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viernes, 2 de julio de 2010

La casa Malin, un OVNI sobre Mulholland Drive

Muchos no habrían sabido que hacer con una parcela como la que Leonard Malin recibió de su suegro cerca de Mulholland Drive. Parecía imposible edificar una casa en una pendiente de 45 grados, más aun, con los modestos medios con los que contaba Malin, un joven ingeniero aeroespacial. Su suerte fue conocer al arquitecto John Lautner, que le proporcionó una solución totalmente inesperada a su problema.

Una vista nocturna. Original en Los Angeles Times

Mi filosofía en aquel tiempo era: la mayoría de la gente trabaja toda su vida para construir la casa de sus sueños”, explicaba Malin a un periodista de Los Angeles Times. “¿Por qué no construirla ahora, y pagarla durante el resto de mi vida?”. En aquel tiempo la ciudad de Los Angeles estaba inmersa en un período de expansión durante el cual una familia de clase media podía construirse una casa en las colinas de Hollywood con un presupuesto bastante modesto.

Pese a su determinación, la parcela hubiera continuado sin edificar de no ser porque Malin contactó con Lautner, un arquitecto discípulo de Frank Lloyd Wright con fama de enojadizo al que conocía por haber construido otra casa en otra pendiente similar bastante cerca, la casa Harpel .

Curiosamente, no serían las dos únicas casas que Lautner construiría a lo largo de su carrera en lugares “complicados como pendientes y cumbres de montañas o la orilla del mar. Emplazamientos en los que sus diseños intentarían sacar el mayor partido de las vistas que ofrecían.

En el caso de la parcela de los Malin, la manera convencional de resolver el problema de la empinada pendiente hubiera sido excavar el terreno y construir unos muros de contención de como mínimo 10 metros de alto para tratar de contener la montaña. Sin embargo, cuando Lautner vio el solar, dibujó una línea recta vertical, una cruz y una curva sobre ella. “Dibújala aquí arriba” dijo a su ayudante.

Proyecto y sección de la casa. Original en The New York Times

Sobre el terreno, aquella línea se convertiría en una robusta columna de hormigón de 6 metros de diámetro y 8.7 de altura sobre la que Lautner proyectó una casa octogonal de 205 metros cuadrados. La estructura de la casa estaría formada por vigas de madera laminada sujetas al centro mediante un anillo de compresión hecho de acero. Podría parecer una estructura frágil, pero la experiencia demostraría que no era así, al ser capaz de resistir sin problemas lluvias torrenciales y varios terremotos. El acceso a la casa sería desde el lado de la montaña a través de una pasarela a la que se llega mediante un funicular.

La casa proyectada, sin duda, tenía una apariencia de platillo volante, pero Lautner no lo veía así, para él era sólo una solución práctica que permitía construir en aquella ladera. Mucho más conveniente que la otra opción, la de excavar la montaña, que Lautner consideró una locura.

Lautner tenía una personalidad fuerte, pero se esforzaba en satisfacer las necesidades y deseos de sus clientes. Hablaba con ellos y buscaba la solución que mejor se adaptaba a su personalidad.

Decidido a hacer realidad la casa que mejor “encajaba“con su manera ser, Malin dejó su trabajo y se dedicó a construirla él mismo con la ayuda de tres obreros. Fueron 18 meses de trabajo, pero en 1961 la casa ya estaba terminada. Había costado unos 140.000 dólares, la mayoría de ellos aportados por los patrocinadores de la obra, la compañía de gas Southern California Gas y la Chem Seal Corporation (que inspiró el nombre de la casa, Chemosphere), una corporación química que aprovechó para experimentar con diferentes tipos de resinas, colas y de revestimientos. De esta manera, Malin sólo tuvo que pagar 80.000 dólares.

Distribución interior de la casa. Original The John Lautner Foundation

Malin aún recuerda la primera vez que encendieron las luces de debajo de la casa, cuando hubo gente que vino desde el cercano valle de San Fernando a ver aquello que parecía un OVNI. Aunque es cierto que por fuera la casa tiene un aspecto frío de nave espacial inaccesible, por dentro resulta tremendamente acogedora y cálida. “Quizás sea porque cuando estás dentro de ella, en verdad, estás en el aire flotando sobre la ciudad y la realidad, desconectado del planeta y completamente libre y feliz”, afirma Angelika Taschen, su actual propietaria.

Otro aspecto que destacan sus actuales propietarios es la magnífica situación de la casa, situada entre el campo y la ciudad. Lo que permite tener sensaciones muy diferentes desde ambos lados de ella. Desde la cara que da al valle de San Fernando, se ve la gran ciudad, las casas, los rascacielos, la autopista 101,… Mientras que en la parte que da hacia la montaña se siente la naturaleza y sus animales.

La casa, que llegaría a ser considerada por la Enciclopedia Británica como el “hogar más moderno del mundo”, es todo un ejemplo de la arquitectura de Los Angeles de su época, en la que una casa no tenía porque parecer una casa, sino que podía adoptar la forma que quisiera. Aunque la fascinación de Lautner por las nuevas formas y estructuras no tenía nada que ver con el futurismo de la era espacial, sino con su determinación por humanizar los espacios construidos.

Lautner era un entusiasta seguidor de la arquitectura orgánica, como su maestro Wright, una arquitectura preocupada por mejorar la vida del hombre atendiendo sus problemas vitales y psicológicos, y que buscaba crear espacios interiores más envolventes, huyendo para ello de las líneas rectas y de las formas cúbicas. El resultado eran formas más complicadas, no repetidas, más costosas y menos industrializables, y estructuras que muy a menudo imitaban formas de la naturaleza como una flor, un árbol o una cueva.

La Chemosphere desde el nivel de calle

La obra de Lautner muestra, además, una gran preocupación por integrar las casas en su entorno y crear un flujo “orgánico” entre el espacio interior y el exterior. En sus casas es también habitual el empleo de formas geométricas básicas como el círculo y el triangulo, que suelen ser los motivos dominantes en muchos de sus diseños.

Los Malin y sus cuatro hijos vivieron en la casa durante más de diez años, pero 1972, problemas económicos les obligaron a venderla al doctor Richard Kuhn. Unos años más tarde, en 1976, dos ladrones entraron en la casa y apuñalaron a Kuhn hasta matarlo. La policía no tardó en detenerles y fueron sentenciados a cadena perpetua. Uno de ellos era un chico de 19 años.

Después de este episodio trágico, la casa pasaría por las manos de otros dos propietarios, aunque estaría en venta la mayor parte del tiempo. No existía un mercado para una casa así, la gente prefería otros tipos de vivienda más convencionales. Mientras, la Chemosphere fue sufriendo modificaciones y acabó convirtiéndose en una casa que se alquilaba para organizar fiestas.

La decadencia de la casa continuaría hasta 1997, cuando el editor alemán especializado en libros de arte y arquitectura Benedikt Taschen y su mujer, la visitaron. Los Taschen, unos apasionados del Modernismo de Los Angeles y buenos conocedores de la obra de Lautner, se enamoraron de la casa nada más verla y a pesar de que se encontraba en un estado de conservación bastante pobre la compraron por un millón de dólares.

La Chemosphere, con su suelo enmoquetado, sus ventanas viejas y las siete capas de pintura que cubrían lo que antes eran austeras paredes de ladrillo, tenía un aspecto más propio de un motel viejo y cutre que de una joya de la arquitectura moderna. Con el objetivo de recuperar su aspecto y espíritu inicial, Los Taschen encargaron la restauración de la casa al arquitecto Frank Escher. Sin embargo, no siguieron exactamente el diseño original, sino que, respetando lo que ellos consideran la visión inicial, introdujeron algunos detalles o acabados que Lautner diseñó o consideró, pero que en su tiempo resultaban prohibitivos por precio o simplemente la tecnología no los permitía.

Aspecto del interior de la casa en la actualidad. Original en Los Angeles Times

En cualquier caso, todas las modificaciones fueron consultadas con Malin. El constructor de la casa, que reconoce haber estado preocupado por el estado de decadencia en el que estaba cayendo la que aún considera “su casa”, afirma que, con la compra por parte de los Taschen, esa preocupación desapareció del todo y está más que satisfecho con el resultado de la restauración y las modificaciones introducidas, algunas de las cuales reconoce haber barajado él en su tiempo, pero había tenido que descartar por la falta de dinero.

Los Taschen, con intereses repartidos por todo el mundo, continúan manteniendo su residencia habitual en Colonia y utilizan la Chemosphere cuando visitan Los Angeles.

PS: Esta vez me adelanto a los comentarios de los seguidores de los Simpson ;-) La casa aparece en el capítulo “Un pez llamado Selma

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+posts:
- El utópico edificio del Narkomfin
- La casa en las nubes de Thorpeness
- La casa encantada de los Winchester
- El Faro de Bell Rock, una maravilla en medio del mar

+info:
- Lautner’s Chemosphere gets a new life (PDF) in Taliesin Fellows Newsletter
- Eight sides to this story in Los Angeles Times
- The Flying Saucer House Soars Again in The New York Times
- Chemosphere in en.wikipedia.org
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martes, 4 de agosto de 2009

Los Niños Verdes de Woolpit

En algún momento del siglo XII, durante el caótico reinado del rey Esteban de Blois, algo extraño sucedió en el pueblo de Woolpit, en Suffolk. Durante la época de la cosecha, mientras los segadores trabajaban en los campos, dos niños salieron de unos pozos que se usaban para cazar los lobos. Los niños, un hermano y una hermana, vestían ropas de extraños colores, pero lo que hacía realmente especiales era el color de su piel: verde.

Letrero en Woolpit

Al parecer, los niños vagaron durante unos minutos un tanto desconcertados hasta que fueron descubiertos por los segadores. Rápidamente los llevaron a la ciudad donde rápidamente una multitud se congregó en torno a ellos que les empezaron a interrogar. Los niños respondían, pero nadie era capaz de entender aquel idioma extraño en que hablaban.

Más tarde, los niños fueron llevados ante Sir Richard de Calne, en Wikes. Un terrateniente que gozaba de una cierta autoridad en la zona. Ante él, no dejaron de llorar. Durante varios días los niños rechazaron toda la comida que se les ofrecía, aunque era evidente que estaban más que hambrientos. Finalmente, les dieron de comer unos guisantes crudos que los niños que devoraron rápidamente. Durante varios meses, los guisantes se convirtieron su única comida, hasta que fueron capaces de empezar a comer pan y otros alimentos.

El niño, que parecía ser el menor de los dos, cayó enfermo y murió cuando aún no había pasado ni un año de su llegada al pueblo. La niña tuvo más suerte, creció fuerte y pasó el resto de su vida en la zona. Con el tiempo, el color verde fue desapareciendo de su piel y su aspecto pasó a ser similar al del resto de la gente normal. Se adaptó a la nueva vida y fue bautizada, aunque su conducta durante fue un tanto lasciva y libertina. Durante unos años, sirvió en la casa de Sir Richard hasta que se casó con un hombre de King’s Lynn en Norfolk.

Cuando aprendió inglés empezó a responder a las frecuentes preguntas que le hacían sobre su origen. Sus respuestas siempre fueron bastante vagas y no hicieron sino aumentar el misterio. Según su versión, venían de un lugar llamado la Tierra de San Martín, donde no había sol, sólo un crepúsculo permanente, y donde todos los habitantes eran como ellos, verdes. La niña fue incapaz de indicar el lugar exacto donde se encontraba esa Tierra de San Martín, aunque dijo que desde ella se podía ver otra tierra mucho más luminosa, al otro lado de un “río importante”.

Según su versión, el día que aparecieron en Woolpit, ella y su hermano habían estado siguiendo los rebaños de su padre y se habían adentrado en una caverna, donde oyeron el sonido de campanas. Atraídos por ese “delicioso” sonido, recorrieron la caverna durante un buen rato hasta que llegaron a una salida diferente de por la que habían entrado. Al salir, la luz del sol les cegó inmediatamente, tampoco encontraron habitual la temperatura del aire. Según afirmaba la niña, aturdidos un poco por todo, caminaron sin rumbo hasta que el ruido de los segadores les asustó e intentaron volver a la cueva, aunque fueron incapaces de encontrar su entrada y acabaron siendo atrapados.

Las únicas informaciones de la época de que se disponen sobre la historia provienen del Chronicon Anglicanum de Ralph de Coggeshall, sexto abad de la abadía de Coggeshall muerto en 1128. Casi al mismo tiempo, otro monje llamado William de Newburgh (1136-1198) , que vivía recluido en un monasterio en Yorkshire, también recogió el hecho en su Historia rerum Anglicarum. Se cree que Ralph viajó por East Anglia a finales del siglo XII, y la tradición dice que oyó de la historia a través de Sir Richard Calne. William por su parte, probablemente se enteró de la historia a través de viajeros que se habrían alojado en su monasterio.

Iglesia de St Mary en Woolpit. Foto original de wiggyretard

La aparición de la historia en dos crónicas de la época no debe ser tomada como una prueba absoluta de su autenticidad. El propio William de Newburgh afirma en su crónica que él mismo dudó durante un buen tiempo de la veracidad de la historia, aunque finalmente el gran número de testigos, de gran solvencia, además, le acabó convenciendo. Hay que tener en cuenta que las crónicas medievales, además de describir acontecimientos políticos y religiosos, también suelen incluir muchos milagros y maravillas que no serían aceptadas hoy en día, pero que eran ampliamente creídas en su tiempo, incluso por las clases más educadas.

Por otro lado, el hecho de que la historia de los niños no aparezca en la Anglo-Saxon Chronicle, crónica sobre la historia de Inglaterra hasta la muerte del rey Esteban en 1154, y que incluye muchas de las maravillas” populares de su época, podría ser otro argumento para indicar que la historia es simplemente una leyenda. Aunque en este caso, también podría ser que fuera cierta, pero que realmente no ocurrió durante el reinado de ese rey, sino durante el de Enrique II.

En cualquier caso, incluso siendo cierta, es muy probable que la historia se hubiera ido haciendo más grande a medida que se contaba. Por ejemplo, para cuando llegó a oídos de William en Yorkshire los niños eran definitivamente verdes, mientras que Ralph de Coggeshall escribió que estaban “teñidos de verde”.

Han sido varias las teorías que han intentado explicar el enigma de los niños y su color. Entre las más aventuradas, era inevitable debido al color de su piel, la que afirma que los niños serían extraterrestres llegados de su planeta a la Tierra por algún error. Según otra versión, dentro de la misma categoría, no habrían venido de tan lejos, sino de un mundo secreto que se esconde en las entrañas de la Tierra.

Entre las teorías más realistas está la que ha identificado la misteriosa Tierra de San Martín con el cercano pueblo de Fornham Saint Martin, que se encuentra a unos 13km de Woolpit, mucho más lejos de lo que mayoría de los aldeanos del Woolpit del siglo XII hubieran viajado nunca. Según esta teoría, el dialecto o acento de los niños hubiera podido ser suficientemente diferente para resultar irreconocible. Sin embargo, por muy grandes que fueran las diferencias de acento, parece exagerado que los habitantes de Woolpit no fueran capaces ni siquiera de reconocer la lengua, y muchos menos Sir Richard Calen.

Otra posible explicación, esta propuesta por Paul Harris en 1998, es que los niños fueran de padres flamencos. Durante el siglo XII, la parte oriental de Inglaterra había recibido una importante ola de inmigración proveniente de Flandes, pero después del ascenso al poder del rey Enrique II, esos inmigrantes fueron perseguidos. En 1173 muchos de ellos fueron asesinados cerca de Bury Saint Edmunds, no muy lejos de los pueblos de Fornham. Harris sugiere, también, que los niños podrían ser de la aldea de Fornham Saint Martin, donde había existido un importante asentamiento de flamencos dedicados a diferentes oficios textiles que podían haber tenido acceso a una gran variedad de tintes.

Los niños podían haber huido de su pueblo escapando de una matanza y habrían acabado vagando ocultos por los bosques hasta llegar a Woolpit. Desorientados, confusos y vistiendo a la manera flamenca, podían tener una pinta bastante extraña para las gentes de Woolpit. Esta explicación tiene sus complicaciones, también. Si bien es cierto que cuando Enrique II ascendió al poder decidió expulsar a los mercenarios flamencos que habían servido al rey Esteban, esta medida no afectó a los mercaderes ni a los tejedores flamencos que habían vivido en Inglaterra desde hacía generaciones.

Iglesia de St Martin en Fornham St Martin. Foto original de Simon K

Así que, por un lado, de ser flamencos, lo más probable es que hubieran sido hijos de algún mercenario, pero, por otro, no era muy habitual que los mercenarios viajaran acompañados por sus familias.

Tampoco parece probable que si los niños hubieran sido flamencos, Richard de Calne no hubiera sido capaz de reconocer su lengua. Muy probablemente, ya fuera defendiendo su propiedad como terrateniente o cumpliendo con sus deberes con la corona, Richard habría luchado contra los flamencos. Resulta bastante razonable creer entonces que incluso aunque no fuera capaz de hablar o entender el flamenco, sí que hubiera sido capaz de reconocerlo.

El color de los niños podría ser explicado por un tipo de anemia provocado por una dieta deficiente llamada clorosis, y que es también conocida como la
enfermedad verde por el tono verdoso que adquiere la piel de los que la padecen. Esta explicación encajaría bastante bien con la hipótesis de que eran niños huidos. Ya que de ser así, si hubieran pasado una temporada más o menos larga escondiéndose y huyendo, es más que probable que hubieran estado malnutridos.

Una última explicación, tal vez la más sencilla, para el color y para la procedencia de los niños, es que jamás existieron, sino que todo es simplemente una leyenda. Son varias los autores que afirman que la historia contiene muchos aspectos propios de creencias y cuentos populares. Por ejemplo, el hecho de provenir de un mundo subterráneo o simplemente recordar haber caminado a lo largo de un largo túnel, podría estar relacionado con los antiguos conceptos de muerte y vida después de la muerte.

De hecho, los túneles secretos y los pasajes subterráneos son de por sí muy frecuentes en mitos y leyendas. O los guisantes, que son considerados tradicionalmente la comida de los muertos. El mismo color verde es un color que es a menudo asociado con lo sobrenatural, ya sea con extraterrestres, gnomos o duendecillos.

Se conoce otra historia similar a la de los niños verdes de Woolpit que tuvo lugar el año 1887 en España, concretamente en el pueblo catalán de Banjos. La historia, que parece ser que fue recogida por primera vez por Jacques Bergier en sus Extraterrestres en la Historia, es prácticamente la misma, unos agricultores encuentran dos niños extraños llorando a la entrada de una cueva. Los niños también hablan un idioma extraño, que ni los habitantes del pueblo ni los expertos venidos de Barcelona son capaces de entender.

Finalmente, los niños son entregados al alcalde del pueblo, Ricardo de Calno, nombre sospechosamente similar al de Richard de Calne. Los niños de Banjos tampoco comen nada durante días, finalmente, también, acaban comiendo los mismo, guisantes.

La única diferencia es que los niños de Banjos tienen los ojos achinados, por lo demás su aspecto es idéntico al de sus colegas ingleses. De hecho, toda la historia parece simplemente una versión importada de la de Woolpit, y de hecho parece no tener ningún fundamento, el mismo pueblo de Banjos parece que ni siquiera existe.

Enlace permanente a Los Niños Verdes de Woolpit.

+posts:
- El enigma de Kaspar Hauser
- La Bestia de Gévaudan
- Ibn Firnas y el Monje Volador, dos pioneros de la aviación
- El hombre que dejó de ser Phineas Gage

+info:
- Green children of Woolpit in en.wikipedia.org
- Mystery of the Green Children of Woolpit in MysteriousPeople.com
- The World’s Greatest Unsolved Mysteries by L. Fanthorpe in googlebooks
- The Green Children of Woolpint in Anomalies
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martes, 3 de marzo de 2009

El mensaje de la Pioneer para los extraterrestres

Aprovechando que la sonda Pioneer 10 y 11, lanzadas a principios de los 70, tendrían el honor de ser los primeros objetos construidos por el hombre que salieran del Sistema Solar, a un periodista se le ocurrió la idea enviar con ellas una especie de “mensaje en una botella” interestelar dirigido a la posible civilización extraterrestre que las pudiera interceptar. Carl Sagan lideró el proyecto que tenía que decidir que poner en ese mensaje y lo no menos difícil: como ponerlo. ¿De encontrarlo los extraterrestres serían capaces de entenderlo?

La placa con el mensaje que llevan la Pioneer 10 y 11

La idea de enviar un mensaje de la humanidad a una posible inteligencia extraterrestre en la Pioneer 10 fue de Eric Burgess, un periodista que cubría el programa espacial. Burgess posteriormente comentó su idea a Carl Sagan con el que habló después de una conferencia sobre inteligencias extraterrestres en Crimea. La idea entusiasmó a Sagan y la NASA accedió a que diseñaran una placa que se colocaría en la sonda, aunque les concedió sólo tres semanas para preparar su contenido.

Pese a las prisas, la placa llegó a tiempo y fue colocada en la sonda. En su confección Sagan y Burgess contaron con la ayuda del doctor Frank Drake y Richard C. Hoagland. Entre todos diseñaron la placa y los pictogramas fueron preparados por la entonces esposa de Sagan, Linda Salzman Sagan. El mensaje se grabó en una placa de aluminio anodizado, de 229mm x 152mm de tamaño y un grosor de 1.27mm. La placa pesaba unos 120 gramos. Los procesos erosivos en el entorno interestelar eran desconocidos, aunque se creían que serían menos agresivos que los que ocurren en el Sistema Solar, por lo que según Carl Sagan la Pioneer 10, la placa y el mensaje grabado sobrevivirían a cualquier otra obra del hombre en la Tierra.

Los autores reconocían que cualquier mensaje de este tipo estaría en mayor o menor medida influido por las limitaciones perceptuales y los procesos lógicos de los seres humanos. Aunque creían que una civilización avanzada sería capaz de entenderlo, para ello era básico entender el papel que jugaba el hidrógeno, el elemento más abundante de la galaxia, en la placa. En la parte superior izquierda se encuentra una representación de su transición hiperfina. Debajo de esta representación hay una pequeña línea vertical para representar el dígito binario 1. Esta inversión en la dirección del electrón de spin en un átomo de hidrógeno provoca una onda de radio que permite especificar una unidad de longitud (su longitud de onda, 21cm) además de una unidad de tiempo (su frecuencia, 1420Mhz). Ambas unidades sirven de medida de referencia a los demás símbolos.

La Pioneer 10 en las últimas fases de su construcción

En el lado derecho de la placa aparecen la figura de un hombre y una mujer delante de la representación de la nave. Entre las marcas que indican la altura de la mujer se puede ver la representación binaria del número 8 (1000, con un pequeño defecto en el primer cero). En unidades de la longitud de onda de la transición hiperfina del hidrógeno, es decir, 8 x 21 cm = 168 cm. Detrás de las figuras humanas, se puede ver una silueta de la Pioneer en la misma escala. La inteligencia extraterrestre podría deducir la altura de los humanos midiendo la sonda espacial.

El hombre de la figura está levantado su mano derecha como signo de buenos deseos. Aunque este gesto puede ser que no se entienda, permite mostrar el pulgar y como se pueden mover las piernas, no es la única imagen de la placa que sirve para al menos dos propósitos. Inicialmente Sagan dibujó a las dos figuras cogidas de la mano, pero en seguida se dio cuenta que los extraterrestres podrían entender que la figura representaba una única criatura y no dos. En cualquier caso, los autores reconocían que si la civilización interceptora no había tenido ningún contacto previo con organismos similares al ser humano, muchas de las características de las figuras les podían parecer profundamente misteriosas. Las dos figuras humanas parecen corresponder a personas de raza blanca y occidentales, aunque se intentó que ambas figuras fueran lo más neutro posible en cuanto a cuestiones raciales.

Lanzamiento de la Pioneer 10 el 2 de marzo de 1972

Los genitales de la mujer son mucho menos detallados que los del hombre. Hay una cierta controversia sobre si en la propuesta inicial no era así. Según algunos, sería el propio Sagan el que decidió eliminar los detalles para evitarse trabas, pero según otros, el diseño original de Sagan sí que era más minucioso pero habrían sido los responsables de la NASA los que habrían pedido su simplificación como condición para dar su aprobación. Según escribió el mismo Sagan, por un lado, pesó en esta decisión el intento de imitar la representación clásica griega del cuerpo de la mujer, y efectivamente, la intención de agilizar todo el proceso y evitar posibles problemas con la dirección de la NASA, aunque jamás tuvieron ningún problema de puritanismo con ellos.

A la izquierda de la placa muestra un haz de 15 líneas que radian de un mismo punto. Ese punto es el planeta Tierra, las líneas indican la dirección de los púlsares más significativos cercanos al sistema solar. Las líneas son en realidad números binarios (de 10 dígitos en decimal), que representan los períodos de estos púlsares, usando otra vez la frecuencia de la transición del hidrógeno como unidad. Puesto que estos períodos cambian a lo largo del tiempo, se puede calcular la época astronómica del lanzamiento. Además, las longitudes de las líneas muestran las distancias relativas de los púlsares al Sol. Una marca al final de cada línea da la coordenada Z perpendicular al plano galáctico.

En función del lugar en el que se encontrara la placa, puede ser que sólo alguno de estos pulsares fueran visibles. Sin embargo, al indicar la posición de manera redundante con 14 púlsares, la localización del origen puede ser triangulada incluso si sólo se reconoce a alguno de ellos. El púlsar número quince de la placa se extiende hasta el extremo derecho, detrás de las figuras humanas. Esta línea indica la posición del Sol relativa al centro de la galaxia.

En la parte inferior de la placa hay un esquema del Sistema Solar. Un pequeña figura de la nave sirve para mostrar su trayectoria hasta Júpiter y de allí hacia el exterior del sistema solar. En este esquema se pueden observar los anillos de Saturno, los cuales podrían proporcionar a los extraterrestres una valiosa pista para identificar el Sistema Solar. Los anillos de Júpiter, Urano y Neptuno eran desconocidos cuando se diseñó la placa y Plutón era todavía considerado un planeta. Los números binarios al lado de los planetas muestran su distancia relativa al Sol. La unidad que se usó era un décimo de la órbita de Mercurio.

La primera placa se lanzó con la Pioneer 10 el 2 de marzo de 1972, y la segunda con la Pioneer 11 el 5 de abril del año siguiente. Las placas de ambas sondas son idénticas, sin embargo después del lanzamiento la Pioneer 11 fue redirigida hacia Saturno y de allí hacía hacia fuera del sistema solar. Este hecho hace que la placa sea imprecisa, al indicar para las dos sondas la misma trayectoria.

Pioneer 11 y los anillos de Saturno, recreación Andrzej Mirecki

Obviamente, el diseño de la placa generó polémica y críticas. Muchos creían que su mensaje era demasiado antropocéntrico y demasiado difícil de descifrar. Aunque el mensaje fue diseñado para codificar el máximo de información posible en el mínimo espacio, más que para ser legible fácilmente, muy pocos de los científicos a los que se les enseñó la placa fueron capaces de decodificarla en su totalidad. Irónicamente, una de las partes del diagrama más fáciles de entender para los humanos podría ser de las más difíciles para los extraterrestres: la flecha que muestra la trayectoria de la Pioneer. Según un artículo de la Scientific American, las flechas son un artefacto de las sociedades de cazadores-recolectores, los extraterrestres podrían ser incapaces de encontrar un sentido a ese símbolo.

Según el astrónomo Frank Drake, hubo muchas reacciones negativas porque la placa mostraba a los humanos desnudos. Algunos periódicos recibieron cartas de contribuyentes enfadados porque su gobierno malgastara el dinero en enviar obscenidades” al espacio. Pero no fueron los únicos, algunas feministas encontraron la postura de la mujer demasiado servil, otros se quejaron del aspecto caucásico de las figuras.

Pese a sus esfuerzos, los promotores del envío del mensaje eran conscientes que las posibilidades que la sonda llegara hasta el sistema planetario de alguna civilización avanzada eran casi despreciables, pero quizás esa civilización, mucho más avanzada que la humana, sí que tuviera los medios para detectar la sonda en su viaje interestelar. En cualquier caso la intercepción sería en futuro muy lejano, por lo que no veían ningún peligro en indicar la posición de la Tierra, aún en el remoto caso que esa civilización fuera hostil.

Según lo planeado, tanto la Pioneer 10 como la 11 cumplieron su misión. La primera pasó por Júpiter tras cruzar el Cinturón de asteroides en 1973 y proporcionó las mejores imágenes de las que se dispone hasta la fecha de la atmósfera del planeta. Siguiendo luego su camino hacia el exterior del sistema solar, atravesando lugares por los que no había pasado nada hecho por el hombre antes. En 1983 abandonó el Sistema Solar. Pese a que su misión acabó formalmente en 1997, la sonda siguió en contacto con la Tierra. La última recepción con éxito de su señal se captó el 27 de abril del 2002. La pérdida de contacto fue probablemente debida a la combinación del incremento de la distancia y al lento debilitamiento de la fuente de energía de la sonda, pero no a un fallo técnico.

Imagen de Saturno tomada por la Pioneer 11 el 26 de agosto de 1979

La última señal, ya casi indetectable, que se captó fue el 23 de enero de 2003, cuando ya estaba a 12.000 millones de kilómetros de distancia, a esa distancia las emisiones tardaban casi 10 horas en llegar a la Tierra. El 7 de febrero siguiente ya no se pudo contactar con la Pioneer 10 y el último intento, también sin éxito, se llevó a cabo el 4 de marzo del 2006, la última vez que la antena estaría correctamente alineada con la Tierra. En la actualidad se supone que la sonda sigue su camino a la estrella Aldebarán, en la constelación de Tauro, a la que con suerte llegará dentro de 1.690.000 años.

La Pioneer 11 fue lanzada el 5 de abril de 1973 y llegó a Saturno el 1 de septiembre, tomando las primeras fotografías a corta distancia del planeta, allí descubrió dos nuevos satélites y también dos nuevos anillos. Desde allí prosiguió su viaje hacia el exterior del Sistema Solar, estudiando las partículas energéticas del viento solar. Al igual que la Pioneer 10 y el resto de sondas Pioneer, la 11 obtenía su energía de una fuente de isótopos radiactivos. La pérdida de eficacia de esos generadores determinó el final de su misión a finales del 1995, cuando se encontraba a 6.500 millones de kilómetros de distancia de la Tierra. El movimiento de la Tierra hizo que la antena de la sonda perdiera su correcto alineamiento con ella y puesto que la antena no se puede redirigir resulta imposible con la tecnología actual establecer ningún tipo de comunicación con ella.

Sin conexión con la tierra la Pioneer 11 sigue su camino en silencio hacia la constelación de Aquila a la que se espera que llegue dentro de unos 4 millones de años. Como su compañera la Pioneer 10 sigue buscando alguna civilización a la que entregar su “mensaje en una botella y que, a poder ser, sea capaz de entenderlo, siempre y cuando no sea hostil.

PS: ¿Habríais entendido vosotros el mensaje de la placa?

posts relacionados:
- 1835, cuando se descubrió vida en la Luna
- La gran mentira de la Tierra Redonda

+info:
- Placa de la Pioneer en es.wikipedia.org
- Pioneer plaque in en.wikipedia.org
- Pioneer 10 en la es.wikipedia.org y en.wikipedia.org
- Pioneer 11 en la es.wikipedia.org y en.wikipedia.org
- A Message from Earth by Carl Sagan, Linda Salzman and Frank Drake
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lunes, 10 de noviembre de 2008

1835, cuando se descubrió vida en la Luna

A finales de Agosto del 1835, el New York Sun, un periódico serio, asombró a sus lectores con una serie de artículos, serios, sobre unos hallazgos llevados a cabo gracias al uso de un novedoso telescopio por John Herschel, uno de los astrónomos más famosos de la época. Los primeros descubrimientos eran apasionantes, pero el último parecía casi increíble: la Luna estaba habitada por una tribu de hombres-murciélago.

Litografía aparecida el 28 de Agosto en el Sun.

El primer artículo de la serie fue publicado el 25 de Agosto en la página dos, bajo el título de “Descubrimientos Celestiales”. Un fragmento del cual decía: “Acabamos de saber gracias a un eminente editor de esta ciudad que Sir John Herschel en el cabo de Buena Esperanza, ha realizado unos descubrimientos astronómicos maravillosos, mediante el uso de un inmenso telescopio que funciona gracias a un principio totalmente nuevo”.

Según el artículo, Herschel había ido a Sudáfrica en Enero de 1834, y había instalado un observatorio en la Ciudad del Cabo. Tres columnas de la primera página del Sun contenían una historia extraída del Edinburgh Journal of Science. El artículo estaba firmado por un supuesto doctor llamado Andrew Grant, un supuesto colega de Herschel, y explicaba los avances técnicos que incorporaba el nuevo telescopio.

Los artículos del 26 y 27 ya describían lo que Sir John había sido capaz de ver mientras miraba la Luna a través de su telescopio. Los artículos ofrecía fascinantes descripciones de la topografía lunar que incluía vastos bosques, cráteres, grandes lagos, océanos y playas. Los lectores podían también conocer que manadas de bisontes pastaban por las llanuras de la Luna, que unicornios azules se paseaban por sus cumbres o que unas criaturas anfibias de forma esférica rodaban por sus playas. La fauna lunar no sólo se limitaba a estas criaturas, también contaba con pelicanos, cangrejos, cebras,… En total había contabilizado hasta 9 especies de mamíferos.

Para entonces, toda la ciudad hablaba de estos descubrimientos, pero aún quedaba la revelación final, que aparecería el día 28, el descubrimiento de una tribu primitiva de humanoides peludos y con alas que vivían en perfecta harmonía en torno a un templo de tejado dorado. Herschel los llamaría “vespertilio-homo”, hombre murciélago. En números posteriores se fueron ofreciendo más detalles de este Templo Lunar, construido de zafiro y cuyo tejado era aguantado por columnas de 21 metros de altura. También se puedo conocer que estos “batman” vivían en cabañas, más altas y mejor construidas que las de muchas tribus humanas “salvajes”, y que conocían el fuego.

Supuestas escenas de la vida en la Luna

En el momento que el interés de los lectores había llegado a máximos, el Sun tuvo que informar que desgraciadamente el telescopio de los “milagros” en un descuido se había dejado orientado al Sol y los rayos solares concentrados por las lentes habían quemado un círculo de siete metros y medio en el suelo del observatorio dejándolo inservible.

El New York Sun, fundado en 1833, era uno de los periódicos de “prensa a un penique”, que pretendían atraer más lectores con un precio más barato y un estilo periodístico más narrativo. El día del primer artículo de la serie su tirada fue de 15.000 ejemplares y el día que apareció la noticia del descubrimiento de los hombres-murciélago llegó a los 19.360 ejemplares. En aquellos momentos el New York Sun podía presumir de ser periódico con la tirada más grande del mundo entero.

Los periódicos rivales estaban desesperados. Muchos de ellos fingieron haber obtenido una copia de los artículos originales y también hablaban de la historia, aunque realmente reimprimían los artículos de el Sun. Otros por el contrario eran abiertamente escépticos sobre la cuestión. En un artículo publicado del 29 de Agosto en el New York Commercial Advertiser, el articulista se preguntaba cómo alguien con sentido común podía creer que una historia así, con “preparativos que duraron años – una lente de más de 7 metros de diámetro – un donativo de 10.000 libras hecho por el Rey”, podía haber pasado desapercibida a los diarios británicos.

Portada del New York Sun del 26 de Noviembre del 1834

Aunque se tardaría varias semanas en descubrirlo, el tiempo acabó dando la razón a los escépticos, pese a tratarse de una historia sensacional, era totalmente falsa. Herschel ni había observado vida sobre la Luna ni había llevado a cabo ninguno de los avances técnicos que se le atribuían en el artículo. De hecho, Herschel no se enteró de la historia hasta pasado un tiempo, pues, como correctamente afirmaba el artículo, estaba en Ciudad del Cabo, aunque haciendo observaciones astronómicas. Una vez se enteró de la noticia se la tomó con humor, tal vez porque sabía que sus propias observaciones nunca llegarían a ser tan asombrosas. Sin embargo, empezaría a molestarse cuando la gente que creía que la historia era real le empezó a hacer preguntas.

La supuesta fuente de las informaciones, el Edinburgh Journal of Science, de hecho había desaparecido hacía unos años. Y el supuesto autor, Andrew Grant, tampoco existía. Se cree que lo más probable es que el verdadero “inventor” de la historia fuera Richard Adams Locke, un reportero del Sun que había estudiado en la Universidad de Cambridge, aunque él nunca lo admitió públicamente, y siempre se creyó que había otros implicados: el astrónomo francés Jean-Nicolas Nicollet , que estaba de visita en Estados Unidos, y el reportero Lewis Gaylord Clark.

Asumiendo que Locke fuera el autor, lo más probable es que su intención fuera crear una historia sensacionalista para incrementar las ventas del periódico y de paso ridiculizar algunas de las teorías astronómicas más extravagantes que se habían publicado hasta la fecha, en especial las del Reverendo Thomas Dick. Dick, cuyos escritos eran enormemente populares en los Estados Unidos, había calculado en uno de sus best-sellers que el Sistema Solar contenía 21.891.974.404.480 habitantes. Cifra que puede parecer exagerada, pero no lo es tanto si según esos mismos cálculos la Luna ya contaba con una población de 4.200 millones.

En cualquier caso la mayoría de lectores fueron incapaces de reconocer las auténticas intenciones del autor y quedaron cautivados por la historia. Y aunque aún hoy en día hay una se discute si la gente realmente creyó la historia o sólo se la tomó como un apasionante tema de tertulia, numerosos testimonios de la época nos aseguran que la credulidad fue generalizada. Valga como muestra la visita que un comité de científicos de la Universidad de Yale hizo a la redacción del New York Sun con la intención de ver los artículos originales. Y aunque fueron mareados por los empleados del Sun enviándolos de aquí para allá, y fueron incapaces de ver los originales, que no existían, los científicos regresaron a New Haven sin darse cuenta del engaño.

A pesar del intenso debate público que despertó la historia, el Sun jamás admitió públicamente que todo había sido un engaño. El 16 de Septiembre del mismo año, el periódico publicó una columna en la que discutía la posibilidad que la historia fuera mentira, pero no confesó nada. Más bien lo contrario, según decía: “algunos corresponsales no has urgido para que confesemos que todo era una artimaña, pero nosotros no podemos hacer tal cosa, hasta que no tengamos el testimonio de los periódicos ingleses y escoceses para corroborar tal declaración”.

Algunos vieron en esta casi-confesión un intento de humillación de los periódicos rivales, que quedaron en evidencia al haber hecho pasar por propia la información que copiaban de el Sun. La gente en general recibió la noticia positivamente y las ventas del periódico parece ser que no se resintieron.

Años más tarde, el 13 de Abril de 1844, The Sun volvería a llevar a sus páginas otra historia inventada pero presentada como real, “The Balloon-Hoax” , esta vez escrita por Edgar Allan Poe. Este, “bulo del globo”, narraba la historia de un tal Monck Mason que había sido capaz de atravesar el Atlántico a bordo de su globo en tan sólo 3 días. La historia también causó gran revuelo. Gracias a la mezcla de personajes reales con ficticios y una gran cantidad de detalles técnicos que parecían creíbles, Poe consiguió una historia de lo más creíble en una época de fe ciega en el progreso técnico.

El globo Victoria que supuestamente cruzó el Atlántico en 3 días.

El Sun continuó funcionando hasta el 1950, cuando se fusionó con el New York World-Telegram, el periódico resultante aguantó hasta 1967 cuando desapareció definitivamente. Conviene recalcar que durante toda su vida fue considerado un periódico serio, como los otros dos diarios de la ciudad, el New York Times y el New York Herald Tribune, que eso sí fueron más exitosos. The Sun fue el más conservador de los tres en cuanto a ideas políticas.

PS: Como curiosidad decir, que el autor de la famosa frase “Cuando un perro muerde a un hombre, eso no es noticia, porque ocurre tan a mundo. Pero si un hombre muerde a un perro, eso es noticia” fue John B. Bogart. un editor del New York Sun.

*foto al lateral: Richard Adams Locke, supuesto creador del “enredo”

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+info:
- Great Astronomical Discoveries Lately Made by Sir John Herschel (los cinco artículos integros en inglés)
- The Great Moon Hoax of 1835 in HistoryBuff.com
- The Great Moon Hoax in Museum of Hoaxes
- Great Moon Hoax in en.wikipedia.org
- The Great Moon Hoax in history.com
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lunes, 10 de marzo de 2008

Rayos globulares, ¿mito o realidad?

El rayo globular, rayo en bola o centella, es un misterioso fenómeno de la naturaleza cuya existencia ha sido considerada durante mucho tiempo sólo un mito. Hoy en día, por el contrario, se acepta su existencia, pero su naturaleza continúa siendo materia de debate.

Según los testimonios que lo han podido observar, estos rayos tendrían la apariencia de unas bolas luminosas de un tamaño variable que va desde un centímetro hasta varios metros de diámetro. Estas bolas, además, serían capaces de flotar en el aire. Habitualmente estarían asociadas con las tormentas, pero al contrario que los rayos normales, que duran escasas fracciones de segundo, los globulares podrían tener una vida media de hasta 10 segundos.

Al tratarse de un fenómeno muy poco frecuente y además del todo impredecible, los datos científicos que tenemos de él son escasos. La presunción de su existencia se basa en los testimonios de la gente que dice haberlos visto. Hasta hace poco los testimonios del fenómeno eran descartados y recibían la misma credibilidad que los avistamientos de OVNIs. Sin embargo, en la actualidad debido al número tan alto de observaciones, hay alrededor de 10,000 testimonios escritos, ha renovado el interés por el fenómeno y su estudio. En la actualidad existen varias fotos e incluso vídeos de lo que la gente afirma es un rayo globular.

Uno de los primeros testimonios registrados de lo que podría tratarse de un rayo globular es del 1638 en Inglaterra, durante la conocida como la Gran Tormenta de Widecombe. Cuando tras una extraña obscuridad y un sonoro trueno, una bola de fuego de unos 20 centímetros entró en una iglesia arrancando el techo. Se dice que esta bola rebotó a lo largo de la iglesia y mató a 4 personas y 60 más resultaron heridas. Los testigos afirmaron que la bola dejó un olor a azufre y un humo denso y negro dentro de la iglesia.

En el 1877 una bola de fuego entró en el Templo Dorado en Amritsar India y salió por una puerta lateral. El incidente fue observado por un gran número de personas y se inscribió en el muro frontal de una de las entradas del templo.

Los submarinos durante la Segunda Guerra Mundial fueron la fuente más frecuente y consistente de ocurrencias de este fenómeno. En concreto, eran pequeños rayos globulares que se producían de manera involuntaria en la atmósfera confinada de los submarinos, normalmente, cuando las baterías de los submarinos eran encendidas o apagadas, o cuando los motores eléctricos de inducción eran conectados o desconectados. Desgraciadamente, los intentos posteriores de reproducir el fenómeno acabaron en fracaso y una explosión.

Fue también durante la Segunda Guerra Mundial que los aviadores aliados informaron de unas bolas luminosas de apariencia metálica, que aparecían individualmente o en grupos. Aunque muchas veces perseguían o escoltaban a los aviones, no existe constancia de ninguna interacción con ellas. Estas luces recibieron el nombre Foo Fighters (que combate la rutina). De las muchas teorías para explicar este fenómeno a parte obviamente de la OVNI, la más aceptada afirmaría que estas luces eran descargas de rayos globulares.

En 1994, se tiene noticia que un rayo globular entró a través de una ventana cerrada en una casa de la ciudad de Uppsala en Suecia, dejando un orificio circular de 5 centímetros. El incidente fue visto por los residentes de la zona y registrado por una estación de seguimiento de rayos de la universidad de dicha ciudad.

Dependiendo de la fuente los rayos en bola, pueden moverse hacía adelante, atrás, a los lados, siguiendo extrañas trayectorias o incluso permanecer estáticos en el cielo. Pueden ser atraídos por casas, coches, personas o por el contrario ser repelidos por los objetos. Algunos testimonios afirman que pueden traspasar libremente sólidos, mientras que otros afirman haberlos dañado.

Según algunos testimonios pueden ser de diferentes colores o transparentes. Tampoco hay consenso respecto a su forma, unas veces ovalada, esférica, en forma de lágrima. Algunas veces se han reportado durante tormentas, mientras que otras veces se han visto con tiempo calmado. En cuanto a su dispersión, unas veces se han desvanecido de manera repentina, mientras que otras veces lo han hecho de manera gradual, absorbidos por un objeto, explotando de manera violenta. Según unos son letales, y según otros inofensivos.

Esta discrepancia entre los testimonios podría indicar que no se trata de un único tipo de fenómeno, sino que bajo el nombre de rayo globular podría estar englobando fenómenos similares pero diferentes.

Los científicos han intentado producir estos rayos en experimentos de laboratorio. Se cree que uno de los primeros que consiguió producirlos de manera accidental fue Nikola Tesla en 1904. Pero él estaba más interesado en la transmisión de la electricidad y el alto voltaje, así que no les prestó más atención y simplemente se convirtieron en una curiosidad.

Posteriormente ha habido más intentos exitosos de crear rayos en laboratorio. Y si bien han conseguido producir efectos similares a los observados en la naturaleza no se puede asegurar que sean una reproducción del fenómeno natural. Incluso existen métodos caseros de crear lo que algunos llaman "bolas de plasma" introduciendo por ejemplo una cerilla encendida en un horno microondas. HAY QUE ADVERTIR QUE SON EXPERIMENTOS PELIGROSOS.

En la actualidad se supone que el plasma podría estar detrás del fenómeno. Existen varias teorías que intentan explicar el fenómeno, en orden de credibilidad serían:

  • Teoría del silicio vaporizado. Cuando un rayo cae sobre suelos ricos en silicio, el silicio se vaporizaría de manera instantánea, y este vapor posteriormente se condesaría y podría formar una esfera que ardería lentamente gracias al oxígeno del aire. Esta esfera podría llegar a explotar en los casos que superara una cierta temperatura. Existe un experimento que intentaría probar esta teoría.
  • Teoría de la nano-batería. Afirmaría que los rayos globulares están formados por nano-partículas, cada una de ellas se comportaría como una mini-batería. Una descarga superficial cortocircuitaría estas baterías y generaría una corriente.
  • Teoría del agujero negro. Sostendría que los rayos globulares serían el paso de agujeros negros microscópicos a través de la atmósfera de la tierra.
Desde el punto de vista esotérico o mitológico, unos afirman que podría tratarse de fantasmas o algún tipo de efecto poltergeists. Curiosamente el fenómeno es utilizado a favor y en contra del fenómeno OVNI. Así los escépticos afirmarían que mucho de los avistamientos OVNI serían meros rayos globulares, pero los entusiastas OVNI justamente afirman que el hecho que se hayan visto muchos de estos rayos en lugares donde han aparecidos círculos en las cosechas sugeriría que estos rayos son enviados por alguna forma de inteligencia o son en si mismo una forma de inteligencia.

La mitología también se ha hecho eco del fenómeno y propone explicaciones más románticas. Así en la japonesa hay un mito que un rayo globular es la ira del dios del trueno Raijin. La mitología vasca creería que serían la gran diosa vasca Mari, que habita en todas las cumbres de las montañas vascas y su consorte Sugaar, dios asociado con las tormentas y el trueno, viajando de una montaña a otra.

*foto 1: Una supuesta foto de un rayo globular tomada en 1987 en Nagano, Japón
*foto 2: Un dibujo de G. Hartwig del 1886, que se cree es una descripción de una rayo globular


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