A finales del siglo XVIII los revolucionarios franceses se propusieron adaptar el calendario al sistema decimal a la vez que eliminar de él todas las referencias religiosas, así como otras rarezas fruto de la tradición y la historia. El resultado convertiría las semanas en décadas de 10 días, los días pasarían a ser divididos en 10 horas, las horas en 100 minutos y los minutos en 100 segundos. Una de las medidas que menos entusiasmo despertó sería que las décadas sólo tendrían un día de fiesta, es decir un domingo.A menudo se considera que la Revolución Francesa comenzó del 14 de Julio de 1789 con la toma de la Bastilla. Sin embargo, el período de cambios radicales asociado con el Reino del Terror de Robespierre y la guillotina no empezó hasta el tumultuoso verano de 1792, cuando la nueva asamblea legislativa, en su mayor parte jacobina llamó a la primera Convención Nacional e inmediatamente proclamó a Francia como república.
Un año después de esa proclamación, el 20 de Septiembre de 1793, un matemático llamado Gilbert Romme presentó su propuesta para un calendario totalmente nuevo. Era un período marcado por el sentimiento de comienzo de una nueva era y de reformas radicales en muchas áreas de la vida pública y privada de Francia. La iglesia Católica que había tenido una posición tan dominante en la Francia pre-revolucionaria era considerada ahora anti-revolucionaria, y el calendario gregoriano, con sus santos del día y fiestas religiosas, era un poderoso símbolo de la influencia subyacente de la iglesia.
Romme había recibido la misión de crear una “división más científica del año, con más conexión con el movimiento de los astros, las estaciones y la tradición”. El resultado fue puesto en práctica durante 13 años entre 1792 y 1805 y es conocido como el “Calendario Revolucionario Francés”.
El año en este calendario “racional” ya no comenzaría el 1 de Enero, sino en el equinoccio de otoño y el aniversario de la proclamación de la república: 21 de Setiembre. Cada mes tenía 30 días, divididos en 3 décadas de 10 días cada una. Cada día “métrico” estaba dividido en 10 horas, cada una de las cuales de 100 minutos de 100 segundos cada uno. De esta manera, cada hora era más larga que una hora convencional, el minuto un poco más, y el segundo ligeramente más corto.
Gracias a la “racionalidad” del nuevo calendario, ahora las décadas encajaban perfectamente en los meses y al ser todos los años iguales, a excepción de los bisiestos, no hacía falta comprar un calendario nuevo cada año.Los 10 días de la década se llamaban: primidi, duodi, tridi, quartidi, quintidi, sextidi, septidi, octidi, nonidi y décadi. Cada décadi era el día de descanso de los trabajadores. Cada fecha individual recibía un nombre, que reemplazaba los santos del día católicos, los quintidi y los décadi recibían el nombre de un animal y de una herramienta del campo respectivamente, y el resto de los días nombres de árboles, arbustos y plantas. Así había días de la zanahoria, pera, miel, burro, arado o pico.
Como todos los meses tenían 30 días, en total sumaban 360, por lo que sobraban, o faltaban, 5 días en un año no bisiesto. Estos días, llamados complementarios, eran colocados al final del año (16-22 de Septiembre) y eran días de fiesta: les Fete de la Vertu (virtud), de la Génie (talento), du Travail (trabajo), de l’Opinion y des Récompenses. Los años bisiestos contaba con una fiesta más: Fete de la Révolution.
El poeta Fabre d’Églantine fue el encargado de encontrar un nombre para los meses de Romme, escogiendo apelaciones evocativa de los cambios de las estaciones y la belleza de la naturaleza. Empezando por el mes que substituiría Septiembre/Octubre serían: vendimiario (de vendimia), brumario (de niebla), frimario (de escarcha), nivoso (de nieve), pluvioso, ventoso, germinal, floreal, pradeal (de pradera), mesidor (de cosecha), termidor (de calor), fructidor (de fruta). La mayoría de estos nombres eran neologismos derivados de palabras similares en francés, latín o griego. Como una prueba más de racionalidad, el nombre de todos los meses de la misma estación tiene la misma terminación.El nuevo calendario fue adoptado por la Convención Nacional el 5 de Octubre de 1793, y todos los documentos fueron datados con referencia a la proclamación de la república, el 21 de Septiembre de 1792 como primer día del año I. De Septiembre de 1792 a Septiembre de 1793 era el año I, 1793/4 era el año II y así sucesivamente. De esta manera el calendario comenzaba un año antes de su adopción. Su aplicación se extendería a territorios ocupados militarmente por Francia y a sus colonias en América y África.
La gente normal tuvo dificultades para adaptarse al nuevo calendario, especialmente a la semana de 10 días, lo que además implicaba 3 días más de trabajo sin descanso, y rompía las convenciones establecidas en el mundo del comercio, tales como días de mercado y ferias. Por esto se considera que la semana, tal vez la agrupación de días más persistente de todos los calendarios de la historia, fue la causante de la poca popularidad del calendario revolucionario. La gente tampoco recibió con agrado la substitución de las festividades tradicionales por las nuevas.
Otra de las dificultades era la carencia de una patrón regular para los años bisiestos, lo cual dificultaba datar eventos futuros debido a la imprecisión de los conocimientos astronómicos de la época. El decreto que estableció el nuevo calendario por una lado decía: “cada año empieza a la medianoche, con el día que el equinoccio de otoño cae sobre el observatorio de Paris”, pero también: “el período de 4 años, al final del cual esta adición de un día es habitualmente necesaria, es llamada Francíada, el cuarto año de la Francíada es llamado Sextil”. Ambas normas eran incompatibles, ya que los años bisiestos definidos en base al equinoccio no ocurren de manera regular cada 4 años.
El ocaso del nuevo calendario comenzaría en 1801, pero no por sus dificultades sino por motivaciones políticas. Napoleón, que en aquel entonces era Primer Cónsul, estaba convencido que un acuerdo con la Iglesia Católica sería crucial para sus intereses. Por lo que decidió mejorar sus relaciones con ella mediante la negociación de un Concordato con el Papa Pio VII que entre otras cuestiones restablecía el nombre de los días de la semana y el domingo como día de fiesta a partir del 18 de Abril del 1802.El resto del calendario continuaría en vigor unos años más, pero su abolición total llegaría la medianoche del 31 de Diciembre de 1805 (10 de nivoso del año XIV), en aquel momento Napoleón ya se había anexionado los Estados Pontificios y había sido excomulgado por Pío VII, que sería posteriormente encarcelado por Napoleón. Puesto que Napoleón ya no veía al Papa como un posible aliado, el anterior Concordato parece ser que pesó poco en la toma de la decisión y si lo hicieron más la amplia impopularidad del calendario o la confusión que existía entre el comienzo del año, los bisiestos y el equinoccio. En cualquier caso a Napoleón le convenía eliminar este vestigio de la democracia republicana.
La obligatoriedad y uso del tiempo decimal aún había sido más corta, aunque se llegaron a fabricar relojes adaptados a los días de 10 horas, la idea no llegó a cuajar entre la gente, y el uso obligatorio había sido suspendido el 7 de Abril de 1795.
Tras el derrocamiento de Napoleón el calendario revolucionario se volvería a implantar brevemente. Y sería vuelto a usar por la efímera Comuna de París entre el 6 y el 23 de Mayo de 1871 (16 del Floreal y 3 del Praderal del año LXXIX). Hoy en día su uso oficial queda reducido a los textos legales que fueron adoptados mientras el calendario republicano era oficial y siguen en vigor en Francia que han mantenido sus fechas originales. Sólo algunos entusiastas en Francia siguen empleándolo, más por nostalgia histórica que funcionalidad.
Una de las paradojas de este calendario es que su intento de eliminar las referencias religiosas del calendario para hacerlo más universal, acabó dando como resultado un calendario aún más local, en este caso centrado en Francia, dado que los nombres descriptivos de los meses podían ser confusos e imprecisos en otras latitudes, por ejemplo un Termidor (mes de el calor) helado en el hemisferio sur.
Publicado el día Década III, Octidi (o 28) de Brumario del Año CCXVII de la Revolución a 4h66m9s.
*foto 1: Reloj de 10 horas con equivalencia al de 24.
*foto 2: Calendario Republicano de 1794 dibujado por Debucourt
*foto 3: Alegoría de Mesidor, el mes de la cosecha
*foto 4: Otro reloj, foto original en Antique-Horology.org
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- The French Republican Calendar in BBC.co.uk
- Calendario republicano francés en es.wikipedia.org
- French Republican Calendar in en.wikipedia.org
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martes, 18 de noviembre de 2008
Cuando las semanas eran de 10 días y los días de sólo 10 horas
miércoles, 12 de noviembre de 2008
El Templo de Walhalla, el Partenón germánico
A primera vista parece un monumento irreal y fuera de lugar. Sorprende encontrar una réplica del Partenón de Atenas a orillas del Danubio, un entorno tan diferente del original, especialmente en los días de invierno en los que puede verse nevado. Para entender su historia nos tenemos que remontar al 1807, cuando el príncipe Luis de Baviera tuvo la idea de crear un salón de la fama de los pueblos germánicos.En 1807 el que se convertiría en Luis I de Baviera era sólo un príncipe de 20 años de edad. Ese mismo año Prusia había sido derrotada y todos los estados alemanes se encontraban bajo el control de Napoleón. Ante esta situación de fragmentación política, los alemanes empezaron a buscar su identidad nacional en el pasado. Como afirma el historiador del arte Jorg Traegger: “En el siglo XIX la nación era una creencia. El arte expresaba esa creencia”.
El príncipe Luis, un admirador de la arquitectura clásica, tenía muy presente su visita el año anterior a Paris y su Panteón, cuando concibió la idea de una colección de esculturas de mármol de los cincuenta alemanes “más gloriosamente excelentes”. Su intención era llamar a la colección Pantheon, pero el historiador Johannes von Muller sugirió “Walhalla”. Un término tomado prestado de la antigua mitología nórdica, el hogar para aquellos guerreros que habían muerto en el campo de batalla. Sin embargo, el valhala ideado por Luis estaría dedicado a los héroes culturales y políticos pan-germánicos, así como a los grandes acontecimientos de la historia alemana.Luis I convocó el primer concurso público de ideas para su construcción en 1814, que finalmente ganó el arquitecto Leo von Klenze. Pese a la referencia nórdica del nombre, Luis decidió que se usaran formas griegas. Argumentando que el Partenón ateniense era no sólo un modelo de perfección, sino que además su construcción había estado estrechamente ligada con la victoria griega sobre los persas, la cual impulsaría la posterior unidad griega. Desde Prusia, con la que Baviera competía por ser el embrión de la futura Alemania unificada, llegaron otras propuestas de estilo neo-gótico, que abrieron un debate sobre cuál era el estilo más apropiado para expresar la “germanidad”, debate que continuaría después de la unificación.
Los intelectuales de Prusia defendían que la arquitectura gótica había sido el resultado del esfuerzo y talento de toda una civilización, y que podía llegar a competir en perfección con la arquitectura clásica. Sin embargo en Baviera se veían las cosas de un modo muy diferente y el reino se encontraba a punto de iniciar un auténtico “revival griego” que comenzaría con la construcción de la Gliptoteca de Múnich. Leo von Klenze , autor también de la Gliptoteca, era uno de los promotores de este revival y sostenía que sólo existía, ha existido y existirá una arquitectura perfecta, que era la que “descubrieron” los antiguos griegos, el hecho que fueran los griegos sus “descubridores” era considerado una mera casualidad. Por eso, esa arquitectura pertenecía tanto a los alemanes como a los griegos.
Los primeros diseños del Walhalla fueron realizados en 1809-1810. Pero la construcción tendría que esperar hasta liberación definitiva de Alemania. El príncipe Luis que inicialmente se había situado al lado de Napoleón cambiaría de bando en 1813. A partir de ese momento se opondría a las políticas pro-francesas de su padre y pasaría a considerar a Napoleón como el archi-enemigo de la nación alemana por haber abolido el Sacro Imperio Romano Germánico.Cuando Luis I fue coronado en 1825, ya se habían completado 60 bustos para el nuevo salón de la fama. Pero sus obras no comenzarían hasta el 1830. Cuando se inauguró el templo, el 18 de Octubre del 1842 ya contaba con 96 bustos además de 64 placas para personas o eventos de los que no se disponía de ningún retrato para realizar una escultura.
El templo resultante era de estilo dórico y tenía un aspecto majestuoso, cubierto por un tejado soportado por una estructura de 8 por 17 columnas. A parte de estas columnas, en su exterior recubierto de mármol destacaba el friso, el que da al norte contenía personificaciones de los estados alemanes y el del sur, escenas de una batalla. Su interior era colorido gracias al uso de mármol de diferentes tonos.
El templo está situado cerca de la ciudad de Regensburg en una colina sobre el Danubio rodeado de bosques. Dispone de un amarradero en la orilla del rio desde el que se puede acceder al templo subiendo 358 escalones. Desde allí se pueden contemplar unas vistas preciosas del rio y del entorno.Puesto que ser de “lengua alemana” era la única restricción a la hora de seleccionar personalidades. Entre las 160 personas iniciales se encontraban personajes de territorios que hoy son Suecia, Austria, República Checa, Polonia, Reino Unido, Holanda, Rusia, Suiza y las repúblicas bálticas. Décadas antes de la fundación del Imperio Alemán en 1871, “alemán” era entendido como “germánico”, e incluía godos, lombardos, anglosajones, holandeses, y alemanes de Suiza.
Posteriormente se fueron añadiendo nuevos bustos y placas. En la actualidad el gobierno de Baviera, como sucesor del rey, es quien decide sobre las nuevas incorporaciones. Cualquiera puede realizar una propuesta, pero sólo las personas que lleven fallecidas un mínimo 20 años son elegibles. Sólo 31 bustos han sido añadidos desde su inauguración, a intervalos irregulares, con una separación mínima de 2 años, aunque en las últimas admisiones esta última norma se ha relajado.
En la actualidad el salón contiene 191 bustos, 12 de ellos de mujeres. Entre las incorporaciones más recientes destacan las de: Albert Einstein (1990), el político Konrad Adenauer (1999), la resistente anti-nazi Sophie Coll (2003) y el matemático Friedrich Gauss (2007). Entre los que habían sido admitidos con anterioridad se encuentran: Erasmo de Rotterdam, Johannes Kepler, Martin Lutero, Richard Strauss, Goethe, Mozart o Ludwig van Beethoven.
PS(i): En Nashville (Tennessee) existe otra réplica del Partenón a escala real, esta se construyó con motivo de la Exposición del Centenario de Tennessee
PS(ii): las celebraciones que se llevaron a cabo con motivo de la boda de Luis I de Baviera en 1810 son consideradas el origen de la Oktoberfest de Múnich
*foto 1: Vista exterior del Templo de Walhalla
*foto 2: Interior del templo
*foto 3: Litografía del 1890
*foto 4: Las columnas del Walhalla
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- Walhalla Temple in en.wikipedia.org
- Architecture of the 19th century and the Turn of the century by Ágnes Gyetvai-Balogh PhD
- European Architecture 1750-1890, pag 150 by Barry Bergdoll en google books
- Walhalla home page
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lunes, 10 de noviembre de 2008
1835, cuando se descubrió vida en la Luna
A finales de Agosto del 1835, el New York Sun, un periódico serio, asombró a sus lectores con una serie de artículos, serios, sobre unos hallazgos llevados a cabo gracias al uso de un novedoso telescopio por John Herschel, uno de los astrónomos más famosos de la época. Los primeros descubrimientos eran apasionantes, pero el último parecía casi increíble: la Luna estaba habitada por una tribu de hombres-murciélago.
El primer artículo de la serie fue publicado el 25 de Agosto en la página dos, bajo el título de “Descubrimientos Celestiales”. Un fragmento del cual decía: “Acabamos de saber gracias a un eminente editor de esta ciudad que Sir John Herschel en el cabo de Buena Esperanza, ha realizado unos descubrimientos astronómicos maravillosos, mediante el uso de un inmenso telescopio que funciona gracias a un principio totalmente nuevo”.
Según el artículo, Herschel había ido a Sudáfrica en Enero de 1834, y había instalado un observatorio en la Ciudad del Cabo. Tres columnas de la primera página del Sun contenían una historia extraída del Edinburgh Journal of Science. El artículo estaba firmado por un supuesto doctor llamado Andrew Grant, un supuesto colega de Herschel, y explicaba los avances técnicos que incorporaba el nuevo telescopio.
Los artículos del 26 y 27 ya describían lo que Sir John había sido capaz de ver mientras miraba la Luna a través de su telescopio. Los artículos ofrecía fascinantes descripciones de la topografía lunar que incluía vastos bosques, cráteres, grandes lagos, océanos y playas. Los lectores podían también conocer que manadas de bisontes pastaban por las llanuras de la Luna, que unicornios azules se paseaban por sus cumbres o que unas criaturas anfibias de forma esférica rodaban por sus playas. La fauna lunar no sólo se limitaba a estas criaturas, también contaba con pelicanos, cangrejos, cebras,… En total había contabilizado hasta 9 especies de mamíferos.
Para entonces, toda la ciudad hablaba de estos descubrimientos, pero aún quedaba la revelación final, que aparecería el día 28, el descubrimiento de una tribu primitiva de humanoides peludos y con alas que vivían en perfecta harmonía en torno a un templo de tejado dorado. Herschel los llamaría “vespertilio-homo”, hombre murciélago. En números posteriores se fueron ofreciendo más detalles de este Templo Lunar, construido de zafiro y cuyo tejado era aguantado por columnas de 21 metros de altura. También se puedo conocer que estos “batman” vivían en cabañas, más altas y mejor construidas que las de muchas tribus humanas “salvajes”, y que conocían el fuego.
En el momento que el interés de los lectores había llegado a máximos, el Sun tuvo que informar que desgraciadamente el telescopio de los “milagros” en un descuido se había dejado orientado al Sol y los rayos solares concentrados por las lentes habían quemado un círculo de siete metros y medio en el suelo del observatorio dejándolo inservible.
El New York Sun, fundado en 1833, era uno de los periódicos de “prensa a un penique”, que pretendían atraer más lectores con un precio más barato y un estilo periodístico más narrativo. El día del primer artículo de la serie su tirada fue de 15.000 ejemplares y el día que apareció la noticia del descubrimiento de los hombres-murciélago llegó a los 19.360 ejemplares. En aquellos momentos el New York Sun podía presumir de ser periódico con la tirada más grande del mundo entero.
Los periódicos rivales estaban desesperados. Muchos de ellos fingieron haber obtenido una copia de los artículos originales y también hablaban de la historia, aunque realmente reimprimían los artículos de el Sun. Otros por el contrario eran abiertamente escépticos sobre la cuestión. En un artículo publicado del 29 de Agosto en el New York Commercial Advertiser, el articulista se preguntaba cómo alguien con sentido común podía creer que una historia así, con “preparativos que duraron años – una lente de más de 7 metros de diámetro – un donativo de 10.000 libras hecho por el Rey”, podía haber pasado desapercibida a los diarios británicos.
Aunque se tardaría varias semanas en descubrirlo, el tiempo acabó dando la razón a los escépticos, pese a tratarse de una historia sensacional, era totalmente falsa. Herschel ni había observado vida sobre la Luna ni había llevado a cabo ninguno de los avances técnicos que se le atribuían en el artículo. De hecho, Herschel no se enteró de la historia hasta pasado un tiempo, pues, como correctamente afirmaba el artículo, estaba en Ciudad del Cabo, aunque haciendo observaciones astronómicas. Una vez se enteró de la noticia se la tomó con humor, tal vez porque sabía que sus propias observaciones nunca llegarían a ser tan asombrosas. Sin embargo, empezaría a molestarse cuando la gente que creía que la historia era real le empezó a hacer preguntas.
La supuesta fuente de las informaciones, el Edinburgh Journal of Science, de hecho había desaparecido hacía unos años. Y el supuesto autor, Andrew Grant, tampoco existía. Se cree que lo más probable es que el verdadero “inventor” de la historia fuera Richard Adams Locke, un reportero del Sun que había estudiado en la Universidad de Cambridge, aunque él nunca lo admitió públicamente, y siempre se creyó que había otros implicados: el astrónomo francés Jean-Nicolas Nicollet , que estaba de visita en Estados Unidos, y el reportero Lewis Gaylord Clark.

En cualquier caso la mayoría de lectores fueron incapaces de reconocer las auténticas intenciones del autor y quedaron cautivados por la historia. Y aunque aún hoy en día hay una se discute si la gente realmente creyó la historia o sólo se la tomó como un apasionante tema de tertulia, numerosos testimonios de la época nos aseguran que la credulidad fue generalizada. Valga como muestra la visita que un comité de científicos de la Universidad de Yale hizo a la redacción del New York Sun con la intención de ver los artículos originales. Y aunque fueron mareados por los empleados del Sun enviándolos de aquí para allá, y fueron incapaces de ver los originales, que no existían, los científicos regresaron a New Haven sin darse cuenta del engaño.
A pesar del intenso debate público que despertó la historia, el Sun jamás admitió públicamente que todo había sido un engaño. El 16 de Septiembre del mismo año, el periódico publicó una columna en la que discutía la posibilidad que la historia fuera mentira, pero no confesó nada. Más bien lo contrario, según decía: “algunos corresponsales no has urgido para que confesemos que todo era una artimaña, pero nosotros no podemos hacer tal cosa, hasta que no tengamos el testimonio de los periódicos ingleses y escoceses para corroborar tal declaración”.
Algunos vieron en esta casi-confesión un intento de humillación de los periódicos rivales, que quedaron en evidencia al haber hecho pasar por propia la información que copiaban de el Sun. La gente en general recibió la noticia positivamente y las ventas del periódico parece ser que no se resintieron.
Años más tarde, el 13 de Abril de 1844, The Sun volvería a llevar a sus páginas otra historia inventada pero presentada como real, “The Balloon-Hoax” , esta vez escrita por Edgar Allan Poe. Este, “bulo del globo”, narraba la historia de un tal Monck Mason que había sido capaz de atravesar el Atlántico a bordo de su globo en tan sólo 3 días. La historia también causó gran revuelo. Gracias a la mezcla de personajes reales con ficticios y una gran cantidad de detalles técnicos que parecían creíbles, Poe consiguió una historia de lo más creíble en una época de fe ciega en el progreso técnico.
El Sun continuó funcionando hasta el 1950, cuando se fusionó con el New York World-Telegram, el periódico resultante aguantó hasta 1967 cuando desapareció definitivamente. Conviene recalcar que durante toda su vida fue considerado un periódico serio, como los otros dos diarios de la ciudad, el New York Times y el New York Herald Tribune, que eso sí fueron más exitosos. The Sun fue el más conservador de los tres en cuanto a ideas políticas.
PS: Como curiosidad decir, que el autor de la famosa frase “Cuando un perro muerde a un hombre, eso no es noticia, porque ocurre tan a mundo. Pero si un hombre muerde a un perro, eso es noticia” fue John B. Bogart. un editor del New York Sun.
*foto al lateral: Richard Adams Locke, supuesto creador del “enredo”
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- Great Astronomical Discoveries Lately Made by Sir John Herschel (los cinco artículos integros en inglés)
- The Great Moon Hoax of 1835 in HistoryBuff.com
- The Great Moon Hoax in Museum of Hoaxes
- Great Moon Hoax in en.wikipedia.org
- The Great Moon Hoax in history.com Leer más »
martes, 4 de noviembre de 2008
Las palomas que espiaron para Churchill
A partir del 1940 el ejército británico lanzó miles de palomas mensajeras sobre la Francia ocupada. Era un plan simple pero efectivo, cualquier francés que se encontrara una de ellas tenía la posibilidad de convertirse en un informador para los aliados. Sin embargo, los nazis acabaron convirtiendo esta amenaza en una oportunidad de capturar a miembros de la Resistencia.Las palomas eran lanzadas dentro de cajas sujetas a paracaídas por la noche. Las cajas se aterrizaban suavemente y normalmente eran encontradas a la mañana siguiente por granjeros y agricultores cuando iban de camino a sus faenas. Cada paloma venía provista de su pequeño kit del “buen espía”: un tubo para colocar un mensaje, hojas de papel ultra-fino y un lápiz especial. Todo esto acompañado de instrucciones detalladas sobre cómo escribir un informe en francés, flamenco y holandés.
En total se lanzaron unas 16,000 palomas sobre Francia de las cuales sólo volvieron a Gran Bretaña unas 1.800. Algunas fueron capturadas por los alemanes, o entregadas a ellos por los franceses, ya fueran colaboracionistas o “franceses tímidos”, como los llamaban los oficiales de inteligencia británicos. Y otras muchas morían en sus cajas al no ser encontradas por nadie.
Sin embargo, cuando el plan tenía éxito las palomas solían traer de vuelta valiosa información para el servicio de espionaje inglés, el MI5. Según informes, más de en el 50% de los casos, la información resultó ser de interés y en algunas ocasiones se trató de verdaderas joyas. En una ocasión, una paloma trajo de vuelta un informe escrito usando una lente de aumento industrial que contenía miles de palabras y 14 mapas realizados a mano.
Este programa, conocido como Confidential Pingeon Service (Servicio Confidencial de Paloms) o Source Columba (fuente paloma), fue uno de los secretos mejor guardados del espionaje durante la Segunda Guerra Mundial, pero finalmente los Nazis acabaron descubriéndolo. Además, a medida que se acercaba el Día D empezaron a darse cuenta de su importancia. De esta manera, en Marzo del 1944 los alemanes pusieron en marcha su plan de contramedidas.
La primera fue liberar un “escuadrón” de halcones en la costa de Francia con la misión de dar caza a las palomas aliadas que intentaran cruzar el Canal de Mancha. La segunda fue más ocurrente. Los nazis empezaron a “bombardear” Francia con sus propias palomas pero haciéndolas pasar por británicas. Las cajas contenían un paquete de cigarrillos ingleses, como prueba de su autenticidad, y una nota para el que la encontrara en la que se informaba que la liberación de Francia era inminente y que los Aliados estaban ansiosos por conocer el nombre de los patriotas locales, que llegado el día de la victoria serían recompensados por su labor de resistencia.Fue entonces cuando la red de agentes del General Charles de Gaulle tuvo que avisar a la gente del campo del engaño, como jocosamente dijo un informador francés: “aconsejando a su gente que se fumen los cigarrillos y se coman las palomas”. Como respuesta a las contramedidas alemanas, las auténticas palomas de la operación Source Columba empezaron a aconsejar que no se usara ningún nombre real, solo pseudónimos. Para demostrar su autenticidad, se añadió al kit que acompañaba cada paloma la última edición de algún periódico británico o de algún otro país.
Se barajó la posibilidad de avisar a través de las emisiones de la BBC sobre la Francia ocupada de la existencia de las falsas palomas británicas y sobre como reconocer las auténticas. Aunque finalmente se descartó tal posibilidad por creer que podría hacer más mal que bien.
Durante la Segunda Guerra Mundial los británicos también usaron las palomas mensajeras en otras misiones. Era habitual que los espías que eran lanzados tras las líneas enemigas en paracaídas, aparte de una radio, llevaran consigo un par de ellas. No era extraño que las radios se rompieran debido al aterrizaje y su señal siempre podía ser localizada o interceptada, con el consecuente riesgo para el agente, en estos casos las palomas siempre eran una alternativa más segura y fiable.
Las palomas también fueron usadas en misiones más convencionales de información desde el campo de batalla. Este fue el caso de la heroica paloma Paddy , la primera que llegó a Inglaterra con las noticias del éxito del Desembarco de Normandía. Paddy, que recibiría la medalla Dickin, la Cruz de la Victoria animal, voló los más de 370km que separaban Normandía de Londres en 4 horas y 5 minutos. En total serían 31 las palomas del National Pigeon Service que recibirían esta condecoración.El ejército británico llegó a contar con 250.000 palomas. Doscientas mil se presentaron “voluntarias” (por sus criadores, se entiende) a la llamada del gobierno y otras más de 50.000 fueron criadas por el ejército norteamericano.
Los alemanes, por su parte, también utilizaron palomas durante la Segunda Guerra Mundial. Después de su ascenso al poder, los nazis se apoderaron de todos los palomares de Alemania. La Gestapo utilizó este medio de comunicación tanto en Alemania como en los países ocupados, se dice que por la influencia de su líder, Heinrich Himmler, un entusiasta de las palomas.
Los agentes del MI5 británico descubrieron los planes de los nazis de utilizar palomas mensajeras en su invasión de las islas británicas. Los espías alemanes que se enviarían de avanzadilla las utilizarían para enviar sus informaciones de vuelta. Ante estas informaciones, los servicios secretos británicos decidirían también entrenar halcones que harían “patrullar” en las proximidades del canal de la Mancha.
PS(i): El Ejército español jubiló a sus últimas 300 palomas mensajeras a finales de este mes de Marzo, los 5 miembros humanos de la sección tuvieron que buscar otro destino.
PS(ii): Las palomas del National Pigeon Service inspiraron la película de dibujos animados Valiant
*foto 1: Commando fue lanzado en paracaídas dos veces sobre Francia en 1942, foto original BBC
*foto 2: Uno de los paracaídas para palomas, foto original BBC
*foto 3: Dickin Medal que recibió Paddy, foto original BBC
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+info:
- Documents reveal role of ‘winged spies’ in Telegraph.co.uk
- Source Columba in en.wikipedia.org
- Airborne threat of Nazi pigeons in BBC news
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jueves, 30 de octubre de 2008
Las carreteras de los cadáveres
Aún hoy en día se pueden encontrar en Gran Bretaña vestigios de unos caminos creados en la Edad Media para llevar los difuntos desde las aldeas más alejadas hasta los camposantos. Era un tiempo en el que el miedo a “aparecidos” y fantasmas era generalizado, así que no es de extrañar que estos caminos se convirtieran en una fuente inagotable de leyendas y supersticiones.
A finales de la Edad Media se produjo un aumento de población en Gran Bretaña y con él una ola de construcción de nuevas aldeas e iglesias dentro del territorio de las ya existentes. Con el tiempo estos nuevos asentamientos empezaron a exigir más autonomía, lo cual despertó la alarma entre las Minster (título honorífico que recibían en la Edad Media las catedrales y otras iglesias “importantes” del Reino Unido) ante la posible pérdida de poder y sobre todo de diezmos.
En estos asentamientos se construyeron pequeñas capillas que estaban autorizadas para hacer misas los domingos pero las Minster retuvieron el monopolio de los funerales, lo que significaba que muchos parroquianos que vivían en los núcleos alejados tenían que transportar sus difuntos largas distancias, algunas veces a través de terrenos difíciles. Se crearon así las carreteras o caminos de los cadáveres, féretros, ataúdes o de las procesiones.
Muy habitualmente estos caminos solían ser estrechos y empinados debido a la dificultad del terreno. Unas veces esta dificultad y otras el mal tiempo hacían que en muchos tramos los cuerpos tuvieran que ser llevados en andas por personas al ser imposible utilizar carros. En cualquier caso el carro era un lujo que no todas las familias se podían permitir, al igual que los ataúdes, razón por la cual la mayoría de difuntos se enterraban envueltos en sudarios o sábanas.
Uno de estos caminos es el que va de Rydal a Ambleside en el Lake District donde aún se puede ver una piedra para ataúdes, es decir una piedra donde se dejaba el ataúd mientras los parroquianos descansaban antes de continuar el camino.
La parada en estas piedras tenía también una parte ritual. En algunos casos si el difunto había sido una persona especialmente querida por la comunidad se grababan sus iniciales sobre la piedra y se solía aprovechar para tomar un trago en su honor y de paso entrar en calor. Las cruces de los caminos, los bancos de piedra situados antes de los puentes o algunos árboles señalados eran otros sitios que se utilizaban para estas paradas.
Otro de estos caminos es el de la iglesia de Saint Peter and Paul en Blockley (Gloucestershire), que retenía del derecho de entierro de los habitantes de las aldeas de Stretton-on-Fosse en Warwickshire, y Aston Magna, ambas aldeas sólo contaban con capillas. De esta manera, los diezmos y los derechos mortuorios (derechos percibidos por las ceremonias fúnebres) iban a la iglesia parroquial de Blockley, a cuya iglesia tenían que llevar sus difuntos para ser enterrados los habitantes de Stretton y Aston.La carretera de los difuntos de Aston a la iglesia de Blockley es de unos 3km y cruza tres pequeños riachuelos. La que va de Stretton a Blockley es aún más larga, 6 km, y cruza otros dos riachuelos. En 1351 las gentes de Stretton solicitaron el derecho para enterrar a sus muertos en su iglesia, con lo que se evitaban pagar los derechos mortuorios en Blockley, pero el obispo de Worcester se lo denegó. No sería hasta la llegada de la Reforma cuando Stretton obtendría la licencia para oficiar sus propios funerales.
Como hemos dicho, estos caminos estaban, y están, rodeados de numerosas supersticiones y leyendas. Una de las más antiguas es la que afirma que cualquier terreno por el que se transportaba un difunto pasaba a ser de libre paso para todo el mundo. Esta creencia generaba disputas entre las familias de difuntos y propietarios de terrenos, cuando las familias se disponían a atravesar sus campos. Los propietarios temían que parte de su terreno se convirtiera en camino público. También había casos que se hacía con toda la intención, y de esta manera ganar un paso. Aunque ambos comportamientos eran casos aislados, pues la mayoría de propietarios no ponían objeción alguna.
Otra superstición advertía que era muy importante no abandonar el camino marcado, incluso aunque hubiera nieve o inundaciones, de no ser así la mala suerte caería sobre los que se habían apartado de la ruta y el difunto jamás podría descansar en paz. Era considerado de mala educación o causante de mala suerte obstruir la procesión funeraria. También se decía que era nefasto que un féretro cruzara dos veces un puente. En cualquier caso que un cadáver pasara por un puente o carretera de peaje, siempre podía suponer un problema a su propietario, ya que de convertirse en paso público jamás podría volver a cobrar.
También se creía que si un cuerpo era transportado a través de un campo arado, el campo jamás volvería a producir una buena cosecha. Incluso hoy en día algunos piensan que un difunto siempre debe ser sacado de su casa por la puerta principal y además con los pies por delante, de hecho es aconsejable evitar que durante el recorrido hacia la iglesia apunte con los pies en la dirección de su casa.
Estos rituales y supersticiones pretendían evitar a toda costa que el difunto volviera de la tumba convirtiéndose en un “aparecido”. En la Edad Media el miedo a los aparecidos era generalizado en toda Europa y especialmente en Gran Bretaña. Los aparecidos eran espíritus o almas en pena que se manifiestan entre los vivos, principalmente en los lugares que habían frecuentado en vida, con el único motivo de acosar a sus familiares y vecinos. Pasada la Edad Media se empezaría a creer que esta “vuelta” era debida a algún motivo en particular, como por ejemplo que el difunto hubiera dejado algún asunto o venganza pendiente en vida.
Habitualmente los “aparecidos” habían sido gente malvada, vanidosa, poco creyentes o incluso malhechores. Los aparecidos eran culpados de la propagación de enfermedades entre los vivos o incluso de chupar sangre. La solución para estos casos era desenterrar los cuerpos y decapitarlos.
En tiempos antiguos los cruces de caminos eran considerados lugares peligrosos, ocupados por espíritus guardianes al ser lugares de transición donde el mundo de los vivos y el inframundo se encontraban. Posteriormente en los cruces se erigieron cruces cristianas. Se creía que los cruces de caminos inmovilizaban los espíritus de los muertos, en especial los de suicidas, ahorcados pero también brujas o fugitivos. Si las rutas rectas facilitaban el viaje de los espíritus, los cruces, los laberintos de piedras o césped, o los puentes y corrientes de agua lo entorpecían. Cruzarlos por tanto significaba entorpecer la vuelta del difunto como aparecido.
En Irlanda, el “féar gortach” (hierba del hambre) se dice que crece en los lugares donde se dejo un cadáver sin ataúd en su camino al cementerio. A aquel que pisa esa hierba le posee un apetito insaciable. Uno de estos lugares está en Ballinamore y era conocido que la mujer que vivía en la casa cercana, previsora ella, siempre tenía su despensa repleta no fuera necesario alimentar a alguna víctima.
La existencia de las piedras para ataúdes, cruces o lych gates (puerta para cadáveres cubiertas que se encontraban a la entrada de los camposantos) en estos caminos, sugiere la idea que fueron situados y santificados para permitir que los féretros fueran colocados allí de manera temporal sin el riesgo que el suelo fuera mancillado. Se consideraba que las lych gates formaban parte de la iglesia y era en ellas donde el sacerdote salía a esperar el féretro. Después este se colocaba sobre unas andas o unas piedras bajo el cobijo del tejado de la puerta y el sacerdote oficiaba la primera parte del sepelio.
A parte de estas leyendas abundan las historias locales de casos particulares. En Devon una procesión que llevaba el cuerpo de un viejo malvado , decidió descansar al llegar a una de las piedras para ataúdes, dejando el cuerpo sobre ella. De repente un rayo cayó de los cielos el ataúd reduciendo su contenido a cenizas y partiendo en dos la piedra. Según la leyenda Dios no quería que un hombre como aquel fuera enterrado en un Su santo cementerio.
Como ya hemos dicho las procesiones portando un difunto podían ser largas y cansadas, así que es de entender que los potadores del féretro descansaran y tomaran un refrigerio de vez en cuando. Esto es lo que, según cuenta una leyenda local, hizo una de estas procesiones a su paso por Hamblenton Hills, dejando el cuerpo al lado de la carretera, pero la sorpresa fue mayúscula cuando a su vuelta comprobaron que el cuerpo había desaparecido, el lugar sería a partir de entonces conocido como el Lost Corpse End.
A medida que las nuevas iglesias fueron obteniendo la licencia para oficiar funerales y estos caminos fueron perdiendo su uso inicial y algunos empezaron a desaparecer, aunque en algunos lugares fueron usados hasta finales del siglo XIX. Los que sobreviven en la actualidad, lo hacen como caminos rurales pero su propósito original se ha olvidado. Esto ocurre especialmente si las cruces y piedras para ataúdes ya han desparecido. Los campos que eran cruzados por estos caminos a menudo son llamados aún con nombres como “Church-way” o “Kirk-way field”, y hoy en día es a veces posible trazar la línea que seguían estos caminos por la secuencia de los nombres antiguos de los campos, las leyendas locales o las cruces marcadas en viejos mapas.
PS(i): Caminos similares a estos existen en Holanda, donde son llamados “doodweggen”, caminos de los muertos.
PS(ii): También hay los que sugieren una conexión de estas carreteras y las Líneas Ley. Otro día hablaremos de ellas.
*foto 1: St Materiana Church en Tingatel
*foto 2: Coffin Stone, piedra para ataúdes en Dartmoor foto original en Legendary Dartmoor
*foto 3: Un aparecido, en este caso pirata en vida.
*foto 4: Mizmaze en Breamore (Hampshire) Inglaterra,
*foto 5: Lych gate de la iglesia de Santa Florida, Ceredigion, Wales
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+info:
- Corpse Road in en.wikipedia.org
- Corpse Roads by Nicholas Rhea
- Coffin Roads and Corpse Ways in bygonederbyshire.co.uk
- Corpse Road and Burial Right in The Society of Ley Hunters
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lunes, 27 de octubre de 2008
Ferdinandea, la isla que vino, se fue y tal vez vuelva
En Julio de 1831, las aguas del canal de Sicilia fueron testigo de algo un tanto excepcional: el nacimiento de una isla. Una isla nueva, sin nombre, aunque luego no le faltarían, que despertaría el interés de británicos, sicilianos, franceses y españoles. Aunque no era la primera vez que emergía de las aguas, sí que fue la vez que más aguantó por encima de ellas.
Todo comenzó el 28 de Junio de 1831, cuando el suelo se estremeció fuertemente en la ciudad siciliana de Sciacca. Estos temblores que se llegaron a notar en Palermo (a más de 100km de distancia), se repitieron durante los diez días posteriores causando importantes daños en la costa sur de Sicilia.
Pero los temblores no eran raros en una zona que ha sufrido varios terremotos importantes en su historia. Lo raro estaba aún por llegar, un extraño burbujeo de las aguas a unos 30km al sur de Sicilia, fue el primer aviso, que sería seguido por la aparición de una columna de humo visible desde tierra, que al principio se creyó que era debida a un barco de vapor, aunque el testimonio de los pasajeros de barcos que pasaban por la zona rápidamente los desmintieron.
Días más tarde, los pescadores de Sciacca advirtieron de la presencia de peces muertos en la zona de la columna de humo, que cada vez salía con más ímpetu, ahora ya acompañada de chorros de agua caliente. La erupción no se haría esperar, y a los pocos días la lava y cenizas empezaron a caer sobre el mar. Y fue entonces cuando la isla sin nombre nació, El día 17 de Julio, ya se podía contemplar un islote de 8 metros de altura, que crecía con rapidez.
Los británicos no tardaron en mostrar su predilección por la isla que se encontraba en su ruta hacia Malta, por aquel entonces bajo dominio británico. Y sería el Capitán Senhouse de la marina británica el primero en colocar la Union Jack sobre la isla, a la que los ingleses llamarían Graham, en honor de un político inglés que había ayudado a redactar la constitución siciliana del 1812, y reclamar su posesión para el Imperio Británico.Como es de esperar los sicilianos no recibieron la noticia con excesivo agrado, e indignados, no tardaron en enviar un barco para quitar la bandera y reclamar la isla para el Reino Borbón de Dos Sicilias, en aquel tiempo Italia aún no se había unificado. Ellos llamarían a la isla Ferdinandea, en honor a su Rey Fernando II. España, por su parte, también mostró su interés por el islote, aunque sin ni siquiera desembarcar él.
Los franceses, que si que se tomaron dicha molestia, enviaron un geólogo, el Profesor Prevost, que colocó la bandera francesa en lo más alto de la isla que llamaría Ille Julia, ya que la isla había “nacido” en Julio. Tras llevar a cabo un reconocimiento exhaustivo de la isla el 29 de Septiembre, el profesor concluyó que la isla al carecer de una base firme podría desparecer de manera súbita por la acción erosiva de las olas.
Durante los cinco meses posteriores, la isla resistió y el conflicto diplomático llenó páginas en los periódicos. La isla atraía a turistas y curiosos, que acudían a contemplar sus dos pequeños lagos y sus 5 kilómetros de circunferencia que alcanzaban una altura máxima de 60 metros, algunos de estos turistas incluso se aventuraban a subir a su cumbre rodeada de nubes de gases nocivos.
También fueron numerosos los científicos que la visitaron durante este tiempo, y se dice que la aparición de la isla sirvió de inspiración a varios escritores, entre ellos Julio Verne o Alejandro Dumas, en sus obras “Las grandiosas aventuras del maestro Antifer” y “Le Spéronare”, respectivamente.
Mientras, los marineros de la zona la zona aún la miraban con desconfianza, intentando aún descifrar las fuerzas mágicas capaces de mover isla arriba y abajo. Se decía incluso, que los nobles de la Casa de Borbón habían planeado instalar un lujoso balneario en sus playas.Sin embargo, todos los planes, todos los conflictos, desparecieron al mismo ritmo que la isla iba desapareciendo poco a poco. El 7 de Noviembre ya sólo contaba con un perímetro de menos de medio kilómetro, y finalmente el 17 de Diciembre del 1831, dos oficiales napolitanos constataron que la isla Julia, Ferdinandea o Graham, había desaparecido.
De esta manera se cumplió el pronóstico francés. La isla estaba compuesta por tefra suelta, que es el material que es expulsado por el volcán a través de su columna eruptiva. La escasa consistencia de este material hizo que la isla fuera fácilmente erosionada por la acción de las olas.
Nuevas erupciones en 1863 provocaron que la isla re-emergiera antes de ser destruida por las olas a los pocos días. Durante casi un siglo no se volvió a hablar de ella, aunque las cartas de navegación advertían de su presencia, bajo el nombre de Banco de Graham. Situada a sólo 8 metros bajo el nivel de las aguas, constituía un peligro para la navegación. Peligro que despareció cuando en 1925 bajó hasta los 25 metros.
En 1987, la isla sería protagonista de otro capítulo rocambolesco, cuando un bombardero de la Fuerzas Aéreas americanas en su camino a bombardear Libia, la confundió con un submarino y la decidió dejar caer una de sus bombas sobre ella. Años más tarde, en 1995, unos temblores en la costa siciliana también fueron atribuidos a la isla.
Sin embargo, fue a partir del 2000 cuando la disputa sobre una isla inexistente empezó a resurgir, esta vez el conflicto se adelantó a la aparición misma de la isla. Al aumentar la actividad sísmica en la zona empezaron a surgir las especulaciones entre los vulcanólogos, sobre una eventual erupción y una reaparición de Julia. De hecho, la cima del volcán se encontraba pasó de los 8 metros bajo el nivel del mar que se encontraba en 1999 a sólo 5 en el 2002. Varios artículos en la prensa italiana y británica, en un tono sensacionalista, volvieron a poner de actualidad las diferencias diplomáticas sobre la soberanía de la isla, algunos con titulares tan peculiares como este: “Un trozo desparecido del Imperio Británico está a punto de resurgir”.
Los artículos hicieron surgir rumores que barcos de la Armada Británica habían sido vistos en la zona, quizás comprobando si había algo de verdad en los titulares. Los italianos está vez no tardaron en reaccionar, y unos buceadores dejaron todo listo para la posible resurrección de la isla.El alcalde de Sciacca, con la ayuda de pescadores, marineros y otras personalidades de la zona, orquestó una pomposa ceremonia, algo teatral, a la que invitó al Príncipe Carlos de Calabria, descendiente de Fernando II, que acudió acompañado de su esposa la Condesa Camilla Cruciani. Durante la ceremonia se colocó la bandera tri-color y una placa sobre la cumbre hundida, con el texto “L’isola Ferdinandea era e resta dei Siciliani” (La isla Ferdinandea era y queda de los sicilianos). Placa y bandera serían encontradas posteriormente rotas.
Pese a estar todo listo, la actividad volcánica cesó y la isla se quedó esperando sumergida 6 metros bajo el nivel del mar. Según los informes del Gobierno Italiano, no se esperaba que la isla re-emergiera a corto plazo, aunque no descartaban que lo hiciera en un futuro.
Posteriormente, en 2006, Giovanni Lanzafame y otros expertos del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia anunció el descubrimiento del volcán Empédocles. Después de realizar búsquedas alrededor de la isla Fedinandea, Lanzafame comprobó que la isla era solamente una parte del “nuevo” volcán y que las fumarolas presentes alrededor de la isla formaban parte de una única estructura, que mide unos 400 m de alto, 30km de largo y 25 de ancho. El informe también concluyó que no se espera una erupción en un futuro próximo.
PS: Fue durante la Primera Guerra Púnica (entre 264 y 241 A.C) cuando se tiene constancia por primera vez de actividad volcánica, pero se cree que la isla ha aparecido y desparecido cuatro o cinco veces desde entonces, por períodos breves.
*foto 1: Pintura de la erupción de 1831 (fuente Il dottor StranoWeb)
*foto 2: Situación de Ferdinandea
*foto 2: Ferdinando II delle Due Sicilie
*foto 3: Placa de piedra colocada la isla en 2002 (fuente Il dottor StranoWeb)
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+info:
- Ferdinandea en es.wikipedia.org
- Ferdinandea in en.wikipedia.org
- The Island that Time Remembered in The Independent
- Volcano may emerge from the sea in BBC News
- Fire from the Sea in TIME Europe
- Ferdinandea Isle in Grifas Almanacco Siciliano
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sábado, 25 de octubre de 2008
El millar y premios 20blogs
Esta semana hemos llegado por primera vez al millar de subscriptores. Así que quería dar la bienvenida como es merecido a ese subscriptor anónimo, que es extensible, por supuesto, a todos los que llegasteis antes.
No sé si son naranjas, manzanas o tal vez melocotones.
Como el post ya tiene un cierto "tufillo" de auto-bombo ;-), pues que mejor manera de acabarlo que recordándoos que aún podéis votar este blog en los premios 20blogs del diario 20minutos, en los que estamos inscritos en la sección cultura. Para votar simplemente clickar en la imagen de abajo, aunque es necesario estar registrado en la web de 20minutos.

Aprovecho la ocasión para animaros a descubrir otros blogs inscritos, algunos de los cuales llevan tiempo en la sección blogroll de cabovolo, entre otros: Fronteras, Y me quedé esperando el tren, Pueblos Abandonados, El baul de Josete, Ya está el listo que todo lo sabe, ... Creo que estos son de los que hace más tiempo que sigo y no había recomendado en anteriores posts. Tampoco era plan de hacer una lista interminable, otro día... más.
Disculpar el off-topic y el auto-bombo. Un saludo y gracias a todos por esta alegría! Leer más »