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martes, 11 de mayo de 2010

La fortaleza natural de Monemvasia

En el suroeste de la península del Peloponeso, se encuentra el conocido como Gibraltar griego, Monemvasia. Un imponente peñón de 1.8 kilómetros de longitud que en el siglo IV quedó separado de la costa a causa de un terremoto. Desde el siglo VI, han sido muchos los que han buscado refugio y los que han intentado apoderarse de la roca. Una fortaleza construida por la naturaleza, como decían los venecianos, que se levanta 300 metros sobre el mar, rodeada de pronunciados precipicios que la convertían en inexpugnable.

Grabado veneciano de 1687. La mayoría de las torres son minaretes.

Según cuenta una crónica del siglo VI, fueron los griegos que huían de las invasiones eslavas y ávaras los que encontraron refugio en “un lugar en la costa, poderoso e inaccesible, donde se asentaron con su propio obispo y al que llamaron Monemvasia porque tenía un único acceso”. Estas invasiones marcaron el comienzo de una época convulsa para el dominio bizantino sobre el Peloponeso –en aquel tiempo conocido como Morea– hasta el punto de que algunas crónicasmuy discutidas– han llegado a sugerir que los invasores eslavos llegaron a constituir su propio estado independiente en la mayor parte de la península.

En otras zonas del imperio, la situación también era complicada. Los ataques ya no se limitaban a las zonas fronterizas y ahora alcanzaban el interior, llegando, incluso, a amenazar Constantinopla. Al mismo tiempo, lo que antes eran incursiones puntuales se fueron transformando en asentamientos permanentes que acabaron dando lugar a auténticos estados independientes y hostiles hacia la autoridad de Bizancio dentro de los supuestos límites del imperio.

Afortunadamente para los bizantinos, a partir del siglo VIII, su imperio comenzó a recuperarse del devastador efecto de todas estas invasiones y los invasores eslavos acabaron siendo expulsados o asimilados. Una vez libre, las calamidades no acabarían para el Peloponeso. En el 747, una epidemia golpeó Monemvasia y devastó la costa este del istmo. Muchas zonas quedaron despobladas, aunque la ciudad se recuperó rápidamente, llegando a superar, incluso, su anterior importancia. En los años siguientes, esta creciente prosperidad no pasó inadvertida para los piratas árabes, que la atacaron en varias ocasiones, aunque ninguno de sus ataques consiguió superar las murallas de la ciudad.

Hagia Sophia. Foto de Frank Kathoefer

La distribución de Monemvasia seguía la típica de una ciudad bizantina fortificada, con una ciudadela en su punto más alto y dos líneas de murallas más abajo que dividían la ciudad en dos: la parte alta y la baja. La zona alta de Monemvasia era el centro administrativo y en ella vivía la aristocracia. La parte baja, situada en una pequeña terraza al borde del mar, era la zona comercial y en ella se encontraban los talleres y las casas de los comerciantes y marineros. Los comercios ocupaban la calle central, como siguen haciendo hoy en día. En la parte suroeste de la isla, fuera de las murallas, también existía un pequeño asentamiento.

Durante el siglo IX, las ciudades bizantinas comenzaron a recuperarse gracias a la restauración del poder central. Fue especialmente próspero el siglo XII. De la mano de la familia imperial de los Commeno, la población y la economía del imperio experimentaron un gran crecimiento. Se fundaron nuevas ciudades y muchas de las ya existentes crecieron o se consolidaron. El crecimiento, además, llegó a las zonas rurales, donde al aumentar las tierras dedicadas al cultivo se produjo un incremento de la producción agrícola.

Todo este crecimiento demográfico y económico atrajo el interés comercial veneciano. El aumento del comercio acabaría trayendo más prosperidad al Imperio. Por su parte, Monemvasia, fue atacada por los normandos de Sicilia en 1147. La ciudad, una vez más, resistió. Mientras, comenzaba a hacerse con una importante flota para defenderse.

A comienzos del siglo XIII, la Cuarta Cruzada conquista el Imperio Bizantino y se hace con casi toda Grecia. Los cruzados francos se apoderaron de casi toda Morea. Monemvasia, sin embargo, fue una de las pocas ciudades que permanecieron bajo poder griego. La ciudad rechazó rendirse y resistió durante casi medio siglo más la presión franca, pero en 1249 se vio obligada a capitular. Lo hizo después de un bloqueo de 3 años al que sometieron la ciudad un contingente de venecianos y francos dirigidos por Guillermo de Villehardouin, y, según cuenta la Crónica de Morea, sólo después de que sus habitantes se hubieran comido hasta las ratas y, por supuesto, los gatos de la ciudad.

Puerta de la ciudad baja. Foto de bovolo

Muros de la ciudad baja. Foto de bovolo

Los francos sólo retendrían la ciudad durante 13 años. En 1262 pasó a formar parte del rescate, junto a las ciudades de Mistra y Maina, que Gillermo II Villehardouin tuvo que pagar por su propia liberación al emperador bizantino Miguel VIII Paleólogo. Una vez recuperada, Monemvasia se convirtió en el punto de desembarco de la tropas imperiales que venían a reforzar el recién creado Despotado de Morea, desde el que partían los ataques bizantinos hacia lo que quedaba del principado franco de Morea . Monemvasia, por su parte, vio como se convertía en una importante base para los piratas dedicados al saqueo de las rutas comerciales venecianas.

En 1293, un año después de que Roger de Lluria atacara la ciudad e incendiara su parte baja, el emperador Andrónico II, emitió una bula por la que el obispado de la ciudad fue elevado al rango de metrópolis, con jurisdicción sobre todo el Peloponeso. También se pusieron en práctica medidas económicas con el objetivo de convertir la ciudad en la capital comercial de la Morea bizantina y, así, competir con las bases comerciales venecianas en Mesenia (en la parte occidental del Peloponeso). Aunque podría ser anterior, se cree que fue durante el reinado de Andrónico II cuando se construyó la iglesia de Hagia Sophia, que es el edificio más importante que se conserva de la parte alta de la ciudad hoy en día.

Andrónico III volvió a ampliar los privilegios concedidos a Monemvasia, eximiendo a sus habitantes de la obligación de pagar impuestos o de realizar trabajos forzados. Además, les concedió el derecho de comerciar libremente con la mayor parte del Imperio. La prosperidad de la ciudad se vio incrementada con el floreciente negocio de la exportación a toda Europa del vino de Malvasia producido en el Peloponeso Oriental y en algunas de las islas Cícladas. Un vino muy apreciado en las cortes europeas de la época.

El principal privilegio que había recibido la ciudad, el poder para elegir sus propios gobernantes, la convirtió en una ciudad casi autónoma respecto a la autoridad centralizada y burocrática de Constantinopla. Sin embargo, esta libertad acabó convirtiéndose en una maldición. Los arcontes de la ciudad fueron unos de los principales culpables del desorden en el que se comenzó a sumir el Despotado de Mistra, precisamente cuando más necesaria era la unidad para luchar contra los turcos.

Pese a todo, en 1442, cuando la conquista otomana parecía, ya, inminente, Teodoro II de Mistra volvió a ratificar los privilegios de la ciudad y renovó el sistema que obligaba a dedicar la herencia de los que murieran sin descendencia a la reparación y refuerzo de las defensas de la ciudad.

Parapeto de la ciudad alta. Foto de bovolo

Después de la caída de Constantinopla en 1453 y la posterior de toda Morea, la única ciudad que quedaba de lo que había sido el todopoderoso Imperio Bizantino era Monemvasia (hasta 1461, a orillas del Mar Negro, sobreviviría el Imperio de Trebisonda, un estado surgido de la descomposición del Imperio Bizantino, justo unas semanas antes de la toma de Constantinopla por la IV Cruzada).

El derrotado Déspota de Morea, Demetrio Paleólogo, se unió al séquito de sultán. Su mujer y su hija, por el contrario, prefirieron buscar refugio en el fortificado peñón. Al poco tiempo, el sultán envió un emir para exigir la sumisión de la ciudad. Las mujeres del traidor le fueron entregadas, pero los habitantes de la ciudad rehusaron rendirse guiados por Manuel Paleólogo, sobrino del déspota y que, tras la traición de este, ocupaba la segunda posición en la línea de sucesión imperial, detrás de su padre Tomás Paleólogo. El emir, por su parte, se retiró sin luchar.

Monemvasia se había quedado sola en su lucha por preservar su independencia frente al enemigo turco. Su primer movimiento fue aceptar como caudillo a un pirata catalán llamado Lupo de Bertagna que, según parece, llevaba unos años por aquellas aguas dedicado a su “oficio”. Fue una mala elección, Bertagna resultó ser un tiránico dictador. Así que tan rápido como lo habían hecho llamar, lo expulsaron. Otra vez sola, en 1460, la ciudad decidió probar la protección del Papado. Sin embargo, la nueva alianza tampoco duraría demasiado. El poder militar y político del Papa resultaba insuficiente frente a la constante presión de los otomanos, por lo que se vio obligado en 1464 a ceder la ciudad a la República de San Marcos, que en aquella época estaba en guerra con los turcos.

Camino de acceso a la ciudad alta. Foto de bovolo

El dominio veneciano trajo consigo un período de paz y prosperidad a Malvasia, como ellos llamaban a la ciudad. Aunque, extrañamente, pocas construcciones se pueden atribuir a este periodo. Bajo su control, el provechoso negocio de la exportación de su vino continuó. Pero en 1540 la Serenissima acabó cediendo la ciudad al Sultán Solimán el Magnífico a cambio de la promesa de un tratado de paz. Fue durante la segunda guerra entre venecianos y turcos, y la pérdida de la ciudad marcó el comienzo del ocaso del imperio veneciano en Levante y el declive de su comercio.

Por su parte, los turcos llevaron a cabo la renovación de las defensas de la ciudad baja. Construyeron la mayor parte de los muros que rodean hoy en día la parte baja de la ciudad. Muy probablemente, después de derribar lo que quedaba de las antiguas murallas bizantinas. También parece que son de esta época la puerta de la parte alta de la ciudad y los parapetos que bordean los precipicios.

En 1554, los nuevos muros resistieron como antes lo habían hecho los antiguos. En este caso, fueron los Caballeros de Malta los que intentaron recuperar la ciudad para la Cristiandad. No lo consiguieron y, aparentemente, la población de la ciudad no mostró demasiado interés por ayudar ni aliarse con sus supuestos libertadores.

Un siglo después, lo intentaron los venecianos. Lo probaron en 1653, 1654 y 1655, sin éxito. Lo volvieron a probar en 1687, durante la Guerra de Morea, cuando ya todo el Peloponeso estaba en sus manos y Monemvasia era la única ciudad que se les resistía, tampoco lo consiguieron y prefirieron continuar con sus conquistas más al norte del istmo.


Muros marítimos. Foto 1 2 de bovolo

En 1689, abandonada su expansión hacia el norte, la República de Venecia volvió a poner sus ojos en aquella molesta mancha en la Morea veneciana que era Monemvasia. Los venecianos decidieron someter a la ciudad a un bloqueo naval y construyeron dos fuertes, uno delante del puente de 23 ojos que unía la ciudad con la costa, y otro, más al sur, desde el que se dominaba la ciudad baja. Desde ambas posiciones los venecianos bombardeaban las posiciones turcas. En varias ocasiones, los venecianos intentaron tomar la ciudad. Una de ellas atacando con brulotes los muros de la ciudad baja. No tuvieron éxito y el capitán veneciano prefirió esperar a que el bloqueo surtiera efecto a continuar arriesgando más vidas.

Con el paso del tiempo y la llegada de más refuerzos, los venecianos volvieron a pasar al ataque. Tomaron posiciones en la isla y lo volvieron a intentar. Pese a los esfuerzos, no consiguieron grandes avances y entre los capitanes venecianos comenzó a cundir la duda de si tenía algún sentido tomar el Borgo (la ciudad baja), pues, aunque este cayera, tomar la fortaleza superior (el Castello) seguiría siendo una misión casi imposible.

La única manera de acceder a la parte alta era siguiendo un escarpado y zigzagueante camino que partía desde el Borgo. En este camino, que era interrumpido por varios muros, no había espacio para situar artillería, cavar trincheras o construir fortificaciones, por lo que los atacantes estaban a merced de las piedras o proyectiles que los defensores les arrojaran desde arriba.

Calle principal del Borgo. Foto original de bovolo

Campanario en el Borgo. Foto de bovolo

Gracias a las paredes naturales que bordeaban el Castello, esta parte de la ciudad no necesitaba unas fortificaciones muy contundentes, le bastaba con unos muros bastante bajos y, en algunos flancos, ni tan siquiera eso. Por su parte, las murallas que protegían el Borgo no llegaban hasta las fortificaciones superiores. Se limitaban a llegar hasta los flancos verticales de la roca. Parecía difícil que alguien pudiera trepar por aquellos muros naturales, ni siquiera lo turcos, que tenían fama de buenos escaladores.

Abandonada la idea de atacar la ciudad baja, los venecianos y sus aliados comenzaron a retirarse a tierra firme a esperar que el hambre debilitara la voluntad de los defensores de la ciudad. Fue entonces cuando un comandante de artillería veneciano aseguró que las piezas de artillería de los turcos eran poco potentes, especialmente ahora que cada vez les quedaba menos pólvora. El comandante propuso construir trincheras a menos de 50 metros de las murallas de la ciudad desde las que bombardearlas en colaboración con la artillería de las galeras.

El plan surtió efecto. Los turcos, para entonces ya muy debilitados por el hambre, se asustaron por el progreso de los movimientos de los venecianos y no demasiado convencidos de la resistencia de sus muros defensivos, que no eran especialmente gruesos, prefirieron negociar y acabaron rindiendo la ciudad el 12 de abril de 1690. 1.200 turcos, 300 de los cuales eran soldados, abandonaron la ciudad y entregaron a los venecianos 78 cañones junto con todos los esclavos y renegados cristianos. Después de 14 meses, Monemvasia era veneciana y la conquista de Morea, completa. En los años posteriores, la República repobló toda la zona con colonos albaneses.

Ruinas del Castello. Foto 1 2 de bovolo

Después del sitio, los venecianos repararon los muros que habían resultado dañados por sus bombardeos, pero parece que no hicieron ninguna otra mejora o ampliación de las defensas de la ciudad. Como solían decir, la naturaleza había construido la fortaleza y poco había que hacer para reforzarla.

Esta vez, sin embargo, el dominio veneciano duraría tan sólo 25 años. Durante el verano del 1715 un ejército turco avanzó hacia la ciudad. Esta vez, para evitar otro sitio, los venecianos prefirieron negociar. Finalmente, a cambio de una importante suma de dinero, entregaron la ciudad.

Durante este nuevo período de dominación turca, la ciudad continuó su particular decadencia. Durante la Guerra Ruso-Turca de 1768-1774, en 1770, la población albanesa y griega se levantó contra los ocupantes turcos, fue la Revuelta Orlov. Sin embargo, los turcos consiguieron aplacarla y la reprimieron con tal dureza y ferocidad que muchos griegos decidieron huir. En 1805, de las 350 casas de Monemvasia, sólo 3 las ocupaban familias griegas.

En 1821, durante la Guerra de Independencia Griega, Monemvasia, la última fortaleza que sus antepasados habían rendido a los turcos, se convirtió en la primera fortificación que los griegos recuperaron. Como siempre, la única forma de que los ocupantes de la roca se rindieran fue esperar a que se les acabara la comida después de un sitio de cuatro meses. De esta manera, el 1 de agosto, Tzannetakis Grigorakis entraba en la ciudad al mando de su propio ejército privado. Tras la toma, algunas de las familias griegas que habían huido en 1770 volvieron a la ciudad, pero, pese a este retorno, la ciudad no recuperó la gloria ni la importancia pasada.

Panorámica de Monemvasia. Foto de bovolo

En 1911, el último habitante abandonó la parte alta de la ciudad, que hoy en día, y a excepción de un par de edificios y de los muros que la rodean, es sólo una gran extensión de ruinas. La parte baja también fue perdiendo habitantes y en 1971 su población llegó a su mínimo, 32 habitantes. La vida y la actividad se fueron trasladando poco a poco al otro lado del puente, donde entorno a un pequeño puerto ha ido surgiendo Gefira. Pese a todo, en los últimos tiempos, y gracias al turismo, la población de la ciudad vieja se ha ido recuperando. Gentes provenientes del resto de Grecia o, incluso, del extranjero han comenzado a reconstruir sus antiguas casas y, en 2001, eran ya 90 los residentes permanentes.

PS: Se dice que en la parte alta de la ciudad había campos de maíz para alimentar hasta a 30 hombres.

Las fotos son del pasado verano, que tuve la suerte de poder visitar Monemvasia. Más fotos en panoramio

Enlace permanente a La fortaleza natural de Monemvasia

+posts:
- Chozoviotissa, el monasterio de una sola pared
- Monte Athos, el jardín de la Virgen María
- El monasterio imposible de Skellig Michael
- Los últimos días de Constantinopla
- Tavolara, el que fue el reino más pequeño del mundo

+info:
- Castles of the Morea by Kevin Andrews, Glenn R. Bugh in google books (pág 196)
- Monemvasia in en.wikipedia.org
- Malvasia in Venetian Fortresses in Greece by Roberto Piperno
- Monemvasia – The Town and its History by Rainer W. Klaus and Ulrich Steinmuller, extracto en monemvasia-online
- A History of the Crusades: The fourteenth and fifteenth centuries by Kennth Meyer, Harry W. Hazard en google books
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lunes, 13 de octubre de 2008

Chozoviotissa, el monasterio de una sola pared

En la encantadora isla de Amorgos, que forma parte del archipiélago de las Cícladas, se encuentra el famoso monasterio bizantino de Chozoviotissa. Incrustado desde el siglo XI en la pared de un acantilado a 300 metros sobre el Mar Egeo, es uno de los más espectaculares de las islas griegas.


Cuenta una leyenda que un día llegó a la playa, que se encuentra a los pies del acantilado, una barca sin nadie a bordo pero con una valiosa carga, un icono de la Virgen María, que habría sido salvado de los iconoclastas por una mujer piadosa originaria de Chotziva o Koziva, una ciudad de Tierra Santa aún no identificada que daría nombre al monasterio. La milagrosa llegada del icono a la playa sería el motivo por el cual el monasterio se dedicaría a la Virgen y se habría escogido dicho emplazamiento.

Siguiendo con la leyenda, el monasterio no habría estado siempre donde se encuentra ahora, sino que inicialmente, los habitantes de la isla construyeron la iglesia para albergar el icono en el mismo lugar pero situada a menor altura. Cuando aún estaba en construcción fue destruida pero milagrosamente las herramientas se salvaron y fueron colocadas en un punto mucho más alto e inaccesible que el original. El cincel del maestro constructor fue descubierto clavado en la roca, señalando el lugar donde se debería construir el monasterio, se dice que sería el lugar donde ahora se encuentra la capilla.


Sean ciertas o no estas leyendas, el emplazamiento escogido para el monasterio sin duda resulta peculiar, en un acantilado a 300 metros de altura sobre la playa, lo cual sin duda supuso una dificultad añadida para la construcción de un edificio así en su época. Su fundación se remonta al 1017, habría sido reconstruido posteriormente o verdaderamente fundado por el emperador bizantino Alejo I Comneno en el 1088.

El monasterio debe su sobrenombre al hecho que sólo tiene una pared levantada, mientras que las otras están constituidas por la roca justo en el punto que el Monte Profitis Ilias (de casi 700 metros de altura) forma una cueva natural. El color blanco de su pared, que contrasta con el gris rojizo del acantilado, hace la visión del monasterio aún ser más impresionante.


El interior del monasterio, que está distribuido en 8 niveles, tiene una altura de 45 metros y su anchura máxima es de 4.6 m. Sus ventanas miran al Egeo, todas de diferente tamaño y distribuidas de forma irregular. Dos impresionantes contrafuertes parecen haber tomado la responsabilidad de evitar que el edificio se escurra hacia abajo. La capilla fue instalada en una de las cavidades de la roca, tal vez donde señalaba el cincel.

Durante sus casi 1000 años de historia siempre ha estado habitado. Se estima que podían alojarse hasta un centenar de monjes, aunque en 1989, no había más que dos. Tras la caída del Telón de Acero, el monasterio volvió a cobrar cierta vida, y como ha ocurrido en otros monasterios griegos, se han instalado en él numerosos monjes jóvenes provenientes de Rusia.


Para visitarlo, aparte de subir una buena cantidad de peldaños que separan la carretera de la entrada, hay que respetar el código de vestimenta, que se puede resumir en que los hombres deben de llevar pantalones y las mujeres no. La entrada es a través de una puerta baja de mármol, que conduce a una escalera irregular y estrecha que permite subir a los niveles superiores, en el más alto se encuentra la capilla con sus iconos, uno de ellos es el milagroso, y valiosos manuscritos.


Desde la capilla se puede acceder a la terraza que ofrece una bella vista de las aguas azules del Egeo y otras más que impresionante vista de la playa que se extiende a los pies del acantilado, 300 metros más abajo, a la que se puede llegar desde el monasterio tras un paseo de unos 40 minutos.

Además de las estancias que se pueden visitar, el monasterio también cuenta con las celdas de los monjes, el refectorio, las cocinas o la prensa de vino.


PS: En la isla de Amorgos, de tan sólo 131km2, podemos encontrar 360 capillas bizantinas, según parece, durante el dominio otomano, construir una capilla en tierras propias eximía de pagar impuestos.

*foto 1: Vista del monasterio, foto original en www.greek-islands.us
*foto 2: El acantilado y el monasterio foto original de Leo@
*foto 3: Entrada al monasterio, foto original de Carlos Coutinho
*foto 4: Escaleras interiores del monasterio, foto original de Nicolas Bega
*foto 5: Campanario y pared del acantilado, foto original de www.greek-islands.us

vídeos en youtube.com:
- The Monastery of Amorgos in MegaTV, el video anterio, si no lo habéis visto antes, y os ha gustado el articulo, no os lo perdáis
- Colección animada de fotos del monasterio y la isla
- Vídeo de una ascensión, no es de tanta calidad, pero sí muy expresivo

posts relacionados:
- El monasterio imposible de la isla de Skellig Michael
- Monte Athos, el jardín de la Virgen María
- Las iglesias excavadas del Jerusalem etíope
- El Castillo de Perdjama, el castillo dentre de una cueva

+info:
- Amorgos: Home to the Improbable and Impractical by Hellenic Communication Service LLC
- Amorgos Monastery in greeka.com
- Monastery of Hozoviotissa in www.greek-islands.us
- El Monasterio de Panaghia Chozoviotissa, Amorgos en es.wikipedia.org Leer más »

jueves, 29 de mayo de 2008

El día del fin para Constantinopla

Leer antes Los últimos días de Constantinopla

Tal día como hoy, un 29 de Mayo, hace 555 años, en el 1453, los defensores de Constantinopla ocupaban sus puestos en las murallas, preparados para resistir el que sería el asalto final de los otomanos sobre su ciudad. Una fanfarria de trompetas y un redoble de tambores marcó su inicio cuando aún era de madrugada. El honor de ser los primeros en marchar sobre la ciudad cayó sobre los Bashi-bazouk un cuerpo de mercenarios en el que aparte de turcos, eslavos o italianos también se contaban griegos. Su única paga sería el botín que pudieran conseguir durante el saqueo en caso de victoria.

El Sultán pretendía aprovechar su superioridad numérica para superar la resistencia de los defensores. Así había preparado una serie de ataques en cadena para agotar las fuerzas de los defensores. A su vez los ataques no se producirían en un sólo punto, sino que los muros serían atacados desde varios puntos a la vez, lo cual obligaría a los defensores a repartir sus fuerzas a lo largo de las murallas.

El grueso de los ataques se concentró en el punto más débil de los muros terrestres, Mesoteichion, sobre el que también disparaban los cañones otomanos. El primer asalto que duró más de dos horas, tal como se esperaba, no logró vencer la resistencia de Giustiniani y sus hombres acompañados de los mejores soldados griegos, que defendían ese punto crítico, pero si había conseguido dejar a los defensores exhaustos y con poca munición.

Tras la retirada de los Bashi-Bazouk empezó el segundo asalto, esta vez por parte de soldados de la Anatolia, que fue seguido por un tercero, el de los jenízaros, la fuerza de élite del ejército otomano, tal vez la mejor infantería de la época. El asalto parecía un flujo continuo de atacantes, que parecían venir de todos los lados con arietes, catapultas, cañones... que hicieron que al final secciones de los muros empezaran a ceder. Los primeros en conseguir atravesarlos fue un grupo liderado por Ulubatli Hasan, que consiguió hacerse fuerte en una torre de la parte noroeste de la muralla de la ciudad y colocar allí su bandera. Aunque no consiguieron penetrar en la ciudad, por lo que aunque esta acción supuso un buen golpe en la moral de los defensores, ni mucho menos fue decisivo.

Mientras, Constantino y Giustiniani dirigían los defensores situados en el espacio entre el muro exterior y el interior en la zona de la puerta de Kerkoporta. Genoveses y griegos luchaban juntos hasta que Giustiniani fue herido de gravedad, teniendo que ser evacuado de manera apresurada a un barco. Los intentos del Emperador de convencerlo para que no abandonara el campo de batalla resultaron inútiles. Su evacuación causó momentos de confusión y tal como había temido Constantino, sus hombres huyeron tras él. De esta manera los bizantinos quedaron solos defendiendo el muro exterior.

Los turcos viendo este desconcierto decidieron atacar con más fuerza, quedando los defensores rodeados y viéndose superados decidieron huir por la pequeña puerta de Kerkoporta, que antes había sido usada para evacuar a Giustianiani, pero fueron masacrados y la puerta quedó abierta. Unos cuantos soldados turcos aprovecharon la ocasión y consiguieron entrar por ella y abrieron las puertas principales desde dentro. Hay otras versiones un tanto contradictorias para explicar porque la puerta estaba abierta, desde que fue por un mero descuido o una traición.

Se dice que el Emperador Constantino sin escuchar las súplicas de sus consejeros que le imploraban que se salvara, lideró la última carga contra los turcos luchando hasta el final tal como había prometido a Mehmed II en la puerta de San Romanus, donde fue visto vivo por última vez. Se desconoce con exactitud que le ocurrió, algunos cronistas afirman que su cadáver fue decapitado y su cabeza fue paseada por la ciudad. Otros sostienen que fue enterrado con honores en Constantinopla, mientras que otros afirman que los turcos fueron incapaces jamás de reconocer su cadáver y habría sido enterrado de forma anónima en una fosa común, lo cual no sería de extrañar pues el Emperador conociendo el deseo de los turcos de capturarlo podría haberse despojado de sus ropajes reales y haber luchado hasta el final vestido como un defensor cualquiera.

La muerte del último emperador bizantino también sirvió de inspiración a numerosos relatos y leyendas, una de ellas nos cuenta que un ángel lo rescató justo cuando los otomanos entraron en la ciudad, convirtiéndolo en un estatua de mármol que colocó en una cueva, donde espera un día volver a la vida. Otros prefirieron creer que no habría muerto sino que seguiría vivo, lo cuál alentaba las esperanzas que un día la ciudad volviera a manos cristianas. En cualquier caso se cree bastante probable que muriera en el frente, pese a que nadie de su entorno sobrevivió para relatar los últimos momentos del último Emperador.

Giustiniani también moriría días más tarde en la isla de Quíos, isla en la que se encontraba anclada la prometida escuadra veneciana esperando los vientos favorables que nunca llegaron. Algunos cronistas venecianos, anti-genoveses, intentaron manchar su memoria diciendo que simplemente había huido por cobardía lo cuál generó un cierto conflicto diplomático entre Génova y Venecia.

En la ciudad sin su emperador y sin el líder genovés, algunos grupos aislados aún intentaban resistir luchando de manera desesperada y heroica, como fue el caso una compañía de marineros de Creta, que resistieron en tres torres cerca de la entrada del Cuerno de Oro hasta bien entrada la tarde. Cuentan, que los turcos en reconocimiento a este comportamiento heroico les permitieron abandonar la ciudad libres.

Pero toda la resistencia fue inútil, y la misma tarde del 29 el Sultán Mehmed II hizo su entrada triunfal en la ciudad. Delante de él había enviado una guardia para proteger los edificios más importantes de la ciudad, pues no quería establecer su nueva capital sobre una ciudad en ruinas. Cuando este ejército llegó a Santa Sofía, se encontraron con una multitud desesperada encerrada buscando la última protección divina. Cuenta otra leyenda que al entrar los primeros soldados en la catedral, dos sacerdotes que estaban dirigiendo la eucaristía desaparecieron repentinamente, pero sólo hasta el día que Constantinopla vuelva a manos cristianas, aquel día volverán.

Sea leyenda o no, el resto de la congregación no corrió la misma suerte, sino que fueron separados en grupos buscando primero los jóvenes, los ricos y las mujeres hermosas, otros como los viejos y algunos niños fueron ejecutados en el acto. Por toda la ciudad se podían ver los soldados entregados al saqueo llegando a pelear unos con otros por mujeres o por el botín.

También ese mismo día 29, la catedral de Santa Sofia fue convertida en mezquita. La ahora mezquita, antes catedral, escapó del saqueo al que se sometió la ciudad. En un inicio este saqueo tenía que alargarse durante tres días, sin embargo Mehmed cambió de opinión tras ver que los destrozos de sus tropas y sólo duró 24 horas. Lamentablemente para entonces la mitad de los 50,000 habitantes que había en la ciudad ya habían sido violados, asesinados o esclavizados. Los que aún permanecían libres recibieron autorización para continuar residiendo en la ciudad, pero bajo la autoridad espiritual de un nuevo patriarca designado por el sultán.

Tras la caída de la ciudad, sobrevivieron unos años más un par de enclaves bizantinos aislados. Uno de ellos fue la fortaleza de Mystras en el Peloponeso, donde los hermanos de Constantino, Tomás y Demetrio gobernarían enfrentados el uno con el otro hasta 1460, año en que también fue tomada por Mehmed. La última porción de Bizancio en caer, sería el Imperio de Trebisonda, un estado bizantino independiente en la costa del Mar Negro, que nació después de la Cuarta Cruzada y sobrevivió hasta el 1461.

Muchos historiadores consideran la caída de Constantinopla como el evento que marcó el final de la Edad Media y propicio el inicio del Renacimiento, en parte debido a la huida hacia Occidente, en especial Italia, de muchos griegos con sus conocimientos y documentos. Los que optaron por quedarse en la ciudad se concentraron en los distritos de Phanar y Galata. Algunos de ellos llegaron a ocupar importantes puestos de consejero de los sultanes y precisamente por eso eran visto por otros griegos como unos traidores.

La caída supuso la desaparición del último vestigio del Imperio Romano y causó una gran conmoción en Occidente, pues se temía que fuera el principio del fin del cristianismo. Por lo que el Papa llamó a un contra-ataque inmediato en forma de cruzada pero unas naciones por falta de recursos otras por conveniencia declinaron participar. Con Constantinopla y el Bósforo bajo dominio musulmán el comercio entre Europa y Asia declinaría súbitamente hasta el descubrimiento de rutas alternativas por parte de españoles y portugueses.

La muerte del Imperio Bizantino supuso el nacimiento de otro imperio, el Otomano.

PS: Como curiosidad, muchos griegos aún consideran el Martes, el día de la semana que Constantinopla cayó, como el día más desafortunado de la semana.

*foto 1: Sitio de Constantinopla, de un manuscrito del siglo XV por Jean Chartier
*foto 2: Constantino XI, el último Emperador Bizantino
*foto 3: Porta Charisiou, Puerta de Charisius, por donde el Sultán Mehmed II entró en la ciudad


post relacionados:
- Fuego Bizantino, el arma secreta del Imperio
- Guardia Varega, los vikingos al servicio del Emperador Bizantino

+info:
- Caída de Constantinopla en es.wikipedia.org
- Fall of Constantinople in en.wikipedia.org
- Walls of Constantinople in en.wikipedia.org
- The Siege of Constantinople por Ralph Vickers
- The Fall os Constantinople por Donald M. Nicol
- The Siege of Constantinople, according to Nicolo Barbaro
- Byzantium: Constantine XI and the Fall of Constantinople in BBC Leer más »

miércoles, 5 de marzo de 2008

El Mecanismo de Anticitera, el primer ordenador de la historia

En 1900 entre las islas de Creta y Anticitera se rescató de entre los restos del naufragio de un barco de carga del 65 A.C. un trozo de roca con una rueda dentada dentro. En un principio se pensó que era una de los primeros relojes mecanizados de la historia sin embargo se trataba de un hallazgo mucho más importante, pues se trataba de lejos del objeto más sofisticado encontrado nunca desde la antigüedad hasta la Edad Media, que incorporaría avances tecnológicos de los que no se volvería a saber hasta el siglo XVI.

El artilugio en cuestión, recibió el nombre de Mecanismo de Anticitera y se trata de un mecanismo que mide 33cm de altura por 17cm de anchura y 9cm de grosor, hecho en bronce que estaba originariamente montado dentro de una caja de madera con dos puertecitas. Tenía una inscripción de 3,000 caracteres, la mayoría de los cuales sólo se ha conseguido descifrar recientemente. Esta inscripción enseñaría como manejar el instrumento y como usar las observaciones obtenidas.

Durante los 50 años posteriores a su rescate la teoría más aceptada era la de que se trataba de un mero astrolabio. Ya que los científicos eran reacios a creer que los antiguos griegos fueran capaces de construir un mecanismo de engranajes tan preciso. La Antigua Grecia tenía tradición de grandes inventores como Arquímedes, al cual se le atribuye la construcción de un planetario algo similar a este que sería capaz de predecir la posición de la Luna, el Sol y la de los cinco planetas conocidos por los griegos, en la obra "De Re Pública" de Cicerón se hace referencia al planetario. Otro gran inventor griego fue Herón de Alejandría que construyó la primera máquina de vapor, conocida como eolípila y que era una especie de tetera con con dos boquillas que la hacían rotar.

La serie de inventores e inventos es mucho más larga. Sin embargo los eruditos han dado poca credibilidad a algunas de estas referencias por carecer de restos arqueológicos que las sustenten. Otros sin embargo sostienen que la falta de restos arqueológicos es de lo más normal. Pues estas máquinas con el tiempo se hubieran acabado rompiendo y al ir desvaneciéndose el know-how de su funcionamiento sería normal que no hubiera nadie capaz de repararlas y hubieran sido vendidas como chatarra o "recicladas" algo muy habitual con el bronce.

Con el tiempo, después de la caída del Imperio Romano el conocimiento tecnológico de los Griegos habría desaparecido totalmente de Occidente. Pero se cree que este conocimiento habría pasado al mundo islámico, donde hay constancia que sus astrónomos construyeron instrumentos astronómicos complejos durante la Edad Media.

El Mecanismo de Anticitera, por el contrario, habría llegado hasta nuestros días gracias al infortunio de un naufragio y sería el instrumento científico más antiguo conservado. En la actualidad es considerado el primer ordenador mecánico de la historia. Se supone que fue construido entre el 150 y el 100 A.C. en Grecia y que su creador podría ser el astrónomo Hiparco ya que el mecanismo emplea su teoría sobre el movimiento de la Luna. El barco que lo transportaba sería un barco de carga romano o griego de camino a Roma y el mecanismo podría formar parte junto con las estatuas y demás objetos rescatados de un botín saqueado de Rodas por los romanos.

El mecanismo constaría de tres esferas principales, una en la parte delantera y dos en la posterior. La frontal mostraría el recorrido del sol a través del zodiaco griego y el calendario egipcio en escalas concéntricas. Las dos esferas en la parte posterior mostrarían información sobre los ciclos lunares y serían capaces de predecir eclipses solares y lunares, según la reconstrucción llevada a cabo por un equipo de investigación greco-británico en el 2006 que examinó los fragmentos encontrados con técnicas de lomografía tri-dimensional.

Bastaba con introducir una fecha con una manivela y el mecanismo calculaba la posición del Sol y de la Luna, muy probablemente también indicara la posición de los planetas pues se han encontrado en las inscripciones referencias a Martes y Venus. Algunos expertos creen que podría haber llegado a tener indicadores para los otros tres planetas de manera similar al planetario de Arquímedes.

El dispositivo tiene un nivel de miniaturización y complejidad, que sólo es comparable al de los relojes del siglo XVIII. En total tiene más de 30 engranajes, aunque algunos expertos sostienen que podría haber tenido más de 70. Una de las innovaciones que incluiría sería la de los engranajes diferenciales, lo cual sorprendió a los estudiosos, ya que los primeros casos conocidos hasta entonces eran del siglo XVI. Muestra de la complejidad de este artilugio era que podía recrear, gracias a un ingenioso mecanismo, la órbita irregular de la Luna, que hace que unas veces se mueva en el cielo ligeramente más rápida que otras.

El estudio realizado en el 2006 también permitió doblar la cantidad de texto legible en el manual del artilugio. Curiosamente el nombre "ISPANIA" aparecía en estos textos, la cuál se convertiría en la referencia más vieja a España que se conserva. Esta inscripción figuraba al lado de Pharos (Alexandria) en lo que podría ser una mención de los extremos del mundo conocido hasta la fecha.

Aunque en la actualidad parece estar claro como funciona aun quedan dudas sobre su utilidad. Algunos creen que habría sido utilizado para la planificación de la tareas agrarias o fechas de festivales religiosos basados en la astronomía. Mientras otros creen que también podría haber sido útil para la enseñanza, la navegación o la astrología.

*foto 1: fragmento original del mecanismo
*foto 2: reconstrucción llevada a cabo por el Antikythera Mechanism Research Project
*diagrama 3: esquema interior del mecanismo que muestra sus engranajes

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- Ibn Firnas y el Monje Volador, dos pioneros de la aviación

+info:
- Artículo de wikipedia en español
- Article of wikipedia in English
- Ancient Moon 'computer' revisited from BBC
- Mysteries of computer from 65BC are solved The Guardian
- Was the Antikythera Mechanism the World's first computer? NewYorker Leer más »

martes, 12 de febrero de 2008

Monte Athos, el jardín de la Virgen María

La península del Monte Athos en Grecia se encuentra donde según dice la tradición el Gigante Athos lanzó una gran piedra a Poseidón durante la Batalla de los Dioses. Esta península que penetra 60 kilómetros en el Mar Egeo y cuya anchura va de los 7 a los 12 kilómetros, alberga 20 monasterios ortodoxos de gran belleza, que forman el estado monástico más antiguo que aún existe, en la actualidad pese a estar bajo la soberanía griega, sigue siendo autónomo.

Pese a tratarse una península sólo se puede acceder a ella por barco. Por otra parte el número de visitantes es muy reducido y necesitan un permiso especial. Sólo se permite visitar la península a hombres jamás a mujeres (la Unión Europea ha pedido repetidamente al gobierno griego la retirada de esta "ley" sin éxito). De hecho está prohibida la presencia de hembras de todas las especies animales excepto de los gatos y las gallinas ponedoras. Las condiciones para la residencia aún son más restrictivas, así sólo se permite residir en la península a cristianos ortodoxos, esta restricción no aplica a los visitantes, aunque los ortodoxos tienen prioridad para obtener permiso.

Cuenta la tradición que la Virgen María navegaba con San Juan Evangelista desde Joppa a Chipre, cuando el barco en que viajaban fue arrastrado al pagano monte Athos y la Virgen quedó encantada con la belleza del sitio y pidió a Su Hijo que el Monte Athos fuera su jardín. A partir de este momento fue consagrado como el jardín de la Madre de Dios y estaría fuera del alcance de todas las demás mujeres.

Las fuentes históricas son pocas, pero se cree que ya había monjes en el siglo III, conviviendo cristianos y paganos. Pero fue durante el Imperio Bizantino cuando los monasterios florecieron, y en el siglo IX cuando se concedió a los monjes el control de la península de manera que sólo ellos pudieran asentarse en ella. Finalmente en el siglo X los límites del estado monástico fuero definitivamente delimitados y su capital fijada en Karyes.
Tras las IV Cruzada (1204) cayó bajo dominio de Señores Católicos lo cual produjo que los monjes pidieran la protección del Papa Inocencio III, ante los atropellos, humillaciones y que fueron sometidos pors los católicos. Más tarde, en el 1307, los almogávares catalanes saquearon numerosos monasterios y aterrorizaron a los monjes durante un par de años.

Tras la caída del Imperio Bizantino los monjes consiguieron mantener buenas relaciones con los sultanes otomanos. Así los siglos XV y XVI fueron pacíficos y bajo la protección de los sultanes otomanos se fundaron nuevos monasterios, pese a esta protección los ataques saqueos piratas fueron bastante habituales.

Pero durante el siglo XVII las cosas aún empeoraron más, los monasterios llegaron a una situación de crisis económica ahogados por los impuestos otomanos, las confiscaciones y las grandes sumas de dinero que tuvieron que pagar al sultán para mantener sus privilegios y autonomía. Esta crisis obligó a cerrar varios monasterios y a optar a muchos monjes por la vida semi-eremítica (cada monje vivía de manera casi independiente, se encargaba de su propio sostenimiento y sólo ser reunía con otros monjes en la iglesia). Los zares rusos en un intento de ampliar su influencia en la zona, ofrecieron grandes donaciones durante este período que ayudaron a mantener los monasterios.

Finalmente durante el siglo XIX la península se revitalizó gracias al patronazgo del gobierno ruso y se llegó a 7,000 monjes en 1902. En 1912 la marina griega expulsó a los otomanos y la península pasó a formar parte definitiva de Grecia.

Tras la invasión de Grecia por parte de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, los monjes pidieron a Hitler que pusiera el Monte Athos bajo su protección personal, cosa a la que accedió, de manera que los ocupantes no interfirieron con el Monte Athos.

En la actualidad es parte de Grecia, pero sigue contando con el antiguo privilegio de auto-gobierno que le viene del antiguo estado monástico. La población monástica se sitúa en torno a los 1610 muchos de ellos jóvenes, atrás quedan los años 70 en los que la población llegó al mínimo de 1145 monjes muchos de ellos de avanzada edad. Los monasterios del Monte Athos se han caracterizado por su oposición al ecumenismo y a la reconciliación con la Iglesia Católica, en la actualidad y ya en los primeros acercamientos entre católicos y ortodoxos en los últimos tiempos del Imperio Bizantino.

Para entrar en el Monte Athos es necesario un diamonitrion (una especie de visado Bizantino datado según el calendario juliano) firmado por cuatro de los secretarios de los monasterios. Recordar que las mujeres no se les permite pues los monjes creen que su entrada alteraría la vida de las comunidades.

Es una pena que sea tan difícil su acceso, o tal vez gracias a ello se haya mantenido el encanto y belleza de la península así como de sus monasterios. Los monasterios que tienen una apariencia de fortaleza, poseen grandes tesoros artísticos medievales que van desde iconos, cálices, códices a iconos y frescos. Algunos de los monasterios más importantes son el la Gran Lavra, Dionisiou, Simonos Petra o Agiou Pandeleimonos.

*foto 1: Monasterio Stavronikita
*foto 2: Monasterio de Simonos Petra
*foto 3: Monasterio Gran Lavra

posts relacionados:
- Chozoviotissa, el monasterio de una sola pared
- Santa Catalina del Monte Sinaí, el monasterio bajo protección de Mahoma
- Las iglesias excavadas del Jerusalem etíope

ver + fotos en:
http://www.mountathos.gr/

+info:
http://www.mountathos.gr (In English)
http://www.macedonian-heritage.gr/Athos/index.html (In English)
http://es.wikipedia.org/wiki/Monte_Athos (En castellano)
http://en.wikipedia.org/wiki/Mount_Athos (In English) Leer más »

domingo, 13 de enero de 2008

Griko, el griego italiano en peligro de extinción

En el sur de Italia, en la antigua Magna Grecia sobreviven un par de enclaves en lo que se habla una versión moderna del griego de sus antepasados, llamada grico, griko, greco-salentino o greco-calabrés, el origen exacto del cual aún se desconoce.

El grico cuenta con unos 20,000 hablantes. Divididos en dos comunidades, la más numerosa en Puglia (península de Salento, tacón de la bota italiana) y otra más pequeña en Calabria (la punta de la bota italiana) estos dos enclaves se encuentran separados, lo que hace que su desarrollo histórico de la lengua haya sido diferente y no se trate de una lengua unitaria.

El área de griko-parlante de Salento está formada por nueve pequeñas ciudades: Calimera, Martano, Castrignano de Greci, Corigliano d'Otranto, Melpignano, Soleto, Sternatia, Zollino, Martignano.
La comunidad de Calabria está formada por nueve pueblos en la zona montañosa de Bovesia, está comunidad es más pequeña que la de Salento y cuenta sólo con 2,000 hablantes y otras 3,000 personas que lo entienden.

Algunos consideran el griko como un dialecto del griego moderno, pero otros afirman que es una consideración un tanto errónea, pues si bien ambas lenguas se parecen y tienen un origen común, evolucionaron de forma independiente. Existen dos teorías que intentan explicar el origen del griko, datándolo en dos épocas muy separadas en el tiempo.

La más aceptada es la propuesta por Gerhard Rohlfs y G. Hatzidakis, que afirmaron que las raíces del griko provenían de la época de colonización griega de la zona durante los siglos VIII y VII A.C. Esta teoría es respaldada por el hecho de la abundancia de palabras dóricas y del griego antiguo en el vocabulario del Griko. Pese a ello el Griko y el griego Moderno son inteligibles mutuamente, lo cual reforzaría la segunda de Morosi del año 1870, que sostiene que el Griko proviene del griego de los colonos bizantinos que llegaron a la zona en el siglo IX.
Aunque bien pudiera ser una combinación de ambas y que la inmigración medieval hubiera reforzado la comunidad helénica más antigua ya presente.

Sea cual sea su origen su uso no ha hecho más que decrecer. Así por ejemplo la versión calabresa se hablaba en el siglo XV en todo el sur de Calabria, poco a poco fue despareciendo de los llanos, hasta quedar relegada en el siglo XX a unos escasos pueblos en las montañas.

El status social superior que proporcionaba la utilización de los dialectos latinos fue convirtiendo en el siglo XIX el grico que antes era hablado por todo el mundo, en una lengua de la vergüenza. Posteriormente en el siglo XX la escolaridad forzosa en italiano, la represión durante la época fascista, la despoblación causada emigración de la población autóctona hacia ciudades industriales durante el siglo XX, combinado con la llegada de gentes de fuera como resultado del desarrollo del turismo, fueron las causas de su declive final.

Hoy en día nadie utiliza el grico espontáneamente y se cree que en una generación podría desaparecer por lo menos de Calabria, ya que de sus 3,000 hablantes sólo 50 tendrían menos de 35 años. Los esfuerzos hechos por asociaciones culturales o el apoyo de los gobiernos italiano y griego ha despertado un cierto interés por el pasado griego pero son más los que prefieren aprender griego moderno que grico.

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+info:
http://es.wikipedia.org/wiki/Griko (En castellano)
http://ca.wikipedia.org/wiki/Griko_salentino (En català)
http://www.uoc.edu/euromosaic/web/document/grec/an/i1/i1.html (In English)
http://it.wikipedia.org/wiki/Minoranza_linguistica_greca_dItalia (En italiano) Leer más »