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martes, 31 de agosto de 2010

Los ingenieros que Apple no pudo despedir, que trabajaron en el proyecto que Apple no pudo cancelar

En agosto de 1993, el proyecto secreto en el que Ron Avitzur trabajaba en Apple fue cancelado. Según Ron, un exceso de intrigas políticas y de ego habían sido la causa. Después de un año dedicado a aquel nuevo ordenador, Ron, de 27 años, se quedaba sin proyecto y sin empleo. En un principio, un sentimiento de frustración se apoderó de él, pero no se resignó y decidió que al menos su parte del proyecto, una calculadora gráfica, no sería cancelada.

Graphing Calculator 3.2 corriendo sobre MacOS 7.6.1

Ron había comenzado a trabajar en la Graphing Calculator en 1987, cuando estudiaba física en la Universidad de Stanford. Allí, entró en contacto con los Mac, que comenzaban a reemplazar a las antiguas máquinas de escribir de los estudiantes de letras. Sin embargo, en opinión de Ron, para los estudiantes de ciencias los ordenadores resultaban mucho menos útiles, lo que no dejaba de parecerle una ironía.

Según él, el problema era el interfaz de usuario, así que se tomó un tiempo libre y comenzó a trabajar en Milo, una aplicación con la que pretendía portar al mundo de las matemáticas el concepto de procesador de textos. Milo resultó ser un producto que influyó y acabó integrado en muchos otros, pero económicamente, desde luego, no fue un éxito. Uno de los productos comerciales que lo integraban era FrameMaker 2.0, en el que Milo se convirtió en su módulo de edición matemática.

Pero Ron no estaba satisfecho con el resultado. Milo no resultaba tan fácil de usar como él pretendía. En su opinión, el problema era que las matemáticas usaban una notación que provenía del mundo del lápiz y el papel, con su multitud de símbolos, subíndices, superíndices o letras griegas, pero que resultaba difícil de introducir en un ordenador usando un teclado. Ron creyó que para que esta tarea resultara más amigable era necesario un hardware adecuado. Así, su objetivo fue hacer que Milo soportara una tableta digitalizadora e incluyera un algoritmo de reconocimiento óptico de caracteres. Este fue el motivo que había llevado a Ron Avitzur hasta Apple.

Sin embargo, el proyecto “secreto” en el que colaboraba, y del que Ron no le gusta dar demasiados detalles, después de un año de trabajo, fue cancelado. La primera reacción fue de alivio, el proyecto se había topado con algunos problemas hardware importantes, pero este alivio se tornó rápidamente en frustración por haber tirado un año entero de trabajo a la basura. A pesar de ello, Ron no se resignó y, al comprobar que pese a no tener un contrato con Apple su tarjeta identificativa seguía abriendo las puertas de las oficinas de Cupertino, decidió seguir yendo a trabajar, a terminar aquello que había dejado a medias.

Ron Avitzur en 2007. Original de atmonstergirl . Más fotos en su cuenta personal de flickr

La presencia de Ron no pasó desapercibida para el resto de ingenieros, pero eran muchos los que le dieron apoyo. Cuando les hacía alguna demo, muchos le decían lo mucho que hubieran querido tener algún programa similar cuando estudiaban. Especialmente, entusiastas se mostraban los ingenieros que trabajaban en el proyecto que crear el primer Macintosh equipado con un PowerPC, que creían que el programa resultaría ideal para demostrar la potencia de la nueva CPU.

Un día, después de la cena, aparecieron en la oficina de Ron un par de ingenieros que trabajaban en el PowerMac y le dijeron que no se irían de allí hasta que no accediera a portar su código al PowerPC. Finalmente, Ron accedió y los tres pasaron más de 6 horas revisando unas 50.000 líneas de código.

A la una de la mañana todo parecía estar listo para correr por primera vez la Graphing Calculator sobre un PowerPC. Las cosas, sin embargo, no empezaron bien, el monitor del ordenador se prendió fuego, aunque fue sólo un pequeño contratiempo. Después de buscar otro, cuando corrieron la primera simulación, todos se quedaron boquiabiertos. El PowerPC era 50 veces más rápido que la máquina que Ron utilizaba para programar y el programa parecía volar sobre él.

El resultado de la primera demo fue espectacular, pero Ron sabía que una cosa era una demo y otra muy distinta un producto comercial. Consciente que quedaba mucho por hacer y que él sólo no podía hacerlo todo, lo primero que hizo fue convencer a su amigo Greg Robbins para que se sumara al equipo. En aquel tiempo, Greg estaba trabajando en otra división de Apple y se le acababa el contrato. Así que le dijo a su jefe que a partir de entonces comenzaría a reportar a Ron. Su jefe no le preguntó quién era, pero le dejó ir sin dar de baja su tarjeta. A partir de entonces Greg diría que estaba trabajando para Ron y Ron que lo estaba haciendo para Greg. Sin managers de por medio y sin reuniones, podían programar 12 al día sin interrupciones, más productivo no se podía ser.


Un PowerPC 601v a 90 MHz (el del primer PowerMac iba a 60MHz) fabricado por IBM

Cuando alguien preguntaba a Ron si trabajaba en Apple, decía la verdad, que no. “Ah, entonces ¿eres de una empresa externa?”, le preguntaban. “Tampoco”, respondía Ron. Cuando le preguntaban que quien le pagaba, él respondía que nadie. La siguiente pregunta solía ser “¿Cómo vives?” y Ron respondía que “de manera sencilla”. Entonces, lo mejor era hacerles una demostración de su calculadora. En aquel tiempo, eran muchos de los empleados de Apple habían estado en uno o más proyectos que habían acabado cancelados, así que era fácil que se mostraran compresivos con su situación. Ron no hubiera sido el primero que trabajando horas extras había conseguido revivir algún proyecto cancelado. Ron recuerda algún un proyecto había sido cancelado y revivido hasta cinco veces.

En setiembre, una persona del departamento que se dedicaba a la gestión del espacio de las oficinas se pasó por el edificio en el que Ron y Greg habían encontrado refugio. Al verlos allí solos, ocupando un espacio que en teoría tendría que estar vacío, supuso que habían sido reasignados a otro proyecto, pero todavía no los habían movido con el resto del grupo. El empleado le dijo que en breve moverían a otra gente a aquel espacio que ellos ocupaban. Cuando le preguntó en qué grupo trabajaban, Ron le dijo la verdad. La verdad, sin embargo, no le hizo demasiada gracia al empleado de “facilities” que no dudó en llamar a seguridad y les pidió que abandonaran las oficinas.

Sus tarjetas fueron dadas de baja en el sistema de control de accesos, pero ellos necesitaban continuar entrando en Apple para acabar su trabajo. En aquel tiempo, la única manera de compilar el código del programa para que funcionara en un PowerPC era usando una estación de trabajo IBM RS6000 con un software hecho a medida para Apple que fuera era imposible de conseguir. Como tampoco existía documentación ni soporte para desarrolladores, la única fuente de información válida eran los que estaban trabajando en el sistema basado en el PowerPC.

Irónicamente para este par de despedidos la salvación llegó de la mano de más despidos. Eran tiempos difíciles en Apple y el 20% de sus 15.000 empleados fueron despedidos. A ellos, sin embargo, nadie podía despedirlos ya. A partir de esta “masacre” de empleados, en las oficinas comenzó a sobrar el espacio.

Con las tarjetas dadas de baja, cada día, tenían que arreglárselas para entrar detrás de otros empleados. Como conocían mucha gente, su comportamiento no despertaba sospechas. Luego el resto del día consistía en evitar a aquel empleado que llamó a seguridad, lo cual no les resultaba demasiado complicado.

PowerMac 6100. El primer Mac con PowerPC

De tanto en tanto, a Ron y Greg les asaltaban las dudas sobre lo que estaban haciendo. ¿Tenía sentido trabajar voluntariamente para una empresa que ganaba millones? Entre bromas, se decían que realmente no era así. En aquel momento, Apple estaba pasando dificultades financieras, así que se decían que, en verdad, estaban trabajando para una ONG. En realidad, la motivación era un tanto compleja. Había algo de reto, había algo del orgullo de que su programa corriera en millones de máquinas, pero también algo de tener la sensación de que estaban haciendo algo por el bien de la sociedad. Algo que ayudara a millones de niños a aprender matemáticas. Precisamente, a aquellos niños que iban a escuelas públicas que no se podían permitir comprar un software como aquel.

Aunque Ron también reconoce que había algo de subversión, de ir contra el sistema, detrás de todo lo que hacían. Todo el proyecto fue gestionado de una manera diferente a como se hacían los proyectos oficiales. No había burocracia, no había jefes, no había presupuesto ni gente asignada a él. Ron no tenía una relación de poder con sus “empleados”. Ellos simplemente cooperaban por interés en el proyecto, por amistad o lealtad.

A medida que pasaban los meses, se dieron cuenta que solos no podrían hacerlo todo. Necesitaban un equipo de gente con los conocimientos de los que ellos carecían. Necesitaban alguien con experiencia en diseño gráfico, alguien que se encargara de la documentación y, lo más importante, alguien que se encargara de la calidad del producto, que se dedicara a probar el producto y comprobar que funcionaba correctamente. Ron encontró ayuda de los aburridos ingenieros de calidad que trabajaban en el proyecto del PowerPC. El día se les hacía demasiado largo, ya que se lo pasaban corriendo tests automáticos que apenas requerían su atención. Ron, en seguida, les pasó unas copias de su programa para que lo comenzaran a testear.

A medida que pasaba el tiempo, algunos de los ingenieros que colaboraban a escondidas con el proyecto comenzaron a mostrarse partidarios de enseñarles a sus jefes lo que habían estado haciendo. Ron, por el contrario, prefirió esperar a que el programa estuviera más depurado y a tener listo el soporte 3D. Hasta entonces todos los gráficos que mostraba el programa eran en dos dimensiones. Ron, consciente que no tenían los conocimientos necesarios, contactó con un amigo que en tan sólo un fin de semana escribió el “renderer” tridimensional, un trabajo que a ellos les hubiera llevado como mínimo un mes.

Ahora sí que Ron que creyó que había llegado el momento de hacer una demo a los jefes. Una docena de personas acudieron a la demostración. Después de veinte minutos de “ahhhs” y “ohhhs”, le preguntaron: “¿Quién es tu jefe? ¿Por qué no hemos sabido lo que estabas haciendo antes?”. Ron les explicó la verdad y le aconsejaron que en el futuro no la volviera a repetir.

En seguida el manager de software para PowerPC vio el valor que tendría incluir un paquete de software así en cada ordenador. La Graphing Calculator tendría un enorme valor educativo, permitiendo a los profesores en clase de matemáticas mostrar fácilmente conceptos abstractos, pero también serviría a Apple para mostrar la potencia de su PowerMac. Un ordenador que, según Ron, cambiaba las reglas establecidas, permitiendo la interacción en tiempo real.

Sin embargo, antes se tenía que cualificar el software. El responsable de calidad de software del PowerMac contactó con Ron y le presentó a sus ingenieros, que él creía que estaban ocupadísimos. Aunque ese jefe no lo sabía, eran los mismos que ya llevaban un tiempo trabajando para Ron en la calculadora. Al mismo tiempo, comenzó la localización del software a una veintena idiomas y el grupo encargado de la experiencia de usuario comenzó las pruebas de usabilidad con usuarios reales.

Ron Avitzur contando su historia en las oficinas de Google en 2006. Ver en youtube.com

Ahora, Ron y Greg se encontraban en el centro de un torbellino de actividad, pero seguían teniendo que entrar a escondidas a las oficinas de Apple. El proyecto del PowerPC no podía conseguirles identificaciones sin una orden de compra. No podían conseguir la orden de compra sin un contrato firmado. No podían firmar un contrato sin la aprobación del departamento de legal, y si legal se enteraba de la verdad, no hubiera tardado en llamar a seguridad. Finalmente, encontraron una solución. Consiguieron tarjetas que los identificaban ni como empleados ni como trabajadores de una empresa externa, sino como vendedores.

Pero ahora los problemas vendrían de fuera de Apple. Primero, llegó una denuncia por violación de patentes y, después, presiones por parte de la empresa del Mathematica (otro paquete matemático) para que Apple no preinstalara la Graphing Calculator en sus ordenadores. Estos problemas quedaron en nada y en noviembre trabajaban a plena máquina, 7 días por semana, 16 horas al día, centrándose en estabilizar el producto y mejorar su usabilidad, para esto último fue de vital importancia los tests de usabilidad que Apple organizó con profesores de matemáticas.

Finalmente en enero de 1994, después de 6 meses de trabajo clandestino, la Graphing Calculator estaba lista. El programa se envió pre-instalado en más de 20 millones de ordenadores y miles de profesores de todo el mundo lo pudieron utilizar como “pizarra” para mostrar a sus alumnos conceptos abstractos. Antes había Apple licenciado el software a cambio de una cifra más bien baja de cinco dígitos.

Ron bromea diciendo que intentaron que su Graphing Calculator también se incluyera en Windows 98, Aunque lamenta que la seguridad de Microsoft era mucho mejor. Todos creen que hacer algo similar ahora en Apple también resultaría imposible, al no existir ese caos que existía en la compañía a mediados de los 90.

PS: Ron sigue trabajando en su empresa, Pacific Tech, como él dice en el primer programa en lenguaje C que escribió, su Graphing Calculator.

Enlace permanente a Los ingenieros que Apple no pudo despedir, que trabajaron en el proyecto que Apple no pudo cancelar.

Muchísimas gracias a Jeshua, el amo del Morbitorio , por descubrirme esta historia.

+posts:
- Una cabina en medio del desierto
- El Mecanismo de Anticitera, el primer ordenador de la historia
- El mensaje de la Pioneer para los extraterrestres
- Johnny Appleseed y sus manzanas

+info:
- The Graphing Calculator Story by Ron Avitzur
- They Hacked Readl Good, For Free in Newsweek
- Worming Into Apple in Wired.com
- Curriculum de Ron Avitzur
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lunes, 11 de agosto de 2008

Goldwasser, un licor de oro

A finales del siglo XVI la alquimia estaba en su apogeo, fue entonces cuando un inventor holandés creó la receta de un licor con virutas de oro, en esos tiempos se creía que el oro poseía innumerables propiedades médicas. Las dos búsquedas más famosas de los alquimistas, por un lado la de la “panacea”, un elixir médico capaz de curar todas las enfermedades, y por otro la de la “piedra filosofal”, una substancia capaz de transmutar el plomo en oro, se encontraron para dar lugar al Goldwasser (agua de oro), un aguardiente que contiene panes de oro en suspensión.

Existen varias leyendas locales sobre la invención de esta bebida, relacionadas con el dios Neptuno que tiene una fuente en el Dlugi Targ (Mercado Largo), en unas concede el licor a los habitantes de la ciudad a modo de milagro, similar al de convertir el agua en vino, como agradecimiento a las monedas que los habitantes de la ciudad tiraban a su fuente, en otras es justamente por lo contrario harto de incordio que suponían para Neptuno estas monedas un día decide blandir con furia su poderoso tridente llenándolo todo de trocitos de metal… incluso este licor.

Pese a estas leyendas poco tuvo que ver Neptuno en su invención y si mucho Ambrosious Vermollen, un holandés que se convirtió en ciudadano de Danzig (nombre alemán de la ciudad que es conocida como Gdansk en polaco) el 6 de Julio de 1598. En aquel tiempo la ciudad formaba parte de la Liga Hanseática y en ella vivían alemanes y polacos motivo por que el cual hoy ambos países consideran este licor una bebida local. Inicialmente se producía en una pequeña casa pero el éxito hizo que en 1704 la producción se trasladara a unas nuevas instalaciones. En aquel tiempo era común utilizar animales para identificar las casas en vez de los números actuales y la nueva factoría tenía un salmón en su fachada, de ahí el nombre de la marca “Der Lachs zu Danzig” (Lachs en alemán significa salmón).

Fuentes fiables aseguran que el Zar ruso Pedro el Grande conoció la bebida cuando visitó la ciudad y se convirtió en un amante de ella hasta el punto que ordenó que se le enviara de manera periódica esta bebida para su consumo personal.

La característica más distintiva de este licor, son sus pequeñas virutas de pan de oro, de 22 o 23 quilates que flotan en él, parece ser su creador podría haberse inspirado en las soluciones alcohólicas que usaban los artesanos que trabajaban con pan de oro, lo que combinado con el auge de la alquimia habría dado la idea a su inventor. Un rumor común es que las virutas de oro producen cortes a su paso por la garganta y en el estomago, lo que permitiría al alcohol entrar directamente en la sangre de tal manera que el alcohol produjera un efecto más rápido. Resulta curiosa la similitud entre este argumento y el papel que jugarían los micro-cristales en el snus sueco , del que hablamos hace unos meses en este blog.

En realidad, el oro es conocido por su suavidad y maleabilidad, pudiéndose a obtener finísimas laminas de hasta sólo 100 nanómetros. En este caso además los copos de oro no tienen bordes afilados por lo que no producen ningún tipo de corte. Por otra parte el oro es un aditivo alimenticio permitido, cuando es puro no resulta tóxico ni irritante, cuyo código de aditivo alimenticio es el E175. Es usado especialmente en los países asiáticos para decorar postres o el café y el té. En cualquier caso las virutas son muy finas, lo cual además permite que el precio del licor no sea prohibitivo (alrededor de 9 euros la botella de medio litro en Alemania).

A parte del oro son necesarias hasta veinte hierbas y especias distintas, tales como el cardamomo, coriandro y limón, con añadidura también de pomelo, junípero, lavanda, canela, apio y nuez moscada, aunque no se ha conseguido demostrar se dice que el oro realza el sabor de todas estas hierbas. Sea cierto o no, este aguardiente, que contiene un 40% de alcohol, tiene un sabor ligeramente dulzón. La receta original ha sido mantenida en estricto secreto pasando de generación en generación, hoy Carl Graf von Hardenburg es su único conocedor, que es también el propietario de la fábrica de licores Hardenberg-Wilthen AG.

Tras la Primera Guerra Mundial, la Ciudad Libre de Danzig quedó separada de Alemana por el Corredor Polaco, por lo que en 1922 Der Lachs abrió una fábrica adicional en Berlín para suministrar la bebida al mercado alemán y al mercado internacional. Después del 1945, cuando la ciudad pasó a formar parte de Polonia, fue la factoría berlinesa la única que seguiría produciendo el original Danzinger Goldwasser.

En la actualidad se da la paradoja que el Goldwasser es un suvenir típico de Gdansk, pese a que las botellas de Der Lachs son importadas, como opción local existen varias marcas polacas que venden un licor similar Gdanska Zlotowka (Oro de Gdansk) o Zlota Woda (Agua de oro). Un restaurante exclusivo, llamado Pod Lososiem ocupa el lugar que la histórica destilería de Vermollen.

PS: Existe un schnapps de canela de origen suizo llamado Goldschlager que es muy similar al Goldwasser, pues también contiene pequeños trocitos de pan de oro. Para que sirva de referencia, sólo 0.1 gramos de oro por botella, lo que por otra parte al precio que estaba el oro este mes de Julio, supondría un coste de unos 3 dólares.

*foto 1: Botella de Goldwasser de Der Lachs
*foto 2: La Alquimia jugó un papel importante en la invención de esta bebida
*foto 3: Detalle de los trozos de pan de oro


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- Vino de hielo

+info:
- Gdasnk’s Goldwasser: Alchemic Elixir in Gdansk-life.com
- Goldwasser in en.wikipedia.org Leer más »

jueves, 24 de enero de 2008

Vino de hielo

El vino de hielo (ice wine en inglés o eiswein para los vinos alemanes y austriacos) es un vino de postre especial y exquisito. El momento y condiciones de su cosecha así como las zonas donde se obtienen es lo que lo hacen especial.

El primer eiswein se produjo de manera casual cuando en 1794 en una zona del norte de Baviera, unos vitivincultores de la región intentaron producir un vino con uvas parcialmente congeladas por una helada inesperada y obtuvieron un vino de unas características muy diferentes a lo esperado: muy sabroso, aromático, dulce y ácido. Esta tradición se fue extendiendo a varias zonas durante las invasiones napoleónicas.

Para obtener vino de hielo natural es necesario que durante varios días las temperaturas se mantengan alrededor como mínimo de los -7°C (aunque la calidad aún es mejor si se llega a los 12 o 16 negativos) mientras la uva aún está en la viña. Lo cual puede significar que las uvas tengan que permanecer meses en la parra después de la cosecha normal. Si la helada no ocurre lo suficientemente pronto puede hacer que las uvas se pudran y toda la cosecha se pierda, por el contrario si la helada es demasiado fuerte puede hacer que las uvas estén tan heladas que sea imposible extraerlas el mosto. Así si un año no se dan las condiciones puede que no haya producción de este vino, como ha pasado varias veces.

Estos riesgos junto a que de una uva cosechada en la temporada del vino del hielo se extrae menos zumo que en la época normal de cosecha, hace que se trate de un vino caro.

Al recogerse la uva congelada, la congelación ocurre antes de la fermentación, los azúcares de la uva no se congelan como lo hace el agua, así el resultado es un vino concentrado normalmente muy dulce, a la vez que refrescante por su alto grado de acidez. Existen vinos de hielo blancos, rosados y hasta tintos.

En la actualidad los mayores productores de este tipo de vinos son Alemania, Austría y Canadá. Aunque aquí en España se ha empezado a despertar el interés por este tipo de vino primero fueron las Cavas Gramona que empezaron a producir su llamado "vi de gel" (vino de hielo en castellano). Al no darse las condiciones de frío necesarias en el Penedés recurrieron al proceso artificial de la crioconcentración. Al no ser un proceso natural no se puede llamar "ice wine".
Sin embargo el año pasado saltó la noticia que la Bodega Vidal Soblechero de La Seca (Valladolid) iba a producir el primer vino de hielo natural español. La noticia causó gran expectación y ya existe más demanda que producción.

PS: El otro día por fin probé el Vi de Gel Riesling Muscat de Gramona (me dijeron que la otra variedad la Gewürztraminer) era más dulce. Y creo que se trata de un vino interesante muy diferente a cualquier otro que hubiera probado antes. Aunque no soy un entendido a mí me pareció que tenía un toque que recordaba a algunas sidras por su acidez. De todas maneras tal vez el precio me resultó algo excesivo, unos 15euros 37cl.

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- El snus sueco, un vicio prohibido

+info:
http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/noticia.html?vi_seccion=4&vs_fecha=200202&vs_noticia=1014229506 (En castellano)
http://en.wikipedia.org/wiki/Ice_wine (In English)
http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/fichavino.html?param=5353 (En castellano)
http://www.winesofcanada.com/icewine.html (In English)
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jueves, 27 de diciembre de 2007

Westvleteren 12, la mejor cerveza del mundo

La abadía belga de Saint Sixtus de Westvleteren fue fundada en el año 1831 por monjes trapenses provenientes del monasterio Mont des Cats, al otro lado de la frontera francesa. Estra tranquila abadía saltó a la fama cuando ratebeer.com, una web de aficionados a la cerveza, proclamó en 2005 su Westvleteren 12 como la mejor cerveza del mundo, sin embargo esta fama no ha alterado la tranquilidad de su vida monástica ni la manera en que gestionan el negocio, muy diferente a la manera en que lo haría una empresa "tradicional".

En el mundo hay 171 abadías trapenses, todas ellas se rigen por los mandamientos de la orden, uno de ellos es el que afirma "sólo seras un buen monje cuando vivas del trabajo de tus manos". Por ello, estas comunidades combinan el "ora" con el "labora" que a parte de proporcionar un balance sano entre la actividad espiritual y física, también proporciona medios para el sustento de sus comunidades y de las actividades benéficas que llevan a cabo. Estas abadías producen lo que podríamos llamar "productos típicos de convento", como ropa de niños, productos de huerta, dulces, queso, pero son especialmente apreciadas y conocidas sus cervezas.

En concreto, sólo siete abadías trapenses producen cerveza, a parte de la de Saint Sixtus otras cinco más en Bélgica y una más en Holanda. Algunas son bastante conocidas y tienen una gran producción, como la Abadía de Nuestra Señora de Scourmont que produce la famosa Chimay. Otras, pese a tener producciones menores, también gozan de gran popularidad, como las Orval, Rocherfort, Westmalle.

La Westvleteren 12, una cerveza tipo ale (como todas las trapenses), obscura, con 10% de alcohol y con un sabor fuerte en el que se pueden apreciar muchos y ricos matices. La Westvleteren 12 no es la única cerveza que produce la abadía de Saint Sixtus que también produce la Westvleteren 8, con 8% de alcohol, y la Westvleteren Blonde(rubia) con 5.8%, cervezas que también suelen salir bien colocadas en este tipo de rankings.

Toda esta popularidad ha hecho que la demanda de este tipo de cerveza se dispare, pero los monjes no ven en ello motivo ni para subir el precio ni para aumentar la producción. Así la producción continua en 4,750hL (muy escasa si se compara con los 123,000hL de Chimay). Y el precio continua siendo de lo más razonable, 33€ la caja de 24. Los monjes siguen fieles a su máxima, "hacer cerveza para vivir, no vivir para hacer cerveza", así que ellos sólo producen la cantidad justa para mantener su comunidad y no ven motivo de incrementar dicha producción, lo cual, por otra parte, les obligaría a contratar más trabajadores (en la actualidad sólo cuentan con tres) y empezar a trabajar con distribuidores, y entonces, claro, ya nada sería igual.

Por otra parte los monjes tampoco se preocupan de participar en concursos, pues ellos no ven la producción de cerveza como una competición, y creen que ninguna trapense es mejor que las demás, pues cada una de ellas tiene su propio espíritu que refleja la comunidad que las produce.

La única medida que han tomado para regular la demanda ha sido limitar el número de cajas que se venden por comprador, en la actualidad sólo una (la manera de regularlo es un tanto extraña, una caja por matrícula de coche) y antes de acudir a la abadía se tiene que reservar por teléfono. A su vez los clientes tienen que "prometer" no venderla y reciben con su caja un recibo que indica "No revender". Pese a ello, hay un mercado negro para esta cerveza y se puede comprar por internet o encontrar en bares de Bélgica o incluso USA.

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+info:
http://www.sintsixtus.be
http://www.sintsixtus.be/eng/index2.html
http://en.wikipedia.org/wiki/Westvleteren_Brewery
http://www.usatoday.com/money/industries/food/2005-10-03-beer-usat_x.htm
http://www.whitebeertravels.co.uk/sixtus.html Leer más »