos a escala de varias presas. Incluso, calcularon proyecciones del crecimiento de la producción agrícola.

Y así, África. Foto original Strange Maps

Pero pese a todo este trabajo, el proyecto nunca consiguió los apoyos suficientes. En Alemania, fue durante la República Weimar que despertó algo de interés real. En Italia, sin embargo, nunca agradó la idea por lo dependientes que son sus ciudades de la costa. Los proyectos para una Nueva Génova o un Nápoles no consiguieron salvar esas reticencias. Como tampoco lo hizo imaginativa solución propuesta para Venecia: construir un dique –otro más– para evitar que su laguna se secara. Con todo, la vieja Venecia habría quedado a más de 500km del “nuevo” Adriático, al que seguiría conectada, eso sí, por un kilométrico canal.

Atlantropa, sí que consiguió, en cambio, el apoyo de numerosos intelectuales, arquitectos y escritores. Algunos de los cuales colaboraron con el proyecto. Peter Behrens, diseñó una torre de 400 metros que coronaría la gran presa de Gibraltar. También ofreció sus servicios Erich Mendelsohn, un arquitecto alemán de familia judía que estaba especialmente interesado en el diseño de la nueva costa de Palestina y las posibilidades que ofrecía para la fundación de un nuevo estado judío.

Después del ascenso de Hitler al poder, Sorgel buscó su apoyo para el proyecto. Fue en vano, el plan no encajaba con los planes del Imperio Alemán Euroasiático y los nazis prefirieron ridiculizarlo. Durante la guerra, Atlantropa prácticamente cayó en el olvido, aunque después de ella la idea volvió a resurgir aprovechando el interés de los Aliados por crear lazos más estrechos con África para combatir el comunismo.

Finalmente, el golpe definitivo para el sueño –o pesadilla– de Sorgel llegó con la aparición de la energía nuclear y el final del colonialismo. La primera convertía el proyecto el tecnológicamente innecesario, y lo segundo lo hacía políticamente inviable. A pesar de ello, el Instituto Atlantropa siguió existiendo hasta el 1960. Había sobrevivido en ocho años a su creador que murió el día de Navidad de 1952, atropellado mientras iba en bicicleta. El accidente sucedió en una carretera recta, jamás se encontró al conductor del coche.

Atlantropa – The New Continent by Hans Zimmer in youtube.com

¿Qué hubiera pasado, si una vez construida, la presa se hubiera roto?

Aparte de los muchos otros problemas, este era uno de los mayores peligros de Atlantropa. Un tsunami o un terremoto podrían resultar fatales. Afortunadamente, nunca ha ocurrido una rotura de una presa de esas dimensiones, pero los expertos afirman que sus efectos serían muy similares a los que produciría un tsunami. La rotura de la presa produciría una ola gigante que se propagaría a una velocidad de unos 150 km/h. Sería una catástrofe de dimensiones nunca vistas. La nueva línea costera se llevaría la peor parte, pero todos los océanos del mundo se verían afectados. Según los cálculos de algunos expertos, la bajada previa del nivel de las aguas del Mediterráneo habría provocado una subida progresiva del nivel de los océanos del mundo de 33 centímetros. La vuelta a la normalidad, que supondría la rotura de la presa, provocaría que volvieran a bajar.

PS: ¿Os imagináis como sería nuestra vida hoy en día si Atlantropa se hubiera llegado a construir?

Enlace permanente a El hombre que quiso construir una presa en el Estrecho de Gibraltar y crear un nuevo continente, Atlantropa

+posts:
- La gran mentira de la Tierra Redonda
- El pozo más profundo de la Tierra
- El rayo de la muerte y su inventor
- Los aeropuertos flotantes del Atlántico

+info:
- Atlantropa in en.wikipedia.org
- Atlantropa in Cabinet Magzine
- Proyectos faraónicos XL en Página12
- Gibraltar Strait Dam Macroprojects by Richard Brook Cathcart
- Build a Dam at Gibraltar, Drain Mediterranean Sea, Idea of German Engineer in The Milwaukee Jornal vía google news
- Dam You, Mediterranean: the Atlantropa Project in Strange Maps
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lunes, 11 de mayo de 2009

La casa encantada de los Winchester

Durante 38 años los carpinteros no pararon ni un día de construir la casa Winchester, una casa llena de extrañas rarezas que van desde escaleras que no suben a ningún piso a habitaciones secretas o puertas detrás de las que sólo hay una pared o el vacío. La casa es una especie de laberinto gigante construido con el objetivo de confundir a los espíritus, los espíritus de los muertos con los rifles que habían hecho rica a la familia de Sarah Winchester y que estaba convencida vendrían a vengarse.

La casa antes del terremoto. Foto original AlamedaInfo.com

La historia de la Casa Winchester comienza en setiembre de 1839 con el nacimiento de Sarah en New Haven, Connecticut. Sarah nació en una familia acomodada y cuando se hizo mayor fue muy bien recibida en la vida social de la ciudad gracias a sus habilidades musicales, su dominio de los idiomas y su encanto natural. Pese a no ser demasiado alta, su personalidad y su hermosura la convirtieron en una chica popular.

Mientras Sarah se hacía mayor, en casa de otra prominente familia de New Haven, los Winchester, el joven William hacía lo propio. Su padre, Oliver, había sido fabricante de camisas, pero en 1857 adquirió la compañía que fabricaba el Volcanic Repeater, un rifle de repetición que mediante una palanca cargaba las balas en la recámara. Se trataba de un avance respecto del resto de los rifles de la época, pero Winchester todavía creía que se podía mejorar y en 1860 desarrolló el Henry Rifle.

El rifle tenía un cargador tubular debajo del cañón y se podía recargar rápidamente, se decía que en manos expertas podía hacer un disparo cada tres segundos, y se convirtió en primer rifle de repetición y en el arma favorita de los ejércitos de la Unión durante la Guerra Civil Americana. Los modelos posteriores serían muy populares en el Oeste, lo que le serviría para ser reconocido como “el arma que conquistó el Oeste” por la ventaja tecnológica que proporcionó a los conquistadores estadounidenses respecto a los guerreros nativos.

El dinero empezó a llover y Oliver Winchester enseguida amasó una fortuna gracias a los contratos con el ejército y las ventas a los civiles, del modelo 1873 se fabricarían entre 1873 y 1919 más de 700.000 unidades. Oliver reorganizó la compañía y cambió su nombre por el de Winchester Repeating Arms Company. La familia prosperó y el 30 de setiembre de 1862, en pleno apogeo de la guerra, el joven William y la “bella” Sarah se casaron.

Esquema del mecanismo del rifle Henry incluido en su solicitud de patente

El “super-ventas” Winchester 1873

Cuatro años más tarde, el 15 de julio de 1866, Sarah dio a luz a una niña, Annie. La felicidad duró poco, justo unos días después, el 24 del mismo mes, Annie murió de marasmo. Fue un golpe durísimo para Sarah, que quedó destrozada y se encerró en sí misma. Sarah necesitó casi una década para superar la tragedia. Fueron unos años muy duros en los que estuvo al borde de la locura. Pero cuando Sarah había conseguido volver a su hogar con su familia la tragedia la volvió a golpear. Su marido William, entonces el heredero del imperio Winchester, murió de tuberculosis el día 7 de marzo de 1881.

Sarah heredó más de 20 millones de dólares, además de la mitad de la Winchester Repeating Arms Company, lo cual representaba unos ingresos diarios de unos 1.000 dólares, lo que equivaldría a unos 21.000 actuales. Sin embargo, todo este dinero no podía hacer nada para aliviar su dolor. Sarah estaba otra vez profundamente afligida no sólo por su marido, sino también por el recuerdo de la pequeña Annie. Poco después, y aconsejada por un amigo, Sarah buscó respuestas a través de una médium. “Tu marido está aquí”, le dijo la médium describiéndolo. “Dice que hay una maldición sobre vuestra familia, que se llevó la vida de vuestro hija y la suya. Pronto se llevará la tuya también. Es una maldición provocada por la terrible arma creada por la familia Winchester. Miles de personas han muerto por culpa suya y sus espíritus ahora buscan venganza”.

Sarah tenía que vender sus propiedades en New Haven y poner rumbo al oeste. Según parece, la misma médium le dijo que su marido la guiaría y cuando encontrara un nuevo hogar, ella lo reconocería. “Debes empezar una nueva vida y construir un hogar para ti y para los espíritus de los caídos también. Nunca pares la construcción de esa casa. Si continuas construyendo, vivirás. Para y morirás”.

Escalera para subir… al techo. Foto original Winchester Mystery House, San Jose, CA.

Escaleras circulares. Foto original Winchester Mystery House, San Jose, CA.

Poco tiempo después de la sesión espiritista, Sarah vendió su casa y con la gran fortuna de la que disponía se mudó a California. Convencida que había sido guiada hasta allí por su difunto marido, no paró de moverse hasta que en 1884 llegó al valle de Santa Clara. Allí compró una casa de seis habitaciones, que todavía estaba en construcción y los 162 acres de terreno que la rodeaban. Sarah desechó los planes del antiguo propietario y empezó a construir sin arquitecto su hogar. Contrató albañiles y carpinteros de la zona y durante los siguientes 36 años, construyeron y reconstruyeron, alteraron y cambiaron, levantaron y demolieron, una tras otra todas las partes de la casa. Sarah tenía contratados a 22 carpinteros para que las obras no pararan ni un solo día del año, las 24 horas del día. Los ruidos de los martillos y las sierras resonaban día y noche.

La casa crecía y crecía, ya tenía 26 habitaciones. Pese a que Sarah sostenía que no tenía una idea clara ni cerrada del proyecto, cada mañana se reunía con el capataz al que le enseñaba el croquis de los trabajos para ese día, según cuentan algunos las instrucciones eran fruto de sus comunicaciones con los espíritus “buenos durante sus sesiones de espiritismo. Los planes eran a menudo caóticos, pero demostraban que Sarah tenía una cierta habilidad constructiva.

Mientras los meses pasaban, la casa continuaba creciendo. Se añadían habitaciones a habitaciones y entonces se convertían ya en alas del edificio, las puertas se unían a las ventanas, se construían torres y porches. Había incontables escaleras, muchas de ellas no conducían a ninguna parte, chimeneas ciegas que no llegaban al techo, puertas de armario que daban a paredes, claraboyas encima de otras claraboyas, puertas por las que si alguien cruzaba caía al piso de abajo o habitaciones con una entrada y tres salidas.

Aparte de estas y muchas otras rarezas, la casa contaba con muchas comodidades que no eran habituales en su época, calefacción por aire, modernos inodoros y tuberías, luces de gas que se encendían mediante un botón, duchas de agua caliente y tres ascensores. El lujo tampoco faltaba, suelos del mejor parquet y candelabros de oro y plata.

Aunque toda la casa pueda parecer producto de la locura, Sarah diseñó la casa como un laberinto para confundir y desanimar a los espíritus malignos que habían muerto a causa de los disparos de un winchester, proscritos, forajidos o criminales que volvieran con ganas de venganza y de hacerla daño. Existe otra explicación más simple, tal vez demasiado, y que además es bastante menos popular, según la cual la casa no fue la obra de una mujer atormentada, sino simplemente de una mujer excéntrica y con demasiado dinero que se construyó la casa que le pareció. Las rarezas, escaleras que acaban en el techo, chimeneas,… serían simplemente errores de diseño.

Vista aérea de la casa en la actualidad.

Fuente y vista exterior de la casa. Foto original Winchester Mystery House, San Jose, CA.

Los años pasaban, las obras continuaban y la casa no paraba de crecer, en 1906 ya tenía 7 plantas. Sarah continuaba viviendo en ella entregada a su expansión. Su vida era melancólica, acompañada sólo por el servicio, su cuadrilla de trabajadores incansables y, por supuesto, los espíritus. Se cuenta que las noches que no podía dormir, Sarah tocaba su gran piano hasta altas horas de la madrugada.

La mayor tragedia que sufrió la casa ocurrió durante el Gran Terremoto de San Francisco, en 1906. Varias partes de la mansión quedaron en ruinas y las tres plantas superiores, que no volverían a ser reconstruidas, se derrumbaron sobre el jardín. La chimenea de la habitación donde dormía Sarah también se derrumbó y quedó atrapada durante unas horas en el cuarto.

El terremoto no hizo más que acrecentar los temores de Sarah. Estaba convencida que había sido causado por los espíritus enfurecidos porque ella había casi acabado la casa. Para evitar que esto volviera a suceder, Sarah ordenó a los trabajadores que cerraran con tablas las treinta habitaciones de la parte delantera, que estaban casi acabadas, de manera que la construcción jamás pudiera ser completada y, de paso, encerrar para siempre los espíritus que se podían haber quedado atrapados bajo sus ruinas.

Los meses después del terremoto, los trabajadores se esforzaron en reparar los daños, aunque la estructura de la mansión resistió mejor que la mayoría de edificios de la zona. Aparte de la pérdida de los pisos superiores, la mansión perdió varias cúpulas y torres. Superado el incidente, la expansión de la casa volvió a comenzar. El número de habitaciones se incrementó de 15 a 20 y después hasta 25. Se instalaron chimeneas por todos los sitios, en total 47, aunque extrañamente, muchas de ellas no servían para nada. Algunos creen que la obsesión por las chimeneas se debía a que en las historias antiguas los fantasmas parece gustarles aparecer y desparecer a través de ellas.

También parece que Sarah tenía una cierta fijación con el número13”. El “13” se repetía en el número de cúpulas del invernadero, el número de paneles de cristal de las ventanas o el de las paredes de madera. Los tramos de muchas escaleras eran de 13 escalones o el número de candelabros en algunas habitaciones, que volvía a ser 13. Probablemente sólo otra superstición más de las que dominaban a Sarah.

Sarah Winchester. Foto original Winchester Mystery House, San Jose, CA.

El 4 de setiembre de 1922, después de una sesión de espiritismo, en la habitación dedicada, Sarah se retiró a su habitación. En algún momento de la madrugada, murió mientras dormía a la edad de 83 años. Dejó toda sus posesiones a su sobrina, Frances Marriot, que ya gestionaba sus negocios desde hacía tiempo. Aunque pocos lo sabían, para entonces la fortuna Winchester había menguado de forma considerable. Un rumor afirmaba que en algún lugar de la casa había una caja fuerte que escondía una fortuna en joyas y la cubertería de oro macizo con la que Sarah entretenía a sus fantasmagóricos invitados. Sus familiares abrieron algunas de las cajas fuertes (algunas triples, es decir, un caja dentro de otra caja dentro de otra caja), pero solo encontraron cosas sin valor y recuerdos personales.

Los muebles, los objetos personales y los materiales extra de construcción y decoración se quitaron de la casa y fue vendida a un grupo de inversores que planeaban convertirla en una atracción turística. Los primeros en visitar la casa quedaron sorprendidos, se cuenta que resultó difícil determinar el número total de habitaciones, en torno a las 160, puertas también había muchas, 467. Se cuenta que los trabajadores encargados de retirar los muebles se perdían en el laberinto que formaban las habitaciones y tardaron seis semanas en sacarlos todos.


Weird US – Winchester Mystery House. Ver video en youtube

Hoy en día, la casa ha sido declarada “Historical Landmark” por el gobierno de California. Algunos todavía creen que en ella moran unos cuantos fantasmas. Expertos en lo paranormal que han acudido a la casa han salido, o eso dicen, convencidos de que es así. Los hay que han visto luces extrañas o los que han oído ruidos sospechosos. Según una espiritista local, uno de sus causantes es Clyde, el espíritu que daba instrucciones a Sarah cada noche durante sus sesiones de espiritismo para continuar las obras al día siguiente. Sarah le pidió que se quedara para cuidar de la casa y Clyde aceptó. Contento con su promesa, Clyde vuelve de tanto en tanto para recordar los tiempos felices junto a Sarah y la maravillosa música de su piano.

Muchísimas gracias a mi amiga Arbocenk por el chivatazo.

PS: el coste de la casa se calcula en un 5.5 millones dólares de la época, lo que vendrían a ser unos 70 millones de hoy en día.

+posts
:
- William H. Mumler, el fotógrafo de los espíritus
- Florence Foster Jenkings, una diva a lo “Ed Wood”
- Pozzo di San Patrizio, cuando el ingenio provee de agua
- Las carreteras de los cadáveres
- La casa en la nubes de Thorpeness

+info:
- The Winchester Mystery House by Troy Taylor in AmericanHauntings
- Winchester Mystery House in en.wikipedia.org
- Sarah Winchester in en.wikipedia.org
- Inside the Winchester Mystery House (artículo con interesante video) in ABC News
- Where the Mystical Meets the Bizarre in The New York Times
- Here’s to You, Mrs. Winchester in San Francisco Cronicle
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lunes, 21 de julio de 2008

El hotel más secreto de Korea será concluido

Me ha llegado via un comentario de Jeshua del blog Morbitorio, la "feliz" noticia que el hotel Ryugyong, al que en Diciembre pasado dedicamos un post, será terminado.

Se ve que la estructura no estaba tan mal como se decía y más bien era un problema de fondos. Así que finalmente 20 años después la pirámide de Kim Il-Sung podrá ser concluida, Kim Jong-Il llevará a cabo el sueño de su padre. Aunque aún se desconoce a que se será destinado el edificio.

Se ha hecho cargo de las obras el conglomerado de empresas egipcio Orascom cuyos intereses van desde la telefonía móvil, pasando por empresas de tecnologías de la información, construcción y hoteles.

Para saber más: Veinte años después, la "pirámide fantasma" de Pyongyang será terminada en www.elmundo.es

post relacionado:
- El hotel más secreto de Korea

Gracias Jeshua por la noticia! Leer más »

lunes, 19 de mayo de 2008

Aktion T4, el plan de Hitler para higienizar la raza

"60,000 marcos es lo que esta persona que sufre un defecto hereditario cuesta a la comunidad durante su vida. Alemán, ese es también tu dinero", con este lema un cartel de la Oficina de Políticas Raciales apelaba al bolsillo de los alemanes para justificar un programa nazi que pretendía eliminar a aquellos que Hitler definía como los que "no merecían vivir", el programa que oficialmente duró desde el 1939 al 1941, serviría de ensayo para el posterior Holocausto de los judíos en Europa.

La idea de higiene racial, había formado parte de la ideología de Hitler desde el principio. Si los judíos eran considerados un bacilo que debía eliminarse del "cuerpo racial alemán" los discapacitados eran vistos como una parte enferma de este y no merecerían tampoco un final mejor.

En Julio del 1933, al poco de llegar al poder los Nazis, estos promulgaron la "Ley de prevención de la descendencia de de personas con enfermedades hereditarias". Esta ley imponía la esterilización obligatoria para personas que sufrían las que se suponía que eran enfermedades hereditarias como la esquizofrenia, epilepsia, enfermedad de Huntington o "imbecilidad". También debían ser esterilizados los alcohólicos crónicos y los que presentaban otras "desviaciones" sociales como prostitutas. Los tribunales de Salud Hereditaria (Erbgesundheitsgerichte) se encargaban de inspeccionar los asilos, casas de acogida, prisiones y las escuelas especiales para seleccionar los que debían ser esterilizados.

Un total de unas 360,000 personas fueron esterilizadas como consecuencia de la aplicación de la Ley entre 1933 y 1939. Aunque algunos sugirieron que la aplicación de la ley se extendiera también a las personas con defectos físicos, finalmente no fue así, tal vez porque algunos mandamases nazis hubieran tenido que sufrir su propia medicina como Goebels o Bouhler. La falta de mano de obra que sufrió Alemania a partir del 1937 cuando el país se encontraba en pleno rearme, hizo que el ritmo de las esterilizaciones decayera.

Contrario a lo que uno pueda imaginar este tipo de teorías de "darwinismo social" no eran únicas de los Nazis. A principios del siglo XX, la Eugenesia, mejora de los rasgos hereditarios mediante selección "artificial", contaba con muchos seguidores especialmente en Estados Unidos. La idea de esterilización de personas anti-sociales y con este tipo de enfermedades también llegó a tomar forma de ley en Estados Unidos, Suecia y Suiza entre otros. En Suecia por ejemplo 63,000 fueron esterilizadas entre 1935 y 1975.

En la Alemania de antes de Hitler este tipo de políticas ya habían empezado a arraigar, los que apoyaban las políticas de eugenesia, creían que la medicina moderna y los costosos programas de ayuda social interferían con la selección natural de "supervivencia del más fuerte". Los que apoyaban estas medidas solían ser gente educada tanto de la derecha como de la izquierda. Estas ideas serían absorbidas por el Partido Nazi durante los años 20.

Pero los planes de Hitler irían un poco más allá, y haría un aplicación más extrema e intensiva, y pasaría de la esterilización al asesinato. Hitler se había mostrado siempre favorable a eliminar las personas que no "merecían vivir", sin embargo era consciente que la opinión pública no aceptaría este tipo de medidas en tiempos de paz, pero con una guerra todo sería más fácil.

De hecho el estallido de la guerra hizo que este tipo de personas fuera visto como más costoso aún, pues a parte de los recursos que necesitaban, ocupaban sitio en hospitales e instituciones que eran necesarios para atender a los soldados heridos o gente evacuada de las ciudades bombardeadas. El Doctor Hermann Pfannmüller dijo "La idea insoportable que lo mejor, la flor y nata de nuestra juventud, tenga que perder su vida en el frente para que los imbéciles y elementos asociales e irresponsables tengan una existencia cómoda en un asilo".

En Mayo del 1939, cuando Hitler ya tenía decidido atacar Polonia. Hitler decidió crear el Comité para el Registro Científico de las Enfermedades Hereditarias y Congénitas Serias, que sería dirigido por su médico personal Karl Brandt. Al poco empezarían los asesinatos de niños. Los médicos eran obligados a informar de todos los casos de recién nacidos con enfermedades graves. El objetivo del plan eran todos los niños menores de 3 años de los que se pudiera sospechar que sufrieran alguna de las enfermedades hereditarias, a las que se le añadía mongolismo, microcefalia, hidrocefalia, malformaciones, ceguera, sordera o parálisis. Un tribunal de expertos médicos daba su aprobación para que el niño fuera asesinado.

Como era de esperar los padres no eran partidarios de aplicar este tipo de medidas con sus hijos, particularmente los padres de áreas católicas. Por lo que se recurría al engaño, haciéndoles creer que sus hijos iban a ir a centros especiales donde recibirían los mejores cuidados o incluso disfrutarían de unas vacaciones. En realidad su estancia en estos centros se limitaba a escasas semanas donde era "evaluados" y posteriormente asesinados por inyección letal, sus muertes eran registradas como "neumonía".

Posteriormente se aprovechaba el cadáver para realizar una autopsia y se procedía tomar muestras del cerebro para ser usada en posteriores investigaciones médicas. Curiosamente este último paso, dentro de la brutalidad, lejos de remover la consciencia de los médicos y demás personas implicados, les hacía sentirse mejor, pues la muerte no había sido en vano, sino que servía a la ciencia.

Con el estallido de la guerra en 1939, el proceso de selección y evaluación se relajó y se extendió a niños mayores y adolescentes, delincuentes juveniles y por supuesto niños judíos. A su vez muchos padres empezaron a sospechar lo que estaba ocurriendo, pues se hizo muy evidente cuando se estaba procediendo a eliminar las instituciones que se encargaban del cuidado de estos niños. En estos casos se pasaba a las amenazas de quitarles la custodia o trabajos forzados. En 1941 el número de niños asesinados ya se elevaba a más de 5,000.

La guerra también fue aprovechada para extender el programa a adultos con discapacidades, los primeros serían pacientes de instituciones de la recién invadida Polonia, en total unos 17,000 entre fusilados y gaseados. Esta práctica se adoptaría también en Alemania, donde llegaría se llegaría a aplicar de manera sistemática. Así se ordenó que los hospitales y los centros de cuidado de niños y mayores debían informar del estado de los pacientes que llevaran más de 5 años internados, muchos doctores exageraban la gravedad del estado de estos enfermos pues pensaban que la intención era emplearlos en trabajos forzados. Los pacientes judíos fueron asesinados durante el 1940. Para entonces el programa T4 ya contaba con seis instalaciones de gaseamiento.

Como pasaba con los niños una tribunal médico examinaba cada caso y al igual que ocurrió con ellos a medida que la guerra avanzaba el rigor de estos tribunales era menor, muchas veces los médicos que decidían ni si quiera veían el paciente. También los métodos de eliminación evolucionaron pasando de la inyección letal a las cámaras de gas.

Con la finalidad de confundir a las familias primero se enviaba a los enfermos a hospitales de tránsito y finalmente llegaban los centros de "tratamiento especial", con la excusa de la guerra se decía a las familias que las visitas estaban restringidas, aunque realmente los enfermos eran asesinados a las 24 horas de su llegada a estos centros. Posteriormente las familias recibían un certificado de defunción con una causa y fecha ficticia y una urna funeraria con cenizas que se suponía que eran de su familiar, pero rara vez lo eran porque las ejecuciones se realizaban en masa. A veces incluso se pedía a las familias que sufragaran los costes funerarios.

Conscientes que el programa T4 despertaría el rechazo de la opinión pública las autoridades nazis lo intentaron mantener en secreto, aunque fue del todo imposible debido al gran número de doctores, enfermeras y funcionarios implicados, algunos llegaron a explicar más que lo que debían, algunos cuando estaban borrachos. Aunque el programa fue ampliamente aceptado por los médicos.

El programa T4 finalmente se convirtió en un secreto a voces. Unas veces las causas de muerte de aparecían en los certificados eran imposibles, apendicitis en un enfermo sin apéndice. Otras veces, casualidades difíciles de creer como que todos los niños "especiales" de un mismo pueblo que habían ido de colonias y murieran por neumonía el mismo día. También despertaban sospechas los autobuses cargados de enfermos de los que nunca más se sabía nada más, excepto los inquietantes humos que salían de las chimeneas de estos centros. Otros casos son aún más siniestros como la aparición de cenizas con pelo humano en las calles de Handamar, pueblo que albergaba uno de los centros de "cuidados especiales".

Un rumor, en este caso falso, que afirmaba que los soldados mutilados provenientes del frente ruso corrían la misma suerte, incrementó los temores y alentó las voces críticas incluso dentro del partido. Finalmente fue en 1940, cuando las protestas y presión populares aumentaron, especialmente en círculos católicos. Varios obispos pero en especial el de Munster, Clemens August von Galen el León de Munster, denunció el programa en varias pastorales y escritos. Sus sermones no fueron publicado por la prensa alemana pero circularon en panfletos ilegales. Galen no fue arrestado por el temor a una revuelta popular, aunque se tiene constancia de que había planes de eliminarlo "después de la victoria final". Otros sacerdotes católicos que se opusieron, eran menos conocidos y acabaron en la cárcel o en campos de concentración.

Las protestas se acabaron extendiendo a Baviera, donde una multitud increpó a Hitler en persona, la única vez durante sus 12 años de mandato. Finalmente Hitler consciente que no se podía permitir una confrontación con la iglesia en tiempos de guerra decidió cancelar el programa el 24 de Agosto de 1941. Por otra parte la invasión de la Unión Soviética posibilitaba nuevas oportunidades al personal del T4 para aplicar sus conocimientos en la "solución final del problema judío". En 1942 se reemprendió aunque de manera local y a menor escala, las victimas ya no eran asesinadas en instalaciones de gaseamiento centrales, sino por inyección letal o sobredosis de drogas en varias clínicas dispersas por toda Alemania y Austria, si bien otras veces se optaba por dejarlos morir de hambre, sin duda más barato y cruel.

Se estima que hasta 1941 habrían sido ejecutados entre 75,000 y 100,000 personas, aunque el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg se calculó que el número total de víctimas fue de 275,000.

PS: El nombre en clave T4 era una abreviación de Tiergartenstrasse 4, la dirección del cuartel general de la Fundación General para el Bienestar y Cuidado Institucional

*foto 1: "60,000 marcos es lo que esta persona que sufre un defecto hereditario cuesta a la comunidad durante su vida. Alemán, ese es también tu dinero, lee" póster publicado en la revista "Nuevo Pueblo" de la Oficina de Politicas Raciales del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP)
* foto 2: "
vidas sin esperanza" apelando esta vez a la compasión. Fotograma de una película del Ministerio de Propaganda Nazi. Foto Original de el United States Holocaust Memorial Museum (USHMM )
* foto 3: El castillo de Hartheim, un centro de matanza de eutanasia
Foto Original de el USHMM
* foto 4: Autobuses usados para transportar los pacientes al centro de eutanasia de Handamar, tomada entre Mayo y Setiembre del 1941
Foto Original de el
USHMM

posts relacionados:
- El trágico destino de los niños noruegos de Hitler
- La radio del pueblo, la radio de Hitler

+fotos:
- En el United States Holocaust Memorial Museum

+info:
- Aktion T4 en es.wikipedia.org
- Action T4 in en.wikipedia.org
- El Programa de Eutanasia en el United States Holocaust Memorial Museum
- Estremecedor relato sobre "Mi Primo Karl" un niño más víctima del T4. En inglés, pero de muy recomendable lectura.
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jueves, 24 de abril de 2008

Ceaushima, el desquiciado urbanismo del nuevo Bucarest de Ceausescu

Tras causar estragos en el campo rumano, la "sistematización" llegó a la Bucarest. Aplicando la misma fórmula Leninista de "lucha entre lo nuevo y lo viejo" los planificadores creyeron necesario que la capital de Rumanía fuera totalmente remodelada. Los habitantes de la ciudad se referirían a esta remodelación con la palabra de "Ceaushima", resultado de combinar Ceausescu con Hiroshima.

En 1977 Bucarest había sufrido un terremoto cuyos efectos fueron más notorios en los edificios anteriores a la II Guerra Mundial, mientras que los edificios de la época comunista resistieron bien. Este hecho fue interpretado por las autoridades comunistas como un prueba de su superioridad sobre las épocas pasadas, la propaganda obsesiva del régimen alardeaba de los "sorprendentes logros de las fuerzas proletarias aliadas con los campesinos y los intelectuales" frente a "los palacios construidos por la burguesía y los latifundistas a costa de la explotación de las masas".

Estos palacios habían sido nacionalizados, convertidos en museos u hospitales. Pero pese a "convertir" los edificios del "enemigo", estos seguían siendo un "recuerdo" del pasado, de las "generaciones de pobres campesinos explotadas para asegurar el lujo de las clases altas".

Hasta el terremoto los esfuerzos de las autoridades se habían limitado en mejorar las áreas más densamente pobladas de las afueras de la ciudad, pero el centro permanecía intacto y continuaba manteniendo ese aire elegante del pasado, no en vano en los años 30 Bucarest era conocida como el París del Danubio. Los efectos del terremoto fueron importantes pero no desastrosos, 1000 personas murieron y 30 edificios cayeron, pero el centro de la ciudad no quedó excesivamente tocado.

En Bucarest la sistematización empezó demoliendo iglesias y edificios antiguos. Se suprimió la Autoridad del Patrimonio Nacional. Y se tomó la decisión de construir el Centro Cívico, que debería centralizar y simbolizar el poder de Ceausescu. Se trataba de un complejo de modernos edificios de hormigón con fachadas de mármol, muchos de ellos apartamentos para la élite comunista, alrededor del Boulevard de la Victoria del Socialismo. Este boulevard fue construido con la intención de parecerse a los Campos Elíseos de París aunque unos metros más largo, extendiéndose de este a oeste y ofrece una inmejorable perspectiva del Palacio del Pueblo, edificio central del Centro Cívico.

Aunque la decisión de construir el Centro Cívico se tomó en 1978 Ceausescu necesitó seis años para imponer sus ideas ante la oposición que encontró su proyecto entres los expertos y por países como Hungría o Alemania Occidental. Durante este tiempo las intervenciones en la ciudad como la reconstrucción de la Calea Mosilor, con edificios uniformes de hormigón se llevó a cabo respetando la trama urbana anterior.

Finalmente para llevar a cabo su proyecto Ceausescu reunió a 400 urbanistas, a los que de manera semanal daba instrucciones en persona. Pero ante la oposición de arquitectos, historiadores e intelectuales, jamás salió a la luz un plan general, sino que las decisiones se iban tomando una a una sobre la marcha.

Finalmente en el año 1984 fue cuando empezó la que sería la mayor demolición de la década en todo el mundo. La intención era liberar el espacio necesario para la construcción del Centro Cívico. En total 8 kilómetros cuadrados en el centro histórico de Bucarest fueron arrasados, se demolieron 3 monasterios, 20 iglesias, 3 sinagogas, 3 hospitales, 2 teatros y un estadio de estilo Art Decó. Aunque no sólo los edificios y el patrimonio cultural sufrió, 40,000 personas fueron obligadas a mudarse a nuevos edificios avisados sólo un día antes, en total 30,000 viviendas.

Otras veces estas iglesias, hasta un total de 8, corrieron mejor suerte y se optó por trasladarlas sobre raíles, lo cual a su vez servía al régimen para hacer alarde de sus capacidades técnicas. Pero no contentos con el hecho de haber arrancado el edificio de su contexto, muchas veces eran literalmente encajonadas entre edificios de hormigón. La excusa para la demolición de algunas iglesias es que carecían de suficiente valor histórico y que estaban demasiado cerca unas de otras, se dice que la Iglesia Ortodoxa Rumana estuvo de acuerdo.

El Palacio del Pueblo, la joya del Centro Cívico es un edificio inmenso y hoy en día sigue siendo uno de los más grandes del mundo, después del Pentágono. Mide 270 por 250 metros, 86 de altura y 92 metros bajo el suelo, en total un 330,000 metros cuadrados. Cuenta con más de 1000 salas y habitaciones, unos sótanos inmensos que cuentan con un búnker nuclear. Muchas salas están decoradas de manera suntuosa con pan de oro y mármol, cuentan con altos techos y majestuosas puertas.

La estructura del edificio estaba prácticamente acabada cuando el régimen de Ceausescu cayó en 1989. Sólo quedaban por acabar las tres últimas plantas subterráneas y algunas partes de las alas este y oeste. El edificio ya había desatado las iras de los rumanos durante su construcción, que no entendían semejante despilfarro mientras ellos llevaban una vida llena de penurias, así no es de extrañar que tras la caída del régimen las obras se pararan y no faltaran los que sugirieron la idea de dinamitarlo, otros pensaron en convertirlo en un museo del comunismo o incluso un casino. Finalmente se decidió continuar las obras, aún no acabadas del todo, y encontrarle un uso beneficioso para el pueblo que le tocó sufrirlo. En la actualidad alberga el congreso de los diputados y otras dependencias del gobierno rumano, en un intento por "democratizarlo".

* foto 1: Iglesia de Mihai Voda, en su emplazamiento actual después de se desplazada
* foto 2: Boulevard de la Victoria del Socialismo y Palacio del Pueblo
* foto 3:Piata Uniri, plaza atravesada por el Boulevard de..., una de las más grandes de Bucarest


+fotos:
- Vista aérea del Boulevard de la Victoria del Socialismo y Palacio del Pueblo en panoramio.

posts relacionados:
- Sistematizarea, el intento desastroso de llevar la ciudad al campo rumano

+info:
- Article Ceaushima in en.wikipedia.org
- Article Systematizacion in en.wikipedia.org
- Systematization: A Settlement Strategy in countrystudies.us
- Stalinist Rumania Closes In on Itself in New York Times
- On demolition by Catalin Berescu
- Artículo Palacio del Pueblo en es.wikipedia.org Leer más »